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lunes, 4 de abril de 2016

ARGENTINA: Marcos Aguinis : "El kirchnerismo superó a Calígula con sus robos y abusos"





El prestigioso escritor y médico habló con Infobae sobre su nuevo libro, la autobiografía "La novela de mi vida", su decepcionante paso por la política durante el gobierno de Alfonsín y por qué es tan difícil escribir ficción sobre los últimos doce años de la Argentina


—Después de decenas de novelas, ensayos y biografías de otros personajes, decide ahora publicar su autobiografía. ¿Por qué?
—Este libro lo terminé de escribir hace muy poquito, ahora que he cumplido 82 años, pero en realidad me está dando vuelta hace años, debido a que editores, libros y amigos insisten en que yo he tenido muchas vidas en una sola vida, y que tendría que contar mi historia. Yo nunca lo pude explicar, pero siempre sentí deseos de expresarme, de experimentar, de vivir. A lo largo de todo este tiempo viví muchos momentos de felicidad, y muchas frustraciones; hubo momentos de temeridad y de temor. Comencé con mis actividades artísticas de chico, luego actividades científicas, me he manejado en esos dos andariveles al mismo tiempo. Siempre recuerdo una frase del gran escritor ruso Anton Chéjov: "La medicina es mi esposa, pero la literatura es mi amante". Puede parecer algo poco serio, pero es muy divertido, y yo he tenido relaciones simultáneas con la ciencia y el arte, y me han dado ambas muchas satisfacciones.
—Su historia es la de alguien que se hizo desde muy bajo, un caso ejemplar de la cultura del esfuerzo del siglo XX en la Argentina.
—Es importante recordar que hay dos palabras que no se suelen diferenciar bien pero son muy diferentes: instrucción y educación. Instrucción es el cúmulo de información, pero educación es el cúmulo de valores. Yo desde chico tuve las dos cosas de mis padres. Mi mamá era una inmigrante europea, que sabía muchos idiomas pero que no pudo estudiar, mientras que mi padre era un hombreador de bolsas en Dock Sud. De manera que yo conocí el esfuerzo y al mismo tiempo los valores: el valor del estudio, del trabajo, pero al mismo tipo de la instrucción. Me estimulaban a leer. Cuando era chico me llevó mi madre de las orejas a la biblioteca pública que estaba a lado de la casa y le encargó a la bibliotecaria que controlara que yo leyera. Empecé con historietas, como todos los chicos, pero después avancé y a los 15 años ya había leído toda la biblioteca. El esfuerzo fue siempre algo permanente en mi vida y eso llevó a que en muchos momentos corriera grandes riesgos por defender esos valores
—Denos un ejemplo.
—Por ejemplo, a poco de haberse producido la última dictadura, yo organicé un coloquio de plurarismo cultural, a fines de 1976, en el Centro Cultural San Martín, que recién se inauguraba, con voces y discursos muy fuertes. Luego, antes que cayera la Dictadura, en 1982, publiqué un libro, "Carta esperanzada a un general", en el que hice una disección muy cruel sobre la mente militar, que provocó un gran estremecimiento. Los editores no se animaron a publicarlo ni en Brasil, que estaba en plena dictadura, ni en España, donde había ocurrido hace poco el "Tejerazo".

—Reconoce en el libro que su paso por la política durante el gobierno de Alfonsín no fue satisfactorio. ¿Por qué?
—No pude hacer todo lo que quise. Hubo obstáculos, envidias y sabotajes. Sin embargo, fue importante ganarme el apoyo de algunos funcionarios de antigüedad en la Secretaría de Cultura, especialmente de dos, ambos peronistas, que me dijeron que confiara en ellos, que me iban a ayudar para que no me equivocase. Muchas veces yo estaba por firmar cosas y me decían "Doctor, no firme". Pero no me puedo olvidar que fui saboteado y que ejercí el cargo de Secretario de Cultura la mitad del tiempo del que debía hacerlo. Es la mezquindad típìca de la política, por eso no puedo decir que haya sido lo más satisfactorio de mi vida, pero sucedió durante un momento muy especial que muchos argentinos ya han olvidado. Fue una verdadera primavera cultural, el pais salía de la oscuridad de la Dictadura y había un estallido de júbilo, de alegría y de libertad.
—Uno de los pasajes más fuertes del libro, con el que elige abrir y cerrar su relato, es el recuerdo de haber visto llorar a su padre cuando se entera por carta que su abuelo había sido asesinado por los nazis.
—Me marcó mucho. Yo admiraba a mi padre, era un hombre fuerte, alegre, que me narraba muchas historias, y verlo llorar me conmovió. Pero eso fue acompañado de ser testigo de otras manifestaciones de discriminación, y eso llevó que yo desarrollara otros valores, en honor a la igualdad, a la democracia, que fueron marcando mi vida.
—Un aspecto extraordinario de su trayectoria es que siempre fue un autor muy prolífico, incluso durante los años en los que ejercía la profesión de neurocirujano y psiquiatra. ¿Cómo encontraba tiempo para realizar todas estas actividades?
—Efectivamente no sé cómo encontraba el tiempo para escribir los libros, porque muchas veces no era solo escribirlos, sino también hacer largas investigaciones previas. Te cuento una anécdota de cómo escribí "La cruz invertida". En esa época yo estaba trabajando muchísimo, y era prácticamente el único neurocirujano de todo el sur de la provincia de Cordóba. Yo estaba radicado en Río Cuarto, donde estaba el sanatorio grande en el que trabajaba, y de allí me llamaban y yo iba con mi autito a atender, a operar. Y en esos viajes iba imaginando los capítulos de esa novela. En otros momentos he sufrido mientras escribía. Por ejemplo, en "La gesta del marrano", cuando tenía que describir las torturas que realizó la Inquisición, yo realmente la pasaba mal.

—Usted abordó el kirchnerismo desde el ensayo, pero nunca desde la novela. ¿Tiene planeado escribir una ficción sobre estos doce años, como lo hizo sobre otros momentos históricos del país?
—El kirchnerismo es muy tentador, porque supera todo lo que se ha visto, pero el problema es que han cometido tal nivel de tropelías, de barbaridades, que se ha debilitado nuestra capacidad de asombro. Todos los días se conocen nuevos abusos, nuevos robos, y esa debilidad en el asombro lleva a una debilidad en la indignación. Y pienso ¿qué podría escribir sobre el kirchnerismo? Si es una especie de circo que supera a Calígula, que supera a Nerón, ¿qué voy a inventar? No hay espacio para la fantasía, supera lo que uno puede imaginar.

Fuente: http://www.infobae.com/2016/04/03/



viernes, 13 de noviembre de 2015

Mónica Dawidowicz :Sobrevivió el Holocausto y su testimonio busca perpetuar la memoria



Reconstruyó el inicio de su vida de a pedazos. Por testimonios ajenos, historias parecidas y hechos de guerra.

 Mónica Dawidowicz nació en 1941, en la ciudad de Lida, un territorio que ha pasado por muchas manos desde aquella época. En ese entonces era territorio polaco ocupado por la Alemania nazi. En la posguerra fue parte de la Unión Soviética, y hoy es Belarús, o Bielorrusia, un país independiente. Pero para ella, será para siempre el espacio de sus raíces, el lugar de sus padres, y también el recuerdo de la muerte de gran parte de su familia.
“Yo creo que estos testimonios deben servir para que las generaciones jóvenes lo recojan, para que nadie pueda decirles que el holocausto no existió y para que se comprometan con la historia en preservar la memoria y que les sirva para rechazar la discriminación, la xenofovia y el antisemitismo”, señaló este miércoles Mónica Dawidowicz, una mujer que decidió no hace mucho comenzar a transmitir su experiencia para aportar a la memoria colectiva de aquellos años.
La disertación tuvo lugar en el Centro Social Israelita con motivo de la recordación de la Semana de la Shoa, el nombre judío con el que se conoce en la comunidad al Holocausto que llevó a la muerte a millones de judíos a manos de los nazis durante la segunda guerra mundial.
















“Mi vida está marcada por la supervivencia y los cambios de identidad. Nací en un sótano del gueto de Lida, mi madre ingresó allí junto a mi hermana Ester, que sobrevivió y vive hoy en Israel, y mi hermana Neja. Mis padres se llamaban Nejama e Ishaiahu. No había forma de sobrevivir por mucho tiempo, sabíamos de los traslados que terminaba en la muerte y mis padres decidieron salvarnos a mi hermana y a mi. Por huecos en las alambradas del guetto nos entregaron a familias polacas no judías. Así comenzamos nuestra supervivencia”, relató ante un auditorio que siguió atentamente cada trazo de la historia.

El final para casi todos los judíos de Lida fue el campo de exterminio de Maidanek al que fueron trasladados allí hacia 1943. Allí murió gran parte de la familia de Mónica.
El final de la guerra la encuentra con otro nombre: Irina Schipula, la “hija” de una familia polaca que la adoptó y le permitió vivir hasta la caída del régimen de Adolf Hitler en mayo de 1945.
“Unos tíos que habían sobrevivido me encuentran en Polonia y me quieren recuperar, la familia Shipula se niega a entregarme pero finalmente aceptaron. Sin embargo, el caos que acababa de terminar nos había dejado a todos los judíos sin documentos, mis tíos se iban a Palestina, que en ese entonces estaba bajo dominio británico, pero el viaje era muy largo y peligroso para una niña que, además, no tenía documentos. El Congreso Judío Mundial se hizo cargo de mi pues había parientes en Estados Unidos, Argentina y Uruguay que me querían, pero Estados Unidos dijo que ya no había cupo para la inmigración judía, y en Argentina tampoco nos aceptaron. Mientras tanto me llevaron a un orfanato en Suecia, donde me hicieron la documentación que me permitió que un tío de Uruguay me adoptara y permitiera mi llegada a Ameríca”.
De tono pausado, con ganas de contar, mirando a los ojos a cada uno de los presentes, parece sentirse a gusto y especialmente dedicada a los más chicos. Hay muchos jóvenes. Todos escuchan, como tratando de imaginar cada situación. Asombra el recorrido, las circunstancias y el valor de aquella niña sin nadie que recorre el mundo en busca de un hogar.
“En Uruguay mis parientes tienen muchos hijos, pero tengo otros tíos en Argentina que no tienen hijos. Ellos me adoptaron. Y volví a cambiar de nombre. Me llamaron Mónica, aunque mi nombre es Raquel, tal cual me puso mi madre, y como figura en mi documento, la tradición judía no permite que la hija se llame igual que la madre, y la señora que me adoptó en Argentina se llamaba Raquel, así que me llamaron Mónica, y así me tienen hasta hoy”, relata.
Los periplos de la llegada a la Argentina de Perón en el año 47 “por la puerta de atrás, cuando los nazis entraban por la puerta grande”, la hizo mantener un silencio demasiado prolongado. Fue recién durante la presidencia de Fernando De la Rúa que aceptó hablar y dar testimonio.
“De la Rúa nos recibió a todos los judíos que habíamos entrado por la puerta de atrás de la Argentina y nos pidió perdón en nombre del Estado Argentino, recién allí me sentí legitimada”, afirma.
El tiempo de las preguntas del público fue rico en detalles de interés para todos. Desde preguntas sencillas como sus recuerdos de guerra, pasando por su recuerdo de la captura de Adolf Eichmann en Argentina en 1961. “Iba yo en el colectivo 60, y el conductor tenía la radio encendida, cuando dieron la noticia no lo podía creer. Me puse a llorar allí mismo. Era un inmenso acto de justicia”, recuerda.
Los jóvenes presentes también fueron protagonistas. Todos querían saber, conocer más. “Que piensa de Dios?, guarda rencores?”, fue la pregunta que un adolescente tiró sobre la mesa como para cerrar una noche llena de emociones.

“No mezclo a Dios en cosas de los hombres. Todo lo que pasó tiene al hombre como único responsable. No guardo rencores. Agradezco a la vida, por mi familia, por mis hijos y por mis nietos”


FUENTE: http://03442.com.ar/2015/11/sobrevivio-el-holocausto-y-su-testimonio-busca-perpetuar-la-memoria/

lunes, 26 de octubre de 2015

ARGENTINA: El tour tras las huellas de nazis por Bariloche. Según estadísticas no oficiales, entre 1945 y 1950 al país llegaron alrededor de 100.000 refugiados nazis.


El tour tras las huellas de nazis por Bariloche




Claudio Andrade


La primera vez que Joseph Mengele rindió el examen para sacar su licencia de conducir en Bariloche lo reprobó por desconocer el nombre de las calles y los giros de la localidad. Era un buen conductor pero llevaba pocos meses en la zona. Para el trámite utilizó el nombre con el que entró al país el 20 de junio de 1949, Helmut Gregor, cédula Nº 3.940.484 otorgada por la Policía Federal argentina. Corría el año 1950. Con el tiempo el “Doctor Muerte” comenzó a sentirse cómodo en la pequeña villa de montaña y optó por recuperar sus marcas de nacimiento. Con una salvedad, en la Patagonia, en sus tarjetas de presentación que lo indicaban como médico, cambió el Joseph por José: José Mengele.

Existen testimonios y pruebas documentales que demuestran la presencia de uno de los más despiadados criminales nazis en el sur del país. Aquel que experimentaba con prisioneros en Auschwitz. Entre ellos, el del director de radio Nacional, Francisco Caló, quien refirió esta anécdota al periodista Abel Basti. El mismo cronista que escribe estas líneas tuvo en sus manos una de aquellas tarjetas, una libreta negra con las direcciones y nombres de sus contactos en la Argentina y Chile y una valija con sellos de varios hoteles (entre ellos el Cabo de Hornos de Punta Arenas, Chile), todas pertenencias que Mengele abandonó en el subsuelo de una chacra del Alto Valle de Río Negro.


Como consecuencia de la forzada inmigración nazi a la cordillera, Bariloche ha quedado contenida en un aura de destino paradisíaco que, a su vez, envuelve otra más oscura, la de un refugio perfecto, discreto, para los fascistas que huyeron de Europa en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Las sospechas de su papel como escondite nazi fueron bien confirmadas por el apresamiento del antiguo vecino y otrora capitán de las SS Erich Priebke en 1995.

Pasaron unos cuantos años antes de que el negocio turístico comenzara a sacarle rédito a la polémica fama. Desde hace un par de temporadas el “Tour Nazi” ya forma parte de la ciudad. Se trata de itinerarios que funcionan casi en secreto y que son publicitados discretamente, “punto a punto”, por organizaciones independientes, instituciones educacionales de Estados Unidos y algunos países de Europa, y empresas turísticas locales que no quieren desaprovechar la veta. 

Estos grupos de estudiosos o simples curiosos son capaces de gatillar altas cifras por una “visita guiada” que les permita observar por sus propios ojos dónde y cómo vivieron Mengele, Erich Priebke o, incluso, Hitler y Eva Braun – de ser verdad que sobrevivieron a la caída de Berlín como indica una versión histórica-. En general, pagan de 2000 a 10.000 pesos por una o varias jornadas guiadas hacia las propiedades de los ex jerarcas nazis. Un tour común, personalizado, de media jornada (10 horas corridas), en cualquier lugar de la Patagonia ronda los 2.000 pesos. De manera que los honorarios doctos no se salen de la norma.

Hay agencias internacionales y locales que ofrecen por estos días una visita al “Bunker Nazi”, las ruinas de lo que presuntamente fue una fortaleza militar levantada por fanáticos de Adolf Hitler en las afueras de Bariloche. Para molestia de no pocos habitantes, la localidad es hoy un punto insoslayable a la hora de tratar la historia del nazismo después de Hitler. El escritor y periodista Abel Basti ha vendido unos 50.000 ejemplares de su “Guía Turística Nazi” en Bariloche y alrededor de otros 100.000 libros con sus títulos referentes a la teoría de que Hitler no se suicidó sino que vivió largos años en esta ciudad, en la que habría criado, junto a Eva Braun, a dos hijos.

Las librerías barilochenses tienen una sección especial dedicada al nazismo, por lo general bien expuesta al público, con 20 a 40 títulos que refieren al tránsito de los alemanes por Sudamérica. La lista de criminales que estuvieron en la zona es extensa y no termina con Mengele sino que más bien comienza. A éste le siguieron Reinhard Kops, un agente de inteligencia y al que se le adjudica la muerte de miles de judíos en Albania. Kops fue propietario del coqueto hotel Campana todavía abierto; Erich Priebke, el capitán de las SS, al que se juzgó y condenó por participar del fusilamiento de 335 civiles en la masacre de las Fosas Ardeatinas cerca de Roma; Hans Rudel, el piloto preferido de Hitler y que se transformaría en socio del Club Andino local; Adolf Eichmann, uno de los cerebros del Tercer Reich, finalmente capturado y secuestrado por los servicios de inteligencia israelíes en Buenos Aires; Friderich Lantshmer, gobernador nazi del Tirol austríaco, entre muchos otros. Estos hombres, que alguna vez fueron la encarnación del dolor y la sangre en el marco de la Segunda Guerra Mundial, se convirtieron en vecinos de los que nadie conserva un reproche.

Al contrario. La tensión con respecto a su pasado es como un río subterráneo en la vida cotidiana de Bariloche. Algunas de las obras y entes que mejor representan a los barilochenses, como el prestigioso Colegio Primo Capraro, la Asociación Cultural Alemana, el Club Andino Bariloche, la estética sólida y cuidada de sus atractivas casas del centro, su sabrosa gastronomía, su conocida vocación por la música clásica, se encuentran en deuda con la inmigración de los países germanos. “Hay gente de gran poder adquisitivo que quiere que los lleves a los hogares de los nazis, que les muestres la ciudad que ellos habitaron hace 50 o 60 años”, explica Basti. El periodista también recibe la solicitud de grupos de estudio y de colegios secundarios de todo el país. 

“El nazismo no desapareció de la faz de la tierra, se convirtió en otra cosa. Es por eso que tenemos que repensar la historia y ver cómo nos afecta hoy. En Bariloche no hay jerarcas nazis, pero quedaron sus casas, sus construcciones, sus obras y dejaron, algunos de ellos, también su impronta ideológica”, reflexiona Basti.


En el centro y en especial en la Avenida Belgrano, se acumulan las casas donde hoy viven los descendientes de los inmigrantes alemanes, suizos y austríacos. También hay franceses, eslovenos y polacos, pero son los menos. En esta avenida está ubicado el hotel Campana de Kops y justo enfrente el que fue el hogar de Mariano Barilari, un médico que, según cuentan, conoció a Sigmund Freud y practicaba el hipnotismo. Este hermoso chalet habría sido escenario de cenas de las que participaban las familias Mengele y Eichmann. La vivienda es, en la actualidad, el punto de partida de cualquier tour dedicado a los nazis. 

“Principalmente trabajo con grupos de turistas o estudiosos que vienen de Norteamérica. Hay un especial interés entre ellos por profundizar el tema trasladado aquí”, explica el destacado historiador, periodista y escritor Hans Schulz. Schulz, uno de los principales biógrafos de la ciudad, está convencido de que los recorridos temáticos ayudan a quitarle el peso mitológico que ha adquirido una materia que no se discute en los almuerzos de la clase media argentina. Esto a pesar de que, según estadísticas no oficiales, entre 1945 y 1950 al país llegaron alrededor de 100.000 refugiados nazis.


“Durante décadas los argentinos se han referido solapadamente a Bariloche como un refugio para los nazis.
Las autoridades de turismo y del gobierno municipal, que hablaron bajo condición de anonimato, dicen que las personas son injustas al creer que Bariloche es un refugio nazi porque se trata de un argumento basado únicamente en las acciones de una pequeña fracción de sus residentes”, escribió en 1995 The New York Times cuando Priebke fue extraditado a Italia en medio de la conmoción de toda una comunidad. Desde entonces se han multiplicado las miradas dirigidas al sur por esta particular razón. El turismo, dedicado a la temática nazi, tiene abundante material para explotar en su beneficio.



fuente: diario CLARIN, Buenos Aires.
http://www.clarin.com/opinion/Bariloche-nazis-Segunda_Guerra_Mundial-turismo-Abel_Basti_0_1438656162.html


sábado, 13 de diciembre de 2014

Muere el escritor Ralph Giordano, nacido en Alemania, testigo y sobreviviente del Holocausto.




















El escritor alemán Ralph Giordano, testigo y superviviente del Holacausto al que dedico buena parte de su obra, murió a los 91 años de edad, informó su editorial, Kiepenheuer&Witsch.

Giordano, nacido el 20 de marzo de 1923 en Hamburgo, era hijo de una judía y logró escapar por poco a la persecución nazi.

En 1940 fue forzado por los nazis a abandonar el colegio sin graduarse, y cuando la familia estaba a punto de ser deportada, fueron escondidos por una mujer de Hamburgo en el sótano de un edificio en ruinas.

Allí permanecieron los Giordano escondidos hasta 1945, cuando Hamburgo fue liberada por el ejército británico.

"A veces me levantó y me pregunto si de verdad estoy vivo", dijo Ralph Giordano con motivo de la celebración de sus ochenta años.

Pese a esa experiencia, el escritor decidió permanecer en Alemania después de la guerra.

Su obra se compone de 23 libros que, como él solía decir, venían de lo más hondo de su biografía.

Su título más conocido es "Die Bertinis" ("Los Bertini"), la historia de una familia judía en tiempos de los nazis que posteriormente fue llevada al cine.

Otros títulos que lograron una gran difusión fueron "Die zweite Schuld oder von der Last ein Deutscher zu sein" ("La segunda culpa o la carga de ser alemán”), "Wenn Hitler den Krieg gewsonnen hätte" ("Si Hitler hubiera ganado la guerra") y su autobiografía "Erinnerungen eines Davongekommenen" ("Memorias de uno de que se salvó").

En sus últimos años, se convirtió en un acérrimo crítico del Islam y sostuvo que en Alemania se le daba demasiado margen de acción al fundamentalismo islamista.

Defendía con vehemencia esas posiciones y mantenía su convicción de que la integración de los inmigrantes musulmanes en Alemania había fracasado.


Fuente: Aurora

miércoles, 12 de noviembre de 2014

BERTOLT BRECHT: La piel de no rozarla con la piel,
























fuente:
Esteban Martinez‎-SANTA FE EN TU CORAZON- facebook.



Bertolt Brecht:

(Eugen Berthold Friedrich Brecht; Augsburg, 1898 - Berlín oriental, 1956) Escritor alemán. Además de ser uno de los dramaturgos más destacados e innovadores del siglo XX, cuyas obras buscan siempre la reflexión del espectador, trató también de fomentar el activismo político con las letras de sus lieder, a los que Kurt Weill puso la música.

Comenzó en Múnich sus estudios de Literatura y Filosofía en 1917, a los que añadiría posteriormente los de Medicina. Durante la I Primera Guerra Mundial comenzó a escribir y publicar sus obras. Desde 1920 frecuentó el mundo artístico de Múnich y trabajó como dramaturgo y director de escena. En este entorno conoció a F. Wedekind, K. Valentin y L. Feuchtwanger, con quienes mantuvo siempre un estrecho contacto. En 1924 se trasladó a Berlín, donde trabajó como dramaturgo a las órdenes de Max Reinhardt en el Deutsches Theater; posteriormente colaboró también en obras de carácter colectivo junto con Elisabeth Hauptmann, Erwin Piscator, Kurt Weill, Hans Eisler y Slatan Dudow, y trabó relaciones con el pintor Georg Grosz.
En 1926 comenzó su dedicación intensiva al marxismo y estableció un estrecho contacto con Karl Korsch y Walter Benjamin.

 Su Dreigroschenoper (Opera de cuatro cuartos, 1928) obtuvo en 1928 el mayor éxito conocido en la República de Weimar. En ese año 1928 se casó con la actriz Helene Weigel.

Será en 1930 cuando comience a tener más que contactos con el Partido Comunista Alemán. El 28 de febrero de 1933, un día después de la quema del Parlamento alemán, Brecht comenzó su camino hacia el exilio en Svendborg (Dinamarca). Tras una breve temporada en Austria, Suiza y Francia, marchó a Dinamarca, donde se estableció con su mujer y dos colaboradoras, Margarethe Steffin y Ruth Berlau. En 1935 viajó a Moscú, Nueva York y París, donde intervino en el Congreso de Escritores Antifascistas, suscitando una fuerte polémica.

En 1939, temiendo la ocupación alemana, se marchó a Suecia; en 1940, a Finlandia, país del que tuvo que escapar ante la llegada de los nazis; y en 1941, a través de la Unión Soviética (vía Vladivostok), a Santa Monica, en los Estados Unidos, donde permaneció aislado seis años, viviendo de guiones para Hollywood. En 1947 se llevó a la pantalla GalileoGalilei, con muy poco éxito. A raíz del estreno de esta película, el Comité de Actividades Antinorteamericanas le consideró elemento sospechoso y tuvo que marchar a Berlín Este (1948), donde organizó primero el Deutsches Theater y, posteriormente, elTheater am Schiffbauerdamm. Antes había pasado por Suiza, donde colaboró con M. Frisch y G. Weisenborn.

En Berlín, junto con su esposa Helene Weigel, fundó en 1949 el conocido Berliner Ensemble, y se dedicó exclusivamente al teatro. Aunque siempre observó con escepticismo y duras críticas el proceso de restauración política de la República Federal, tuvo también serios conflictos con la cúpula política de la República Democrática.

Brecht es sin duda uno de los dramaturgos más destacados del siglo XX, además de uno de los líricos más prestigiosos. Aparte de estas dos facetas, cabe destacar también su prosa breve de carácter didáctico y dialéctico. La base de toda su producción es, ya desde los tiempos de Múnich, una posición antiburguesa, una crítica a las formas de vida, la ideología y la concepción artística de la burguesía, poniendo de relieve al mismo tiempo la necesidad humana de felicidad como base para la vida.

Con su dedicación al marxismo, esta postura se hizo mucho más radical y pasó de hacer referencia a un individuo aislado a enmarcarse en el ámbito del conjunto de la sociedad: el individuo autónomo aniquilado por el capitalismo (Mann ist Mann, El hombre es el hombre, 1924/25) consigue nuevas cualidades dentro del colectivo. Con el personaje que da título a su drama Baal(1922), Brecht creó un tipo que aparece a lo largo de toda su producción en diversas variaciones (Schweyk im Zweiten Weltkrieg, Schweyk en la Segunda Guerra Mundial, 1943) y que se expresa de manera mucho más radical en los fragmentos Untergang des Egoisten Johann Fatzer (El ocaso del egoísta Johann Fatzer, 1927/30) y Die Reisen des Glücksgotts (Los viajes del dios de la suerte, 1941).

La posición opuesta la representan las figuras maternales junto con el colectivo revolucionario y los dialécticos (Geschichten von Herrn Keuner, Historias del señor Keuner, 1930). El desarrollo literario de Brecht, que en su lírica pasa desde un acercamiento crítico a la "Neue Sachlichkeit" hasta formas de resistencia colectiva (Lieder-Gedichte-Chöre, Canciones-Poemas-Coros, 1934), está influido por la Biblia de Lutero, la obra de Shakespeare y la Antigüedad Clásica, así como por el teatro asiático y la filosofía china.

Brecht entiende la filosofía como la doctrina del buen comportamiento, una categoría que resulta fundamental en su obra. En este sentido entiende sus textos como intentos progresivos de provocar asombro, reflexión, reproducción y cambios de actitud y de comportamiento en el espectador. Para ello utiliza el conocido "efecto de distanciamiento" ("Verfremdungseffekt"), que no debe ser entendido sólo como una técnica estética, sino como "una medida social". Sus intentos dramáticos más radicales de carácter pedagógico y político sonLindberghflug (El vuelo de Lindbergh, 1929), Das Badener Lehrstück und der Neinsager (La parábola de Baden y el que decía que no, 1930), Die Maßnahme, (La medida, 1930), Die Ausnahme und die Regel (La excepción y la regla, 1930) y Die Horatier und die Kuratier (Los horacianos y los curacianos, 1934); en todos ellos se pone de relieve una fuerte separación entre escenario y espectador.

Con la llegada del nacionalsocialismo todos estos intentos revolucionarios perdieron sus presupuestos sociales. En el exilio, Brecht escribió sin publicarlas algunas de sus piezas más conocidas: Leben des Galilei (Vida de Galileo Galilei, que apareció en 3 versiones: una danesa de 1938-39, otra americana de 1945-46, y la tercera, berlinesa, de 1953-55), Mutter Courage und ihre Kinder(Madre Coraje y sus hijos, 1939), Der gute Mensch von Sezuan (El hombre bueno de Sezuan, 1943), Herr Puntila und sein Knecht Matti (El señor Puntila y su criado Matti, 1940), aparte de escritos teóricos sobre teatro (Der Messingkauf, La compra de latón, 1939/40) y algunos apuntes para unas novelas (Tui-Roman,Novela de Tui, 1930/42; Die Geschäfte des Herrn Julius Caesar, Los negocios del señor Julio César, 1938/39). Con sus análisis sobre el fascismo y los Svendborger Gedichte (Poemas de Svendborg, 1939) tomó parte activa en la lucha antifascista.

Condicionado por la situación social, tras 1945 trabajó sólo en obras de carácter didáctico, olvidando sus experimentos de los primeros años. Tal vez esto fue lo que le convirtió en un clásico hasta el punto de que el teatro actual (tanto en la antigua RDA como en la antigua RFA) sería impensable sin él.


fuente: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/brecht.htm

martes, 20 de mayo de 2014

MEXICO LITERARIO: Presentan 'Residuos de espanto' de la escritora Liliana V. Blum,en Bellas Artes

POR: EL SIGLO DE DURANGO / DURANGO

“El pasado sigue siendo el ruido de fondo 
para cada acto de mi vida”
— Liliana V. Blum
“Residuos de espanto”, la primera novela 
de la escritora duranguense Liliana V. 
Blum, fue presentada recientemente en la            Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas 
Artes de la Ciudad de México, con las      
palabras de Eduardo Antonio Parra, Martín     
Solares y Marcial Fernández.  
Liliana V. Blum explicó en entrevista que
“Residuos de espanto” es la historia de dos     
sobrevivientes del Holocausto que por 
azares del destino terminan en una 
pequeña clínica, y conectan sus 
anécdotas de supervivencia en 
Auschwitz a través de la nieta de uno de 
ellos.
“Abigail, la nieta, es como una abeja que 
lleva dos historias afortunadas entre uno 
y otro sobreviviente, que están al final de 
sus vidas, pero esta vez por causas        
naturales”, comentó la escritora mexicana.
Para la creación de “Residuos de 
espanto”, la escritora comenzó por 
imaginar la historia de Abigail, una joven 
que quedó huérfana porque su padre 
intentó vengar a su raza después de la        
Segunda Guerra, que fue criada por su 
abuela, quien es sobreviviente de un 
campo de concentración. Después imaginó la 
historia de Józef, el otro sobreviviente 
a quien Abigail conoce en el hospital.
Para el título, Blum se inspiró en un 
fragmento de una novela de Alejo 
Carpetier. Asimismo, señaló que por 
el tema, “Residuos se separa un poco 
del resto de mi obra, que trata en su 
mayoría de mujeres en contextos
aparentemente normales, pero que de             
alguna manera llegan a ponerlas en 
una situación límite para ellas, de 
modo que tienen que reaccionar”.

Trayectoria 

Liliana V. Blum (Durango, 1974) es 
narradora. Estudió la licenciatura en 
literatura comparada en la 
Universidad de Kansas y la maestría 
en educación con especialidad en 
humanidades. Su obra ha formado 
parte de numerosas antologías y ha 
publicado los libros de cuentos La 
maldición de Eva (2002), Vidas de 
catálogo (2007), ¿En qué se nos fue 
toda la mañana? (2007), Yo sé 
cuando expira la leche (2011).




http://www.elsiglodedurango.com.mx/noticia/513719.
presentan-residuos-de-espanto-en-bellas-artes.html