Mostrando entradas con la etiqueta politicos españoles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta politicos españoles. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de julio de 2013

ESPAÑA: Corrupción… envilecimiento, por el escritor y filósofo Antonio García Fuentes
















Antonio García Fuentes
 

 

Corrupción… envilecimiento

 

                                A la tan generalizada palabra “corrupción”, para referirse al principal problema que hoy sufre España y los españoles; algunos comentaristas ya van empleando la apostilla de “envilecimiento”; sin que aquí se “conmueva nada ni nadie” y todo sigue “como si aquí ni hubiese pasado, ni hubiese ocurrido nada”; todos se pegan al sillón, a la paga y a las grandes prebendas políticas y apelan al tiempo y al olvido de los españoles, para que, pasado “el temporal” (ya borrasca, tifón y no sabemos si después maremoto) y aclarado el tiempo, puedan seguir disfrutando de tan grandes e inmerecidos “bienes”, que nadie les dio, sino que se los impusieron ellos mismos.

                                La odisea que sufren España y los españoles, no ha acabado aún y pese a cuanto nos digan los que dicen gobernar; muy al contrario, los que dicen entender de política económica, ya anuncian que en el próximo año subirá como mínimo, un punto más el desempleo, por lo que vaticinan el que éste se va a situar por encima del veintiocho por ciento.

                                Bárcenas (“lo de señor no lo entiendo”) y desde la cárcel, sigue afirmando cosas y casos, que en cualquier país “medio asentado”, ocasionaría las dimisiones en riada, pero en “la numantina España”, aquí no dimite nadie; habrá que dimitirlos y ojalá (Dios lo quiera) sea civilizadamente y por las urnas tan pronto nos llamen a votar; puesto que llegado ese momento habrá que pensar y pensarlo bien, a quiénes se vota y a quienes no; por mi parte, pienso que a todos cuantos se han pringado en la inmensa corrupción que nos asola y a sus partidos, habrá que olvidarlos y que pasen con todas sus miserias, a la miserable historia de “un país terriblemente inmaduro como lo sigue siendo España”.

                                ¿Pero por qué no dimite nadie aquí? Supongo que en primer lugar, por cuanto si muchos dimiten, estando “a medio camino de la gran prebenda vitalicia que se asignaron con toda la ignominia que queramos añadirle, no tendrán ese derecho que nos cargaron al indefenso súbdito español, con esas pagas y prebendas que se asignaron con toda la vileza de que han sido capaces”. En segundo lugar, por cuanto aquí el orgullo lo ciega todo y hay que mostrarse “incólumes”, aunque España se hunda hecha pedazos difíciles de recomponer en muchos años. Y en tercero, por cuanto “legiones” es que fuera de la política “se morirían de hambre”.

                                Pero ¿qué ocurriría si por ejemplo dimitiera Mariano Rajoy, Alfredo Pérez Rubalcaba, Griñán en Andalucía, Más en Cataluña y resto de “señalados”, en todo el ámbito nacional. A mi entender nada, nada que afecte al común de los españoles, que en general desprecian ya en demasía a tales individuos, por cuanto han hecho o han dejado hacer.

                                Si y por ejemplo Rajoy dimitiera, no se hundiría su partido (no más de lo que se sigue hundiendo y cada vez más) puesto que el mando, pasaría a Soraya Sáenz de Santamaría, que afortunadamente para ese partido, aparece “limpia de pecado” y se muestra bastante inteligente y con carácter; y quizá ella, fuese capaz de limpiar lo sucio que exista en ese partido y llegar al final de la legislatura con cierto decoro; que es a lo máximo que a mi entender, pueden aspirar los actuales “peperos”.

                                Si dimitiera Rubalcaba, el que sigue en un puesto donde hace el mayor ridículo que pudiera ostentar cualquier político de hoy, por “sus hechos y pasado”… tampoco pasaría nada; puesto que el partido pondría a un sucesor, que si aciertan, igual pudiera salvar, “los destrozados restos de un partido hecho pedazos”.

                                En el resto de “trozos de España”, ocurriría lo mismo y no pasaría nada, sencillamente por cuanto ya está visto que “el común del pueblo no quiere guerras ni guerrillas”; pero lo que no puede seguir es este envilecimiento y corrupción, donde ya lo que hay que preguntar no es quién dimite o no… “sino quién está libre de tener que pedir la dimisión e irse a donde pueda o lo dejen las leyes vigentes, que esperamos como último recurso, el que los jueces y fiscales que de verdad sientan la justicia, la hagan cumplir con las máximas consecuencias, sencillamente España y los españoles se lo están exigiendo… y para ello les pagan tan buenas pagas cada fin de mes”.

                                Lo que ya nos preocupa y repugna a los españoles que somos un poco conscientes de serlo, es que España está siendo “despellejada” en todos los periódicos, televisiones y emisoras de radio (no hablemos en Internet) de todo el mundo. Y lo está siendo por cuanto nos presentan como el país más corrompido de los de todo el mundo y que hasta hace poco… “pintaban algo en el mismo” y eso ya es mucho más de lo que nos podíamos esperar… ¿hasta cuándo?

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)
 
fuente: recibido directamente del Autor, al que agradezco.

miércoles, 16 de mayo de 2012

ESPAÑA: para afrontar la crisis que han generado los bancos, los políticos y los especuladores bursátiles.


TODO ENCAJA...."PUERTA DEL SOL" Y "PLAÇA CATALUNYA"...

LA  REDUCCION DEL DÉFICIT HA DE PASAR, EN PRIMER LUGAR, POR LA REDUCCION  DEL SUELDO Y PRIVILEGIOS DE LOS POLITICOS. INCOMPATIBILIDAD DE SUELDOS  Y DE CARGOS PARA LOS POLÍTICOS Y ALTOS CARGOS.

 Me llega este  escrito y me 'invitan' a que NO LO PARE,  Y NO LO HARÉ ya que, casi todo  lo que dice es para tenerlo en cuenta, está abierto para todo aquel que  crea y quiera poner más propuestas.

 EL GOBIERNO:
 Ha bajado el sueldo  a los funcionarios, suprimido el cheque-bebé, congelado las pensiones y  reducido la ayuda al desempleo, (PARO), para afrontar la crisis que han  generado los bancos, los políticos y los especuladores bursátiles.

Nos  gustaría transmitirle al Gobierno lo siguiente:

Dediquen su empeño en  rebajar LA VERGÜENZA DEL FRAUDE FISCAL, que en España se sitúa  alrededor del 23% del P.I.B. (10 puntos por encima de la media europea)  y por el que se pierden miles de millones de Euros, fraude que  repercute en mayores impuestos para los ciudadanos honestos.

TENGAN  LA VERGÜENZA de hacer un plan para que la Banca devuelva al erario  público los miles de millones de euros que Vds. les han dado para  aumentar los beneficios de sus accionistas y directivos, en vez de facilitar el crédito a las familias y a las empresas, erradicar las  comisiones por los servicios bancarios y que dejen de cobrar a los españoles más humildes, el 30% cada vez que su menguada cuenta se queda  sin saldo. Cosa que ocurre cada 1º de mes, cuando les cargan las  facturas de colegios, comunidades, telefonía, etc., cuando aún no les  han abonado la nómina.

PONGAN COTO a los desmanes de las empresas de  telefonía y de ADSL que ofrecen los servicios más caros de Europa y de  peor calidad.

ELIMINEN la duplicidad de muchas Administraciones  Públicas, suprimiendo organismos innecesarios, reasignado a los funcionarios de carrera y acabando con los cargos, asesores de  confianza y otros puestos nombrados a dedo que, pese a ser innecesarios  en su mayor parte, son los que cobran los sueldazos en las  Administraciones Públicas y su teórica función puede ser desempeñada de  forma más cualificada por muchos funcionarios públicos titulados y que lamentablemente están infrautilizados.

ELIMINEN - Los sueldos  Vitalicios...

ELIMENEN- Eliminar o reducir el senado o senadores,  es el más elevado de toda Europa.

PROHIBIR POR LEY- Que los  expresidentes puedan trabajar y cobrar de la empresa privada y a la  vez cobrar su pensión vitalicia.


PROHIBIR LAS HORAS EXTRAS PAGADAS A PROFESIONALES QUE YA TRABAJAN OCHO HORAS Y COBRAN POR ELLAS, Y PERMITIR QUE PERSONAS SIN TRABAJO HAGAN ESAS HORAS EXTRAS.

HAGAN que los políticos corruptos de sus partidos  devuelvan el dinero equivalente a los perjuicios que han causado al  erario público con su mala gestión o/y sus fechorías, y endurezcan el  Código Penal con procedimientos judiciales más rápidos y con castigos  ejemplares para ellos.

DIJO la Vicepresidente del gobierno "que es  indecente que mientras la inflación es -1% y, tengamos más de  5.000.000 de parados, haya gente que no esté de acuerdo en alargar la  jubilación a los 70 años".


Nos gustaría transmitirle a esta "Sra.  Vicepresidente" y a todos los políticos, lo que consideramos
indecente:


INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de  624 € al mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 mes. Y bastantes más por diferentes motivos  que se le pueden agregar.

INDECENTE, es que un profesor, un  maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad  pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de  tercera.

INDECENTE, es que los políticos se suban sus  retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por  unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).

INDECENTE,  es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una  jubilación y a los diputados les baste sólo con siete, y que los  miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.

INDECENTE, es que los diputados sean los únicos  trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un  tercio de su sueldo del IRPF.

 INDECENTE, es colocar en la  administración a miles de asesores, (léase amigotes), con sueldos que  ya desearían los técnicos más cualificados.

INDECENTE, es el  ingente dinero destinado a sostener a los partidos y sindicatos  pesebreros, aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.

INDECENTE, es que a un político no se le exija superar una mínima  prueba de capacidad para ejercer su cargo (ni cultural ni intelectual).


INDECENTE, es el coste que representa para los  ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en  gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.

INDECENTE No es que no  se congelen el sueldo sus señorías, sino que no se lo bajen.

INDECENTE, es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.

INDECENTE, es que ministros, secretarios de estado y altos cargos de  la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que  pueden legalmente percibir dos salarios del ERARIO PÚBLICO.
Y que sea  cuál sea el color del gobierno, toooooooodos los políticos se benefician de este moderno "derecho de pernada" mientras no se cambien  las leyes que lo regula.

¿Y quiénes las cambiarán? ¿Ellos mismos? :  JA, JA, JA

Juntemos firmas para que haya un proyecto de ley con "cara y  ojos" para acabar con estos privilegios, y con otros.

 Haz que esto  llegue al Congreso a través de tus amigos

ÉSTA SÍ DEBERÍA SER UNA DE  ESAS CADENAS QUE NO SE DEBE ROMPER, PORQUE SÓLO NOSOTROS PODEMOS  PONERLE REMEDIO A ESTO,  Y ÉSTA, SI QUE TRAERÁ AÑOS DE MALA SUERTE SI  NO PONEMOS REMEDIO.

Está en juego nuestro futuro y el de nuestros  hijos.
 
fuente: llegó en un e-mail desde  ESPAÑA. Desconozco su autor.

jueves, 16 de junio de 2011

Pío Baroja, genial escritor español, definió a los españoles en 1904




Corría el año 1904 y aquella tertulia, que había abierto el gallego Ramón María del Valle-Inclán en el Nuevo Café de Levante, hervía por las noches con la flor y nata de los intelectuales de la Generación del 98 y los artistas más significados, entre ellos Ignacio Zuloaga, Gutiérrez Solana, Santiago Rusiñol, Mateo Inurria, Chicharro, Beltrán Masses o Rafael Penagos.

Y aquella tarde noche del 13 de mayo de 1904 el que sorprendió a todos los presentes fue Pío Baroja. Porque cuando se estaba hablando de los españoles y de las distintas clases de españoles, el novelista vasco sorprendió a todos y dijo:

“La verdad es que en España hay siete clases de españoles… sí, como los siete pecados capitales. A saber:
1] los que no saben;
2] los que no quieren saber;
3] los que odian el saber;
4] los que sufren por no saber;
5] los que aparentan que saben;
6] los que triunfan sin saber, y
7] los que viven gracias a que los demás no saben.
Unamuno y Benito Pérez Galdós aplaudieron a Baroja. Sobre todo por el último punto, el que dice “los que viven gracias a que los demás no saben”. Estos últimos se llaman a sí mismos “políticos” y a veces hasta “intelectuales”.



fuente: llego en un mensaje electrónico. Desconozco donde fue originariamente publicado.



Pío Baroja


(San Sebastián, 1872 - Madrid, 1956) Novelista español. Por su padre, como por su madre, perteneció a familias distinguidas, muy conocidas en San Sebastián; entre los ascendientes de la madre, existía una rama italiana, los Nessi.

Este poco de sangre italiana que llevaba en las venas no dejó nunca de halagar a nuestro autor, aunque su orgullo se cifró siempre en su ascendencia vasca. Eran tres hermanos: Darío, que murió, joven aún, en Valencia; Ricardo, que fue pintor y escritor y gozó también de alguna fama, y Pío, el novelista. Era éste el menor de los hermanos. Ya muy separada de ellos, nació Carmen, que había de ser la gran compañera del novelista.


Pío Baroja

El padre de Baroja, don Serafín, era ingeniero de minas, profesión que, unida a su temperamento inquieto y errabundo, llevó a la familia a continuos cambios de residencia. Ello no dejó de ser una suerte para el futuro novelista, que, de este modo, pudo conocer desde niño diversas partes de España, y sobre todo, Madrid, su amor más grande después de Vasconia, donde había de florecer su vocación y conseguir por último la fama.

Baroja permaneció poco tiempo en su ciudad natal; tenía siete años cuando sus padres se trasladaron a Madrid donde don Serafín había obtenido una plaza en el Instituto Geográfico y Estadístico; de Madrid pasaron a Pamplona, siempre por exigencias del cargo del padre y de sus deseos de mudanza. Desde Pamplona volvió la familia a Madrid; esta vez a don Serafín no le impulsaría ya solamente la inquietud, los deseos de cambio: sin duda entró también en su decisión la necesidad de educar a los hijos.

Cuando abandonó Pamplona tenía Baroja catorce años cumplidos; había asistido con sus hermanos a las clases del Instituto, y sobre todo reñido y correteado por las murallas; no sabemos si había ya emborronado alguna cuartilla, pero sí que había leído a Julio Veme, a Mayne Reid, el Robinsón, y había soñado ya con aventuras maravillosas, Junto al Arga, o subido a un árbol de la Taconera.

Había estudiado Baroja en San Sebastián las primeras letras, continuándolas en Madrid; antes, en Pamplona había frecuentado la escuela, como hemos dicho, y había empezado a asistir a las clases del Instituto; prosiguió en Madrid los estudios, y lo hizo finalmente en Valencia, donde terminó la carrera de Medicina, doctorándose posteriormente en la capital de España. Fue, por lo general, un pésimo estudiante; estuvo siempre mucho más interesado en las novelas que en los libros de texto; su carácter arisco y rebelde le perjudicó también en gran manera, pues acabó riñendo con algunos de sus profesores y no despertó simpatías en ninguno.

Aparte de esto, pasó toda su juventud entre dudas; nunca supo bien qué carrera le gustaba estudiar; en verdad, no le interesaba ninguna. Sólo las letras le atraían, pero tampoco en las letras veía clara su vocación. Antes de ir a Valencia había empezado algunos cuentos, artículos, tal vez una novela, pero lo rompió todo o lo dejó olvidado. Sus fracasos de estudiante, como es fácil suponer, se debieron más a falta de interés que de talento. Pocos escritores ha habido de vocación más segura y que se moviese más inseguro, con más dudas sobre su vocación, y aún mucho después, escrita ya buena parte de su obra, se preguntaba si sería verdaderamente escritor.

Al terminar sus estudios, Baroja se trasladó a Cestona, en el país vasco, donde había conseguido una plaza de médico. No tardó en advertir que aquello no era lo suyo; al poco tiempo estaba asqueado del oficio; había reñido con el médico viejo, con quien compartía el cuidado de la salud de aquellos pueblos, como había reñido antes con sus profesores; se había enemistado con el alcalde y, naturalmente, con el párroco y con el sector católico del pueblo, que le acusaban de trabajar los domingos en su jardín.

Se fue de allí asqueado del pueblo, del médico y hasta de los enfermos, cuando menos de algunos de éstos, y se trasladó a San Sebastián, donde estaba en aquel momento la familia. Permaneció algún tiempo en San Sebastián, y de allí salió para Madrid. En la capital estaba su hermano Ricardo, que, también sin empleo, se ocupaba en un negocio de pan de una tía de ellos que había quedado viuda. Ricardo le había escrito a su hermano que estaba harto del negocio y que iba a dejarlo. Baroja vio el cielo abierto ante él, y sin vacilar un instante escribió a su hermano que iba a Madrid, con la intención de ocuparse de aquel negocio.

De este modo, se vio convertido en dueño de un comercio de pan, sobre lo cual se le gastaron después tantas bromas y le irritaron de tantas maneras, sin contar los disgustos que se derivarían para él de la marcha del negocio. En Madrid, no obstante, había algo para él que estaba por encima de todo: de la vulgaridad del oficio y de las burlas que se le pudiesen gastar; allí podría, en efecto, reanudar los contactos con sus antiguos amigos, frecuentar los medios literarios, ponerse, en realidad, en contacto con su vida, volver de un modo o de otro a aquello que cada vez con mayor certeza sentía que era su vocación.

A poco de llegar a Madrid, instalado ya en el negocio, empezó sus colaboraciones en periódicos y revistas; en 1900 publicaba su primera obra Vidas sombrías, colección de cuentos, que empezó a darlo a conocer. Eran, en su mayoría, cuentos escritos en Cestona sobre temas de aquella región y de sus experiencias de médico; se trataba de vidas humildes, y reflejaban toda la tristeza de aquel medio, y la tristeza, sobre todo, que reinaba entonces en su alma -mezclada con ráfagas de cólera-.

Puede decirse que en su primera obra estaba ya en germen toda su obra futura. Vidas sombrías constituyó un éxito, un éxito del que el propio autor se sintió sin duda asombrado; de su libro se ocuparon con elogio Azorín, Galdós y sobre todo Unamuno, que se entusiasmó con él, especialmente de uno de los cuentos, "Mary-Belche", y quiso conocer a su autor.

A partir de entonces Baroja fue dedicándose más y más a las letras, y apartándose cada vez más del negocio, hasta dejarlo del todo y consagrarse exclusivamente a su vocación. En algún momento Baroja llevó a cabo alguna incursión en el campo de la política, arrastrado más que por su convicción, por el ambiente de la época y por el ejemplo de algunos de sus compañeros, como por ejemplo, Azorín. Efectivamente, Baroja se presentó para concejal en Madrid, y más adelante para diputado por Fraga.

Estas tentativas, como era natural, constituyeron dos rotundos fracasos; tampoco él lo había tomado demasiado a pecho. Se retiró cada vez sin gran disgusto; nos divirtió después contándonos las peripecias, y volvió al camino de las letras del que nunca habría ya de apartarse.

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/baroja.htm