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domingo, 6 de diciembre de 2015

Pilar Rahola, LA GRAN PERIODISTA ESPAÑOLA E INTERNACIONAL NOS OFRECE SU "PATINAZO Y VERDAD".



Pilar Rahola

Patinazo y verdad 

El gran Mufti de Jerusalén también organizó las brigadas musulmanas de la 13.ª división de montaña SS Handschar de las Waffen SS y las brigadas árabes de las Arabische Freiheitskorps, dedicadas literalmente a cazar paracaidistas en los Balcanes. Los historiadores hablan de miles de serbios cristianos, judíos bosnios y gitanos que murieron bajo estas brigadas.
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Lo más hiriente del patinazo verbal de Netanyahu es que lo ha perpetrado un judío. Y no sólo un judío, sino el primer ministro del Estado judío, lo cual añade escándalo a sus palabras. Ciertamente, insinuar que el proyecto de Hitler no era exterminar a los judíos y que ello fue una sugerencia del líder árabe Haj Amin al Huseini es una barbaridad indigerible. Y por mucha tensión que viva Israel en estos momentos trágicos -con palestinos de 14 y 15 años apuñalando a judíos-, nada justifica jugar políticamente con el Holocausto. Es una banalización y una maldad.

Dicho lo cual, es cierto que Netanyahu usa parte de la verdad histórica al nombrar al funesto Al Huseini, estudiante del salafista Rashid Rida, representante máximo de los Hermanos Musulmanes en Palestina, y nombrado gran muftí de Jerusalén por mandato británico.

Gracias a los documentos desclasificados y publicados en el National Archives conocemos las barbaridades que lideró y su estrecha relación con los nazis. Entre otras acciones violentas, fue el responsable de masacres de judíos como la que se perpetró en Hebrón, que destruyó sinagogas y casas, asesinó a sangre fría a 135 judíos en un sabbat y prácticamente acabó con la comunidad judía de Hebrón, que había sobrevivido a siglos tumultuosos. Además hizo editar el Mein Kampf de Hitler y es famosa su alocución en la radio de Berlín, en 1944: "Árabes, asesinad a los judíos allí donde se encuentren".

Ese capítulo, el de la estrecha relación con los nazis, fue el más sangriento de su biografía: visitó a Hitler en 1941 -que lo protegió siempre-, pagó fortunas inmensas para ayudar a los nazis y visitó a Eichmann para conocer directamente los planes de exterminio. Los documentos hablan de 50.000 marcos mensuales entregados a Hitler, salidos de la waqf y las reservas de huérfanos que controlaba. También organizó las brigadas musulmanas de la 13.ª división de montaña SS Handschar de las Waffen SS y las brigadas árabes de las Arabische Freiheitskorps, dedicadas literalmente a cazar paracaidistas en los Balcanes. Los historiadores hablan de miles de serbios cristianos, judíos bosnios y gitanos que murieron bajo estas brigadas. También intentó sin éxito que el Tercer Reich bombardeara Tel Aviv y fue el responsable de impedir, el mayo de 1943, el viaje de la Cruz Roja a Palestina con 4.000 niños judíos provenientes de Bulgaria y Hungría, y otro de 500 niños judíos de la ciudad croata de Arbe. Acabaron en las cámaras de gas. Cuando terminó la guerra civil, consiguió asilo en Egipto y fue uno de los fundadores de la Liga Árabe. Dio refugio a decenas de nazis y, a pesar de las peticiones de Israel y Yugoslavia, nunca fue concedida su extradición. Murió tranquilamente en Beirut en 1974 y su sobrino, Yasir Arafat, lo honró asegurando que era "nuestro máximo y primer héroe".

Conocer el pasado sangriento explica mucho del presente trágico... 



Pilar Rahola
La Vanguardia. Barcelona.
24/10/2015 

domingo, 20 de septiembre de 2015

Arturo Pérez-Reverte: Llegan los godos al imperio vencido







Crisis de inmigrantes 


EN el año 376 después de Cristo, en la frontera del Danubio se presentó una masa enorme de hombres, mujeres y niños. Eran refugiados godos que buscaban asilo, presionados por el avance de las hordas de Atila. Por diversas razones -entre otras, que Roma ya no era lo que había sido- se les permitió penetrar en territorio del imperio, pese a que, a diferencia de oleadas de pueblos inmigrantes anteriores, éstos no habían sido exterminados, esclavizados o sometidos, como se acostumbraba entonces. En los meses siguientes, aquellos refugiados comprobaron que el imperio romano no era el paraíso, que sus gobernantes eran débiles y corruptos, que no había riqueza y comida para todos, y que la injusticia y la codicia se cebaban en ellos. Así que dos años después de cruzar el Danubio, en Adrianópolis, esos mismos godos mataron al emperador Valente y destrozaron su ejército. Y 98 años después, sus nietos destronaron a Rómulo Augústulo, último emperador, y liquidaron lo que quedaba del imperio romano.
Y es que todo ha ocurrido ya. Otra cosa es que lo hayamos olvidado. Que gobernantes irresponsables nos borren los recursos para comprender. Desde que hay memoria, unos pueblos invadieron a otros por hambre, por ambición, por presión de quienes los invadían a ellos. Y todos, hasta hace poco, se defendieron y sostuvieron igual: acuchillando invasores, tomando a sus mujeres, esclavizando a sus hijos.
Así se mantuvieron hasta que la Historia acabó con ellos, dando paso a otros imperios que a su vez, llegado el ocaso, sufrieron la misma suerte. El problema que hoy afronta lo que llamamos Europa, u Occidente (el imperio heredero de una civilización compleja, que hunde sus raíces en la Biblia y el Talmud y emparenta con el Corán, que florece en la Iglesia medieval y el Renacimiento, que establece los derechos y libertades del hombre con la Ilustración y la Revolución Francesa), es que todo eso -Homero, Dante, Cervantes, Shakespeare, Newton, Voltaire- tiene fecha de caducidad y se encuentra en liquidación por derribo. Incapaz de sostenerse. De defenderse. Ya sólo tiene dinero. Y el dinero mantiene a salvo un rato, nada más.
Pagamos nuestros pecados. La desaparición de los regímenes comunistas y la guerra que un imbécil presidente norteamericano desencadenó en el Medio Oriente para instalar una democracia a la occidental en lugares donde las palabras islam y rais -religión mezclada con liderazgos tribales- hacen difícil la democracia, pusieron a hervir la caldera. Cayeron los centuriones -bárbaros también, como al fin de todos los imperios- que vigilaban nuestro limes. Todos esos centuriones eran unos hijos de puta, pero eran nuestros hijos de puta. Sin ellos, sobre las fronteras caen ahora oleadas de desesperados, vanguardia de los modernos bárbaros -en el sentido histórico de la palabra- que cabalgan detrás. Eso nos sitúa en una coyuntura nueva para nosotros, pero vieja para el mundo. Una coyuntura inevitablemente histórica, pues estamos donde estaban los imperios incapaces de controlar las oleadas migratorias, pacíficas primero y agresivas luego. Imperios, civilizaciones, mundos que por su debilidad fueron vencidos, se transformaron o desaparecieron. Y los pocos centuriones que hoy quedan en el Rhin o el Danubio están sentenciados. Los condenan nuestro egoísmo, nuestro buenismo hipócrita, nuestra incultura histórica, nuestra cobarde incompetencia. Tarde o temprano, también por simple ley natural, por elemental supervivencia, esos últimos centuriones acabarán poniéndose de parte de los bárbaros.
A ver si nos enteramos de una vez: estas batallas, esta guerra, no se van a ganar. Ya no se puede. Nuestra propia dinámica social, religiosa, política, lo impide. Y quienes empujan por detrás a los godos lo saben. Quienes antes frenaban a unos y otros en campos de batalla, degollando a poblaciones enteras, ya no pueden hacerlo. Nuestra civilización, afortunadamente, no tolera esas atrocidades. La mala noticia es que nos pasamos de frenada. La sociedad europea exige hoy a sus ejércitos que sean oenegés, no fuerzas militares. Toda actuación vigorosa -y sólo el vigor compite con ciertas dinámicas de la Historia- queda descartada en origen, y ni siquiera Hitler encontraría hoy un Occidente tan resuelto a enfrentarse a él por las armas como lo estuvo en 1939. Cualquier actuación contra los que empujan a los godos es criticada por fuerzas pacifistas que, con tanta legitimidad ideológica como falta de realismo histórico, se oponen a eso. La demagogia sustituye a la realidad y sus consecuencias. Detalle significativo: las operaciones de vigilancia en el Mediterráneo no son para frenar la emigración, sino para ayudar a los emigrantes a alcanzar con seguridad las costas europeas. Todo, en fin, es una enorme, inevitable contradicción. El ciudadano es mejor ahora que hace siglos, y no tolera cierta clase de injusticias o crueldades. La herramienta histórica de pasar a cuchillo, por tanto, queda felizmente descartada. Ya no puede haber matanza de godos. Por fortuna para la humanidad. Por desgracia para el imperio.
Todo eso lleva al núcleo de la cuestión: Europa, o como queramos llamar a este cálido ámbito de derechos y libertades, de bienestar económico y social, está roída por dentro y amenazada por fuera. Ni sabe, ni puede, ni quiere, y quizá ni deba defenderse. Vivimos la absurda paradoja de compadecer a los bárbaros, incluso de aplaudirlos, y al mismo tiempo pretender que siga intacta nuestra cómoda forma de vida. Pero las cosas no son tan simples. Los godos seguirán llegando en oleadas, anegando fronteras, caminos y ciudades. Están en su derecho, y tienen justo lo que Europa no tiene: juventud, vigor, decisión y hambre. Cuando esto ocurre hay pocas alternativas, también históricas: si son pocos, los recién llegados se integran en la cultura local y la enriquecen; si son muchos, la transforman o la destruyen. No en un día, por supuesto. Los imperios tardan siglos en desmoronarse.
Eso nos mete en el cogollo del asunto: la instalación de los godos, cuando son demasiados, en el interior del imperio. Los conflictos derivados de su presencia. Los derechos que adquieren o deben adquirir, y que es justo y lógico disfruten. Pero ni en el imperio romano ni en la actual Europa hubo o hay para todos; ni trabajo, ni comida, ni hospitales, ni espacios confortables. Además, incluso para las buenas conciencias, no es igual compadecerse de un refugiado en la frontera, de una madre con su hijo cruzando una alambrada o ahogándose en el mar, que verlos instalados en una chabola junto a la propia casa, el jardín, el campo de golf, trampeando a veces para sobrevivir en una sociedad donde las hadas madrinas tienen rota la varita mágica y arrugado el cucurucho. Donde no todos, y cada vez menos, podemos conseguir lo que ambicionamos. Y claro. Hay barriadas, ciudades que se van convirtiendo en polvorines con mecha retardada. De vez en cuando arderán, porque también eso es históricamente inevitable. Y más en una Europa donde las élites intelectuales desaparecen, sofocadas por la mediocridad, y políticos analfabetos y populistas de todo signo, según sopla, copan el poder. El recurso final será una policía más dura y represora, alentada por quienes tienen cosas que perder. Eso alumbrará nuevos conflictos: desfavorecidos clamando por lo que anhelan, ciudadanos furiosos, represalias y ajustes de cuentas. De aquí a poco tiempo, los grupos xenófobos violentos se habrán multiplicado en toda Europa. Y también los de muchos desesperados que elijan la violencia para salir del hambre, la opresión y la injusticia. También parte de la población romana -no todos eran bárbaros- ayudó a los godos en el saqueo, por congraciarse con ellos o por propia iniciativa. Ninguna pax romana beneficia a todos por igual.
Y es que no hay forma de parar la Historia. "Tiene que haber una solución", claman editorialistas de periódicos, tertulianos y ciudadanos incapaces de comprender, porque ya nadie lo explica en los colegios, que la Historia no se soluciona, sino que se vive, y, como mucho, se lee y estudia para prevenir fenómenos que nunca son nuevos, pues a menudo, en la historia de la Humanidad, lo nuevo es lo olvidado. Y lo que olvidamos es que no siempre hay solución; que a veces las cosas ocurren de forma irremediable, por pura ley natural: nuevos tiempos, nuevos bárbaros. Mucho quedará de lo viejo, mezclado con lo nuevo; pero la Europa que iluminó el mundo está sentenciada a muerte. Quizá con el tiempo y el mestizaje otros imperios sean mejores que éste; pero ni ustedes ni yo estaremos aquí para comprobarlo. Nosotros nos bajamos en la próxima. En ese trayecto sólo hay dos actitudes razonables. Una es el consuelo analgésico de buscar explicación en la ciencia y la cultura; para, si no impedirlo, que es imposible, al menos comprender por qué todo se va al carajo. Como ese romano al que me gusta imaginar sereno en la ventana de su biblioteca mientras los bárbaros saquean Roma. Pues comprender siempre ayuda a asumir. A soportar.
La otra actitud razonable, creo, es adiestrar a los jóvenes pensando en los hijos y nietos de esos jóvenes. Para que afronten con lucidez, valor, humanidad y sentido común el mundo que viene. Para que se adapten a lo inevitable, conservando lo que puedan de cuanto de bueno deje tras de sí el mundo que se extingue. Dándoles herramientas para vivir en un territorio que durante cierto tiempo será caótico, violento y peligroso. Para que peleen por aquello en lo que crean, o para que se resignen a lo inevitable; pero no por estupidez o mansedumbre, sino por lucidez. Por serenidad intelectual. Que sean lo que quieran o puedan: hagámoslos griegos que piensen, troyanos que luchen, romanos conscientes -llegado el caso- de la digna altivez del suicidio. Hagámoslos supervivientes mestizos, dispuestos a encarar sin complejos el mundo nuevo y mejorarlo; pero no los embauquemos con demagogias baratas y cuentos de Walt Disney. Ya es hora de que en los colegios, en los hogares, en la vida, hablemos a nuestros hijos mirándolos a los ojos.
*Periodista y escritor español

 VIERNES 18 DE SEPTIEMBRE DE 2015

http://www.lanacion.com.ar/1828991-llegan-los-godos-al-imperio-vencido

viernes, 22 de agosto de 2014

Conflicto en Gaza: actos antisemitas (judeófobos) en el mundo.


Itongadol.- Ataque y amenazas a judíos. Debido a que colocó una bandera de Israel junto a una de los Estados Unidos, Benny Fischer, propietario de un restaurante en Potomac, ciudad del estado de Maryland, Estados Unidos, fue amenazado de muerte telefónicamente en dos oportunidades: “Saca la bandera, jodido judío. Los judíos son basura… vamos a matar a todos los judíos, incluyéndote a ti”. Después de la segunda llamada, Fischer realizó la correspondiente denuncia policial.

Ana Sjorgen, una mujer sueca de origen judío de unos 40 años de edad fue atacada días en Gostende, un suburbio de la ciudad de Upsala, en el centro de Suecia, por un grupo de patoteros musulmanes, por llevar una cadena con un Maguen David (Estrella de David) en su cuello. Primero una niña musulmana la insulto y escupió, y como ella reaccionó le tiraron un objeto contundente contra su rostro, y cayó al suelo. Un guardia de seguridad, musulmán también, fue quien la traslado a un hospital, adonde llegó herida en todas las partes de su cuerpo, especialmente en el rostro, presentando serias lesiones en la mandíbula y los ojos hinchados por los golpes. De acuerdo a lo que contó, cuando la niña la insulto y salivo había en el lugar unas diez personas que llevaban jighabas o chales con los colores de Palestina, que declararon que Sjorgen resbaló y se cayó en la callé y también que cuando la llevaban al hospital uno de los agresores la “cállate o te mataremos”, por lo que tiene miedo de hacer la denuncia policial.
Fabulación antisionista. "ISIS tiene nada que ver con el Islam. Es parte de un plan de los sionistas que están tratando deliberadamente de ensuciar el nombre del Islam", escribió en su cuenta de Twitter Yasmina Haifi, una jefa de proyecto para el Centro de Seguridad Cibernética dependiente del ministerio de Justicia de Holanda. Si bien poco después retiró el mensaje, el ministro de Justicia holandés, Ivo Opstelten anunció que se la había sancionado separándola del cargo. El ISIS (Estado Islámico de Irak y el Levante) es el autoproclamado califato instaurado por insurgentes sumitas en un amplio territorio de Irak.
Boicot antiisraelí: Miedo empresarial. Debido a que se efectuaba una manifestación propalestina que propulsaba el boicot a los productos israelíes, en la zona de Holborn, Londres, en la cercanía de la sucursal de la cadenaSainsbury, el gerente de la misma ordenó sacar de la góndola respectiva todos los productos Kosher. Debido a que se subió a Twitter la foto de la góndola vacía, el hecho tuvo amplia difusión y se supo que muchos de los productos retirados no eran de procedencia israelí, sino elaborados en Polonia y la propia Gran Bretaña.
Campaña anti israelí en Turquía. El Milat Targeted, diario progubernamental de Turquía se hizo eco de los planteos den una campaña los medios sociales desde el‪#israilaskeriistemiyoruz hashtag (No queremos soldados israelíes). El Milat publicó que los judíos que tengan doble nacionalidad: turca e israelí , en especial aquellos que sirvieron en el ejército israelí, tienen las “manos manchadas de sangre” debido al accionar de Israel contra el Hamas, y que por lo tanto no pueden vivir o permanecer en Turquía. 
La página web del mismo nombre invita a los ciudadanos de Turquía a firmar una petición, y enviarla al Parlamento, a fin de revocar la ciudadanía de cualquier persona de Turquía que forme parte del ejército israelí por motivos de asesinato premeditado cometido en la Franja de Gaza.
Caricaturas antisemitas. Un fotomontaje del primer ministro de Israel, Biniamin Netanyahu, en la que puede vérselo como un vampiro que asesina a niños palestinos para beberse su sangre fue publicado en el periódico “Miswar”, qué se edita en Toronto, Canadá y que cuyo director es miembro del directorio de “Casa Palestina”. Miswar está dedicado a la comunidad árabe y palestina de Canadá, donde se distribuye gratuitamente. En el fotomontaje, sobre la frente de Netanyahu dibujaron una Maguen David, mientras que el rostro de Netanyahu irradia maldad, sus ojos buscan presas, su boca está totalmente abierta y gotea sangre de sus colmillos y a su frente se encuentra una beba palestina herida, sangrando y llorando; y como epígrafe escribieron: “Él no puede conformarse con lo que hay, Salven a los niños de Palestina”.

En Rosario, Santa Fe, Argentina, un abogado local denunció al INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) al caricaturista que con el seudónimo “Dachi” publicó en el diario La Capital de Rosario una viñeta con la caricatura de un hombre con lágrimas en los ojos, una nariz ganchuda desproporcionada, y vestido con una kipá negra en la cabeza; y que mientras el hombre dice : "Da pena y vergüenza tener que conjugar “sionismo”, un verbo totalmente irregular: Yo he sufrido, tú me has matado, Él te ha apoyado… y ahora… nosotros ocupamos, nosotros matamos…Vosotros sufrís, vosotros morís… Ellos me apoyan, ellos miran para otro lado...” y la rata dice “El judío con memoria, no mata y quiere paz".

Grafitti antisemita. "Gaza merece más que tú malditos Judios", escribieron en un poste telefónico de uno de los barrios de Nueva York más poblados por judíos, la zona de Flatbush, en Brooklyn.
Ataque a una sinagoga. Un ladrillo fue arrojado por la ventana de la sinagoga Cockfosters & N Southgate, de la ciudad de Londres, Gran Bretaña.

miércoles, 16 de julio de 2014

MEDIO ORIENTE: Con ardiente preocupación, Por Marcos Aguinis | LA NACION




Observo la escalada de violencia en Medio Oriente que se inició con el asesinato de tres adolescentes israelíes, y a eso me voy a referir. Pero, para hacerlo con buena base, urge recordar que el 14 de marzo de 1937, casi dos años antes de la Segunda Guerra Mundial, el papa Pío XI lanzó una trascendental encíclica, Mit brennender Sorge (Con ardiente preocupación). Rompió con el estilo tradicional de titularlas en latín y la publicó en alemán. Su intención denunciadora era evidente, a pesar de las precauciones diplomáticas del texto y la poca fuerza que tuvo su difusión urbi et orbi. Contiene frases vigorosas contra el nazismo. Pero su mensaje no fue acatado por el universo católico en su totalidad, ni siquiera por prelados que cayeron bajo la fascinación nazi. Pío XI fue más lúcido y valiente que muchos líderes mundiales.
La culpa por la inmensa tragedia que asoló al mundo no sólo corresponde a los nazis, sino a quienes les permitieron fortalecer su delirio, envalentonarse, armarse e imponerse, con la idiota esperanza de que se podía detenerlos mediante afectuosas concesiones. El acuerdo de Munich, firmado en 1938 para "solucionar" la crisis de los Sudetes -que el ingenuo Chamberlain consideró maravillosa garantía para "una paz de cien años"-, fue la última prueba que necesitaba Hitler para saber que Occidente y sus valores eran un castillo de papel. Pactó con Stalin, invadió Polonia y comenzó a extenderse como una venenosa mancha que aspiraba a dominar el planeta.
La Guerra Fría que sucedió a la Segunda Guerra Mundial produjo nuevos sufrimientos y matanzas. La caída del imperio soviético, sin embargo, no implicó el fin de la historia, sino el comienzo de otra, en la que surgió un inesperado protagonista: el fundamentalismo islámico. Por ahora no es universal, pero aspira a serlo. Tiene diversos matices, como los tuvieron al comienzo las formaciones que seguían a Hitler. No impiden que se unan tras objetivos comunes: el sunnita Hamas está aliado con los chiitas de Hezbollah y de Irán. La opresión de las minorías cristianas en todo el Medio Oriente, que genera una continua emigración por motivos religiosos -¡a esta altura de la historia!-, es apenas comentada. Las técnicas regresivas de los fanáticos están alcanzado un salvajismo poco creíble, como la crucifixión de mucha gente. Sí, ¡la crucifixión! Ahora la aplican a cristianos y herejes de Siria.
En el Medio Oriente ya se han despejado amplias zonas Judenrein (limpias de judíos). La discriminación étnico-religiosa empezó en 1948, durante la guerra de la independencia de Israel, una conflagración desencadenada por seis Estados árabes contra la población judía de Tierra Santa, con el manifiesto propósito de ahogarla en el mar. En forma paralela, casi 800.000 judíos fueron expulsados de Libia, Egipto, Marruecos, Túnez, Siria e Irak. Ahora no queda un solo judío en la Franja de Gaza. También la Autoridad Palestina aspira a la total ausencia de judíos bajo su jurisdicción. En cambio, el 20% de la población israelí es árabe, con plenos derechos ciudadanos.
La alianza de la Unión Soviética con los regímenes árabes y el feroz antisionismo estalinista de la izquierda determinaron la descalificación permanente de Israel. En todos los foros y circunstancias, el acorralado Israel es acusado porque boga o porque no boga. Para conseguirlo, se entronizó a los palestinos como víctimas privilegiadas. Se empezó a considerar que cualquier crimen, abuso o publicidad calumniosa de los palestinos es producto de la "ocupación". Incluso donde ya no hay ocupación. ¡A tener en cuenta este dato! Israel arrancó de las orejas a todos los judíos de la Franja de Gaza para dar con el gusto a la demanda palestina de una efectiva desocupación. Primero desocupó Gaza y luego vendría el resto. ¿Qué hicieron los palestinos con su libertad y los fondos de ayuda internacional? ¿Grandes hoteles para sus playas hermosas? ¿Convertir a Gaza en la Costa Azul del Mediterráneo oriental? ¿Demostrar a su vecino Israel que desean convivir en paz, con el fin de estimularlo a desocupar también Cisjordania? No. Trabajaron para cavar túneles por donde contrabandear armas y construir cohetes que disparan a diario contra las poblaciones israelíes. Decenas y decenas de cohetes pretenden asesinar la mayor cantidad de personas en las ciudades, aldeas y kibutzim de los alrededores. Gente de todas las edades debe correr a diario hacia los refugios, aterrorizada, cuando suenan las alarmas. Pero la prensa no se ocupa de señalarlo con la indignación que corresponde. Israel no es la víctima privilegiada y, en consecuencia, no tiene derecho a la solidaridad del mundo. En cambio, apenas son destruidas las bases de lanzamiento misilístico (incluso con operaciones de precisión quirúrgica para no afectar a los civiles), aúllan contra la "agresión israelí". Invito a prestar atención sobre este punto. Advertirán que siempre se destaca con más fuerza la respuesta israelí que la provocación terrorista. El resultado es obvio: un envalentonamiento que estimula a más túneles, más armas, más misiles, más guerra.
También es necesario enfatizar que para los extremistas la "ocupación israelí" no se limita a los territorios que el Estado judío liberó de jordanos y egipcios en 1967, sino a todo Israel, incluido Tel Aviv. Así lo estipula la plataforma de Hamas. Israel es detestado por judío, pero es más detestado por constituir un baluarte de los valores democráticos y progresistas que produjo Occidente. En el fondo, es una guerra de civilizaciones. O una guerra contra la civilización, para devolvernos a la Edad Media.
Gaza podría ser inducida a crecer pacíficamente. Bastaría con que las fuentes que proveen grandes recursos a sus autoridades cortaran las transferencias en cuanto lancen un solo misil más. Hay que obligarlos a ser responsables sobre la vida y el futuro de su pueblo. No se debe tolerar que esos recursos se desvíen hacia campañas de odio, entrenamiento de mártires y fabricación de misiles. Disuadirlos de una buena vez, como no se supo hacer oportunamente con los nazis. Entonces Gaza disfrutará de la paz y logrará su progreso.
Para evitar otra nueva escalada de violencia como la que ahora arrecia, hace falta otra vez la lúcida voz de Pío XI que exija a los gobiernos sensatos, a los organismos internacionales, a la gran prensa, a los millones de árabes y musulmanes moderados poner freno a la exaltación fundamentalista que se incrementa con el incesante apaleo a Israel y la escandalosa ausencia de condenas a la permanente incitación al odio que fermenta en Gaza, Cisjordania, casi todos los países árabes y muchas otras zonas del mundo sumidas en una enorme confusión.



http://www.lanacion.com.ar/1708523-con-ardiente-preocupacion


10 DE JULIO 2014.

Biografía :

Nació en Córdoba, Argentina. Escritor que ha transitado una amplia formación internacional en literatura, medicina, psicoanálisis, arte e historia. Dijo: "He viajado por el mundo, pero también he viajado por diversas profesiones".
En 1963 apareció su primer libro y, desde entonces, ha publicado diez novelas, catorce libros de ensayos, cuatro libros de cuentos y dos biografías que generan entusiasmo y polémica.
En los últimos años todos sus títulos se convirtieron en best-sellers.
Aguinis es seguido por millares de admiradores que recomiendan, discuten y coleccionan sus obras.
Ha escrito artículos sobre una amplia gama de temas en diarios y revistas de América latina, Estados Unidos y Europa. Ha dictado centenares de conferencias y cursos en instituciones educativas, artísticas, científicas y políticas en Alemania, España, Estados Unidos, Francia, Israel, Rusia, Italia y casi todos los países latinoamericanos.
Cuando se restableció la democracia en la Argentina en diciembre de 1983, Marcos Aguinis fue designado subsecretario y luego secretario de Cultura de la Nación; impulsó la famosa “primavera cultural” que animó el país. Creó el PRONDEC (Programa Nacional de Democratización de la Cultura), que obtuvo el apoyo de la UNESCO y de las Naciones Unidas, y puso en marcha intensas actividades participativas para concientizar a los individuos sobre los derechos, deberes y potencialidades que se cultivan en una real democracia. Por su obra fue nominado al Premio Educación para la Paz de la UNESCO.
En el campo de los derechos humanos enfrentó temas polémicos que pusieron en riesgo su vida. Durante la última dictadura fue limitada la circulación de sus libros y algunos salían del país en forma clandestina.
Innumerables lectores admiran su visión profética sobre el conflicto árabe-israelí, las tensiones internas de la Iglesia Católica, el autoritarismo y el resurgimiento del fundamentalismo étnico y religioso.
Marcos Aguinis, ha recibido, entre otros, el Premio Planeta (España), el Premio Fernando Jeno (México), Premio Benemérito de la Cultura de la Academia de Artes y Ciencias de la Comunicación, Premio Nacional de Sociología, Premio Lobo de Mar, Premio Nacional de Literatura, Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, Premio Swami Pranavananda, la Plaqueta de Plata Anual de laAgencia EFE por su contribución al fortalecimiento de la lengua y cultura iberoamericanas, el Premio Esteban Echeverría (Gente de Letras), el Premio J. B. Alberdi (Hispanic American Center of Economics Research) y fue designado por Francia Caballero de las Letras y las Artes. Le otorgaron el título de Doctor Honoris Causa la Tel Aviv University(2002) y la Universidad de San Luis (2000). En 1995 la Sociedad Argentina de Escritores le confirió el Gran Premio de Honor por la totalidad de su obra.


martes, 13 de agosto de 2013


NO EXISTE
FUNDAMENTALISMO
ISLÁMICO
Prof. Emérito Moshé Sharon
Profesor de Historia Islámica en la Universidad Hebrea de Jerusalem

El “fundamentalismo” es un término proveniente del corazón de la religión cristiana. Significa fe que se obtiene por la palabra de la Biblia. Ser un Cristiano fundamentalista, o seguidor de la Biblia, no significa ir por todos lados asesinando personas. El fundamentalismo islámico no existe tampoco. Es sólo Islam y punto. Más bien la pregunta que nos deberíamos hacer es cómo interpretamos el libro del Corán.
Vemos repentinamente que los más importantes voceros e intérpretes del Islam son políticos de occidente. Ellos conocen más que todos los oradores de las mezquitas, esos que gesticulan horribles sermones en contra de todo lo que sea judío o cristiano. Los políticos occidentales identifican un Islam bueno y un Islam malo, sabiendo inclusive hallar las diferencias existentes entre ambos. Pero existe un problema, ninguno de estos intérpretes occidentales sabe leer una palabra en árabe.

El idioma del Islam
Como se ve, mucho es lo que se oculta tras el lenguaje de lo políticamente correcto, de hecho se ha perdido la verdad. Por ejemplo, cuando en occidente hablamos sobre el Islam, tratamos de utilizar nuestro idioma y aplicar nuestra terminología. Hablamos del Islam en términos de democracia, fundamentalismo, parlamentarismo y toda clase de términos tomados directamente de nuestro léxico. Mi profesor, uno de los principales orientalistas en el mundo, dice que hacer esto equivale a un reportero tratando de escribir una nota sobre un partido de críquet usando términos del béisbol. No se puede utilizar para una cultura o civilización el lenguaje de otra. Para el Islam, usted tiene que utilizar el idioma del Islam.

Principios del Islam
Permítaseme explicar los principios que rigen la religión del Islam. Por supuesto, todo musulmán reconoce el hecho de que hay sólo un Dios.
Pero esto no es suficiente. Un musulmán reconoce no solo el hecho de que hay un Dios, sino que Mahoma es su profeta. Sin estos fundamentos de la religión, no se es musulmán.
Pero por sobretodo, el Islam es una civilización. Es una religión que primero y antes que nada establece un sistema legal exclusivo que sumerge individuos, sociedad y pueblos con reglas de conducta. Si usted es musulmán entonces debe comportarse según las reglas del Islam, las cuales son establecidas en el libro del Corán y difieren notablemente de las enseñanzas contenidas en la Biblia.

La Biblia
Expliquemos las diferencias.
Desde el punto de vista de los eruditos y estudiosos, la Biblia relata el nacimiento del espíritu de una nación en un largo período de tiempo. Pero más importante aún, la Biblia conduce a la salvación, y lo hace de dos maneras.
El judaísmo conduce a la salvación nacional — no solamente la nación queriendo tener un estado, sino una nación deseosa de servir a Dios. Esta es la idea que se encuentra detrás del relato bíblico hebreo.
El Nuevo testamento que se nutre de la Biblia Hebrea lleva igualmente a la salvación, pero personal. Luego, tenemos dos clasificaciones de salvación, las cuales con frecuencia se unen o yuxtaponen.
La palabra clave es salvación y esto significa que todo individuo es guardado por Dios Mismo quien lo guía a la salvación por medio de Su palabra. Es la idea contenida en la Biblia, ya sea que nos refiramos al Antiguo o Nuevo Testamento. Todas las leyes en el texto bíblico, hasta las más pequeñas, apuntan en realidad hacia este hecho de la salvación.
Otro punto sobresaliente de la Biblia es la idea de que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. Esto intuye que usted no anda por ahí destruyendo la imagen Divina. Por supuesto, muchas personas toman las reglas de la Biblia para cambiarlas por completo. La historia es testigo de las masacres hechas en el nombre de Dios y de Jesús. No obstante, tanto el Judaísmo como la religión Cristiana hablan de honrar la imagen de Dios y sobre la esperanza de salvación, siendo éstos sus dos fundamentos básicos.

La esencia del Islam
Veamos ahora la esencia del Islam. El Islam nace con la idea que debe gobernarse al mundo.
Establezcamos un contraste entre las tres religiones. El Judaísmo habla de la salvación de un pueblo — simplemente que al final de la historia, cuando el mundo sea un mejor lugar para vivir, Israel como nación habitará en su propia tierra, gobernado por su propio rey y sirviendo a Dios. Por su lado el Cristianismo plantea la idea de que todos los habitantes del mundo pueden salvarse de sus pecados. El Islam por su parte habla sobre gobernar al mundo. En este momento podría hacer una cita directa en árabe de lo que dice el Islam, pero este no es el objetivo, así que lo haré en inglés, dice así: “Alá envió a Mahoma con la religión verdadera para gobernar sobre todas las religiones”.
La idea, entonces, no es que todo el mundo se convierta a musulmán, sino que el mundo entero se someta a la autoridad y dominio del Islam.
En el año 634 EC al establecerse el imperio Islámico, en siete años — 640 EC — se crea el centro del imperio. Se tomaron leyes y normas directamente del Corán y de la tradición atribuida al profeta Mahoma para crear un sistema jurídico o legal. Tanto judíos como cristianos podrían convivir bajo el régimen Islámico con la condición de cancelar un impuesto comunitario y aceptar la superioridad Islámica. Obviamente, los judíos y cristianos bajo el Islam fueron humillados y sigue siendo hoy así.

Mahoma sostiene que todo profeta bíblico es Musulmán
Mahoma reconoció la existencia, antes de él, de los profetas de la Biblia. Sin embargo, también Mahoma dijo que todos estos profetas eran musulmanes. Abraham era musulmán. De hecho, el mismo Adán fue el primero de ellos. Igualmente Isaac, Jacob, David, Salomón, Moisés y Jesús fueron musulmanes y todos sus escritos son similares al Corán. En conclusión, debido a que la totalidad de sus héroes fueron musulmanes la historia mundial es en realidad la historia del Islam.
De la misma forma, los musulmanes han aceptado el hecho que los profetas bíblicos traen consigo algún tipo de revelación. Según ellos Moisés, trajo el Taurat, que equivale a la Torá, y Jesús trajo el Ingeel, que equivale al Evangelio — y se conoce como Nuevo Testamento.
La Biblia vs. el Corán Luego, ¿porqué la Biblia no se parece en nada al libro del Corán?
Mahoma explica que tanto judíos como cristianos falsificaron los libros. Si los judíos y cristianos no hubieran falsificado y cambiado sus escritos, la Biblia sería idéntica al Corán. Sin embargo, debido a que cristianos y judíos poseen algo de la verdad y revelación, el Islam concede no destruirlos [por ahora] en una guerra.


Pero las leyes islámicas son muy claras — los judíos y los cristianos no tienen derechos a existir independiente. Pueden vivir bajo la norma del Islam que se les proporcione sometiéndose a las reglas promulgadas especialmente para ellos por el mismo Islam.

El dominio islámico y la Jihad
¿Qué sucede si los judíos o los cristianos no desean vivir bajo las reglas del Islam? Entonces sencillamente el sistema Islámico tiene que luchar contra ellos. A esta lucha se le llama Jihad. Jihad quiere decir guerra contra aquellos que no están dispuestos a aceptar el dominio superior islámico. Sean judíos, cristianos, politeístas o de cualquier religión. Esto es Jihad como no tenemos tantos politeístas, al menos no en Medio Oriente — la guerra se centra principalmente en judíos y cristianos.
Hace poco, leí un panfleto distribuido por Osama bin Laden. En él se hace un llamado a Jihad contra el principal líder del mundo cristiano: los Estados Unidos. No porque los norteamericanos sean aliados de Israel, sino por haber mancillado con sus mugrientos pies la tierra sagrada de Arabia. En el panfleto no se hace una sola referencia a Israel. Sólo habla de la profanación hecha por los Estados Unidos al hogar del profeta Mahoma.

Las dos casas
El Corán percibe al mundo dividido en dos — una parte, sometida en el presente al dominio del Islam y otra parte a someterse supuestamente en un futuro. En el Islam hay muy clara separación del planeta. Cada nuevo estudiante del Islamismo lo sabe. El mundo es considerado Dar al-Islam (casa del Islam) — es decir, el lugar donde el Islam gobierna — y el resto del mundo se denomina Dar al- Harb — es decir, casa de la guerra. El Islam no lo llama “casa de los no-musulmanes”, sino que lo califica como “casa de la guerra”. Es la casa de la guerra la que será conquistada al final de los tiempos. El mundo continuará siendo casa de la guerra hasta que se someta al total dominio y soberanía del Islam.
Así dice la norma, pero ¿por qué? Sencillamente, porque así lo declara Alá en el Corán. Alá ha enviado su profeta Mahoma y la religión verdadera para que la verdad triunfe y someta al resto de las demás religiones.

La Ley islámica
Dentro de la visión del Islam sobre este mundo existen igualmente estrictas normas que rigen la vida común de los mismos musulmanes. Básicamente en el Islam no existen diferencias entre sus escuelas legales.
Se pueden observar no obstante cuatro corrientes o facciones dentro del Islamismo en lo relativo al minucioso detalle de las leyes. En todo el mundo las naciones islámicas siempre han favorecido alguna de estas escuelas o corrientes.
La escuela de leyes islámica más rigurosa se llama Hanbali, y su origen proviene principalmente de Arabia Saudita. En la escuela Hanbali no hay sitio para juegos ni coqueteo con las palabras. Si el Corán habla de guerra, entonces significa guerra sencillamente.
Por siglos el Islam se ha caracterizado por perspectivas e interpretaciones diferentes. Gente muy valiosa atraída por las enseñanzas del Islamismo ha querido entender las cosas de manera diferente. Incluso se ha intentado extraer tradicionalismos de boca de los profetas con el fin de que mujeres y niños no sufran o mueran como consecuencia de la guerra. Existen así mismo tendencias mucho más liberales, pero no debemos olvidar que la corriente Hanbali es la más estricta siendo hoy por hoy la escuela que mayoritariamente se encuentra detrás de los actos terroristas en el mundo. Podemos hacer referencia a otras escuelas de leyes Islámicas, pero al hablar de la lucha contra los judíos o los Estados Unidos, es siempre la escuela de Hanbali la que resalta, se sigue y obedece.

Tierras e Islam
La civilización del Islam creó una importante y fundamental regla en relación con la tierra y es que ningún territorio sometido al dominio islámico podrá alguna vez ser des-islamizado. Si el enemigo [no-musulmán] logra conquistar el territorio dominado antes por el Islam, éste se considerará siempre propiedad del Islam.
De ahí que cada vez que se haga referencia al conflicto árabe-israelí, se escuche la palabra — territorios, territorios y más territorios. El conflicto árabe-israelí encierra otros aspectos, pero el tema de la tierra es clave.
El Islamismo no sólo ve la civilización cristiana como un adversario religioso, sino que la considera un tropiezo, un muro de contención, una molestia en el logro de las metas y fines islámicos.
El propósito del Islam es servir de fuerza militar divina, es decir el ejército de Alá, donde cada musulmán se convierte en un soldado de este ejército. El musulmán que entrega su vida luchando por diseminar y extender la cultura islámica se constituye en un shaheed (mártir) no importando la forma que muere, porque — y he aquí lo importante — se trata de la guerra eterna entre dos civilizaciones. Luego, el conflicto bélico nunca termina. Es una guerra que está allí porque Alá lo diseñó así. El Islam debe someter, regir y gobernar. El conflicto bélico nunca tiene fin.

Islam y Paz
En el Islam la paz únicamente puede existir dentro del mismo mundo Islámico; hay paz sólo entre musulmanes.
Para los llamados no-musulmanes, es decir los enemigos del Islam, sólo puede haber una opción — un cese al fuego hasta que el guerrero de Alá adquiera mayor poder. Es una guerra que continua hasta el final de los tiempos. La paz solo puede venir si el lado Islámico obtiene la victoria. En esta guerra las civilizaciones disfrutan únicamente de períodos de suspensión del fuego. La medida tiene su origen en un importante precedente histórico, al cual hiciera casualmente referencia Yaser Arafat al hablar en Johannesburgo después de la firma de Israel de los Acuerdos de Oslo.
Permítaseme recordar que aunque el documento de Oslo trata sobre paz — si lo lee usted ¡no lo creerá! Pensará que está leyendo algún relato de ciencia-ficción. Es decir, al leer los Acuerdos de Oslo no podrá creer que el documento fue firmado por los israelíes, gente tan versada y conocedora de la política y civilización Islámica.
Semanas después de la firma de los Acuerdos de Oslo, Yaser Arafat habló en una mezquita en Johannesburgo pronunciando un discurso donde pedía disculpas: “¿Creen ustedes que firmé algo con los judíos contrario a lo que dicen las reglas de nuestro Islam?” (a propósito, tengo una copia grabada de este discurso de Arafat y lo he escuchado de su propia boca). Y continúa Arafat: “No es así He hecho exactamente lo que el profeta Mahoma hizo”.
Cualquier cosa que se supone hizo el profeta Mahoma es un precedente. Lo que Arafat estaba diciendo era “Recuerden el relato de Hudaybiya”. En ese lugar el profeta hizo un acuerdo de paz por 10 años con la tribu de Kuraish. Pero a los dos años Mahoma entrenó a 10.000 soldados para marchar posteriormente sobre la Meca ciudad de los Kuraishis. Obviamente, Mahoma siempre tenía algún pretexto.
Así, en la jurisdicción Islámica, hay ahora un precedente legal que permite establecer acuerdos de paz por un máximo de 10 años. Pero, la Jihad [romper los acuerdos de “paz”] debe reactivarse en el primer momento disponible,
En Israel ha tomado más de 50 años a nuestro pueblo entender que no se puede discutir sobre paz [permanente] con los musulmanes. Al mundo occidental le tomará otros 50 años comprender que hoy se encuentra en estado de guerra con la pujante y fuerte civilización islámica. Debemos de una vez entender que al discutir sobre guerra o paz, no podemos enfocar el tema en términos belgas, franceses, ingleses o alemanes. Se habla de guerra o paz siempre en términos del Islam.

El alto al fuego como táctica
¿Qué hace que el Islam acepte o no un alto al fuego? En realidad una sola cosa — un enemigo demasiado duro y fuerte. El cese a toda acción bélica constituye solo una medida táctica.
A veces, el Islam tendrá que acordar un cese de las hostilidades en condiciones humillantes, y esto está permitido porque Mahoma también aceptó un cese al fuego en condiciones parecidas. Es lo que Arafat expresó con tanta vehemencia en Johannesburgo.
Cuando los políticos de occidente escuchan estas cosas rápidamente responden: “¿De qué me habla? Usted vive en la Edad Media. Usted no entiende los mecanismos modernos de la política y la diplomacia”.
Pero ¿cuáles mecanismos? No hay sitio para mecanismos políticos donde rige y acciona el poder. Además, quiero decir que — todavía no hemos visto el sangriento final. En el momento que el poder radical musulmán se apropie y controle de armas de destrucción masiva - químicas, biológicas o atómicas - éstas serán empleadas. No tengo la menor duda de ello.
Ahora que por fin sabemos que enfrentamos una guerra y que lo máximo que podemos obtener de ella son treguas transitorias, debemos preguntarnos cuál es el mayor componente en el cese al fuego árabe-israelí. Y es que el bando islámico es débil mientras el otro lado es fuerte. En los últimos 50 años, desde el establecimiento de su Estado, las relaciones entre israelíes y el mundo árabe se han basado exclusivamente en el poder disuasivo.

Cuando hay Islam, hay guerra
Lo que tenemos hoy en Yugoslavia y en otros países es debido a que el Islam logró meterse en estos sitios. Dondequiera que se permita el acceso al Islam, habrá guerra. La guerra viene simplemente como consecuencia de la actitud misma de la civilización Islámica.
¿Por qué se asesina salvajemente a los pobres de Filipinas? ¿Qué es lo que realmente pasa entre Pakistán y la India?

Infiltración islámica
Otro aspecto adicional que debemos recordar. El mundo Islámico no sólo se manifiesta abiertamente mediante una actitud bélica, sino que también batalla por infiltrarse.
Una de las cosas que occidente no entiende ni presta mayor atención es el hecho del tremendo crecimiento y desarrollo actual del poder Islámico dentro de las sociedades occidentales. Lo que sucedió en Norteamérica y en las Torres Gemelas hace poco no es algo que vino de afuera, sino de adentro. Y si Estado Unidos no despierta, un día de estos los norteamericanos se levantarán afectados — en el mismo país – con una guerra química o probablemente nuclear.

El final de los tiempos
Es relevante entender cómo cada civilización percibe el final de los tiempos. Sea Cristianismo o Judaísmo, sabemos exactamente la visión de los tiempos del fin.
En el Judaísmo, es referida por Isaías — paz entre las naciones, no sólo una, sino todas las naciones. La gente no tendrá necesidad de armas y la naturaleza misma sufrirá un cambio — un hermoso fin de días y el reino de Dios gobernando sobre la tierra.
Paralelamente, el Cristianismo muestra en el libro de Apocalipsis el día que Satanás será destruido. Desaparecerá el poder de las tinieblas y del mal. Esta es la visión Cristiana.
Veamos cómo el Islam concibe este tiempo. Hablo ahora como historiador. Para el tiempo final, el Islam ve al mundo completamente musulmán, bajo dominio total Islámico. Victoria completa y final.
No habrán cristianos, porque según las tradiciones Islámicas, los musulmanes ahora en el infierno deben ser reemplazados por otros, y los otros son los mismos cristianos.
Tampoco existirán judíos, porque antes de la venida del fin de los tiempos, estallará una guerra contra los judíos donde todos serán destruidos. Citaré ahora el enfoque de la mismísima tradición Islámica, de los libros leídos por los niños musulmanes en las escuelas: Todos los judíos morirán. Huirán para ir a esconderse detrás de los árboles y de las piedras, y en ese día Alá dará bocas a las piedras y a los árboles para expresar: “Oh Musulmán acércate aquí, hay un judío detrás de mí, asesínalo”. Esto es fundamental en el Islam. Sin lo anterior, el fin de los tiempos no puede llevarse a cabo.

¿Es posible poner fin a esta danza bélica?
La pregunta que en Israel nos hacemos es qué pasará con nuestro país, ¿hay posibilidades de terminar con esta danza bélica?
La respuesta es: “No. No, en un futuro inmediato”. Lo que sí podemos hacer es buscar la situación donde podamos conseguir relativa calma por algunos años.
Para el Islam, el establecimiento del Estado de Israel revirtió la historia del Islamismo. Primeramente, según el Islam el territorio islámico fue arrebatado por los judíos a los musulmanes. Ahora sabemos que para el Islam ceder un pequeño pedazo de tierra ni siquiera es aceptable. Así que todo aquel que piensa que la ciudad de Tel Aviv es un sitio seguro para vivir comete un gravísimo error. Tierras que alguna vez fueron sometidas al Islam, son ahora territorio de los no-musulmanes o infieles. Infieles, como los judíos, son independientes del dominio Islámico y han logrado crear su propio estado independiente. Para el Islam esto constituye anatema. Y aquí lo peor, Israel, estado no-musulmán, gobierna libremente sobre los musulmanes. Para el Islamismo esto es completamente inconcebible. Soy de los que creen que la civilización de Occidente debe mantenerse en unidad y apoyarse mutuamente. Aunque reconozco que no sé si esto será posible. Aun así, es Israel quien se encuentra en la línea frontal de batalla en la guerra entre civilizaciones. Israel necesita el apoyo de su civilización hermana, necesita la ayuda de Norteamérica y de Europa. Israel necesita la solidaridad de todo el mundo cristiano. De una cosa estoy seguro. El creyente cristiano puede ayudar y ver esta oportunidad como camino de salvación.

* Clase magistral dictada por el Prof. Moshé Sharon, profesor Emérito de Historia Islámica en la Universidad Hebrea de Jerusalem.

Septiembre de 2010