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martes, 8 de abril de 2014

ARGENTINA: Breve diccionario de frases que decimos sin saber de dónde vienen



POR EDUARDO PARISE


Son clásicas, se repiten y hacen al habla 

de los porteños. (tambien en otras 

localidades de Argentina. J.P.) Tienen 

orígenes diversos.

07/04/14
Son tan clásicas que uno suele repetirlas, con tanta naturalidad, que muchas veces se aplican como si fueran el programa automático de un moderno lavarropas. Es verdad: uno sabe qué significan y qué se quiere representar al decirlas. Pero, por lo general, se desconoce su origen. Son esas frases populares que andan de boca en boca desde hace mucho y que también son parte del habla de la Ciudad. Lo que sigue es una breve lista de algunas de esas frases y la historia de sus orígenes.
“Le metieron la mula”. Se traduce como le hicieron trampa. O hacer trampa “metiendo la mula”. Viene de los tiempos en que los carreros llegaban con su carga al mercado. Para saber cuánto pesaba la mercadería, subían con su carro a una gran balanza, después se descontaba el peso del carro vacío y así se sabía la diferencia. Pero algunos, en el pesaje, solían hacer que la mula que tiraba el carro pisara un poquito la balanza para agregar algunos kilos. Es decir: metían la mula.
“Sin decirle agua va”.
Algo que ocurre por sorpresa, sin ningún aviso previo. La cuestión tiene que ver con una vieja costumbre de la época colonial, que llegó a Buenos Aires con los españoles. Por las noches, en las casas solía juntarse la orina en vasijas que estaban en los dormitorios. Y a la mañana, para deshacerse de esos líquidos, se los arrojaba a las calles de tierra por una ventana. Por lo general, la operación se advertía previamente con un grito: “agua va”.
“A cada chancho le llega su sanmartín”. Significa que a todos los alcanza algún momento de sufrimiento. Para algunos el origen tiene relación con el día de San Martín de Tours (11 de noviembre), un santo de origen francés, patrono de Buenos Aires. Cuentan que en esa fecha del otoño europeo era habitual carnear un chancho o comer carne de ese animal. Otros sostienen que “sanmartín”, era el nombre de un filoso cuchillo que se usaba para trozarlos.
“Por interés baila el mono”. Se aplica para definir a quienes hacen todo para lograr un beneficio, ya sea económico o de otro orden. Viene de los tiempos en que los antiguos organilleros que andaban por la calle llevaban a un monito, atado con una larga cadena. El animal solía bailar al compás de la música. Al final de cada interpretación, el mismo mono solía pasar un jarrito metálico para que los espectadores dejaran alguna moneda.
“Estás papando moscas”. La expresión se suele utilizar para aquella persona que está distraída, mirando sin mirar y con la boca abierta. Papar es un viejo verbo que casi no se usa y que significa masticar algo blando. Y cuentan que en la catedral de Burgos, en España, hay una figura humana con una cara algo grotesca. Colocada sobre un gran reloj, hace sonar la campana que marca las horas, mientras abre y cierra su boca. Lo conocen como “el papamoscas”.
“Este no quiere más lola”. Alude a aquella persona que se rindió a cumplir con determinado proyecto o que ya no tiene fuerzas para seguir con un objetivo. Cuentan que el origen viene de que en los hospitales a los enfermos se les solía dar una galletitas marca Lola, que fabricaba Bagley. Dicen que su elaboración era tan cuidada y sin agregados artificiales que por eso la recomendaban los médicos. Sin embargo, cuando uno de esos pacientes moría, algunos aplicaban la frase para definir el trágico final. Es un clásico porteño.
Por supuesto que hay muchas más y que el ingenio popular siempre aumenta la lista. Y hasta se han recopilado en libros como el titulado “Del dicho al hecho”, que editó el profesor Esteban Giménez. Entre las más curiosas hay una que se usa mucho entre los artistas para el día del estreno. Se les desea “mucha merde”. Viene de los tiempos en que la gente iba a los teatros con carruajes tirados por caballos. Pero esa es otra historia.

fuente: DIARIO "CLARIN"-Buenos Aires

martes, 10 de julio de 2012

LENGUAJE ARGENTINO... EXPRESIONES DEL HABLA POPULAR ARGENTINO



LENGUAJE ARGENTINO... 

En el lenguaje cotidiano de los argentinos, existen muchas expresiones coloridas de significado bien preciso y que es bueno conocer su origen.  Cuanta gente hay que las utiliza sin saber de donde vienen.



AGARRATE CATALINA

Catalina pertenecía a una familia de trapecistas que trabajaban en un circo recorriendo los barrios porteños en los años cuarenta.


Su bisabuela, su abuela y su madre habían muerto durante diversas actuaciones circenses.
La gente, que conocía su historia, a modo de cábala y antes de cada función le decía "¡Agarrate bien, Catalina!”.
 

Con el correr del tiempo la frase se fue deformando hasta llegar al conocido "Agarrate, Catalina”.

Antes de cada actuación, alguien del circo gritaba "Agarrate Catalina".
 

Hasta que una vez la persona que debía pronunciar la frase no estaba presente.
Así fue como la pobre Catalina terminó muriendo a los 25 años durante una función del circo en el barrio de San Telmo.
Se emplea para avisar que se debe estar alerta, ante una situación que no pinta fácil.


NO QUIERE MÁS LOLA


Frase "made in Argentina".  Lola era el nombre de una galleta sin aditivos que a principios del siglo XX integraba la dieta de hospital.
Por eso, cuando alguien moría, se decía: "Este no quiere más Lola".


Y desde entonces se aplica a quien no quiere seguir intentando lo imposible.

HASTA QUE LAS VELAS NO ARDAN

Se originó en los prostíbulos, en épocas en que no existía la luz eléctrica y los relojes eran objetos de lujo.
La madama le entregaba al cliente una o varias velas, según lo pagado.
Cuando se consumían, el turno había concluido, esto es, había sexo "hasta que las velas no ardan".

PONER LOS CUERNOS

De el "derecho de pernada" que se dice le asistía al señor feudal en la Edad Media , derivó lo de "poner los cuernos".
Antes de acostarse con la novia, el caballero feudal colgaba en la puerta una cornamenta de ciervo para advertir que nadie entrara so pena de ser decapitado por haber interrumpido el placer del noble.
Mientras tanto, el marido llamaba orgulloso a sus vecinos para mostrar que su señor feudal le había hecho el honor de "ponerle los cuernos".

VIVA LA PEPA

Contra lo que pudiese creerse, "viva la Pepa" no es el grito de alegría de un buscador de oro, sino el que usaban los liberales españoles en adhesión a la Constitución de Cádiz, promulgada el 19 de
marzo de 1812, en la festividad de San José Obrero.
Como a los José se los apoda Pepe, en vez de decir "viva la Constitución" - lo que conllevaba llegar a ser reprimidos - los liberales gritaban "viva la Pepa".

   
 Hoy, en Argentina, su significado se ha desvirtuado y más bien se parece a  "piedra libre" o "vale todo".


ATAR LOS BÁRTULOS


"Atar los bártulos" alude a Bártulo de Sasso-Ferrato, jurisconsulto de la Edad Media , profesor de Derecho en Pisa, Bolonia y Padua, cuyas obras -contenidas en trece volúmenes- sirvieron de base de estudio durante tres siglos.
Los estudiantes tomaban nota de ellas y luego ataban esos apuntes, a los que llamaban bártulos, para que las hojas no se les perdieran.


Hoy la expresión alude a preparar una mudanza.

ATORRANTES

Lo de "atorrantes" viene de cuando a principios del siglo pasado depositaron unos grandes caños de desagüe en la costanera del Río de la Plata, frente a la Casa de Gobierno, en lo que hoy es Puerto Madero.


Estos caños tenían la leyenda "A. Torrant et Cie." (nombre del fabricante) escrito en letras grandes a lo largo de cada segmento de caño.


Estos caños estuvieron más de un año depositados en el lugar antes que por fin los enterraron.
Durante ese tiempo, muchos desvalidos, vagos, linyeras y sujetos de avería que rondaban por la zona los utilizaron para esconderse, dormir y hasta vivir en ellos.


  Surgió así el "se fue a vivir a los caños", que con el 
tiempo evolucionó hasta quedar en "se fue a los caños".
Y a los que hicieron de los caños un hogar se los llamó "atorrantes" y por extensión se utilizá para referirse a toda persona pendenciera, de mal comportamiento, etc.

CROTO


Lo de "croto" viene del Ministro Crotto (Obras Públicas y/o Transporte) de la década de los veinte cuando éste implementó la extensión de una especie de certificado de pobreza, que permitía al portador poder viajar gratis en los tranvías y trenes, dentro de la Ciudad de Buenos Aires y posiblemente también de la Provincia de
Buenos Aires.


Hoy en día se denomina con este nombre a toda persona mal vestida, o que su apariencia denota un estado de indigencia.

fuente: AUTOR ANONIMO,llegó en un mensaje.