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viernes, 13 de noviembre de 2015

Mónica Dawidowicz :Sobrevivió el Holocausto y su testimonio busca perpetuar la memoria



Reconstruyó el inicio de su vida de a pedazos. Por testimonios ajenos, historias parecidas y hechos de guerra.

 Mónica Dawidowicz nació en 1941, en la ciudad de Lida, un territorio que ha pasado por muchas manos desde aquella época. En ese entonces era territorio polaco ocupado por la Alemania nazi. En la posguerra fue parte de la Unión Soviética, y hoy es Belarús, o Bielorrusia, un país independiente. Pero para ella, será para siempre el espacio de sus raíces, el lugar de sus padres, y también el recuerdo de la muerte de gran parte de su familia.
“Yo creo que estos testimonios deben servir para que las generaciones jóvenes lo recojan, para que nadie pueda decirles que el holocausto no existió y para que se comprometan con la historia en preservar la memoria y que les sirva para rechazar la discriminación, la xenofovia y el antisemitismo”, señaló este miércoles Mónica Dawidowicz, una mujer que decidió no hace mucho comenzar a transmitir su experiencia para aportar a la memoria colectiva de aquellos años.
La disertación tuvo lugar en el Centro Social Israelita con motivo de la recordación de la Semana de la Shoa, el nombre judío con el que se conoce en la comunidad al Holocausto que llevó a la muerte a millones de judíos a manos de los nazis durante la segunda guerra mundial.
















“Mi vida está marcada por la supervivencia y los cambios de identidad. Nací en un sótano del gueto de Lida, mi madre ingresó allí junto a mi hermana Ester, que sobrevivió y vive hoy en Israel, y mi hermana Neja. Mis padres se llamaban Nejama e Ishaiahu. No había forma de sobrevivir por mucho tiempo, sabíamos de los traslados que terminaba en la muerte y mis padres decidieron salvarnos a mi hermana y a mi. Por huecos en las alambradas del guetto nos entregaron a familias polacas no judías. Así comenzamos nuestra supervivencia”, relató ante un auditorio que siguió atentamente cada trazo de la historia.

El final para casi todos los judíos de Lida fue el campo de exterminio de Maidanek al que fueron trasladados allí hacia 1943. Allí murió gran parte de la familia de Mónica.
El final de la guerra la encuentra con otro nombre: Irina Schipula, la “hija” de una familia polaca que la adoptó y le permitió vivir hasta la caída del régimen de Adolf Hitler en mayo de 1945.
“Unos tíos que habían sobrevivido me encuentran en Polonia y me quieren recuperar, la familia Shipula se niega a entregarme pero finalmente aceptaron. Sin embargo, el caos que acababa de terminar nos había dejado a todos los judíos sin documentos, mis tíos se iban a Palestina, que en ese entonces estaba bajo dominio británico, pero el viaje era muy largo y peligroso para una niña que, además, no tenía documentos. El Congreso Judío Mundial se hizo cargo de mi pues había parientes en Estados Unidos, Argentina y Uruguay que me querían, pero Estados Unidos dijo que ya no había cupo para la inmigración judía, y en Argentina tampoco nos aceptaron. Mientras tanto me llevaron a un orfanato en Suecia, donde me hicieron la documentación que me permitió que un tío de Uruguay me adoptara y permitiera mi llegada a Ameríca”.
De tono pausado, con ganas de contar, mirando a los ojos a cada uno de los presentes, parece sentirse a gusto y especialmente dedicada a los más chicos. Hay muchos jóvenes. Todos escuchan, como tratando de imaginar cada situación. Asombra el recorrido, las circunstancias y el valor de aquella niña sin nadie que recorre el mundo en busca de un hogar.
“En Uruguay mis parientes tienen muchos hijos, pero tengo otros tíos en Argentina que no tienen hijos. Ellos me adoptaron. Y volví a cambiar de nombre. Me llamaron Mónica, aunque mi nombre es Raquel, tal cual me puso mi madre, y como figura en mi documento, la tradición judía no permite que la hija se llame igual que la madre, y la señora que me adoptó en Argentina se llamaba Raquel, así que me llamaron Mónica, y así me tienen hasta hoy”, relata.
Los periplos de la llegada a la Argentina de Perón en el año 47 “por la puerta de atrás, cuando los nazis entraban por la puerta grande”, la hizo mantener un silencio demasiado prolongado. Fue recién durante la presidencia de Fernando De la Rúa que aceptó hablar y dar testimonio.
“De la Rúa nos recibió a todos los judíos que habíamos entrado por la puerta de atrás de la Argentina y nos pidió perdón en nombre del Estado Argentino, recién allí me sentí legitimada”, afirma.
El tiempo de las preguntas del público fue rico en detalles de interés para todos. Desde preguntas sencillas como sus recuerdos de guerra, pasando por su recuerdo de la captura de Adolf Eichmann en Argentina en 1961. “Iba yo en el colectivo 60, y el conductor tenía la radio encendida, cuando dieron la noticia no lo podía creer. Me puse a llorar allí mismo. Era un inmenso acto de justicia”, recuerda.
Los jóvenes presentes también fueron protagonistas. Todos querían saber, conocer más. “Que piensa de Dios?, guarda rencores?”, fue la pregunta que un adolescente tiró sobre la mesa como para cerrar una noche llena de emociones.

“No mezclo a Dios en cosas de los hombres. Todo lo que pasó tiene al hombre como único responsable. No guardo rencores. Agradezco a la vida, por mi familia, por mis hijos y por mis nietos”


FUENTE: http://03442.com.ar/2015/11/sobrevivio-el-holocausto-y-su-testimonio-busca-perpetuar-la-memoria/

martes, 28 de enero de 2014

27 de Enero - Día Internacional de Conmemoración Anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto- TESTIMONIO DE MARTHA WOLFF

AURICH -ALEMANIA
26/5/2001



















TESTIMONIO DE MARTHA WOLFF

La cercanía de esta efeméride, instaurada por las Naciones Unidas a partir del 1 de noviembre de 2005, trajo a mi mente aquel inolvidable viaje emprendido…

Asistí con la familia mi esposo y mi cuñado a la inauguración de dicho monumento en memoria de los judíos de Aurich asesinados por los nazis.
Fueron esos dos hermanos, sobrevivientes de la persecución antisemita, a rendir homenaje a parientes y desconocidos de esa ciudad donde habían nacido.
Cabe destacar que el monumento había sido costeado por la alcaldía, la iglesia anglicana y protestante del lugar, más donaciones de aurichenses no judíos y aportes de judíos emigrados dispersos por el mundo como el caso nuestro.
Mi esposo y cuñado volvieron a Aurich más allá de su condición de exiliados vivos y orgullosos con sus hijos y esposas para repetir la frase del canto de los partisanos del Levantamiento del Gueto de Varsovia: “Mir zainen do” “Estamos aquí”.
Aurich como tantos pueblos que devinieron en ciudades, sobre todo los del noroeste alemán, casi lindando con Holanda, guardan su geografía de canales, molinos de viento, estilo de sus casas, con cortinas de encaje y plantas en sus ventanas y con una hermosa calle peatonal de compras con casas típicas de té donde es impensable una historia de vida y muerte de sus habitantes por ser judíos.

La organización del evento de una semana tuvo como objetivo, además, recorrer pueblos y ciudades de los alrededores para conocer los museos en memoria de sus comunidades judías e instituciones. Hasta que, el día, 30 de mayo, día de la inauguración del memorial, fuimos por la mañana, primero, al cementerio a visitar las antiguas tumbas de sus familiares, y por la tarde, al lugar donde se congregarían todos para el descubrimiento del monolito que había sido emplazado en donde había estado la sinagoga incendiada el 9 de noviembre de 1938, la Noche de los Cristales Rotos.


Ahí estaba oculto bajo la expectativa de los presentes el monumento cubierto con una tela negra que había sido diseñado y esculpido por un artista plástico no judío, elegido como ganador de un concurso realizado a tal efecto entre todos los proyectos presentados.


Era un día primaveral cuando, súbitamente, las nubes cubrieron el cielo, la temperatura descendió notablemente y comenzó a caer una lluvia fría cada vez más torrencial. Pero nadie se movió a pesar de la tormenta. Había muchos vecinos y gente de los alrededores. Habían ido a acompañar a los judíos en ese acontecimiento. Había también estudiantes, maestros, clérigos, gente democrática que sintió la necesidad de decir presente, pero nos contaron que los nazis de siempre se quedaron en sus casas. Bajo los paraguas se veían los rostros angustiados ante la ceremonia que había comenzado. Una cantante acompañada por un guitarrista, interpretaron canciones en idish rescatadas de los guetos. El coro que estaba por cantar tuvo que suspender su presentación. 


Fue entonces cuando la iglesia luterana que quedaba enfrente abrió sus puertas para cobijarnos. Tuvimos que atravesar el edificio de la Asociación Médica que había sido la escuela judía antes del nazismo. Todos empapados cruzamos a la bella y pequeña iglesia, que nos resguardó. Pocos minutos después el coro postergado cantó en hebreo canciones de paz, dando la bienvenida a los presentes. Al parar la lluvia volvimos al lugar del monumento.
Entre el gris del cielo y el paño que lo cubría, el clima era de luto. Dos judíos nacidos en Aurich que viajaron especialmente igual que nosotros, ambos sobrevivientes que al salvarse emigraron a Israel, rezaron un kadish en el idioma de la Biblia. Después se invitó a subir a una tarima a personas de todas las edades, para que cada uno leyera una lista de diez judíos de Aurich masacrados: sus nombres, apellidos y edades. Se leyeron 310. Fueron puñaladas al oído y al alma. Escuchar sobre tantos niños asesinados, tantas vidas truncadas, tantas familias diezmadas, tanta injusticia… Al quitarse la tela quedaron al descubierto dichos nombres, grabados para siempre, sobre la piedra oscura.
A partir de ese mismo instante los nombres fueron como plegarias leídas por todo el público. Antes eran fríos datos en libros, documentos, cartas, cenizas. Desde ese día pasaron a recibir la luz del sol y el aire que les negaron los nazis.
Hubo tanto llanto como la lluvia que cayó. Gotas y lágrimas se unieron. Eran necesarias para apagar tanta angustia y tanto dolor contenido.


Finalmente la gente se acercó para dejar una flor o una piedra sobre los nombres de aquellas personas que alguna vez, habían sido, como ellos, seres libres!!



Fuente: Red de Mujeres Judías Argentinas
Enero 2014

viernes, 13 de diciembre de 2013

NAZISMO/HOLOCAUSTO / SHOAH: El final de los indeseables restos de los jefes nazis



Gran parte de los dirigentes nazis 
han sido incinerados y sus cenizas 
esparcidas en el mayor secreto 
para evitar la peregrinación de sus 
simpatizantes.

Heinrich Himmler junto a otros oficiales

nazis (Foto: German Federal Archives)












(AFP). Actualmente, en Italia, los funerales del criminal nazi Erich Priebke, muerto el viernes pasado a los 100 años, se han convertido en un dolor de cabeza para las autoridades italianas.
El Centro Simon-Wiesenthal considera que la incineración es la “solución más eficaz para que no quede rastro de un criminal nazi como Priebke”, el capitán de las SS responsable de la matanza de 335 civiles (de ellos 75 judíos), en las Fosas Ardeatinas en Roma en 1944.
  • Adolf Eichmann: el responsable de logística de la “solución final” murió ahorcado en 1962 tras su juicio en Jerusalén. Su cuerpo fue incinerado en un crematorio construido ex profeso en el patio de la cárcel donde estaba y sus cenizas fueron esparcidas por el Mediterráneo fuera de las aguas territoriales israelíes.
  • Rudolf Hess: los restos del que fuera brazo derecho de Hitler fueron exhumados en 2011 y destruida la tumba del cementerio de Baviera (sur de Alemania) donde había sido enterrado 24 años antes. La exhumación, poco antes del aniversario de su muerte, se hizo sin público y sin medios de comunicación. “Esperamos no volver a tener este fantasma”, dijo un cargo electo de la comunidad.
  • Martin Bormann: las cenizas del secretario particular de Hitler se dispersaron en el Báltico fuera de las aguas territoriales alemanas en 1999. La fiscalía de Fráncfort hizo incinerar con antelación la osamenta en el anonimato. Según el magistrado de la fiscalía, la operación fue secreta en un intento de “evitar a cualquier precio que se erija un memorial en alguna parte”. Con ayuda de análisis genéticos, científicos identificaron en 1998 formalmente la osamenta descubierta en 1972.
  • Joseph Goebbels: en 1970, el KGB tuvo que devolver al gobierno de Alemania del Este el lugar donde el jefe de la propaganda nazi había sido enterrado (con su familia) tras su suicidio en 1945. El KGB (servicios secretos rusos) se encargó de la cremación de los cuerpos y de dispersar las cenizas en el río Elba.
  • Sandor Kepiro: muerto el 3 de septiembre 2011 a los 97 años, figuraba en la lista de los principales criminales nazis que buscaba el Centro Simon-Wiesenthal. Sospechoso de haber perpetrado crímenes de guerra en 1942 en Serbia, fue sobreseído en julio de 2011 por falta de pruebas. Fue enterrado en Sarkad, pequeña ciudad situada a 243 km al sureste de Budapest, cerca de la frontera rumana. Su entierro no se vio envuelto en polémica.
  • Heinrich Himmler: el jefe de la Gestapo se suicidó en 1945. Su cadáver habría sido enterrado secretamente en una tumba anónima en algún lugar en la región de Luneburgo (Baja Sajonia).
  • El cuerpo de Hermann Goering, antiguo comandante en jefe de la Luftwaffe, que se suicidó en 1945 durante el juicio de Nuremberg, fue incinerado y sus cenizas esparcidas en el río Isar, afluente del Danubio.
Las circunstancias exactas del suicidio por bala de Adolf Hitler en su búnker en Berlín, en 1945, así como la identificación de sus restos y su destino -al parecer fueron incinerados en el lugar- siguen envueltos en la polémica.

fuente:http://publimetro.pe/actualidad/noticia-final-indeseables-restos-jefes-nazis-175320- Jueves 17 de octubre del 2013, 

lunes, 21 de octubre de 2013

EL HOLOCAUSTO/SHOA DEL PUEBLO JUDIO: Para que no se olvide

En el mundo, a excepción de los
países árabes, cada vez hay más
interés en recordar y comprender
el Holocausto. Cada vez hay más
memoriales y museos sobre el
genocidio nazi de seis millones de judíos.















En todo el mundo, los escolares estudian la masacre nazi contra los judíos. Museos del Holocausto en Estados Unidos, Israel y Polonia atraen a más de un millón de visitantes anualmente. La ONU aprobó dos resoluciones en la última década para institucionalizar la memoria del Holocausto en todo el mundo. Yad Vashem, un museo de Israel capacita a 10.000 maestros israelíes y extranjeros cada año. "El interés está creciendo enormemente", dice Dorit Novak, su director general. La membresía de la Asociación de Organizaciones del Holocausto (AHO) pasó de 25 a finales de la década de 1980 a más de 300. Se abrieron museos conmemorativos en Alemania, Francia, Brasil y Japón. De los 16.000 libros sobre el Holocausto que figuran en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, más de dos tercios fueron publicados en las últimas dos décadas.
 
En el período inmediatamente posterior, el Holocausto pasó mayormente desapercibido. Los autores y los espectadores preferían olvidarlo. La conmemoración comenzó en Israel a donde fueron muchos sobrevivientes. Pero incluso allí se hacía en voz baja. Para el joven y exuberante país, la masacre de los judíos europea era una imagen incómoda de pasividad y debilidad. Un estudio de 1960 mostró que menos de una cuarta parte de las escuelas enseñaba el Holocausto. El cambio llegó recién cuando los israelíes empezaron a sentir una amenaza existencial durante las sucesivas guerras con los vecinos árabes.
 
En 1982, el Ministerio de Educación hizo obligatoria para todos los niños la enseñanza sobre el Holocausto. La cobertura en los libros de historia se incrementó de 20 páginas en la década de 1960 a 450 en la de 1990. Hoy, todos los escolares israelíes pasan un semestre estudiando la historia de lo que llaman la Shoah, junto con más cursos en las clases de literatura, música y arte. Unos 200.000 estudiantes y soldados visitan Yad Vashem cada año, los soldados van con sus armas a cuestas. El Estado dedica un gran esfuerzo a mantener viva la memoria de los asesinados.
 
Sin embargo, con el tiempo la representación de la masacre ha ido cambiando. Cuando Israel era débil, destacaba el heroísmo del gueto de Varsovia. Ahora, con unas tranquilizadoramente poderosas fuerzas armadas, la atención se centra más en el victimismo. Las escuelas enseñan que "necesitamos un ejército fuerte, porque el mundo nos odia", dice Dan Porat, profesor de la educación judía en Jerusalén. Algunos israelíes ven simplista la forma en que se enseña la historia de Israel. El Holocausto es a veces presentado como una falta de espíritu nacional judío, dicen, en lugar de un exceso de Alemania. Las oficinas del gobierno muestran fotos de jets de la Fuerza Aérea israelí sobrevolando los campos de exterminio de Auschwitz. El día de recordación del Holocausto, establecido cinco años después de la fundación de Israel, los políticos presentan habitualmente los enemigos del país como a posibles aniquiladores. "Todos nuestros peligros actuales se ven a través del prisma de Auschwitz", afirma Ronen Avihu, profesor de historia judía en la Universidad de Haifa.

En Occidente, recayó en los medios de comunicación fomentar el debate público sobre el Holocausto. Los primeros trabajos golpearon temas familiares para los israelíes. La lista de Schindler, una película de Hollywood de 1993 sobre un empreasrio alemán que sobornó a oficiales nazis para proteger a sus empleados judíos, pasa de blanco y negro a color cuando los sobrevivientes llegan a Jerusalén. Las representaciones occidentales más recientes se han ido distanciando de la narrativa israelí. Los jóvenes europeos, ahora separados por tres generaciones de los asesinatos, se estremecen de la culpa impuesta por los mayores. Según Centropa, un centro educativo en Viena, los estudiantes responden mejor a la enseñanza del Holocausto cuando primero se les habla sobre el pasado judío que se han perdido. "Si ellos se relacionan a través de La metamorfosis de Franz Kafka, los judíos de Praga y la cultura de Weimar, aprenderán sobre el Holocausto entrando por la puerta de atrás", dice Edward Serotta, fundador de Centropa. Las escuelas holandesas atraen alumnos mediante la celebración de paseos conmemorativos a los edificios que una vez albergaron a judíos.
A diferencia de Yad Vashem, que retrata a los judíos como forasteros en Europa que encuentran la redención en Israel, nuevos museos judíos en Austria y Polonia presentan a los judíos como parte intrínseca del patrimonio y la cultura europeas. "Me sorprendió", dijo Porat después de una visita. "Nunca había pensado a los judíos como polacos." La exposición en Yad Vashem termina con una imagen de la declaración de la independencia y la ejecución del himno nacional de Israel, mientras que los equivalentes europeos subrayan un renacimiento judío en lugares donde ocurrieron masacres (Berlin tiene la comunidad judía de más rápido crecimiento del mundo y partiendo de una base muy baja, por ejemplo).
 
Estados Unidos puede tener la segunda población judía del mundo, pero, sin campos de exterminio en su territorio, sigue un camino sorprendentemente universal en la enseñanza del Holocausto. Museos y programas de estudio a menudo lo utilizan como vías para examinar los genocidios en general, se centran en los peligros del "racismo, el fanatismo y la intolerancia", dice Dan Napolitano, directora de educación en el Museo del Holocausto en Washington, el mayor de 30 museos y 70 centros sobre el tema en Estados Unidos. Ofrecen cada vez más cursos para soldados, abogados y policías a los que advierten sobre el abuso de poder.
 
Discutir el Holocausto en el contexto de otros horrores humanos es muy popular en América Latina, África y Asia. Richard Freeman, que dirige el mayor de los tres centros del Holocausto de Sudáfrica, han utilizado las leyes raciales nazis para examinar el dominio blanco. "Hay un paralelismo muy estrecho entre el establecimiento de un estado racial en Alemania en 1933-1939 y el apartheid de Sudáfrica", dice. En Senegal, un funcionario de la ONU encargado de promover el recuerdo del Holocausto en África ha hablado de utilizarlo como una manera de "desarrollar la memoria de la esclavitud". Alumnos argentinos examinan el Holocausto, a la luz de lo que hizo su propia dictadura.
 
Los métodos desarrollados por los primeros centros del Holocausto se volvieron las guías para los memoriales de las tragedias en Asia. El Museo del Genocidio Tuol Sleng en Camboya y un museo chino que conmemora la "violación de Nanking" por los soldados japoneses en 1937 se basaron en Yad Vashem. "Los israelíes hacen un gran trabajo de enseñanza del pasado", dice Fu Xiaowei, director del Departamento de Estudios Judaicos de la Universidad de Sichuan en Chengdu. Ha tratado de fomentar el interés en el Holocausto con un concurso de redacción que ofrece un premio en efectivo.
 
En algunos lugares, el Holocausto ahora eclipsa el conflicto que lo alimenta. Libros de texto de historia de la India dedican gran parte de sus cursos sobre la Segunda Guerra Mundial a la masacre. "Imagínate a tí mismo como judío o polaco en la Alemania nazi. Es setiembre de 1941, y se te pide que portes la estrella de David", instruye un texto de décimo grado llamado India y el mundo contemporáneo. Allí y en otros lugares, el Holocausto es visto como el evento central del siglo XX en Europa, y por lo tanto atrae a millones de turistas. El año pasado, 46.500 surcoreanos visitaron Auschwitz, sólo unos pocos menos que los 68.000 israelíes.
 
La principal excepción geográfica al creciente interés mundial en el Holocausto es el mundo musulmán, donde es considerado a menudo como una dramatización creada para ganar simpatía hacia los judíos empeñados en acaparar tierras árabes. Ninguno de los tres principales centros de información de la ONU en Medio Oriente celebran el Día del Holocausto. En algunas zonas de París con muchos musulmanes, algunas escuelas habrían eliminado mención del Holocausto en sus programas por temor a parecer pro-Israel. "Sé de casos en que el profesor mencionó Auschwitz y Treblinka y los estudiantes aplaudieron", escribió Georges Bensoussan, un historiador francés, en un estudio sobre las escuelas de inmigrantes 2004.
 
No obstante, los centros del Holocausto occidentales están incursionando en el mundo musulmán. Internet permite eludir a los censores locales. El Proyecto Aladdin, una iniciativa con sede en París, ha sido escenario de conferencias del Holocausto en Beirut y Bagdad, alabando a los árabes que ofrecen refugio a los judíos que huían de la persecución del siglo XV. El mes próximo, el Museo del Holocausto de Washington llevará a cabo su primer programa de formación para educadores árabes. La agencia para los refugiados palestinos de la ONU, que dirige escuelas para los hijos de árabes que huyeron de Israel tras su fundación hace 65 años, intentó en varias ocasiones impartir clases del Holocausto, pero Hamas se lo impide.
 
Tal vez la mayor amenaza a la memoria de los seis millones de judíos asesinados por los nazis sea la banalización. "El Holocausto ha perdido su especificidad", dice Eckhardt Fuchs, académico alemán que elabora un estudio sobre libros de texto en todo el mundo. Los políticos de Estados Unidos y otras partes emplean rutinariamente el Holocausto como un recurso retórico para señalar el mal. Incluso en Israel, sus menciones son cada vez más informales, los agricultores molestos por los rendimientos decrecientes deL concentrado de tomate han llamado al ketchup su Auschwitz. Una chiste popular entre los escolares israelíes dice ¿por qué Hitler se suicidó? (Respuesta: leyó su factura de gas.) En el Reino Unido, algunos profesores utilizan el Holocausto como una lección contra el acoso escolar, reduciendo a los nazis a matones de patio de colegio.
 
Tratarlo como una cuestión moral, advierte Paul Salmons, un académico británico, podría devaluar el estudio del Holocausto, independientemente de su proliferación. (Traducción: Fernán Cisnero)

Algunas pocas visitas

El Memorial del Holocausto del Pueblo Judío, ubicado en la rambla y Bulevar Artigas fue inaugurado en 1994 y fue el primer memorial al Holocausto en América Latina. Su mantenimiento está a cargo de la intendencia. Eduardo Kohn, director de B´Nai B´rith para América Latina, dice que, probablemente por su ubicación, el monumento quedó un poco relegado del tour turístico, aunque sí es bastante visitado por los turistas judíos que vienen a la ciudad.
Ademas del memorial en la rambla, existe un museo del Holocausto en la sede de la Comunidad Israelita del Uruguay, sobre la calle Canelones.

The Economist

publicado en: http://www.elpais.com.uy/que-pasa/que-no-se-olvide.html

domingo, 30 de septiembre de 2012

'El franquismo, complice del holocausto' , por Eduardo Martín de Pozuelo Dauner



'El franquismo, complice del holocausto'

Tras el éxito de Los secretos del franquismo, y hurgando en el mismo pozo documental de archivos secretos desclasificados, esta vez no solo de Estados Unidos sino también del Reino Unido y Holanda, Eduardo Martín de Pozuelo vuelve a sacar a la luz una verdad histórica cuidadosamente escondida por el régimen franquista. 

Y hay que decir que con éxito, porque hasta ahora nadie pensaba en Franco cuando se hablaba del holocausto, como si la España pronazi de principios de los cuarenta hubiera visto de lejos cómo Alemania deportaba y ejecutaba a millones de judíos. Pero la realidad tozuda, que aflora en los documentos citados, muestra que Franco pudo salvar a decenas de miles de sefarditas, pero prefirió dejarlos morir, a pesar de los reiterados ultimátums alemanes que le advertían de las medidas extremas de que serían objeto.

 Eso sí, no se olvidó de reclamar las propiedades y el dinero de los deportados, considerados por tanto ciudadanos españoles en toda regla. Algunos diplomáticos actuaron por su cuenta y contra las órdenes de Madrid, para salvar unas decenas o unos cientos de personas; y cuando la guerra cambió de curso y los aliados empezaron a presionar a Franco, éste se apropió de sus actos heroicos para ganarse la benevolencia de los vencedores. La primera parte de este libro desgrana todo lo dicho de una forma contundente y es un dedo acusador contra la complicidad del franquismo con la barbarie.


    La segunda parte aborda otros episodios como el impulso alemán que recibió el golpe de Estado de 1936, una tesis ya apuntada en Los secretos del franquismo pero que aquí aparece reforzada, y el control también nazi de la prensa española, y termina con el difícil camino de la transición tal como lo vieron el resto de países occidentales, una transición que también conllevó el primer homenaje de un jefe del Estado español, el Rey, a las víctimas de la shoah
.



Todos deberíamos
saber qué pasó

Prólogo

Este es el libro de un periodista y está escrito con la intención de que el lector compruebe los elementos que narran esta penosa visión de nuestra reciente historia. La obra es el complemento directo de otra anterior de esta misma editorial, Los secretos del franquismo1 y también de varias series de reportajes publicados en La Vanguardia que fueron recompensados con el premio Internacional de Periodismo Rey de España y con el Raoul Wallenberg. La base de todo este trabajo reside en sucesivos rastreos efectuados en los archivos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Holanda, principalmente, y cuyo resultado ha sido el hallazgo de documentos secretos que atañen a España. Unos documentos que desvelan hechos que en su día el franquismo trató de esconder.
El texto se articula entre dos extremos: uno es la España nazi, sus circunstancias y consecuencias; el otro es la transición, que aparece como la salida a un oscuro y largo túnel. Cruz y cara de la misma moneda.


El libro empieza con el comportamiento español respecto al exterminio de judíos durante la II Guerra Mundial. Para este periodista ha sidoimposible leer documentos nazis referentes a España y el holocausto y no sentirse muy mal. 

En los archivos referidos hay un fondo de miles y miles de papeles hallados en Alemania por los aliados al fi nal de la
II Guerra Mundial o interceptados por los servicios secretos angloamericanos que abundan, uno tras otro, en un horror del que España fue cómplice por acción y omisión. No hay excusas. No sirve de nada decir que Franco no sabía lo que sucedía con los judíos. Es mentira. Lo supo,y por conducto ofi cial. Hasta los alemanes le dieron varios ultimátums
que no dejaron lugar a dudas. Es más, los nazis, que 
fijaron con precisión industrial sus plazos de exterminio, tuvieron con su amigo Franco la deferencia de otorgarle varias moratorias para que el régimen pudiera hacerse cargo de los judíos que los censos nacionalsocialistas consideraban españoles. La respuesta del dictador español fue el olvido reiterado y el retraso intencionado en la toma de decisiones que podrían haber salvado la vida de miles de niños, mujeres y hombres. Pero, atención, el asunto es más perverso: la dictadura que no salvó a las personas sí reclamó a Berlín los bienes materiales de los deportados a los que negó el pan y la sal.

¡Pero sí que hubo judíos salvados por españoles e incluso por Franco!, podría argumentarse. En efecto los hubo. En un número difícil de calcular pero en todo caso ínfi mo en relación a la magnitud de la catástrofe.
Sucede que los judíos que se salvaron por mediación española lo fueron por la actitud heroica y estrictamente personal de un puñado de diplomáticos españoles. También es cierto que hay algunos salvados por mediación gubernamental española, pero después de que Estados
Unidos y Gran Bretaña presionaran a un Franco que en su falsa neutralidad había cometido errores de bulto.
Es difícil comprender las razones que puedan esgrimirse para que este asunto no sea de dominio público y se estudie en las escuelas. ¿O tal vez estos hechos no forman parte de nuestra historia?

Hay otras incógnitas que emergen de los documentos a las que lesfalta una respuesta coherente. Una muestra. ¿Qué les sucedió a los aliados que, estando al tanto del genocidio que se estaba produciendo, inexplicablemente no emprendieron acciones de guerra dirigidas exclusivamente a evitarlo? ¿Por qué no 
bombardearon sin descanso laslíneas 
férreas que conducían hacia los campos 
de exterminio? La respuesta está en el viento.

Pero el lodo de la complicidad española con el holocausto procede de unas aguas llovidas unos años atrás que aparecen en los siguientes capítulos. Las pistas documentales indican que el nacionalsocialismo incitó la 
sublevación de julio de 1936 contra la II 
República y que, al triunfar los insurrectos, 
después de tres años de Guerra Civil 
durante los que Alemania no regateó 
ayuda, los lazos hispano-nazis se 
tornaron ideológicamente indisolubles. 
De ahí la complicidad genocida, el 
control alemán de la prensa española
durante la II Guerra Mundial y la 
ocultación sistemática de la realidad. 
Nuestro pasado había que guardarlo 
debajo de la alfombra aunque 
soviéticos y angloamericanos supieran 
de Franco mucho más de lo que nos 
contaron.

En el precedente Los secretos del franquismo se explican las razones aliadas para tolerar a Franco tras la derrota del eje al tiempo que ya se adelantaba la pista nazi como pieza básica del alzamiento. Entre sus instigadores citábamos a Hans Hellermann. Posteriores 
investigaciones efectuadas desde 
La Vanguardia en estrecha colaboración 
con el periodista Jordi Finestres y 
publicadas en el Magazine (22 de 
febrero de 2009) reafirmaron las 
sospechas adelantadas en el anterior 
libro. Y después, nuevos datos 
añadieron certidumbres a una pista 
que sigue apuntando tercamente en 
la misma dirección.

Pasaron los años, Franco murió y un joven Juan Carlos maniobró en secreto a favor de la democracia. Quedaba atrás un pasado muy oscuro.
Era la transición, el cambio. Los servicios secretos occidentales tomaron nota de todo, y aquí lo explicamos. Un poco después, Juan Carlos sería el primer jefe de Estado español que rendía homenaje en el Yad Vashem a las víctimas del holocausto apartándose 
del legado de Franco y de Isabel la 
Católica, la reina española más 
admirada por los nazis.

Eduardo Martín de Pozuelo Dauner

Índice
Prólogo
Todos deberíamos saber qué pasó 9
Primera parte
Franquismo y holocausto
Capítulo 1
La complicidad del franquismo con el holocausto 17
El conocimiento del exterminio fuera de Alemania 17
La actitud de Franco ante el holocausto 20
El principio de la catástrofe 24
Deshumanizar como pretexto para matar 32
Ultimátum del III Reich 39
Franco y la cuestión judía 41
‘Isabella’ la Católica, un icono nazi 45
Españoles por decreto de Alfonso XIII 51
La historia que no nos contaron 52
Emerge defi nitivamente la España criminal 57
Un aviso del duque de Alba 60
El galimatías francés 61
Un gobierno prosemita sólo por obligación 64
El error que debilitó a Franco 70
La mentira española 75
El asunto del ‘Nyassa’ 77
La universalización de la mentira 81
Capítulo 2
Los héroes 85
Españoles contracorriente 85
Las adopciones de don Julio 86
Salónica hablaba español 97
Ultimátum nazi a Salónica 99
La soledad de un cónsul en Atenas 103

Eduardo Martín de Pozuelo Dauner (La
Jonquera, 1952) es uno de los grandes 
nombres del periodismo de investigación 
en España. Su trayectoria, iniciada en el 
diario Pueblo de Madrid, se ha desarrollado
sobre todo en La Vanguardia, donde 
empezó como reportero en1975. A los dos
años, ya dirigía el área de Sucesos y poco 
tiempo después cofundaba elequipo de 
investigación del diario, pionero en
España y un referente en las facultades 
de periodismo, del que fue redactor jefe 
durante diez años. Es autor de las 
informaciones que desvelaron la mafia 
española (premio Ortega y Gasset 1985), 
de los trabajos “La peseta Connection” 
sobre contrabando y tráfico de dinero 
(premio Ojo Crítico 1989), de los reportajes 
sobre la delincuencia organizada en
España (premio Ciudad de Barcelona, 
1989), de la investigación sobre los 
desaparecidos españoles durante las 
dictaduras de Argentina y Chile (premio 
Derechos Humanos 2000), de los 
reportajes sobre el botellón (premio 
Reina Sofía 2004), y de la serie de 
setenta reportajes basada en los 
documentos desclasificados por Estados
Unidos (premio Internacional de 
Periodismo Rey de España 2006) que dio
lugar al libro Los secretos del franquismo
publicado en esta editorial y de la serie 
sobre el holocausto que le supuso en 
2009 el premio internacional Raoul
Wallenberg. Otros trabajos destacados 
del autor han tratado el maxiproceso a 
la mafia italiana, el GAL, el contrabando 
en Galicia, las células durmientes de Al 
Qaeda en España y el atentado del 11-S, 
entre muchos otros. Ha publicado La
Cosa Nuestra, con Jordi Bordas, Guía 
de la corrupción, con Jordi Bordas y 
Santiago Tarín, y España Acusa, con 
Santiago Tarín. Hoy es miembro de la 
sección de Opinión y coordinador del 
área informativa de terrorismo de La 
Vanguardia.