jueves, 3 de marzo de 2016
Carlos Alberto Montaner : Israel: un 'think-tank' al servicio del mundo
martes, 5 de enero de 2016
HUMOR ARGENTINO: Reportaje a Inodoro Pereyra, el renegáu
-Vea mire, yo en eso de los astros y los horóscapos no soy de creer mucho, no se vaya a pensar. De mejor prigúntele al Mendieta, que a él sí los planetas lo han cambeado muy mucho, tanto que la luna lo ha guelto lobizón al pobrecito. A mí, a gatas si el sol me jode un poco de a veces, como cuando me estaquiaron en Rayo Cortau y la resolana me dejó mas colorau que huevo e'domador.
¿Quiénes fueron sus padres?
-Mi tata fue guitarrero, cantor de madrugadas, cumpa del Payo Solá churo carpero de Salta. Ahura, mi mama supo ser curandera por Saleriquecacó, los pagos del Independencio Funes. La cencía le debe a eya el descubrimiento de los ungüentos con sebo de comadreja macho pa calmar la culebriya; la cría de sanguijuelas silbadoras que en vé de chupar, le soplan y la vacuna crespín Oral, contra la parali, el terrible mal de Nelly Meden.
¿Conoció a Martín Fierro?
-Me leyeron algo sobre él. Una nota o un riportaje muy largo que le hacía un tal Hernández, letrau el hombre. Todo en versitos, con palabras que pegaban; una preciosidá era eso.
¿De qué personajes se siente amigo?
-Güeno, a veces viene a matiar conmigo el Lindor Covas, claro, le gusta el mate cimarrón, lógicamente. O me encuentro en la pulpería del Basilisco Luna con el Fabián Leyes, no sé si lo ubica. Al Huinca hace mucho que no lo veo. Hace poco estuvo el correntino Troncozo, pegó un sapukai adentro el rancho que casi me degueya la bataraza. AI Cabo Savino lo suelo ver, pero de lejos, lo riconozco por el poncho calamaco. Dicen ques güeña persona, pero es polecía. Y un polecía puede ser güena persona, pero ... ¿quién se le acerca para comprobarlo?
¿Mantiene relaciones con el Indio Patoruzú?
-Por acá se cuentan anécdotas de él. De él y el otro chango, el Opa o Upa como lo nuembran. Dicen que tiene campos donde se puede galopiar y galopiar meses enteros sin salirse de eyos. Que tiene un pingo ques un rejucilo.
Pero también dicen que todo eso no es de él. Que es de un tal Dante, celosísimo el hombre y desconfiau como perro tuerto. Por eso yo no lo he ido a visitar entuavía. Aunque me están dentrando ganas. Pa ver cómo ha hecho los patacones, porque llegar a santo y salir en las estampitas y todo como el Ceferino Namuncurá debe ser más fácil, pero ser estanciero y millonario como Paturuzú, mientraj los otros indios andan en boleadoras nomaj, no parece tanto.
¿Qué parentesco lo ata a Martín Fierro?
-Y por ahí somos hermanos, quien le dice... Ricuerdo que mi Tata solía decir que se había echau un Fierro por algún lau.
¿Por qué razón no habla mucho de sus amores?
-Porque yo soy como el violín que quiere Becho, que al dolor y al amor no los nombra.
¿Por qué su caballo no tiene nombre y su perro sí?
-Porque mi perro no es un perro. Es un crestiano emperrau. Un lobizón que se quedó perro porque lo agarró un eclipse de luna. Además, no tengo flete, tan pobre soy. Por eso en Montiel pasé de largo. Pero le adelanto en carácter de primicia, que voy a agenciarme uno, que se va a yamar "Juria".
¿Se baña usted. Inodoro?
-¿Usté vio la lagunita que hay detraj de las cortaderaj, como yendo por la rastriyada que va pa lo del Benemérito Ochoa? ¿La vio? Güeno. Yo no. Golvía remamao de la pulpería. Jué la última ve.
¿Usted se siente paladín de la justicia?
-Paladín no sé que quiere decir. Y pa serle sincero a la justicia tampoco la conozco.
¿Qué prefiere, el fútbol o la taba?
-Vea mire, pa jugar a la taba siempre me sale culo, y pa jugar al fulbo ya no me dan las tabas.
¿Le gustaría conocer Europa?
-¿Uropa? Puede ser. Pero queda muy lejos. Como ir muchas veces a Güenosaire ida y güelta. Hay que cruzar el mar y dicen quel mar es como ver un río, pero con costa de un solo lau.
¿Le hablaron alguna vez de Hugo Pratt?
-Creo que jué un gringo que dibujaba. Pero como me habían dicho que andaba siempre con una pluma yo me creiba que era un indio.
¿Por qué se deja fotografiar en escorzos tan raros?
-¿Escorzo? Escuerzo dirá usté. Nunca me he dejado fotografiar con un animal de esos.
¿Por qué gesticula tanto?
-Pa que me entiendan de lejos. La pampa es ancha y ajena
¿Leyó a Tejada Gómez y Jaime Dávalos?
-A gatas si sé leer. Pero le diré, con palabras que brotan por mi boca cual bandada mineral de pájaros breves, violados y adolescentes trepando epicéntricas por mis cuerdas vocales tensas, llegando desde el fondo mismo del hombre-río elemental y mínimo que me habita decúbito dorsal en mis entrañas cósmicas, le diré que sí, que algo he leído. Le diré.
¿Qué opina de la mujer?
-¿De qué mujer? Si es de la ajena es julero andar opinando y si es de la mía, la Eulogia, usté la habrá visto, se dará cuenta que más vale no opinar un carajo.
¿QUIEN ES FONTANARROSA?
Viajó Alejandro Agustín Lanusse a España, justamente en el mes previo a las elecciones en este país. Y tenía programada una visita a Sevilla, que no se hizo, alterando el protocolo, porque nadie iba a impedir que Landrú aprovechase y dibujase el chiste más natural en ese caso: "el que se fue a Sevilla perdió su silla"... Y se consideraba "imprudente" darle "carne" a los humoristas. Es un ejemplo, cierto, pero real y cercano. Casi un espejo para mirarse.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Rolando Hanglin: El nieto de GónzaLez va al cole
Pensamientos incorrectos
El nieto de Gónzalez va al cole
Por Rolando Hanglin
Especial para lanacion.com
Fabricando un hueco en sus actividades, el siempre atareado señor González pasa por la casa de su hija, donde se está celebrando el cumpleaños de Inti, el nietito de González. Un niño de nueve años.
El abuelo llega muy ufano a la fiesta del chico, le entrega su regalo: un celular de última generación con GPS y TV satelital, lo que el nieto pidió.
La fiesta ya había terminado, en realidad, de manera que González tuvo oportunidad de conversar unos minutos a solas, de hombre a hombre, de abuelo a nieto, con el pibe. Que ya es todo un hombrecito.
En estas charlas de cinco minutos no se ahorra ningún lugar común, ya que los abuelos (y los nietos) no hemos cambiado mucho en los últimos siglos.
- ¡Estás altísimo, Inti! Seguro que ya tenés novia
- No, abu. Ni ahí
- ¿Jugás a la pelota?
- No, abu, me gusta jugar a la Play y a la Wii
- Claro, claro. Decime... ¿Cómo te va en el cole?
- En algunas materias bien, pero en otras más o menos, y en otras mal. Qué se yo, abu...
- A ver. ¿Qué has estudiado ayer, por ejemplo?
- El "Che" Guevara
- Ah. ¿Enseñan eso en el cole?
- Si, Ernesto Guevara
- Muy bien. ¿Y vos qué sacaste en limpio acerca de este muchacho? ¿Era bueno o malo?
- ¡Era bueno, abu, era re-bueno!
- ¿Qué tenía de bueno, Inti?
- Quería cambiar el mundo
- ¿Qué parte del mundo quería cambiar, mi amor?
- Todo. El mundo todo. Luchó por sus ideales
- ¿Y consiguió algo?
- No porque al final lo asesinaron los yanquis
- ¿Los yanquis? Ajá. Bueno. A ver qué otras cosas estudiaste, por ejemplo sobre historia argentina...
- Bueno, lo más importante es el nacimiento de la democracia
- ¡Muy bien! ¿Y cuando nació la democracia?
- En 1983
- ¿Y antes qué había? ¿No estudiaste la revolución de mayo, la Asamblea del Año 13, el 9 de Julio, la Constitución de 1853?
- No, abu, esa parte no me la sé. Antes de la democracia había dictaduras militares
- Ajá. ¿Quien fue, por ejemplo, el General San Martín?
- Un dictador militar
- ¿Y el general Perón?
- Otro dictador militar
- ¿Y sabés otros nombres de dictadores?
- Aramburu, Videla, Roca
- ¿Qué Roca? ¿Julio Argentino Roca?
- Sí, fue el que mató a todos los indios y les sacó sus tierras
- Ajá. ¿Y qué más has estudiado, querido? ¿Las leyes, la historia de la ganadería, de la industria, de la cultura?
- La ley más importante es la del Matrimonio Igualitario. Esta ley permite que dos personas puedan unirse para formar una familia. Para tener hijos
- ¿Dos personas? Para tener hijos se necesitan un hombre y una mujer
- Dos personas, no importa el género. Dos personas. Se casan y se unen. Los hijos están. Los hijos igual vienen, por otro lado
- Ajá. ¿Y antes del matrimonio igualitario, qué había?
- Bueno, durante el tiempo de las dictaduras militares estaba prohibido que algunas personas se casaran, por ejemplo dos hombres o dos mujeres. ¡Sólo permitían que se casaran unos pocos, exclusivamente hombre con mujer! Pero eso ya pasó
- Muy bien, muy bien. Veo que estás estudiando mucho. ¿Cuanto te sacaste en historia?
- ¿Cómo que cuanto me saqué?
- Si. ¿Qué nota te pusieron?
- Abu, ya no nos ponen notas. Para que no se sientan mal los chicos que tienen una nota baja. Entonces hablamos con el profe, y cuando nos cansamos nos volvemos a casa.
- ¿Cuando suena el timbre de la última hora, Inti?
- No, abu. Ya no hay más timbres porque sería como en las dictaduras militares. La escuela es libre. Nosotros vamos si queremos, y cuando no queremos, vamos a McDonald's
- ¿Qué vas a hacer cuando termines la escuela? Ya faltan sólo un par de años. ¿Qué te gustaría?
- Nos vamos a juntar todos los chicos del cole y vamos a hacer un viaje de egresados., Nos vamos todos a Disney, en Orlando
- Pero esa ciudad queda en los Estados Unidos
- ¿Sí, abu? ¿Y qué tiene?
- No, digo... ¿No andarán por ahí los yanquis que asesinaron al "Che" Guevara?
- ¡Pero si eso fue en el siglo pasado, abu!
- Cierto, mi amor. Bueno, que termines bien tu cumpleaños. Chau mi querido
El abuelo González se pone de pie, saluda a toda la familia y sale a la calle. Decide caminar un rato para airear su pensamiento. Al rato ve pasar a una linda mujer y se disipan sus preocupaciones. La vida es bella. Hay que sonreír. Hay que pensar en positivo.
Martes 15 de febrero de 2011 |
lunes, 22 de marzo de 2010
El celular de Hansel y Gretel
Por Hernán Casciari
Anoche le contaba a mi hijita Nina un cuento infantil muy famoso, el de Hansel y Gretel de los hermanos Grimm.
En el momento más tenebroso de la aventura, los niños descubren que unos pájaros se han comido las estratégicas bolitas de pan, un sistema muy simple que los hermanitos habían ideado para regresar a casa. Hansel y Gretel se descubren solos en el bosque, perdidos, y comienza a anochecer.
Mi hija me dice, justo en ese punto de clímax narrativo: 'No importa. Que lo llamen al papá por el celular'.
Yo entonces pensé, por primera vez, que mi hija no tiene una noción de la vida ajena a la telefonía inalámbrica. Y al mismo tiempo descubrí qué espantosa resultaría la literatura -toda ella, en general- si el teléfono móvil hubiera existido siempre, como cree mi hija de cuatro años.
Cuántos clásicos habrían perdido su nudo dramático, cuántas tramas hubieran muerto antes de nacer, y sobre todo qué fácil se habrían solucionado los intríngulis más célebres de las grandes historias de ficción.
Piense el lector, ahora mismo, en una historia clásica, en cualquiera que se le ocurra. Desde la Odisea hasta Pinocho, pasando por El viejo y el mar, Macbeth, El hombre de la esquina rosada o La familia de Pascual Duarte. No importa si el argumento es elevado o popular, no importa la época ni la geografía.
Piense el lector, ahora mismo, en una historia clásica que conozca al dedillo, con introducción, con nudo y con desenlace.
¿Ya está?
Muy bien. Ahora ponga un celular en el bolsillo del protagonista. No un viejo aparato negro empotrado en una pared, sino un teléfono como los que existen hoy: con cobertura, con conexión a correo electrónico y chat, con saldo para enviar mensajes de texto y con la posibilidad de realizar llamadas internacionales cuatribanda.
¿Qué pasa con la historia elegida? ¿Funciona la trama como una seda, ahora que los personajes pueden llamarse desde cualquier sitio, ahora que tienen la opción de chatear, generar videoconferencias y enviarse mensajes de texto? ¿Verdad que no funciona un carajo?
La Niña, sin darse cuenta, me abrió anoche la puerta a una teoría espeluznante: la telefonía inalámbrica va a hacer añicos las viejas historias que narremos, las convertirá en anécdotas tecnológicas de calidad menor.
Con un teléfono en las manos, por ejemplo, Penélope ya no espera con incertidumbre a que el guerrero Ulises regrese del combate.
Con un móvil en la canasta, Caperucita alerta a la abuela a tiempo y la llegada del leñador no es necesaria.
Con telefonito, el Coronel sí tiene quién le escriba algún mensaje, aunque fuese spam.
Y Tom Sawyer no se pierde en el Mississippi, gracias al servicio de localización de personas de Telefónica.
Y el cerdito de la casa de madera le avisa a su hermano que el lobo está yendo para allí.
Y Gepetto recibe una alerta de la escuela, avisando que Pinocho no llegó por la mañana.
Un enorme porcentaje de las historias escritas (o cantadas, o representadas) en los veinte siglos que anteceden al actual, han tenido como principal fuente de conflicto la distancia, el desencuentro y la incomunicación. Han podido existir gracias a la ausencia de telefonía móvil.
Ninguna historia de amor, por ejemplo, habría sido trágica o complicada, si los amantes esquivos hubieran tenido un teléfono en el bolsillo de la camisa.
La historia romántica por excelencia (Romeo y Julieta, de Shakespeare) basa toda su tensión dramática final en una incomunicación fortuita: la amante finge un suicidio, el enamorado la cree muerta y se mata, y entonces ella, al despertar, se suicida de verdad. (Perdón por el espoiler).
Si Julieta hubiese tenido teléfono móvil, le habría escrito un mensajito de texto a Romeo en el capítulo seis: M HGO LA MUERTA, PERO NO TOY MUERTA. NO T PRCUPES NI HGAS IDIOTCS. BSO.
Y todo el grandísimo problemón dramático de los capítulos siguientes se habría evaporado. Las últimas cuarenta páginas de la obra no tendrían gollete, no se hubieran escrito nunca, si en la Verona del siglo catorce hubiera existido la promoción 'Banda ancha móvil' de Movistar.
Muchas obras importantes, además, habrían tenido que cambiar su nombre por otros más adecuados.
La tecnología, por ejemplo, habría desterrado por completo la soledad en Aracataca y entonces la novela de García Márquez se llamaría 'Cien años sin conexión': narraría las aventuras de una familia en donde todos tienen el mismo nick (buendia23, a.buendia, aureliano_goodmornig) pero a nadie le funciona el Messenger.
La famosa novela de James M. Cain -'El cartero llama dos veces'- escrita en 1934 y llevada más tarde al cine, se llamaría 'El gmail me duplica los correos entrantes' y versaría sobre un marido cornudo que descubre (leyendo el historial de chat de su esposa) el romance de la joven adúltera con un forastero de malvivir.
Samuel Beckett habría tenido que cambiar el nombre de su famosa tragicomedia en dos actos por un título más acorde a los avances técnicos. Por ejemplo, 'Godot tiene el teléfono apagado o está fuera del área de cobertura', la historia de dos hombres que esperan, en un páramo, la llegada de un tercero que no aparece nunca o que se quedó sin saldo.
En la obra 'El jotapegé de Dorian Grey', Oscar Wilde contaría la historia de un joven que se mantiene siempre lozano y sin arrugas, en virtud a un pacto con Adobe Photoshop, mientras que en la carpeta Images de su teléfono una foto de su rostro se pixela sin remedio, paulatinamente, hasta perder definición.
La bruja del clásico Blancanieves no consultaría todas las noches al espejo sobre 'quién es la mujer más bella del mundo', porque el coste por llamada del oráculo sería de 1,90 la conexión y 0,60 el minuto; se contentaría con preguntarlo una o dos veces al mes. Y al final se cansaría.
También nosotros nos cansaríamos, nos aburriríamos, con estas historias de solución automática. Todas las intrigas, los secretos y los destiempos de la literatura (los grandes obstáculos que siempre generaron las grandes tramas) fracasarían en la era de la telefonía móvil y del wifi
Todo ese maravilloso cine romántico en el que, al final, el muchacho corre como loco por la ciudad, a contra reloj, porque su amada está a punto de tomar un avión, se soluciona hoy con un SMS de cuatro líneas.
Ya no hay ese apuro cursi, ese remordimiento, aquella explicación que nunca llega; no hay que detener a los aviones ni cruzar los mares. No hay que dejar bolitas de pan en el bosque para recordar el camino de regreso a casa.
La telefonía inalámbrica -vino a decirme anoche la Nina, sin querer- nos va a entorpecer las historias que contemos de ahora en adelante. Las hará más tristes, menos sosegadas, mucho más predecibles.
Y me pregunto, ¿no estará acaso ocurriendo lo mismo con la vida real, no estaremos privándonos de aventuras novelescas por culpa de la conexión permanente? ¿Alguno de nosotros, alguna vez, correrá desesperado al aeropuerto para decirle a la mujer que ama que no suba a ese avión, que la vida es aquí y ahora?
No. Le enviaremos un mensaje de texto lastimoso, un mensaje breve desde el sofá. Cuatro líneas con mayúsculas. Quizá le haremos una llamada perdida, y cruzaremos los dedos para que ella, la mujer amada, no tenga su telefonito en modo vibrador.
¿Para qué hacer el esfuerzo de vivir al borde de la aventura, si algo siempre nos va a interrumpir la incertidumbre? Una llamada a tiempo, un mensaje binario, una alarma.
Nuestro cielo ya está infectado de señales y secretos: cuidado que el duque está yendo allí para matarte, ojo que la manzana está envenenada, no vuelvo esta noche a casa porque he bebido, si le das un beso a la muchacha se despierta y te ama. Papá, ven a buscarnos que unos pájaros se han comido las migas de pan.
Nuestras tramas están perdiendo el brillo -las escritas, las vividas, incluso las imaginadas- porque nos hemos convertido en héroes perezosos.
Hernán Casciari nació en Mercedes, Buenos Aires, en marzo de 1971. Es escritor y periodista. Ha recibido el 1º Premio de Novela en la Bienal de Arte de Buenos Aires (1991), con la novela 'Subir de espaldas la vida', y el premio Juan Rulfo (París, 1998), con el relato 'Ropa sucia'. Desde el año 2000 está radicado en Barcelona, desde donde ha escrito cuatro blogonovelas, pioneras en la literatura por Internet.
En febrero de 2004 comienza a escribir artículos, ensayos y piezas cortas de ficción en 'Orsai'. Desde 2005 encarna, desde la Red, al protagonista de la serie de TV 'Mi querido Klikowsky', que se emitió durante seis temporadas en la televisión de Euskadi.
Ha publicado las novelas 'El pibe que arruinaba las fotos' (Plaza & Janés, 2009) y 'Más respeto que soy tu madre' (Plaza & Janés, 2005), recopilación de la historia virtual 'Los Bertotti', bitácora elegida como la mejor del mundo por la cadena alemana Deutsche Welle, que será llevada al cine en 2010 y que adaptó al teatro (con gran éxito) Antonio Gasalla; y los libros de relatos, 'España, perdiste' (Plaza & Janés, 2007) y 'España, decí alpiste' (Ed. Sudamericana, 2008). Sus libros han sido traducidos a cinco idiomas.
Sus cuentos e historias cortas aparecen en diversas revistas (Brando, NewsWeek, First, Sport Illustration o La Mujer De Mi Vida). Es columnista semanal en los periódicos El País (España) y La Nación (Argentina). Actualmente trabaja en un libro de relatos que publicará Mondadori en julio de 2010.
A writer and journalist, he was awarded the Novel Prize at the Art Biennial of Buenos Aires (1991) for his novel Little Respect, I’m Your Mother, which was named the best blognovel in the world by the German channel Deutsche Welle. Theatre and film versions are in the works for 2009. Other published works include the story collections Spain, Say Birdseed (Ed. Sudamericana, 2008) and The Kid Who Ruined Photographs (Plaza & Janés, 2009). His stories have appeared in various magazines (Brando, NewsWeek, First and Sport Illustration). He is a contributor to the newspapers El País (Spain) and La Nación (Argentina).
fuente: el texto llego en un e-mail.
Los datos CV : de su Blog http://orsai.es/aut.php
domingo, 21 de febrero de 2010
Mateo Morrison Premio Nacional de Literatura en la República Dominicana
por Laura Durán – Listín Diario, Santo Domingo, 1/27/2010
http://www.listindiario.com.do/app/article.aspx?id=129468
La Fundación Coripio y la Secretaría de Cultura otorgaron ayer el Premio Nacional de Literatura de Republica Dominicana 2010 al poeta Mateo Morrison, representante de la Generación Post Guerra, en una decisión dividida del jurado calificador. En Junio del año pasado, la revista colombiana de poesía Arquitrave le había rendido un homenaje.
El jurado que otorgó a Morrison la mayor distinción de las letras nacionales estuvo compuesto por los rectores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), Universidad Central del Este (UCE), Universidad Catolica de Santo Domingo, Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), así como el secretario de Cultura y el director de la Fundación Corripio.
Este reconocimiento a la labor de toda una vida a un escritor dominicano fue establecido por el Poder Ejecutivo mediante el decreto número 1053-2000.
El mismo consiste en un diploma emitido y firmado por el secretario de Cultura, José Rafael Lantigua, y el presidente de la Fundación Corripio, el empresario José Luis Corripio Estrada, así como un premio metálico de un millón de pesos. La entrega oficial se realizará en un acto de gala que se efectuará el 17 de febrero en la sala Eduardo Brito del Teatro Nacional.
Mateo Morrison (1947) [ msacalidadycultura@yahoo.es ] es poeta, periodista y activista cultural, fundador del grupo La Antorcha, y del taller Literario César Vallejo. Dirigió el suplemento cultural “Aquí” del desaparecido del periódico La Noticia.
Además, ha sido director del Departamento de Extensión Artística y Cultural de la UASD y actualmente es subsecretario de Cultura y columnista del LISTÍN DIARIO
http://www.arquitrave.com
http://www.haroldalvaradotenorio.com
http://www.antologiacriticadehlapoesiacolombiana.com
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