NO EXISTE
FUNDAMENTALISMO
ISLÁMICO
Prof. Emérito Moshé Sharon
Profesor de Historia Islámica en la Universidad
Hebrea de Jerusalem
El
“fundamentalismo” es un término proveniente del corazón de la religión
cristiana. Significa fe que se obtiene por la palabra de la Biblia. Ser un
Cristiano fundamentalista, o seguidor de la Biblia, no significa ir por todos
lados asesinando personas. El fundamentalismo islámico no existe tampoco. Es
sólo Islam y punto. Más bien la pregunta que nos deberíamos hacer es cómo
interpretamos el libro del Corán.
Vemos repentinamente que los más importantes voceros e intérpretes del Islam
son políticos de occidente. Ellos conocen más que todos los oradores de las
mezquitas, esos que gesticulan horribles sermones en contra de todo lo que sea
judío o cristiano. Los políticos occidentales identifican un Islam bueno y un
Islam malo, sabiendo inclusive hallar las diferencias existentes entre ambos.
Pero existe un problema, ninguno de estos intérpretes occidentales sabe leer
una palabra en árabe.
El
idioma del Islam
Como se ve, mucho es lo
que se oculta tras el lenguaje de lo políticamente correcto, de hecho se ha
perdido la verdad. Por ejemplo, cuando en occidente hablamos sobre el Islam,
tratamos de utilizar nuestro idioma y aplicar nuestra terminología. Hablamos
del Islam en términos de democracia, fundamentalismo, parlamentarismo y toda
clase de términos tomados directamente de nuestro léxico. Mi profesor, uno de
los principales orientalistas en el mundo, dice que hacer esto equivale a un
reportero tratando de escribir una nota sobre un partido de críquet usando
términos del béisbol. No se puede utilizar para una cultura o civilización el
lenguaje de otra. Para el Islam, usted tiene que utilizar el idioma del Islam.
Principios
del Islam
Permítaseme explicar los
principios que rigen la religión del Islam. Por supuesto, todo musulmán
reconoce el hecho de que hay sólo un Dios.
Pero esto no es suficiente. Un musulmán reconoce no solo el hecho de que hay un
Dios, sino que Mahoma es su profeta. Sin estos fundamentos de la religión, no
se es musulmán.
Pero por sobretodo, el Islam es una civilización. Es una religión que primero y
antes que nada establece un sistema legal exclusivo que sumerge individuos,
sociedad y pueblos con reglas de conducta. Si usted es musulmán entonces debe
comportarse según las reglas del Islam, las cuales son establecidas en el libro
del Corán y difieren notablemente de las enseñanzas contenidas en la Biblia.
La
Biblia
Expliquemos las
diferencias.
Desde el punto de vista de los eruditos y estudiosos, la Biblia relata el
nacimiento del espíritu de una nación en un largo período de tiempo. Pero más
importante aún, la Biblia conduce a la salvación, y lo hace de dos maneras.
El judaísmo conduce a la salvación nacional — no solamente la nación queriendo
tener un estado, sino una nación deseosa de servir a Dios. Esta es la idea que
se encuentra detrás del relato bíblico hebreo.
El Nuevo testamento que se nutre de la Biblia Hebrea lleva igualmente a la
salvación, pero personal. Luego, tenemos dos clasificaciones de salvación, las
cuales con frecuencia se unen o yuxtaponen.
La palabra clave es salvación y esto significa que todo individuo es guardado
por Dios Mismo quien lo guía a la salvación por medio de Su palabra. Es la idea
contenida en la Biblia, ya sea que nos refiramos al Antiguo o Nuevo Testamento.
Todas las leyes en el texto bíblico, hasta las más pequeñas, apuntan en
realidad hacia este hecho de la salvación.
Otro punto sobresaliente de la Biblia es la idea de que el hombre fue creado a
imagen y semejanza de Dios. Esto intuye que usted no anda por ahí destruyendo
la imagen Divina. Por supuesto, muchas personas toman las reglas de la Biblia
para cambiarlas por completo. La historia es testigo de las masacres hechas en
el nombre de Dios y de Jesús. No obstante, tanto el Judaísmo como la religión
Cristiana hablan de honrar la imagen de Dios y sobre la esperanza de salvación,
siendo éstos sus dos fundamentos básicos.
La
esencia del Islam
Veamos ahora la esencia
del Islam. El Islam nace con la idea que debe gobernarse al mundo.
Establezcamos un contraste entre las tres religiones. El Judaísmo habla de la
salvación de un pueblo — simplemente que al final de la historia, cuando el
mundo sea un mejor lugar para vivir, Israel como nación habitará en su propia
tierra, gobernado por su propio rey y sirviendo a Dios. Por su lado el
Cristianismo plantea la idea de que todos los habitantes del mundo pueden
salvarse de sus pecados. El Islam por su parte habla sobre gobernar al mundo.
En este momento podría hacer una cita directa en árabe de lo que dice el Islam,
pero este no es el objetivo, así que lo haré en inglés, dice así: “Alá envió a
Mahoma con la religión verdadera para gobernar sobre todas las religiones”.
La idea, entonces, no es que todo el mundo se convierta a musulmán, sino que el
mundo entero se someta a la autoridad y dominio del Islam.
En el año 634 EC al establecerse el imperio Islámico, en siete años — 640 EC —
se crea el centro del imperio. Se tomaron leyes y normas directamente del Corán
y de la tradición atribuida al profeta Mahoma para crear un sistema jurídico o
legal. Tanto judíos como cristianos podrían convivir bajo el régimen Islámico
con la condición de cancelar un impuesto comunitario y aceptar la superioridad
Islámica. Obviamente, los judíos y cristianos bajo el Islam fueron humillados y
sigue siendo hoy así.
Mahoma
sostiene que todo profeta bíblico es Musulmán
Mahoma reconoció la
existencia, antes de él, de los profetas de la Biblia. Sin embargo, también
Mahoma dijo que todos estos profetas eran musulmanes. Abraham era musulmán. De
hecho, el mismo Adán fue el primero de ellos. Igualmente Isaac, Jacob, David,
Salomón, Moisés y Jesús fueron musulmanes y todos sus escritos son similares al
Corán. En conclusión, debido a que la totalidad de sus héroes fueron musulmanes
la historia mundial es en realidad la historia del Islam.
De la misma forma, los musulmanes han aceptado el hecho que los profetas
bíblicos traen consigo algún tipo de revelación. Según ellos Moisés, trajo el
Taurat, que equivale a la Torá, y Jesús trajo el Ingeel, que equivale al
Evangelio — y se conoce como Nuevo Testamento.
La Biblia vs. el Corán Luego, ¿porqué la Biblia no se parece en nada al libro
del Corán?
Mahoma explica que tanto judíos como cristianos falsificaron los libros. Si los
judíos y cristianos no hubieran falsificado y cambiado sus escritos, la Biblia
sería idéntica al Corán. Sin embargo, debido a que cristianos y judíos poseen
algo de la verdad y revelación, el Islam concede no destruirlos [por ahora] en
una guerra.
Pero las leyes islámicas son muy claras — los judíos y los cristianos no tienen
derechos a existir independiente. Pueden vivir bajo la norma del Islam que se
les proporcione sometiéndose a las reglas promulgadas especialmente para ellos
por el mismo Islam.
El
dominio islámico y la Jihad
¿Qué sucede si los
judíos o los cristianos no desean vivir bajo las reglas del Islam? Entonces
sencillamente el sistema Islámico tiene que luchar contra ellos. A esta lucha
se le llama Jihad. Jihad quiere decir guerra contra aquellos que no están
dispuestos a aceptar el dominio superior islámico. Sean judíos, cristianos,
politeístas o de cualquier religión. Esto es Jihad como no tenemos tantos
politeístas, al menos no en Medio Oriente — la guerra se centra principalmente
en judíos y cristianos.
Hace poco, leí un panfleto distribuido por Osama bin Laden. En él se hace un
llamado a Jihad contra el principal líder del mundo cristiano: los Estados
Unidos. No porque los norteamericanos sean aliados de Israel, sino por haber
mancillado con sus mugrientos pies la tierra sagrada de Arabia. En el panfleto
no se hace una sola referencia a Israel. Sólo habla de la profanación hecha por
los Estados Unidos al hogar del profeta Mahoma.
Las
dos casas
El Corán percibe al
mundo dividido en dos — una parte, sometida en el presente al dominio del Islam
y otra parte a someterse supuestamente en un futuro. En el Islam hay muy clara
separación del planeta. Cada nuevo estudiante del Islamismo lo sabe. El mundo
es considerado Dar al-Islam (casa del Islam) — es decir, el lugar donde el
Islam gobierna — y el resto del mundo se denomina Dar al- Harb — es decir, casa
de la guerra. El Islam no lo llama “casa de los no-musulmanes”, sino que lo
califica como “casa de la guerra”. Es la casa de la guerra la que será
conquistada al final de los tiempos. El mundo continuará siendo casa de la
guerra hasta que se someta al total dominio y soberanía del Islam.
Así dice la norma, pero ¿por qué? Sencillamente, porque así lo declara Alá en
el Corán. Alá ha enviado su profeta Mahoma y la religión verdadera para que la
verdad triunfe y someta al resto de las demás religiones.
La
Ley islámica
Dentro de la visión del
Islam sobre este mundo existen igualmente estrictas normas que rigen la vida
común de los mismos musulmanes. Básicamente en el Islam no existen diferencias
entre sus escuelas legales.
Se pueden observar no obstante cuatro corrientes o facciones dentro del
Islamismo en lo relativo al minucioso detalle de las leyes. En todo el mundo
las naciones islámicas siempre han favorecido alguna de estas escuelas o
corrientes.
La escuela de leyes islámica más rigurosa se llama Hanbali, y su origen
proviene principalmente de Arabia Saudita. En la escuela Hanbali no hay sitio
para juegos ni coqueteo con las palabras. Si el Corán habla de guerra, entonces
significa guerra sencillamente.
Por siglos el Islam se ha caracterizado por perspectivas e interpretaciones
diferentes. Gente muy valiosa atraída por las enseñanzas del Islamismo ha
querido entender las cosas de manera diferente. Incluso se ha intentado extraer
tradicionalismos de boca de los profetas con el fin de que mujeres y niños no
sufran o mueran como consecuencia de la guerra. Existen así mismo tendencias
mucho más liberales, pero no debemos olvidar que la corriente Hanbali es la más
estricta siendo hoy por hoy la escuela que mayoritariamente se encuentra detrás
de los actos terroristas en el mundo. Podemos hacer referencia a otras escuelas
de leyes Islámicas, pero al hablar de la lucha contra los judíos o los Estados
Unidos, es siempre la escuela de Hanbali la que resalta, se sigue y obedece.
Tierras
e Islam
La civilización del
Islam creó una importante y fundamental regla en relación con la tierra y es
que ningún territorio sometido al dominio islámico podrá alguna vez ser
des-islamizado. Si el enemigo [no-musulmán] logra conquistar el territorio
dominado antes por el Islam, éste se considerará siempre propiedad del Islam.
De ahí que cada vez que se haga referencia al conflicto árabe-israelí, se
escuche la palabra — territorios, territorios y más territorios. El conflicto
árabe-israelí encierra otros aspectos, pero el tema de la tierra es clave.
El Islamismo no sólo ve la civilización cristiana como un adversario religioso,
sino que la considera un tropiezo, un muro de contención, una molestia en el
logro de las metas y fines islámicos.
El propósito del Islam es servir de fuerza militar divina, es decir el ejército
de Alá, donde cada musulmán se convierte en un soldado de este ejército. El
musulmán que entrega su vida luchando por diseminar y extender la cultura
islámica se constituye en un shaheed (mártir) no importando la forma que muere,
porque — y he aquí lo importante — se trata de la guerra eterna entre dos
civilizaciones. Luego, el conflicto bélico nunca termina. Es una guerra que
está allí porque Alá lo diseñó así. El Islam debe someter, regir y gobernar. El
conflicto bélico nunca tiene fin.
Islam
y Paz
En el Islam la paz
únicamente puede existir dentro del mismo mundo Islámico; hay paz sólo entre
musulmanes.
Para los llamados no-musulmanes, es decir los enemigos del Islam, sólo puede
haber una opción — un cese al fuego hasta que el guerrero de Alá adquiera mayor
poder. Es una guerra que continua hasta el final de los tiempos. La paz solo
puede venir si el lado Islámico obtiene la victoria. En esta guerra las
civilizaciones disfrutan únicamente de períodos de suspensión del fuego. La
medida tiene su origen en un importante precedente histórico, al cual hiciera
casualmente referencia Yaser Arafat al hablar en Johannesburgo después de la
firma de Israel de los Acuerdos de Oslo.
Permítaseme recordar que aunque el documento de Oslo trata sobre paz — si lo
lee usted ¡no lo creerá! Pensará que está leyendo algún relato de
ciencia-ficción. Es decir, al leer los Acuerdos de Oslo no podrá creer que el
documento fue firmado por los israelíes, gente tan versada y conocedora de la
política y civilización Islámica.
Semanas después de la firma de los Acuerdos de Oslo, Yaser Arafat habló en una
mezquita en Johannesburgo pronunciando un discurso donde pedía disculpas:
“¿Creen ustedes que firmé algo con los judíos contrario a lo que dicen las reglas
de nuestro Islam?” (a propósito, tengo una copia grabada de este discurso de
Arafat y lo he escuchado de su propia boca). Y continúa Arafat: “No es así He
hecho exactamente lo que el profeta Mahoma hizo”.
Cualquier cosa que se supone hizo el profeta Mahoma es un precedente. Lo que
Arafat estaba diciendo era “Recuerden el relato de Hudaybiya”. En ese lugar el
profeta hizo un acuerdo de paz por 10 años con la tribu de Kuraish. Pero a los
dos años Mahoma entrenó a 10.000 soldados para marchar posteriormente sobre la
Meca ciudad de los Kuraishis. Obviamente, Mahoma siempre tenía algún pretexto.
Así, en la jurisdicción Islámica, hay ahora un precedente legal que permite
establecer acuerdos de paz por un máximo de 10 años. Pero, la Jihad [romper los
acuerdos de “paz”] debe reactivarse en el primer momento disponible,
En Israel ha tomado más de 50 años a nuestro pueblo entender que no se puede
discutir sobre paz [permanente] con los musulmanes. Al mundo occidental le
tomará otros 50 años comprender que hoy se encuentra en estado de guerra con la
pujante y fuerte civilización islámica. Debemos de una vez entender que al
discutir sobre guerra o paz, no podemos enfocar el tema en términos belgas,
franceses, ingleses o alemanes. Se habla de guerra o paz siempre en términos
del Islam.
El
alto al fuego como táctica
¿Qué hace que el Islam
acepte o no un alto al fuego? En realidad una sola cosa — un enemigo demasiado
duro y fuerte. El cese a toda acción bélica constituye solo una medida táctica.
A veces, el Islam tendrá que acordar un cese de las hostilidades en condiciones
humillantes, y esto está permitido porque Mahoma también aceptó un cese al
fuego en condiciones parecidas. Es lo que Arafat expresó con tanta vehemencia
en Johannesburgo.
Cuando los políticos de occidente escuchan estas cosas rápidamente responden:
“¿De qué me habla? Usted vive en la Edad Media. Usted no entiende los
mecanismos modernos de la política y la diplomacia”.
Pero ¿cuáles mecanismos? No hay sitio para mecanismos políticos donde rige y
acciona el poder. Además, quiero decir que — todavía no hemos visto el
sangriento final. En el momento que el poder radical musulmán se apropie y
controle de armas de destrucción masiva - químicas, biológicas o atómicas -
éstas serán empleadas. No tengo la menor duda de ello.
Ahora que por fin sabemos que enfrentamos una guerra y que lo máximo que
podemos obtener de ella son treguas transitorias, debemos preguntarnos cuál es
el mayor componente en el cese al fuego árabe-israelí. Y es que el bando
islámico es débil mientras el otro lado es fuerte. En los últimos 50 años,
desde el establecimiento de su Estado, las relaciones entre israelíes y el
mundo árabe se han basado exclusivamente en el poder disuasivo.
Cuando
hay Islam, hay guerra
Lo que tenemos hoy en
Yugoslavia y en otros países es debido a que el Islam logró meterse en estos
sitios. Dondequiera que se permita el acceso al Islam, habrá guerra. La guerra
viene simplemente como consecuencia de la actitud misma de la civilización
Islámica.
¿Por qué se asesina salvajemente a los pobres de Filipinas? ¿Qué es lo que
realmente pasa entre Pakistán y la India?
Infiltración
islámica
Otro aspecto adicional
que debemos recordar. El mundo Islámico no sólo se manifiesta abiertamente
mediante una actitud bélica, sino que también batalla por infiltrarse.
Una de las cosas que occidente no entiende ni presta mayor atención es el hecho
del tremendo crecimiento y desarrollo actual del poder Islámico dentro de las
sociedades occidentales. Lo que sucedió en Norteamérica y en las Torres Gemelas
hace poco no es algo que vino de afuera, sino de adentro. Y si Estado Unidos no
despierta, un día de estos los norteamericanos se levantarán afectados — en el
mismo país – con una guerra química o probablemente nuclear.
El
final de los tiempos
Es relevante entender
cómo cada civilización percibe el final de los tiempos. Sea Cristianismo o
Judaísmo, sabemos exactamente la visión de los tiempos del fin.
En el Judaísmo, es referida por Isaías — paz entre las naciones, no sólo una,
sino todas las naciones. La gente no tendrá necesidad de armas y la naturaleza
misma sufrirá un cambio — un hermoso fin de días y el reino de Dios gobernando
sobre la tierra.
Paralelamente, el Cristianismo muestra en el libro de Apocalipsis el día que
Satanás será destruido. Desaparecerá el poder de las tinieblas y del mal. Esta
es la visión Cristiana.
Veamos cómo el Islam concibe este tiempo. Hablo ahora como historiador. Para el
tiempo final, el Islam ve al mundo completamente musulmán, bajo dominio total
Islámico. Victoria completa y final.
No habrán cristianos, porque según las tradiciones Islámicas, los musulmanes
ahora en el infierno deben ser reemplazados por otros, y los otros son los
mismos cristianos.
Tampoco existirán judíos, porque antes de la venida del fin de los tiempos,
estallará una guerra contra los judíos donde todos serán destruidos. Citaré
ahora el enfoque de la mismísima tradición Islámica, de los libros leídos por
los niños musulmanes en las escuelas: Todos los judíos morirán. Huirán para ir
a esconderse detrás de los árboles y de las piedras, y en ese día Alá dará
bocas a las piedras y a los árboles para expresar: “Oh Musulmán acércate aquí,
hay un judío detrás de mí, asesínalo”. Esto es fundamental en el Islam. Sin lo
anterior, el fin de los tiempos no puede llevarse a cabo.
¿Es
posible poner fin a esta danza bélica?
La pregunta que en Israel nos hacemos es qué pasará con nuestro país, ¿hay
posibilidades de terminar con esta danza bélica?
La respuesta es: “No. No, en un futuro inmediato”. Lo que sí podemos hacer es
buscar la situación donde podamos conseguir relativa calma por algunos años.
Para el Islam, el establecimiento del Estado de Israel revirtió la historia del
Islamismo. Primeramente, según el Islam el territorio islámico fue arrebatado
por los judíos a los musulmanes. Ahora sabemos que para el Islam ceder un
pequeño pedazo de tierra ni siquiera es aceptable. Así que todo aquel que
piensa que la ciudad de Tel Aviv es un sitio seguro para vivir comete un
gravísimo error. Tierras que alguna vez fueron sometidas al Islam, son ahora
territorio de los no-musulmanes o infieles. Infieles, como los judíos, son
independientes del dominio Islámico y han logrado crear su propio estado
independiente. Para el Islam esto constituye anatema. Y aquí lo peor, Israel,
estado no-musulmán, gobierna libremente sobre los musulmanes. Para el Islamismo
esto es completamente inconcebible. Soy de los que creen que la civilización de
Occidente debe mantenerse en unidad y apoyarse mutuamente. Aunque reconozco que
no sé si esto será posible. Aun así, es Israel quien se encuentra en la línea
frontal de batalla en la guerra entre civilizaciones. Israel necesita el apoyo
de su civilización hermana, necesita la ayuda de Norteamérica y de Europa.
Israel necesita la solidaridad de todo el mundo cristiano. De una cosa estoy
seguro. El creyente cristiano puede ayudar y ver esta oportunidad como camino
de salvación.
* Clase magistral dictada por el Prof. Moshé Sharon, profesor
Emérito de Historia Islámica en la Universidad Hebrea de Jerusalem.
Septiembre
de 2010