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lunes, 10 de junio de 2013

ARGENTINA: Chiche Gelblung: "¿Para qué sirve un pasaporte argentino?"


En los últimos tres meses, me negaron 
dos visas. ¿Vale más mi condición de 
judío que mi pasaporte nacional?












Por Samuel "Chiche" Gelblung
Director DiarioVeloz



Hace muchos años que yo hago periodismo, y entre las grandes ventajas que me dio, es haber dado varias veces la vuelta al mundo; es un privilegio que no muchas personas pueden tener. En general, nunca tuve problemas con mi nombre y apellido, he estado en zonas de guerra, en países complicados... debo confesar que alguna vez tuve pasaporte falso, con permiso, porque había lugares donde no se podía entrar por la condición de judío, pero ya pasaron 40 años de eso. En ese momento, tenía un pasaporte con mi seudónimo, que era Mariano Ovejero, había conseguido ese pasaporte con un permiso especial para evitar suspicacias en zonas de alto nivel de conflicto. Pero pasó mucho tiempo de eso... o eso creía. En los últimos tres meses, me negaron dos visas por ser judío. Primero presenté un pedido de visa a Irán, y me lo negaron por ser judío. Ahora, acabo de pedir una visa para ir a Qatar y me la negaron por ser judío. ¿Hay alguien que se haga cargo?

Yo no tengo pasaporte israelí, yo tengo pasaporte argentino, pero a mí el Gobierno no me defiende.

En las épocas complicadas, en el pasaporte no tenías que tener sello de los países comunistas porque no te dejaban entrar a los Estados Unidos, no podías tener sello de Israel porque no podías entrar a los Países Árabes, sí podías tener sello de los Países Árabes y entrabas a Israel, no había problema. Pero lo peor que había en la época de la guerra fría era el pasaporte sellado en algún país comunista, eso era lo peor, porque tenías problemas acá también. Cuando veían que tenías sello de Rusia, Hungría, Rumania, al otro día te llamaban y te decían ¿qué estaba haciendo usted ahí? Eso alimentaba una serie de prontuarios donde se analizaba todo lo que habías ido a hacer, y las consecuencias que podías tener.

Yo tengo pasaporte argentino, ¿qué tiene que ver con el hecho de que yo sea judío? Quiero que alguien me lo conteste. Al canciller le conté lo de Irán, no me dio bola. Yo le pido a la Presidente... me gustaría tener una respuesta. Yo soy un ciudadano argentino, yo tengo un pasaporte argentino. Ellos no saben que soy judío, lo presuponen porque me llamo Samuel Gelblung. En Qatar le dan la visa hasta a los enanos del jardín, pero a mí no. Ya me lo negaron en los Emiratos Árabes a principios de año. Después te dicen que no era por ser judío...

¿Para qué me sirve el pasaporte argentino? Tendríamos que tener reciprocidad, si viene un qatarí, nosotros lo dejamos entrar. Yo tengo que tomar un avión de Qatar Airways a la noche, porque voy a Bangladesh a trabajar, pero como hace escala en Doha, la capital de Qatar, quería bajar en Doha, pero no me dejan; puedo bajar como escala pero no me puedo quedar.

Somos cuatro personas las que viajamos, pedimos cuatro visas, nos dieron tres. Nos dijeron que era por ser mayor de 60 años, pero uno de los que viaja (que se les dio la visa) es mayor de 60 años... Las tres personas que me acompañan no son judíos, tienen nombres y apellidos normales, nombres cristianos. Esto es específicamente conmigo. Esto es "pesadillezco", porque además, al cancelar la bajada en Doha, me cobran mil dólares de multa por rehacer el ticket; ellos me aseguraron que me gestionaban la visa, pero como no pudieron, tengo que pagar yo.

Y me pregunto, entonces, ¿qué pueden tener en Qatar contra mí? Ni me conocen. ¿Qué tienen en Irán contra mí? Acabamos de hacer un acuerdo con Irán (por el atentado a la AMIA) por el cual se supone que van a abrir las fronteras, pero si las cosas son así va a llegar Alberto Nisman (el fiscal de la causa), y lo van a meter preso porque es judío. El canciller es judío, pero tiene pasaporte diplomático. El día que vuelva a ser un ciudadano de a pie, como Héctor Timerman, no se la van a dar, como no me la dieron a mí.

Con esto yo condeno a mis hijos también. ¿Debería pedir un cambio de apellido? Estoy pensando seriamente en hacerme otro pasaporte, en volver a ser Mariano Ovejero, porque cada vez es peor. En vez de evolucionar, estamos involucionando, se van cerrando las fronteras.
Se suponía que el avance de los años, iba a generar fronteras abiertas, pero no, cada vez se cierran más. Y empiezo a sentir los problemas de ser judío. Lo que más rompe es que uno tiene un pasaporte argentino. O sea que el pasaporte argentino no tiene valor, lo que tiene valor es mi condición de judío.

¿Cómo puede ser que estemos en el 2013, y que cada vez sea más difícil tener una condición confesional diferente? Ya le pedí a Héctor Timerman, al aire en radio, que me gestione la visa de Irán. Yo salgo esta noche.

Yo me banco mi condición de judío, pero yo no llevo en mi pasaporte una estrella de David, yo llevo en el pasaporte el escudo de la República Argentina, soy un ciudadano argentino, nacido y criado en la Argentina.

Y ante esta situación, me vuelvo a preguntar: ¿alguien se hace cargo?

fuente: http://www.diarioveloz.com/notas/95789-chiche-gelblung-para-que-sirve-un-pasaporte-argentino 

jueves, 22 de noviembre de 2012

Israel y la Franja de Gaza





Rogelio Alaniz


Existiría una base de entendimiento entre Israel y Hamas. Es difícil pero no imposible. Los acuerdos son claros y sencillos: Hamas deja de lanzar cohetes a Israel y éstos ponen punto final a los bombarderos sobre la Franja de Gaza y renuncian a la ejecución selectiva de los líderes de Hamas. Hay otras exigencias. El gobierno de Netanyahu debería comprometerse a levantar el bloqueo contra la Franja de Gaza, habida cuenta que por compromisos adquiridos en su momento, el abastecimiento de luz, agua y combustible lo provee Israel, quien por su parte plantearía otra exigencia: que el presidente de Egipto, Mohamed Morsi, sea el garante político del acuerdo, de un acuerdo de paz de por lo menos quince años.

Desde el punto de vista racional, ésta debería ser la base de un plan de paz ventajoso para ambos. Liberados de la angustia del terror, los pueblos de uno y otro lado podrían dedicarse a vivir como mejor les parezca, tal como lo hacen la mayoría de los países vecinos. El acuerdo -insisto- no debe descartarse, pero no sería sincero con los lectores si no dijera, al mismo tiempo, que no va a ser sencillo lograrlo. ¿Por qué? Porque la paz para Hamas es una consigna propagandística y, en el mejor de los casos, una tregua, una tregua para reanudar la guerra contra Israel no bien recuperen fuerzas o crean que las han recuperado. ¿Es así? 

Lamentablemente es así. Se diga lo que se diga, no es Israel quien quiere la desaparición de Hamas, sino Hamas quien desea la desaparición de Israel. Hamas, pero también la Jihad Islámica y cada una de las pequeñas bandas terroristas que pululan en ese territorio devastado por el fanatismo, la pobreza y el dolor.

Un breve repaso histórico se hace necesario. Después de la guerra de 1948, la Franja de Gaza quedó bajo el control de Egipto. Entonces, a nadie se le ocurrió levantar allí un estado palestino. Durante veinte años la Franja fue algo así como una provincia de Egipto, hasta que se produjo la “Guerra de los Seis Días” y el territorio fue ocupado por Israel. En 2005, el rey de los halcones judíos, Ariel Sharon, decidió desocupar la Franja para dársela a los palestinos. Sólo él podía hacerlo. Por primera vez en su historia, militares de Israel salieron a la calle para reprimir a colonos judíos que se negaban a abandonar tierras que ocupaban desde hacía casi cuarenta años. Finalmente, gracias a la voluntad de Sharon, el objetivo se cumplió y la Franja quedó en manos de los palestinos.

Y es en este punto cuando la señora historia protagoniza una de sus célebres astucias. Se suponía que Al Fatah se haría cargo de la dirección política de la Franja, pero los que lo hicieron fueron los integrantes de Hamas, el grupo más belicoso. No sólo ganó el poder, sino que ilegalizó a los seguidores de Arafat. Israel descubrió de pronto que la concesión realizada para promover la distensión en el sur, provocaba un efecto inverso. Es decir, el territorio liberado se transformaba al ritmo de las feroces milicias de Hamas, en la base militar del terrorismo islámico financiado por Irán. Conclusión: Israel quiso sacarse un problema de encima y terminó comprando un problema mayor. La guerra interna entre los palestinos terminó constituyendo el peor de los escenarios posibles.

Curiosamente, las primeras víctimas de ese cambio fueron los grupos palestinos moderados, quienes fueron asesinados, encarcelados o debieron optar por el exilio en Cisjordania. Las tropelías y barbaridades cometidas por Hamas contra sus compañeros de Al Fatah fueron de una crueldad deliberada y sádica. Que yo sepa, ninguna de las instituciones de derechos humanos que alzan la voz contra Israel cuando ataca, aquella vez levantó la voz para defender o proteger a los que padecieron torturas y ejecuciones.

La Franja de Gaza es un territorio de alrededor de 360 kilómetros cuadrados. Allí viven, repartidos en diferentes ciudades y aldeas, alrededor de un millón y medio de personas. La frontera con Israel es la más importante y supera los cincuenta kilómetros. La otra frontera es con Egipto y suma algo así como once kilómetros. La Franja no está comunicada con Cisjordania, el otro territorio palestino. Históricamente, una ha dependido de Egipto y la otra de Jordania. Tal vez la solución política en el futuro sea que cada una de ellas se incorpore como provincia a esos Estados. Por lo pronto, los palestinos no quieren saber nada con eso, pero el futuro todavía no está escrito.

Para Hamas y la Jihad, la destrucción de Israel no es un deseo difuso, la manifestación histérica de algún descontrolado. Nada de eso. Destruir a Israel, echar a los judíos al mar, es su programa central, la razón de ser de su existencia. En las escuelas, las mezquitas y los centros asistenciales, predican estos propósitos todos los días. Los niños se educan desde su más tierna infancia en el odio a Israel. Su pobreza y sus desgracias tiene un autor exclusivo: los judíos. Nada es más importante para sus jefes políticos que destruir a Israel. Si no lo han hecho no es porque no han querido, sino porque no los han dejado, porque Israel se ha defendido, a pesar incluso de los “occidentales” que le exigen que no se defienda.

La Franja de Gaza es hoy una sociedad militarizada e intimidada por bandas armadas que ejecutan sin piedad a los que califican como traidores. El temor y la impotencia del hombre común encuentran un cauce de manifestación en el odio al judío. En sus folletos y textos se jactan de la movilización de niños y mujeres en la lucha contra el “perro sionista”. El terrorismo palestino, en sus versiones más fanáticas, fue el que incorporó la táctica perversa de poner a los niños y a las mujeres delante de la barricadas o de las líneas de combate. Un cometarista porteño decía que Israel iba a la guerra porque tenia elecciones en enero. ¡Original aporte a la teoría política! Aporte que se podría completar con la siguiente reflexión: elecciones libres con candidatos de diferentes signos conviviendo en democracia, es un obstáculo del que Hamas y la Jihad se pueden dar el lujo de prescindir en la Franja de Gaza.

 A esos problemas ellos los resuelven de un modo más expeditivo. No va a ser una elección, o el ejercico abusivo de las libertades, o la práctica de la tolerancia, lo que les va a impedir tomar decisiones.

Digámoslo de una buena vez. Hamas y la Jihad no ocuparon la Franja para construir una nación fundada en principios de paz, trabajo y democracia. Para ellos, la concesión de Sharon fue más un síntoma de debilidad que de grandeza. Inmediatamente que ocuparon el poder político se prepararon para lanzar la ofensiva final. No fue Israel el que inició el lanzamiento de cohetes al otro territorio. Todo lo contrario. El operativo “Plomo fundido“ se lanzó cuando todas las otras instancias se agotaron. Importa saberlo. Se decidió una invasión por tierra para reducir al mínimo la muerte de civiles, siempre más expuestos en un bombardero aéreo.


Creo que a nadie escapa que si Israel quisiera exterminar a cualquier costo la rebelión en la Franja, lo haría en pocas horas. Dispone de armas y tecnología para lograrlo.

Insisto: el que quiere la guerra es Hamas, no Israel. Al respecto, la pulsión belicista de Hamas y la Jihad es evidente. En siete años arrojaron alrededor de nueve mil cohetes sobre el territorio judío, y en todos los casos contra la población civil. ¿No fueron muy efectivos? No lo fueron porque los sistemas de defensa de Israel son muy eficaces y porque la tecnología que disponen los terroristas todavía no está del todo desarrollada. ¿Hay que esperar que dispongan de mejores armamentos para movilizarse? se preguntan los dirigentes político judíos. 

¿Tenemos o no derecho a defendernos? se preguntan a continuación. ¿O debemos esperar estar con el cuchillo en el cuello para recién empezar a protestar?
Por supuesto que cuando los cañones inician su letanía, se producen situaciones desagradables. En la guerra la gente muere. En el caso que nos ocupa, hay más muertos palestinos que judíos. ¿Es esa una falta? Que Israel disponga de mejor tecnología, es un motivo de condena? ¿se pretende, acaso, un Israel indefenso ante sus enemigos, un Israel que dé la otra mejilla o judíos que marchen mansos al degolladero como lo hicieron en tiempos de Hitler? ¿eso es lo que quieren los progresistas que no dicen una palabra cuando Israel es atacado, pero claman al cielo cuando Israel se defiende?


Para finalizar, que nunca se pierda de vista a la hora de las evaluaciones un dato decisivo: Israel es el único país en el mundo cuya existencia como nación está amenazada. La consigna de tirar a los judíos al mar se aplicará no importa quién gobierne y sin importar que el primer ministro sea de derecha, de izquierda o de centro. El odio a Israel no es el odio a un gobierno, es el odio al judío, el viejo, ancestral y renovado odio al judío, responsable desde tiempos inmemoriales, como muy bien lo enseñaron los nazis, de matar niños, traficar oro y corromper a las razas.

fuente: diario EL LITORAL
SANTA FE, 20 DE NOVIEMBRE 2012 

miércoles, 30 de noviembre de 2011

ARGENTINA: Alfredo Leuco: El Padre Chifri [El cura Sigfrido Moroder]se fue al cielo



El Padre Chifri se fue al cielo


por ALFREDO LEUCO


Parece una metáfora bíblica pero fue absolutamente cierto. El padre Chifri, uno de lo sacerdotes que mejor tarea solidaria realiza en el norte del país cayó del cielo. Y no es algo que tenga que ver con una creencia religiosa o una cuestión de fe. El cura Sigfrido Moroder, conocido en toda la zona de Rosario de Lerma como el padre Chifri utilizaba sus impresionantes condiciones y experiencias como deportista para moverse entre los cerros en parapente y ganar tiempo en sus visitas a los distintos pueblitos.


Los habitantes de esos cerros salteños, necesitados de todo, se acostumbraron a ver llegar al cura desde el cielo, aterrizar con su parapente y persignarse en un mismo acto.


La historia del padre Chifri es un ejemplo. Desde chico mostró su fortaleza y su predisposición para el deporte. Apenas se ordenó de cura pidió ir a misionar a uno de los lugares con mayores necesidades insatisfechas de Salta. Allí el sol castiga como loco, por la noche la temperatura baja 20 puntos bajo cero y te congela los huesos y hay pequeñas comunidades de pastores de cabras que viven a 5 mil metros de altura, cerca de Dios pero lejos de la equidad social. Son pocos los que se acuerdan de sus escuelas, de sus vacunas, de sus hijos.

El padre Chifri se dispuso a llevar su mano solidaria y el mensaje cristiano a 25 parajes perdidos en el mundo y 18 escuelitas mucho más que humildes. Un día se dio cuenta que podía aprovechar sus condiciones deportivas para llegar mas rápido y mejor. Lo hacía en parapente. Era imponente verlo llegar desde el cielo. Posarse como un pájaro de fe en la tierra y predicar con el ejemplo. Se convirtió en un personaje muy querido por todos los campesinos.

Lo veían llegar desde lejos al padre Chifri. Cuando había un enfermo que socorrer o alguien que necesitaba resolver un problema, un poco en broma, un poco en serio decían: “Ahora viene volando el padre Chifri”. Y al poco tiempo el cura volador aparecía recortado en el horizonte de esas montañas maravillosas con el paisaje y mezquinas con sus habitantes. Hasta que un día ocurrió la tragedia. Un maldito remolino le provocó una caída de 40 metros. Cayó pesadamente y quedó inmovilizado. Con dolores tremendos y problemas respiratorios que lo dejaron al borde de la muerte. Cuando recuperó la expectativa de vida, tozudo, peleador y con un coraje sin igual salió a desafiar el pronóstico que decía que nunca más volvería a caminar.

Había que verlo al cura Chifri, con una voluntad de acero, haciendo los ejercicios de rehabilitación para dejar esa silla de ruedas que lo encarcelaba. Nunca fue un hombre de bajar los brazos con facilidad. Hizo un esfuerzo monumental y demostró una constancia terrible. Es que el tenía oculto un deseo íntimo que le daba una fuerza invencible: quería volver a la puna. Con su gente. Esa montaña lo había traicionado pero él quería regresar para no abandonar a su pueblo. Y un día milagroso, apoyado en sus bastones, el padre Chifri se apareció por su lugar en el mundo. Los campesinos emocionados no lo podían creer. El padre Chifri lo había logrado. Había vuelto a darles una mano. Esta vez no había llegado por el aire.

Esta vez había llegado caminando lentamente, con mucha dificultad pero con una energía envidiable y contagiosa. Porfiado el cura. No se resignó jamás a la silla de ruedas. Combatió con fuerza para seguir su tarea solidaria, su misión sacerdotal. Y siguió con su tarea de amar a su prójimo como a si mismo. De hacer el bien sin mirar a quien. De ponerse a disposición de esos argentinos olvidados por todos que vivían hacinados en sus ranchitos precarios y que casi ni conocían el dinero ni la justicia. Se alimentaban como podían con las pocas verduras que cultivaban y con las cabras y ovejas que son parte indisoluble de sus vidas. El padre Chifri continuó con su tarea titánica. Poniendo el grito en el cielo contra las injusticias. Y ayudó a crear comedores escolares en las escuelas, a instalar invernaderos para conseguir más y mejores alimentos.

Les ayudó a comercializar mejor sus artesanías. Se puso al servicio de los más débiles. El objetivo fue que cada uno se gane el pan con el sudor de su frente. Empezó a recorrer la zona con un viejo colectivo que le regalaron. Lo pintó de mil colores y lo bautizó el colectivo de los sueños. Dejó de cruzar el cielo con sus alas prestadas. Y aún así llegó a lo más alto de la solidaridad y el compromiso. Este año logró abrir el colegio secundario con 36 alumnos. Había que verlo encabezar las procesiones con todos los reclamos y las vestimentas típicas de la zona. Había que verlo entre los cerros con su poncho y el día que lo ayudaron a treparse a una bicicleta.

Fue una epopeya. Levántate y anda. Me hizo acordar a la bicicleta blanca de Horacio Ferrer cuando le habla a ese viejo flaco nuestro que andaba en la tierra. ¿Se acuerda? Flaco, no te pongas triste, todo no fue inútil, no pierdas la fe. En un cometa con pedales, dale que te dale yo se que has de volver. Ahora, le pido que preste atención a esto que voy a contarle ahora:

La vida del padre Chifri fue un verdadero canto de fe y de esperanza. Y digo fue y no es porque esta vez, de verdad y en forma definitiva, el padre Chifri se fue al cielo. Falleció la semana pasada de un paro cardíaco y todavía hoy no lo puedo creer. Tenía 46 años. Que en paz descanse.

http://www.continental.com.ar/opinion/bloggers/blogs/alfredo-leuco/el-padre-chifri-se-fue-al-cielo/blog/1585936.aspx