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lunes, 23 de septiembre de 2013

"Alberto Gerchunoff. El argentino más judío, el judío más argentino", nuevo libro de Ricardo Feierstein, renombrado y talentoso escritor, poeta, editor e intelectual argentino y universal.






RICARDO FEIERSTEIN


Carta de ciudadanía

Alberto Gerchunoff reunió varias características destacables como para convertirse en una figura relevante del Centenario. Además, esta bien trazada biografía de Ricardo Feierstein abarca diversas facetas de su vida, como la gastronomía, la bohemia y la política.
 Por Andrés Tejada Gómez

La editorial Capital Intelectual nos ofrece una sugestiva colección de textos ensayísticos titulada Paisanos. No es ni más ni menos que la educada manera que conservamos para denominar a los compatriotas de origen judío. En esta ocasión, la figura sobre la que se reflexiona es Alberto Gerchunoff. El argentino más judío, el judío más argentino. Así reza el título escogido. Su autor, Ricardo Feierstein, es un escritor arquitecto de profesión: tal vez ahí podamos hallar la causa de la sagaz estructura del texto, dividido prolijamente en once capítulos, una feliz selección de fotos y una cronología final. En sí, el texto es un minucioso y delicado estudio tanto de la vida como de la obra de Gerchunoff. Una semblanza analítica bien documentada se podría llegar a postular. Un acertado intento por rescatar del olvido –la imposición de un canon tiende a separar la paja del trigo– a un escritor que supo ser central en la literatura argentina hasta mediados del siglo XX. Tal como afirma el autor, “los libros de Gerchunoff son hoy poco y mal conocidos”. Una verdadera condena, porque su literatura no sólo inicia una serie que tendría una intensa continuidad en autores como César Tiempo, Enrique Raab o Andrés Rivera, sino que podría pensarse como cúmulo de reflexiones sobre las políticas de integración a seguir frente a sectores inmigratorios. Gerchunoff fue signo vital durante el Centenario, publicando su texto más famoso, Los gauchos judíos, donde se buscaba exponer la adecuada amalgama entre cultura hebrea y costumbres locales. Feierstein se vale de una cita de Bernardo Verbitsky para dar cuenta de la relevancia de Gerchunoff cuando se afirma que “con ese libro los judíos adquirieron verdadera carta de ciudadanía en la Argentina”. A su vez, fue un diáfano ejemplo del cambio de paradigma de la función del intelectual dentro del campo literario que a principios del siglo pasado comienza a surgir. 


La oscilación entre la profesionalización del oficio, que abandona su identidad de gentlemen escritores, la confección de revistas literarias –Payró y Gerchunoff pergeñaron Ideas– y los banquetes de camaradería como espacios de consagración, yuxtapuestos a la disipada vida de la bohemia.


De los variados aciertos que posee el texto de Feierstein no se puede dejar de mencionar el de estar ideado tanto para un lector que exige rigor académico como para un oportuno curioso. No sólo se retrata la vida del autor de El hombre que habló en la Sorbona, sino que se da cuenta de las tensiones políticas de su tiempo, de las rivalidades entre diversas poéticas, además de retratar con destreza una de las fichas de ese puzzle que es la Argentina: la inmigración.
Alberto Gerchunoff El argentino más judío, el judío más argentino. Ricardo Feierstein Capital Intelectual 205 páginas
En el quinto capítulo se realiza un necesario repaso a la profusa y variada obra de Gerchunoff. El texto de Feierstein no elude los datos de color: nos narra un viaje de Gerchunoff por Europa que compartió con figuras como Rubén Darío, Roberto Payró –su padrino literario– y Leopoldo Lugones. En París, tuvo la agradable sorpresa de encontrarse con Marcel Proust, quien le obsequió uno de sus libros, firmado de puño y letra. Cuando Borges sufrió un traspié con el peronismo, un grupo de colegas realizó un acto de desagravio. Fue Gerchunoff quien ofreció el discurso final, cumpliendo con su rol de un cabal hombre de letras. Un atributo que lo define con justicia.

















fuente: diario Pagina12.com 22 de SEPTIEMBRE 2013

martes, 30 de julio de 2013

ARGENTINA: nuevo libro de Ricardo Feierstein, "Alberto Gerchunoff. El argentino más judío, el judío más argentino", editado por Capital Intelectual,

Gerchunoff, paradigma de la
inmigración en un nuevo país




















La literatura de Alberto Gerchunoff sintetiza la integración a un país pluralista sin renunciar al origen inmigratorio y la propuesta de un mestizaje cultural argentino que se desplegará en las sucesivas generaciones, afirma Ricardo Feierstein, autor de un reciente libro sobre la vida de quien supo ser un periodista y ensayista paradigmático.

Guillermo Lipis

En Alberto Gerchunoff. El argentino más judío, el judío más argentino, editado por Capital Intelectual, Feierstein registra una semblanza completa del autor de Los Gauchos Judíos en quien, asegura, se entrecruza “el modernismo con el naturalismo y articula una profunda vocación hispánica y el compromiso con su identidad judía y la tierra argentina”.
Gerchunoff llegó al país a través de los planes migratorios y colonizadores de quienes creyeron que la mejor forma de poblar Argentina era como un espejo de Europa, un falso liberalismo que negaba la identidad nativa para reconvertir a la nación en un inadecuado crisol de razas en el que todo se fundía. Y ya se sabe, en un crisol no se distingue la particularidad de los componentes.
Gerchunoff, contra eso, trató de dejar impregnada su literatura de una identidad judía que tomó su máxima expresión en ‘Los gauchos judíos’, “en una estrategia literaria que enfrentó con éxito las postulaciones xenófobas de la sociedad que lo cobijó, sin olvidar el mestizaje cultural al que se enfrentaba en su proceso inmigratorio”, afirmó Feierstein.

De hecho, esa mezcla entre lo europeo y lo criollo se dio desde su arribo al país, al que llegó en 1890 con su familia y se radicaron en la localidad santafesina de Moises Ville.  Allí su padre fue asesinado por un gaucho matrero y la familia se mudó a Entre Ríos “donde inmortalizó sus relatos y crónicas plagadas con hombres de campo”, dijo el autor.

Cuando se radicó en Buenos Aires adhirió al socialismo y en 1916 se incorporó al Partido Demócrata y se identificó con el liberalismo.

Sin embargo, Feierstein advirtió que “resulta difícil definir, desde una mirada actual, derecha e izquierda en las primeras décadas del siglo XX argentino. Gerchunoff provenía de una tradición humanista, libertaria y teñida de solidaridad social y fraternidad que le fue inculcada por sus maestros de la infancia (en la colonia entrerriana) y, ya en Buenos Aires, por su maestro Roberto Payró, gran escritor argentino y uno de los fundadores del Partido Socialista local”.
En 1916 adhirió a la Democracia Progresista de Lisandro de la Torre “y el mismo Payró lo llevó al diario La Nación, donde se conectó con el prestigio del alto mundo literario y social de su época”.

Feierstein explicó a Télam que “durante más de cuatro décadas (1908-1950) -y con algún pequeño intervalo- Gerchunoff trabajó en ese periódico, fue modificando su forma de pensar y terminó por adherir al eje Caseros-Sarmiento-Mitre-civilización, antes que a su opuesto y simétrico Rosas-Gauchos-Barbarie-Yrigoyen-Perón”.
A pesar de esta mirada política, “conservó intacta su estructura moral y de principios que lo llevó a solidarizarse con todas las causas libertarias del mundo, y luego del ascenso de Hitler, comenzó a apartarse de muchos de sus antiguos colegas y asumió una postura antinazi”.

Sin embargo, su obra más conocida, ‘Los Gauchos Judíos’, aparece para el primer centenario argentino en el que refleja “un canto a la integración desde las particularidades, con lo que comienza la literatura judeo-argentina desde donde trató de sumar y promover unión y respeto entre las personas obviando diferencias de credo y buscando lo que los une por sobre lo que los separa”.


Feirestein agregó que “Gerchunoff jamás renegó de sus  raices judías. Hablaba en idish, estaba fuertemente relacionado con su colectividad, fue uno de los fundadores de la Sociedad Hebraica Argentina (y quien eligió ese nombre), participó activamente en la lucha antinazi y, al mismo tiempo, fue un enamorado de su tierra de adopción, un argentino por elección y un nostálgico cronista de la tierra entrerriana que lo formó en su infancia”.- ¿Por qué consideró que Gerchunoff fue el argentino más judío y el judío más argentino?

- En mi libro planteo, como hipótesis, que de manera consciente o construyendo la idea sobre la marcha, Gerchunoff elaboró una estrategia literaria que abrió un amplio campo de aceptación para que los creadores de origen inmigratorio pudieran sumarse a la cultura y la vida argentina. Entendió su particularidad como una sumatoria, que enriquece. No eligió, metafóricamente, querer más a su padre o a su madre, sino a ambos en conjunto, reunidos con sus otros amores que no resignó como el origen, la familia, los hijos y amigos, la buena comida”.



Y agregó que “frente a las líneas del nacionalismo cultural patricio y xenófobo, Gerchunoff aplicó la técnica del yudoka: utilizar la fuerza ajena en beneficio propio”.

Es así que que Gerchunoff reflexionó: - ¿Gauchos? Sí, claro. Pero gauchos judíos. ¿Herencia hispánica? Sí, claro, la del idioma sefardí -por sus antecesores judíos del Siglo de Oro español- a partir del cual se convierte en un maestro impar del idioma castellano”, agregó el autor.
“Sin dudas, fue una jugada genial”, concluyó Feierstein. 


fuente: http://www.telam.com.ar/notas/201307/26514-gerchunoff-
paradigma-de-la-inmigracion-en-un-nuevo-pais.html