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domingo, 11 de agosto de 2013

FERNANDO SORRENTINO, talentoso escritor argentino nos regala una de sus narraciones " Mi amigo Lucas"

 

Tengo un amigo todo lo dulce y tímido que puede pedirse. Se llama Lucas, usa lentes sin armazón y anda por los cuarenta años. Es de reducida estatura, es delgaducho, tiene un bigotito ralo y una calva que reluce.
Para no molestar a nadie, camina siempre de perfil. En vez de pedir permiso, prefiere deslizarse apenas por un costado. Los perros y los gatos callejeros le infunden terror, y, para evitarlos, se cruza a cada instante de una vereda a la otra.
Habla con una vocecilla sutil, casi transparente de tan inaudible. Jamás ha interrumpido a nadie, pero no logra emitir más de dos palabras sin que lo interrumpan. Y se siente dichoso de haber podido pronunciar esas dos palabras.
Hace años que mi amigo Lucas está casado: con una mujer delgada, colérica, nerviosa; tiene voz aguda hasta lo insufrible, fuertes pulmones, nariz afilada y lengua de víbora; su temperamento es indomable, y su vocación, domadora.
Lucas —me gustaría saber cómo— se ha continuado en un niño. La madre lo bautizó Juan Facundo: es alto, rubio, flequilludo, atlético, inteligente, suspicaz, irónico y vigoroso. Él y su madre le asignan a Lucas un lugar nulo en el universo y, por ende, desoyen sus escasas e imperceptibles opiniones.
Lucas es el más antiguo y el menos importante de los empleados de una lúgubre compañía importadora de tejidos. Es una casa muy oscura, con pisos de madera negra, ubicada en la calle Alsina. El dueño se llama don Aqueróntido: hombre de bigotes feroces, de pelo hirsuto, de voz atronadora, violento, avaro. Mi amigo Lucas se presenta vestido de negro, con un traje muy viejo, brilloso de tanto uso. Sólo posee una camisa, con anacrónico cuello de plástico. Y una sola corbata: tan deshilachada, que parece un cordón de zapatos. Incapaz de resistir la mirada de don Aqueróntido, Lucas no se atreve a trabajar sin saco y se coloca un par de sobremangas grises para preservarlo. Su salario es irrisoriamente bajo: no obstante, Lucas permanece todos los días trabajando tres o cuatro horas de más, pues la tarea que le ha asignado don Aqueróntido es tan desmesurada, que no alcanzaría a realizarse en el horario normal.
Justamente ahora —cuando don Aqueróntido acaba una vez más de rebajarle el sueldo— la mujer ha decidido que Juan Facundo no cumpla sus estudios secundarios en un colegio estatal y gratuito. Ha preferido inscribirlo en un instituto muy costoso del barrio de Belgrano. Ante esta erogación, Lucas ha dejado de comprar las Selecciones del Reader’s Digest, que constituían su lectura predilecta (en el último artículo que leyó una psicóloga exhortaba al marido a autorreprimir la propia personalidad avasallante para no entorpecer la realización personal de su esposa y sus hijos).

Pero, apenas sube a un colectivo, Lucas suele proceder así:
Pide el boleto y empieza lentamente a buscar el dinero, manteniendo al chofer con la mano extendida y en un estado de incertidumbre. Lucas no se apresura en absoluto: es posible que la impaciencia del conductor le cause placer. Luego paga con la mayor cantidad posible de monedas de escaso valor, entregándolas de a poco, en cantidades distintas y a intervalos irregulares. Esto perturba al chofer, pues, además de estar atento al tránsito, a los semáforos, a los pasajeros que suben y bajan, y al manejo del vehículo, debe simultáneamente efectuar cálculos aritméticos. Lucas agrava sus problemas incluyendo en el pago una vieja moneda paraguaya que conserva con tal propósito y que le es invariablemente devuelta en cada ocasión. Así, suelen cometerse errores en las cuentas y, entonces, entablada la discusión, Lucas defiende sus derechos con razonamientos contradictorios y absurdos, de tal modo que nadie sabe qué argumenta en realidad. El colectivero suele terminar, en tácita rendición, por arrojar las monedas a la calle —tal vez para no arrojar a Lucas o arrojarse él mismo—.
Cuando llega el invierno, Lucas viaja con la ventanilla abierta de par en par. El primer perjudicado es él: ha contraído una tos crónica que a menudo le hace pasar las noches en vela. Durante el verano, cierra herméticamente la ventanilla y deja que el sol pegue en el vidrio y multiplique su calor: de esta manera, más de una vez ha sufrido quemaduras de primer grado.
Lucas tiene prohibido el tabaco y, en realidad, fumar le resulta insoportable. Pero en el colectivo enciende un cigarro gordo, barato y de espantoso olor que produce ahogos y toses. Cuando baja, lo apaga y lo guarda para el próximo viaje.
Lucas es una personita sedentaria y escuálida: jamás le interesaron los deportes. Sin embargo, los sábados a la noche sintoniza su radio portátil, dándole el máximo volumen, para escuchar el boxeo. El domingo lo dedica al fútbol, y tortura a los demás viajeros con estruendosas trasmisiones.
El asiento del fondo es para cinco personas: Lucas, a pesar de su pequeño tamaño, se ubica de modo que sólo quepan cuatro y aun tres. Si hay cuatro sentados y Lucas está de pie, exige permiso con tono de indignación y de reproche, y se sienta con las manos en los bolsillos del pantalón, de manera tal que sus codos quedan incrustados en las costillas de sus adláteres.
Cuando viaja de pie, lo hace con el saco desabotonado, procurando que el borde inferior pegue en el rostro o en los ojos del que está sentado.
Si alguien se halla leyendo, pronto se convierte en presa de Lucas: para hacerle sombra coloca la cabeza bajo la lamparilla. A intervalos, la retira, como por azar; el lector devora con ansiedad una o dos palabras, y allí, incansable, vuelve Lucas al ataque.
Mi amigo Lucas conoce la hora en que el colectivo se halla más atestado. Antes de subir, ingiere un emparedado de salame y roquefort, y bebe un vaso de vino tinto ordinario. En seguida, con los restos del pan mascado y del fiambre y el queso entre los dientes, y con la boca bien abierta, recorre el vehículo pidiendo enérgicamente permiso.
Si se acomoda en el primer asiento, no lo cede a nadie. Pero, si se halla en los últimos y sube un anciano enclenque o una mujer con un bebé en brazos, Lucas —sin perder un segundo— se levanta con celeridad y los llama a grandes voces, ofreciéndoles su lugar. Ya de pie, expone un comentario recriminatorio contra los que permanecieron sentados. Su elocuencia es abrumadora: varios pasajeros, mortalmente avergonzados, descienden siempre en la siguiente esquina. Al instante, Lucas ocupa el mejor de esos asientos libres.

Mi amigo Lucas se apea de muy buen humor. Camina hacia su casa con timidez y por el cordón de la vereda. Como carece de llave, tiene que tocar el timbre. Si en la casa hay alguien, rara vez se niegan a abrirle. En cambio, si su mujer, su hijo o don Aqueróntido no se encuentran, Lucas se sienta en el umbral a esperar que regresen.
 
recibido directamente del autor, al que agradezco y felicito.


 
My Friend Luke
 
Mon ami Lucas
 
 













http://www.fernandosorrentino.com.ar/

OBRA NARRATIVA

A) Libros de Cuentos
 

La regresión zoológica,
Buenos Aires, Editores Dos, 1969.


 


Imperios y servidumbres,
Barcelona, Editorial Seix Barral, 1972;


reedición, Buenos Aires,
Torres Agüero Editor, 1992.

 

El mejor de los mundos posibles,
Buenos Aires,
Editorial Plus Ultra, 1976

(2° Premio Municipal de Literatura).

 

En defensa propia,
Buenos Aires, Editorial de Belgrano, 1982.


El remedio para el rey ciego,
Buenos Aires, Editorial Plus Ultra, 1984.

 
El rigor de las desdichas,
Buenos Aires, Ediciones del Dock, 1994

(2° Premio Municipal de Literatura).

 

La Corrección de los Corderos,
y otros cuentos improbables,
Buenos Aires, Editorial Abismo, 2002.

 

Existe un hombre que tiene la costumbre de pegarme con un paraguas en la cabeza,
Barcelona, Carena, 2005.

El regreso. Y otros cuentos inquietantes,
Buenos Aires, Estrada, 2005.



En defensa propia / El rigor de las desdichas,
Buenos Aires, Los Cuadernos de Odiseo, 2005.

 

Costumbres del alcaucil, Buenos Aires,
Sudamericana, 2008.


El centro de la telaraña, Buenos Aires,
Longseller, 2008.

El crimen de san Alberto, Buenos Aires,
Losada, 2008.


B) Novela

Sanitarios centenarios,
Buenos Aires, Editorial Plus Ultra, 1979;


reedición (muy reelaborada),
Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2000.


Sanitarios centenarios, Barcelona,
Carena, 2008.
 



C) Nouvelle

Crónica costumbrista,
Buenos Aires, Ediciones Pluma Alta, 1992.

Reeditada con el título de Costumbres de los muertos,
Buenos Aires, Ediciones Colihue, 1996.
 


D) Literatura para niños
      y/o adolescentes

Cuentos del Mentiroso,
Buenos Aires, Editorial Plus Ultra, 1978
(Faja de Honor de la S.A.D.E.

[Sociedad Argentina de Escritores]);

reedición (con modificaciones),
Buenos Aires, Grupo Editorial Norma, 2002.



La recompensa del príncipe,
Buenos Aires, Editorial Stella, 1995



Historias de María Sapa y Fortunato,
Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1995.
(Premio Fantasía Infantil 1996);
reedición: Ediciones Santillana, 2001.
 

 
 
 
El Mentiroso contra las Avispas Imperiales,
Buenos Aires, Editorial Plus Ultra, 1997.
 
 
 
La venganza del muerto,
Buenos Aires, Editorial Alfaguara, 1997.
 
 
El que se enoja, pierde,
Buenos Aires, Editorial El Ateneo
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 ENTREVISTAS
 
Siete conversaciones con Jorge Luis Borges,
Buenos Aires, Editorial Casa Pardo, 1974;
 
reedición (con notas revisadas y actualizadas),
Buenos Aires, Editorial El Ateneo, 1996;
 
nueva reedición,
Buenos Aires, Editorial El Ateneo, 2001.
 
nueva reedición
Buenos Aires, Editorial Losada, 2007
 
Siete conversaciones con Adolfo Bioy Casares,
Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1992;
 
reedición,
Buenos Aires, Editorial El Ateneo, 2001.
 
         
 
TRADUCCIONES

A) Libros de ficción

Sanitary Centennial. And Selected Short Stories
[Contenido: Introduction to Fernando Sorrentino; Translator’s Note; Acknowledgments; Sanitary Centennial (Sanitarios centenarios); A Lifestyle (Un estilo de vida); In Self-Defense (En defensa propia); Piccirilli (Piccirilli); The Life of the Party (Los reyes de la fiesta); The Fetid Tale of Antulín (La pestilente historia de Antulín); Ars Poetica (Ars poetica); Notes.] (translated by Thomas C. Meehan).
Austin, Texas, University of Texas Press, 1988, 186 págs.
 
 
 
 
Sanitários centenários [Sanitarios centenarios]
(traducción al portugués de Reinaldo Guarany).
Rio de Janeiro, José Olympio Editora, 1989, 174 págs.


Von Skorpionen und anderen Alltagsgefahren.
Erzählungen. Ausgewählt und aus dem Spanischen übersetzt von Vera Gerling.
Gotinga, Hainholz Verlag, 2001, 160 págs.
 

Attukkuttikal Allikkum Thandanai (La Corrección de los Corderos).
Volumen de once cuentos en lengua tamil. Nagercoil (India),
Kalachuvadu Pathippagam, 2003, 72 págs.

     
Per colpa del dottor Moreau, ed altri racconti fantastici
(14 racconti; traduttori: Alessandro Abate; Mario De Bartolomeis; Isabel Cuartero; Carlo Santulli, Marco Capelli e Eva Malagon Esteo; Luca Muzzioli).
Módena, Progetto Babele, 2006, 100 págs.

Existe um homem que tem o costume
de me dar com um guarda-chuva na cabeça

(18 contos; traduzidos do espanhol por António Ladeira e Helder Semmedo).
Entroncamento (Portugal), OVNI, 2006, 182 págs.

 
 B) Libros de entrevistas

Seven Conversations with Jorge Luis Borges
[Siete conversaciones con Jorge Luis Borges].
Translation, additional notes, appendix of personalities mentioned by Borges and translator’s foreword by Clark M. Zlotchew.
Troy, New York, The Whitston Publishing Company, 1982, 220 págs.



Sette conversazioni con Borges
[Siete conversaciones con Jorge Luis Borges].
A cura di Lucio D’Arcangelo.
Milano, Arnoldo Mondadori Editore, 1999, 224 págs
.


Hét beszélgetés Jorge Luis Borgesszel
[Siete conversaciones con Jorge Luis Borges].
Fordította Latorre Ágnes. Szerkesztette Scholz László.
Budapest, Európa Könyvkiadó, 2000, 264 págs.

       
Borges chi si tan [Siete conversaciones con Jorge Luis Borges]
(traducción al chino de Lin Yi an),
Beijing, 2000, 212 págs.


Sapte convorbiri cu Jorge Luis Borges
[Siete conversaciones con Jorge Luis Borges]
(traducción al rumano de Stefana Luca).
Bucarest, Editura Fabulator, 2004, 200 págs.


Sapte convorbiri cu Adolfo Bioy Casares
[Siete conversaciones con Adolfo Bioy Casares]
(traducción al rumano de Ileana Scipione).
Bucarest, Editura Fabulator, 2004, 180 págs.

martes, 30 de julio de 2013

ARGENTINA: nuevo libro de Ricardo Feierstein, "Alberto Gerchunoff. El argentino más judío, el judío más argentino", editado por Capital Intelectual,

Gerchunoff, paradigma de la
inmigración en un nuevo país




















La literatura de Alberto Gerchunoff sintetiza la integración a un país pluralista sin renunciar al origen inmigratorio y la propuesta de un mestizaje cultural argentino que se desplegará en las sucesivas generaciones, afirma Ricardo Feierstein, autor de un reciente libro sobre la vida de quien supo ser un periodista y ensayista paradigmático.

Guillermo Lipis

En Alberto Gerchunoff. El argentino más judío, el judío más argentino, editado por Capital Intelectual, Feierstein registra una semblanza completa del autor de Los Gauchos Judíos en quien, asegura, se entrecruza “el modernismo con el naturalismo y articula una profunda vocación hispánica y el compromiso con su identidad judía y la tierra argentina”.
Gerchunoff llegó al país a través de los planes migratorios y colonizadores de quienes creyeron que la mejor forma de poblar Argentina era como un espejo de Europa, un falso liberalismo que negaba la identidad nativa para reconvertir a la nación en un inadecuado crisol de razas en el que todo se fundía. Y ya se sabe, en un crisol no se distingue la particularidad de los componentes.
Gerchunoff, contra eso, trató de dejar impregnada su literatura de una identidad judía que tomó su máxima expresión en ‘Los gauchos judíos’, “en una estrategia literaria que enfrentó con éxito las postulaciones xenófobas de la sociedad que lo cobijó, sin olvidar el mestizaje cultural al que se enfrentaba en su proceso inmigratorio”, afirmó Feierstein.

De hecho, esa mezcla entre lo europeo y lo criollo se dio desde su arribo al país, al que llegó en 1890 con su familia y se radicaron en la localidad santafesina de Moises Ville.  Allí su padre fue asesinado por un gaucho matrero y la familia se mudó a Entre Ríos “donde inmortalizó sus relatos y crónicas plagadas con hombres de campo”, dijo el autor.

Cuando se radicó en Buenos Aires adhirió al socialismo y en 1916 se incorporó al Partido Demócrata y se identificó con el liberalismo.

Sin embargo, Feierstein advirtió que “resulta difícil definir, desde una mirada actual, derecha e izquierda en las primeras décadas del siglo XX argentino. Gerchunoff provenía de una tradición humanista, libertaria y teñida de solidaridad social y fraternidad que le fue inculcada por sus maestros de la infancia (en la colonia entrerriana) y, ya en Buenos Aires, por su maestro Roberto Payró, gran escritor argentino y uno de los fundadores del Partido Socialista local”.
En 1916 adhirió a la Democracia Progresista de Lisandro de la Torre “y el mismo Payró lo llevó al diario La Nación, donde se conectó con el prestigio del alto mundo literario y social de su época”.

Feierstein explicó a Télam que “durante más de cuatro décadas (1908-1950) -y con algún pequeño intervalo- Gerchunoff trabajó en ese periódico, fue modificando su forma de pensar y terminó por adherir al eje Caseros-Sarmiento-Mitre-civilización, antes que a su opuesto y simétrico Rosas-Gauchos-Barbarie-Yrigoyen-Perón”.
A pesar de esta mirada política, “conservó intacta su estructura moral y de principios que lo llevó a solidarizarse con todas las causas libertarias del mundo, y luego del ascenso de Hitler, comenzó a apartarse de muchos de sus antiguos colegas y asumió una postura antinazi”.

Sin embargo, su obra más conocida, ‘Los Gauchos Judíos’, aparece para el primer centenario argentino en el que refleja “un canto a la integración desde las particularidades, con lo que comienza la literatura judeo-argentina desde donde trató de sumar y promover unión y respeto entre las personas obviando diferencias de credo y buscando lo que los une por sobre lo que los separa”.


Feirestein agregó que “Gerchunoff jamás renegó de sus  raices judías. Hablaba en idish, estaba fuertemente relacionado con su colectividad, fue uno de los fundadores de la Sociedad Hebraica Argentina (y quien eligió ese nombre), participó activamente en la lucha antinazi y, al mismo tiempo, fue un enamorado de su tierra de adopción, un argentino por elección y un nostálgico cronista de la tierra entrerriana que lo formó en su infancia”.- ¿Por qué consideró que Gerchunoff fue el argentino más judío y el judío más argentino?

- En mi libro planteo, como hipótesis, que de manera consciente o construyendo la idea sobre la marcha, Gerchunoff elaboró una estrategia literaria que abrió un amplio campo de aceptación para que los creadores de origen inmigratorio pudieran sumarse a la cultura y la vida argentina. Entendió su particularidad como una sumatoria, que enriquece. No eligió, metafóricamente, querer más a su padre o a su madre, sino a ambos en conjunto, reunidos con sus otros amores que no resignó como el origen, la familia, los hijos y amigos, la buena comida”.



Y agregó que “frente a las líneas del nacionalismo cultural patricio y xenófobo, Gerchunoff aplicó la técnica del yudoka: utilizar la fuerza ajena en beneficio propio”.

Es así que que Gerchunoff reflexionó: - ¿Gauchos? Sí, claro. Pero gauchos judíos. ¿Herencia hispánica? Sí, claro, la del idioma sefardí -por sus antecesores judíos del Siglo de Oro español- a partir del cual se convierte en un maestro impar del idioma castellano”, agregó el autor.
“Sin dudas, fue una jugada genial”, concluyó Feierstein. 


fuente: http://www.telam.com.ar/notas/201307/26514-gerchunoff-
paradigma-de-la-inmigracion-en-un-nuevo-pais.html

domingo, 2 de septiembre de 2012

JULIO CORTAZAR"La biografía escrita por Mario Goloboff Una guía para descubrir una nueva dimensión de Cortázar

 

 

 

La biografía escrita por Mario Goloboff 

Una guía para descubrir una nueva dimensión de 

Cortázar


El escritor Mario Goloboff, en una biografía recientemente reeditada sobre Julio Cortázar, indaga en profundidad los pasos y la escritura del autor de "Rayuela", dejando atrás preconceptos para delinear a un hombre abierto a nuevas formas literarias y al compromiso solidario con los demás.


"Pertenecí más bien a la generación de impugnadores de Cortázar, nos peleábamos con él, los que estuvimos de jóvenes en la revista El Escarabajo de Oro como Vicente Battista, Ricardo Piglia, Abelardo Castillo, le reclamábamos que viniera a la Argentina a hacer declaraciones socialistas y estruendosas. Algo que hoy me critico", confiesa el biógrafo.


"Contra lo que sostienen sus herederos y algunos exégetas marginales -aclara-, no creo que Cortázar haya cambiado a partir de la revolución cubana. El comenzó su cambio desde que se fue de la Argentina. El mismo afirma que París fue su camino de Damasco".


Cortázar llegó a París en el 50 "y se encontró con una ciudad de la posguerra, muy sacudida por la pérdida de las colonias, empiezan a perder Argelia y el norte de Africa", recuerda.


Refiriéndose a los primeros cuentos como "Casa Tomada", "La banda", "Las puertas del cielo", Goloboff apunta que "Cortázar se autocritica y se desdice de ellos en el 70. Viene para la asunción de Allende y su amigo Paco Urondo lo abaraja en Ezeiza. Le hace un reportaje que sale en Panorama y se avergüenza de haberlos escritos. 

Entonces tenía una mirada muy peyorativa de las masas".


"El era fiel a sus ideas y a sus principios, y a las ideas que fue adquiriendo con el tiempo pero siempre fue un hombre preocupado, aun como antiperonista. Eso aparece en los cuentos, también en los primeros", apunta Goloboff.
"Esto contradice la opinión de aquellos que dicen que Cortázar en determinado momento cambió su literatura, por esa etapa que se abrió en los 60. Creo que él venía buscando un mito poético político y lo encontró en la revolución cubana".


Mario Goloboff nació en Carlos Casares, provincia de Buenos Aires. Vivió durante más de 20 años en Francia, donde enseñó en diversas universidades. Radicado en Argentina lleva seminarios y talleres de escritura y enseña en la Universidad Nacional de La Plata.


Ha escrito entre otras obras, los ensayos Leer Borges, Genio y figura de Roberto Arlt; en poesía Los versos del hombre pájaro, El ciervo y otros poemas y las novelas Caballos por el fondo de los ojos, Criador de palomas, La luna que cae, El soñador de Smith y Comuna Verdad.

 
LO FANTASTICO Y LA REALIDAD


Para Cortázar, remarca el biógrafo, "lo fantástico está dentro de este mundo. Es la síntesis de su pensamiento. El teoriza bastante sobre el género y hay una práctica del cuento que hizo durante toda su vida. Lo fantástico -dice- se aloja en los intersticios de la realidad. Los levanta y los hace aparecer en muchos de sus cuentos".

El libro "Rayuela", que se publicó en 1963, produjo "una revolución poética en el género, cambios de lectura y es un ejemplo de todo lo que el escritor se propuso transformar durante su producción literaria".

"Cuando tuvo éxito no hizo lo que hacen todos, que es repetir la receta. De `Rayuela` a `62 Modelo para armar` hay muchos cambios. Para mí este último título sigue siendo uno de los textos peor leídos de Cortázar, al igual que otras experiencias como las del objeto-libro".

En esta biografía, Goloboff escudriña en la vida de Julio todo lo que tiene que ver con su literatura, "cómo aparece la mujer en su textos y por qué, la falta del padre, la enfermedad, las marcas de la lengua por haber nacido en Bruselas".


También el biógrafo persigue en el libro las obsesiones del escritor y todo aquello que lo fascina como el boxeo o el jazz, una música presente en sus relatos sobre todo en el emblemático cuento de "El perseguidor".


El libro finaliza con una cronología y varios apéndices con artículos sobre Libro de Manuel, un poema de Gelman y una carta de Ugné Karvelis a Goloboff que le dan un valor agregado a esta biografía singular y completa sobre Cortázar.

Mora Cordeu


Julio Cortázar - La biografía
Autor: Mario Goloboff
Editorial: Continente
Páginas: 256
Precio: $76

Fuente: http://www.eldia.com.ar/edis/20110925/la-biografia-escrita-mario-goloboff-revistadomingo54.htm

jueves, 5 de julio de 2012

JORGE LUIS BORGES, UN GRAN POETA Y ESCRITOR ARGENTINO Y UNIVERSAL: BORGES: EL JUDAISMO E ISRAEL

 

 

 Por Mario Eduardo Cohen
(Miembro de la Asociación Cultural y

Científica Argentino-Israelí – ACCAI).

 

Borges: el judaísmo e Israel

Jorge Luis Borges es el escritor latinoamericano que llevó, más que ningún otro, muchos aspectos de la cultura judía e Israel a la intelectualidad hispanoparlante (la Cábala, el Golem, Spinoza, Heine, innumerables personajes judíos en sus cuentos, entre otros). 

“He hecho lo mejor que pude para ser judío. Pude haber fracasado… Si pertenecemos a la civilización occidental, entonces todos nosotros, a pesar de las muchas aventuras de la sangre, somos griegos y judíos… Muchas veces me pienso judío pero me pregunto si tengo derecho de hacerlo.” Así reflexionaba Borges, con ironía, acerca de su interesante y eterna relación con el judaísmo.

Jorge Luis Borges es el escritor latinoamericano que llevó, más que ningún otro, muchos aspectos de la cultura judía e Israel a la intelectualidad hispanoparlante (la Cábala, el Golem, Spinoza, Heine, innumerables personajes judíos en sus cuentos, entre otros).

¿Cómo y por qué se interesa Borges en el judaísmo? Seguramente, comenzó con su curiosidad por culturas diferentes y su fascinación aumentó al descubrir los manantiales del judaísmo. En los hechos, recibió las primeras nociones de la mano de su abuela inglesa, quien tenía memorizada gran parte de la Biblia; luego reforzó su bagaje a través de su amistad, en Suiza, con dos intelectuales judíos y luego, en su estancia en España, cuando conoció a Cansinos. Con los años, profundizaría esta relación con otros miembros de la comunidad judía.

¿Quién era Cansinos-Assens? Era alguien que había encontrado su judaísmo en su propia búsqueda. Borges lo consideraba su maestro, ya que influenció en sus años mozos, y se refiere a su maestro en un prólogo y en poema que lleva su nombre. En el primero señala: “Cansinos era sevillano de tradición católica… 


Profesó el judaísmo y se caso con una judía, para engendrar en ella un hijo judío. Los judíos lo son por andanzas pretéritas de su sangre y por heredado acto de fe; Cansinos eligió su destino”.

Y luego, expresa en un fragmento del citado poema, el camino de esta exploración que hizo su maestro:

Bebió como bebe un hondo vino
Los Salmos y el Cantar de la Escritura
Y sintió que era suya esa dulzura
Y sintió que era suyo aquel destino.

Como señaló la investigadora Edna Aizenberg, “Borges (fue) un argentino no judío que usó la puerta sefardita para entrar en la cultura judía”. Quizás Cansinos influenció en Borges para que se inclinara a la vertiente sefardí de la cultura judía. Su pasión llegó a tanto que, inclusive, llegó a formar parte de un centro de Estudios Sefardíes, allá por 1965. Borges llegó a expresar, según comentaba Bernardo Ezequiel Koremblit, que: “una de mis felicidades consiste en pensar que podría pertenecer al pueblo de Moisés ben Maimón, de Yehudá Haleví y de las Sefirot”.

Este fragmento del poema “Una llave en Salónica” es elocuente en esta pasión por lo sefardita:

Abarbanel, Farias o Pinedo,
Arrojados de España por impía
Persecución, conservan todavía
La llave de una casa de Toledo. Libres ahora de esperanza y miedo,
Miran la llave al declinar el día
En el bronce hay ayeres, lejanía,
Cansado brillo y sufrimiento quedo.


Las referencias al pueblo judío son muchísimas en la obra borgeana. Se interesaba y maravillaba ante las distintas maneras del pueblo judío de agruparse como tal, desde los guetos, como dijera en un reportaje, 

“Durante siglos, en toda Europa, el pueblo elegido fue confinado en barrios que tenían algo o mucho de leprosarios y que, paradójicamente, fueron invernáculos mágicos de la cultura judía”, hasta las juderías, tal como lo describe en su inmortal poema El Golem:

Los artificios y el candor del hombre
no tienen fin. Sabemos que hubo un día
en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
en las vigilias de la judería.

 
Y referido a su amado Baruj Spinoza dice en un poema dedicado al filósofo:

Alguien construye a Dios en la penumbra.
Un hombre engendra a Dios. Es un judío.

 
Borges e Israel

El gran escritor sentía un profundo amor por Jerusalén e Israel, y se mostraba, tanto en sus escritos como en sus alocuciones, profundamente conmovido por la Tierra de Leche y Miel. Los sucesos y parábolas bíblicas fueron siempre protagonistas en sus poemas y escritos. “Sin Israel la historia sería distinta… Israel, no sólo es una idea necesaria para la civilización, es una idea indispensable. No podemos imaginar la cultura sin Israel”, de esta manera expresaba ese fuerte sentimiento, casi sanguíneo, que lo unía con Israel.

Esto puede verse reflejado en esta entrevista realizada por el periodista Oved Sverdlik, quien le preguntó sobre esta recurrencia de lo hebreo en su trabajo. “El tema judío vuelve constantemente a lo largo de toda su creación literaria.

¿Cuál es al explicación que usted le da a este hecho?”, Borges respondió: “Quizás eso provenga de haber descubierto, entre mis antepasados, nombres como Acevedo o Pinedo, que como usted seguramente no ignora eran familias judeoespañolas que se encontraron entre los primeros habitantes de Buenos Aires. Pero incluso, aunque este hecho no existiera, yo quiero reiterar lo que ya dije en varias oportunidades: es imposible imaginarse la civilización occidental sin los judíos y sin los griegos. Por eso, cada hombre de cultura tiene algo de éstos y de aquellos. De esta forma puedo yo explicar mi deuda para con el pueblo judío, y de ahí mi preocupación por Israel cuando estalló la Guerra de los Seis Días. Un poema que escribí en esos días refleja tal angustia”.


En 1971, el Estado de Israel distinguió a Borges con el Premio Jerusalén, máximo galardón que otorga el país. “No hay nada en el mundo entero una ciudad que haya sido tan anhelada como Jerusalén... es una gran copa donde se han decantado y acumulado los sueños, las vigilias, las oraciones y las lágrimas de quienes no la vieron nunca pero sintieron hambre y sed de ella.”

El misticismo de la ciudad más antigua del mundo era una de las más profundas emociones que empujaban la creación del genial escritor.

Su poema “Israel, 1969” transmite, asimismo, un profundo fervor sionista:

Temí que en Israel acecharía
con dulzura insidiosa
la nostalgia que las diásporas seculares
acumularon como un triste tesoro
en las ciudades del infiel, en las juderías,
en los ocasos de la estepa, en los sueños,
la nostalgia de aquellos que te anhelaron,
Jerusalén, junto a las aguas de Babilonia,
¿Qué otra cosa eras, Israel, sino esa nostalgia,
sino esa voluntad de salvar,
entre las inconstantes formas del tiempo,
tu viejo libro mágico, tus liturgias,
tu soledad con Dios?
No así. La más antigua de las naciones
es también la más joven.
No has tentado a los hombres con jardines,
con el oro y su tedio
sino con el rigor, tierra última.
Israel les ha dicho sin palabras:
olvidarás quién eres.
Olvidarás al otro que dejaste.
Olvidarás quién fuiste en las tierras
que te dieron sus tardes y sus mañanas
y a las que no darás tu nostalgia.
Olvidarás la lengua de tus padres y aprenderás la lengua del Paraíso.
Serás un israelí, serás un soldado.
Edificarás la patria con ciénagas: la levantarás con desiertos.
Trabajará contigo tu hermano, cuya cara no has visto nunca.
Una sola cosa te prometemos: tu puesto en la batalla.


Es menester, entonces, el agradecimiento y homenaje hacia el gran escritor argentino que llevó, a la literatura en español, el manantial de la cultura judía y su amor por el joven Estado de Israel.

Por Mario Eduardo Cohen

FUENTE: iton gadol