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jueves, 2 de agosto de 2012

Nelly Robella Itri, fina poeta y escritora uruguaya





Nelly Robella Itri

Me conmueven
tu mirada perdida
tus labios entreabiertos
en una mueca
que quiere ser sonrisa.
Y esa quietud...
Sobre todo esa quietud de estatua
en medio de una ronda
de figuras inmóviles
que como tú
se han quedado solas...
Tu cuerpo está sano.
Ni una gota de grasa en tus arterias.
Tu corazón late rítmicamente.
tu cabeza está lúcida
y piensa...
Piensa en lo que luchaste
al lado del hombre que quisiste
y hoy ya no está contigo.
Piensa en los hijos que pariste y criaste,
en los jóvenes nietos
que un día te rodearon
pero hoy ya no te buscan.
Sólo tus piernas fallan.
Esas piernas que fueron y vinieron
sosteniendo tu esfuerzo y tu esperanza.
Tu andar se hizo lento y tembloroso,
dos bastones te ayudan en tus pasos.
Sólo por eso parece que no sirves.
Tú, que has sido el sostén de tantos seres
ahora no tienes en quién apoyarte.
Y estás ahí, tu cuerpo entero y sano,
pero tu alma rota de tristeza,
rota de soledad y de abandono,
esperando la hora de la partida.


de la Antología LA MUJER ROTA
Guadalajara, Jalisco, Mexico


Nelly Robella Itri. Nací en Montevideo, donde resido alternando con el Balneario Parque del Plata (Uruguay). Soy Bibliotecóloga y Profesora de Educación Secundaria. Algunas de mis obras figuran en Antologías. Obtuve premios y menciones en distintos certámenes. Actualmente, jubilada, dirijo dos coros e integro el grupo "Artes y Letras de la Costa de Oro".
http://lamujerrota.blogspot.co.il/2008/03/me-conmueven.html

sábado, 22 de mayo de 2010

Un año sin nuestro querido Mario Benedetti


"Cuando creemos que tenemos

todas las respuestas, viene la Vida

y cambia todas las preguntas."

Mario Benedetti.

¿De qué se ríe?

(Seré curioso)

En una exacta
foto del diario
señor ministro
del imposible

vi en pleno gozo
y en plena euforia
y en plena risa
su rostro simple

seré curioso
señor ministro
de qué se ríe
de qué se ríe

de su ventana
se ve la playa
pero se ignoran
los cantegriles

tienen sus hijos
ojos de mando
pero otros tienen
mirada triste

aquí en la calle
suceden cosas
que ni siquiera
pueden decirse

los estudiantes
y los obreros
ponen los puntos
sobre las íes

por eso digo
señor ministro
de qué se ríe
de qué se ríe

usté conoce
mejor que nadie
la ley amarga
de estos países

ustedes duros
con nuestra gente
por qué con otros
son tan serviles

cómo traicionan
el patrimonio
mientras el gringo
nos cobra el triple

cómo traicionan
usté y los otros
los adulones
y los seniles

por eso digo
señor ministro
de qué se ríe
de qué se ríe

aquí en la calle
sus guardias matan
y los que mueren
son gente humilde

y los que quedan
llorando de rabia
seguro piensan
en el desquite

allá en la celda
sus hombres hacen
sufrir al hombre
y eso no sirve

después de todo
usté es el palo
mayor de un barco
que se va a pique

seré curioso
señor ministro
de qué se ríe
de qué se ríe.



lunes, 29 de marzo de 2010

Poesía "TODAVIA", de Mario Benedetti






Todavía



No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría

palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo

tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto

nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa

sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía

pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro

y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido

y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.

Foto : AFP, PUBLICADA EN 'LA NACION'
DE BUENOS AIRES.

martes, 15 de diciembre de 2009

7 meses sin Mario Benedetti




"lo peor del eco

es que repite

las mismas barbaridades"

Mario Benedetti
(14-09-1920- 17-12-2009 )



Adiós al poeta del compromiso


Muere Mario Benedetti después de una larga vida de lucha contra la adversidad y en defensa de la alegría

Por JUAN CRUZ


Murió Mario Benedetti. El poeta resistente, que vivió el exilio y la enfermedad (un asma pertinaz, obsesiva) le fueron rompiendo, pero él se mantuvo siempre "en defensa de la alegría". Finalmente, una agonía causada por un fallo intestinal, que hizo deprimentes sus últimos días, le rompieron del todo, y murió ayer a los 88 años, en su tierra, Montevideo. Nació en Paso de los Toros, pero esta urbe que parece un microcosmos literario fue el lugar al que volvió siempre, de todos los exilios. Era al final (y esta expresión la acuñó él) un desexiliado. Pero su alma sufrió las heridas de todos los exilios


PARÉNTESIS,

por Mario Benedetti, Montevideo 2008

Acompáñenme a entrar en el paréntesis

que alguien abrió cuando parió mi madre

y permanece aún en los otroras

y en los ahoras y en los puede ser

lo llaman vida si no tiene herrumbre

yo manejo el deseo con mis riendas

mientras trato de construir un río

en sus nubes los pájaros se esconden

no es posible viajar bajo sus alas

lo mejor es abrir el corazón

y llenar el paréntesis con sueños

los pájaros escapan como amores

y como amores vuelven a encontrarnos

son sencillos como las soledades

y repetidos como los insomnios

busco mis cómplices en la frontera

que media entre tu piel y mi pellejo

me oriento hacia el amor sin heroísmo

sin esperanzas pero con memoria

por ahora el paréntesis prosigue

abierto y taciturno como un túnel


CERRAR LOS OJOS,


por Mario Benedetti, Montevideo 2008

Cerremos estos ojos para entrar al misterio

el que acude con gozos y desdichas

así / en esta noche provocada

crearemos por fin nuestras propias estrellas

y nuestra hermosa colección de sueños

el pobre mundo seguirá rodando

lejos de nuestros párpados caídos

habrá hurtos abusos fechorías

o sea el espantoso ritmo de las cosas

allá en la calle seguirán los mismos

escaparates de las tentaciones

ah pero nuestros ojos tapados piensan sienten

lo que no pensaron ni sintieron antes

si pasado mañana los abrimos

el corazón acaso de encabrite

así hasta que los párpados

se nos caigan de nuevo

y volvamos al pacto de lo oscuro


PRESAGIOS,


por Mario Benedetti, Montevideo 2008

Los presagios nos cercan / nos oprimen

pueden llegar con vivas o con lágrimas

son quizá las propuestas del futuro

que acuden con su estilo mesurado

en la vejez / que nos agarra exhaustos

se le meten a uno entre las canas

y al recibirlos con melancolía

les hacemos un sitio en la memoria

los presagios inspiran desconfianza

mueven sus pétalos agonizantes

y van de a poco fabricando olvidos

heridas del amor con cicatrices

presagios son augurios / vaticinios

se entienden con el alma y con la lluvia

y suelen trabajar sobre seguro

no hay presagio más fiable que la muerte



Su muerte se produjo semanas después de su última hospitalización por fallos multiorgánicos que al final le cegaron el humor y la vida; pero había empezado a morir mucho antes; hace tres años falleció su mujer, Luz, con la que vivió toda la vida, en la libertad y en el destierro; él creyó siempre que la enfermedad de Luz, que se olvidaba de apagar las luces de la casa, en Madrid, era una simple distracción, e incluso le compró artilugios con los que dominar las consecuencias de su sordera. El poeta del compromiso, del amor y de la alegría, sintió luego que, en efecto, esas ausencias eran debidas a un alzheimer que inundó la casa de desolación y de huida.

Se fue con ella, de nuevo, a Montevideo, y allí la cuidó hasta que finalmente le dejó del todo. Y le dejó malherido. Benedetti tuvo algunos momentos de alegría después, como cuando Hortensia Campanella, su biógrafa última, le entregó el manuscrito en el que se condensa la vida entera del escritor que nos ha dejado. Él ironizó ante tanto papel, y delante de Ariel, su fiel ayudante, dijo: "¿Tanto he hecho?"

Pero su alma estaba herida; seguía escribiendo, poemas, haikus, animado por su editor de poemas, Chus Visor; tenía la casa llena de literatura; en un tiempo él fue política, enteramente, sus poemas estaban al servicio de la rabia que le produjeron las dictaduras del sur, la suya, la uruguaya, que le persiguió a muerte, y la argentina, que fue cómplice de aquella y también quiso matarle. Mató a un amigo suyo, el líder político Zelmar Michelini, y esta muerte fue un símbolo de las muertes que hubo antes y después en la vida acosada de hombres como él. Luz fue su bastón. Y Palma y Cuba y Lima sus lugares de exilio; a los tres les guardó siempre gratitud; fue un gran defensor de la Cuba de Fidel, por eso mismo, pero jamás utilizó esa afinidad para discutir, en los últimos tiempos sobre todo, lo que en esa revolución que él quiso se fue torciendo.

Era un hombre cordial, enteramente, pero era un tímido absoluto. Los que le conocieron en España le recuerda, por ejemplo, en la Feria del Libro de Madrid, puntilloso, anotando con palotes los libros que firmaba; y le recuerdan rechazando el pescado con espinas y en general las tonterías; era un conversador tranquilo; llegaba a los sitios con su maletita marrón gastada, y dentro llevaba siempre poemas o cartas, en esos momentos en que cumplía compromisos parecía a la vez el escolar que fue y también el oficinista.

Su apariencia era la de un juez de paz, pero nunca hubo paz dentro de su alma, ni siquiera cuando se le vio feliz, con sus manos a la espalda, con su mirada desvaída por las lentillas, con su bigote largo e invariable a lo largo de una vida en la tantos se enamoraron al tiempo que recitaban sus poemas o escuchaban las canciones que hicieron con sus versos su paisano Daniel Viglietti y el catalán Joan Manuel Serrat. Con Viglietti tiene una anécdota que se parece a algunas de las que le convertían también en un escolar huidizo al que le asustaba la fama, al tiempo que le agradaba que algunos, ante sus recitales multitudinarios, le dijeran que parecía una estrella de rock.

Hubiera sido incapaz de cantar, pero un día se encontró con Viglietti en París, en un aeropuerto, y Daniel le dijo a Mario: "Estoy haciendo música para sus poemas". "Y yo estoy haciendo poemas". Entonces el poeta se quedó pensando, y añadió, riendo como reía, como para no molestar: "Tenemos que hacer algo con esta casualidad". De esa casualidad nacieron conciertos, libros; eran como dos en la carretera; cuando vimos a Viglietti en Montevideo, en el entierro de Idea Vilariño, a mediados de abril, la gran amiga generacional de Mario, el cantante nos dijo: "Y lo de Mario. Estamos tan mal, y vamos aún a lo peor".

Se apaga la voz de su compañero, pero quedan la voz de las canciones.

Montevideo fue su último sitio, y fue casi el primero. Su largo recorrido por la vida conoció una interrupción terrible, cuando los médicos le detectaron tumores que aconsejaron operación, en el Hospital XII de Octubre de Madrid. Allí le atendió, entre otros, el doctor José Toledo, que le conocía, y todo el mundo se desvivió por él como si no fuera tan solo un enfermo sino un padre, o un hermano, el hombre que había iluminado con sus versos (de amor, de política, de tierra, de aire) la vida de cualquiera. Un día, poseído por el dramatismo al que a veces lo llevó su pesimismo, el que también está en sus poemas, y en sus narraciones, Mario decidió abandonarse.

Como hubiera dicho Idea, que le precedió en la muerte, empezó a decir para qué. Detrás de esa decisión de no seguir hay algunos versos, como estos: "Me he ido quedando sin mis escogidos/ los me dieron vida/aliento/paso/ de soledad con su llamita tenue/ y el olfato para reconocer/ cuánta poesía era de madera/ y crecía en nosotros sin saberlo/ Me he quedado sin proust y sin vallejo/ sin quiroga ni onetti ni pessoa/ ni pavese ni walsh ni paco urondo/ sin eliseo diego sin alberti/ sin felisberto hernández sin neruda/ se fueron despacito en fila india".

En ese clima de desolación en el que lo pusieron la enfermedad y su porvenir Mario descuidó su aspecto, dejó de afeitarse, y alguien le dijo, una madrugada: "Así no puedes estar. Tú eres guapo, un hombre así parece enfermo. Ya no lo estás". Le bastó. Al día siguiente se rasuró del todo, se puso de limpio, y cuando este amigo le visitó otra vez y se hizo el distraído sobre su nuevo aspecto, el viejo poeta revivido le llamó la atención y le dijo:

-¿No te has fijado que hoy sí me afeité?

Era un hombre insobornable, el más comprometido de su tiempo. Su muerte deja en silencio mustio su época, su ejemplo y la raíz de sus versos. Pero los muchos que le cantan no lo dejarán, como él decía del verdadero amor, en lo oscuro.




FALLECE MARIO BENEDETTI



Ha muerto un referente de la literatura contemporánea. El poeta Mario Benedetti ha fallecido en su casa de Montevideo a los 88 años. Murió en casa, con los suyos. Y tan discreto como siempre. Aunque ya avisaban sus habituales ingresos en el hospital, el final llegó anoche. A Mario Benedetti le acompañan sus 80 novelas, cuentos, ensayos. Títulos tan emblemáticos como 'La tregua', que en el cine casi gana un Oscar. Y esas poesías que fueron su gran pasión. Obras que le convirtieron en un icono. Y cuyo premio fueron sus lectores, porque no esperaba otros.No paró nunca de escribir ni de viajar. Su obligado exilio durante la dictadura uruguaya le dejó Madrid como segundo hogar.Y junto a él siempre ella, su único amor, la Luz que le acompañó durante 60 años y que se apagó hace tres.Le costó, pero siguió. Con nuevos trabajos en los que el amor y la solidaridad daban paso a la muerte. La que hoy hace que Uruguay despida a uno sus grandes. La capilla ardiente se instalará hoy en el parlamento de Uruguay.

Fuente: diario EL PAIS, Madrid, 18 de Mayo de 2009


martes, 8 de diciembre de 2009

Mario Vargas Llosa se refirió a Onetti y el peor lado del ser humano

El escritor peruano Mario Vargas Llosa, al presentar en la Feria del Libro de Guadalajara, México, su libro “El viaje a la ficción”, dedicado al escritor uruguayo Juan Carlos Onetti, sostuvo que el escritor uruguayo supo mostrar el peor lado del ser humano.

“Onetti rescata una parte del humano que tendemos a negar, aunque sabemos muy bien por experiencia que forma parte de lo que en verdad somos”, indicó el autor de “Pantaleón y las visitadoras“ (1973) y de “La tía Julia y el escribidor” (1977).

Vargas Llosa aseguró que Onetti tenía una sensibilidad más bien pesimista, una “visión negativa de la condición humana, a la cual reaccionaba generalmente con asco. Es una visión pesimista y negativa del mundo, una visión negra, desesperanzada, atroz. Los personajes de Onetti suelen ser fracasados, frustrados, gente que tiene ambiciones mediocres e irrisorias”, dijo el peruano.

Onetti -agregó el autor de “La Fiesta del Chivo” (2000)- no sólo describe un humor que todos llevamos en el fondo, “si rastreamos con honestidad lo que hay en el fondo de nuestra personalidad”. Aseguró que el creador uruguayo es uno de esos escritores que consiguió expresar en literatura de una manera cabal, eso que a falta de otro nombre llamamos “el mal. En muchas partes de las novelas y cuentos de Onetti sentimos eso que llamamos el mal, una voluntad despectiva, una falta de solidaridad, de conmiseración hacia el prójimo, una necesidad de destruir, ensuciar, envilecer aquello que no es vil ni sucio, que representa una forma de generosidad de pureza”, expresó.

Onetti (1909-1994) nació en Montevideo y fue un prolífico autor, considerado uno de los máximos creadores latinoamericanos. Entre sus obras se destaca la trilogía formada por las obras “La vida breve” (1950), “El astillero” (1961) y “Juntacadáveres” (1967). La editorial Alfaguara acaba de publicar una edición de sus “Cuentos completos”, en los que también se representa, con contundencia y gran fuerza estilística, esa visión oscura y profunda.

“La literatura que él hace, alejándose de la vida, no es una literatura que carezca de un aliento vital, que sea un puro juego intelectual. Todo lo contrario, la literatura de Onetti está cargada de una vitalidad de experiencias de manifestaciones de vida que él describe, lo que es indiscutible es cómo la belleza literaria puede convertir la fealdad en su opuesto”, afirmó Vargas Llosa.

“Frente a América Latina no hay sino una escapatoria: huir, aunque sea con la imaginación”, asevera Vargas Llosa. Y las ficciones de Onetti precisamente son una de las pruebas más firmes de esa frustración existencial y de los ideales. “¿No es eso la América Latina en la que Onetti nace, escribe y vive? ¿No es ése el continente donde todos los intentos de salir adelante fracasan?”. Fracasan como fracasan los intentos de democratización: “Los hombres decentes son barridos por las armas, por los militares y los gobiernos deshonestos, ladrones una y otra vez, embarcando a los países en aventuras que los empobrecen”.


Agregó que leyó con admiración toda su obra de corrido, y de principio a fin en un sentido cronológico, por lo que, cuando tuvo oportunidad de dictar un curso universitario, eligió el tema y propuso hacer toda la narrativa de Onetti





Mario Vargas Llosa sostiene que Onetti supo describir la frustración existencial de una América Latina que no concreta sus sueños políticos de sensatez y honestidad.


fuente: Texto y foto: EFE

sábado, 17 de octubre de 2009

Mario Benedetti: MEMORANDUM






Uno llegar e incorporarse el día
Dos respirar para subir la cuesta
Tres no jugarse en una sola apuesta

Cuatro escapar de la melancolía
Cinco aprender la nueva geografía
Seis no quedarse nunca sin la siesta

Siete el futuro no será una fiesta
Y ocho no amilanarse todavía
Nueve vaya a saber quién es el fuerte

Diez no dejar que la paciencia ceda
Once cuidarse de la buena suerte
Doce guardar la última moneda

Trece no tutearse con la muerte
Catorce disfrutar mientras se pueda


Mario Benedetti
del libro Preguntas al Azar