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lunes, 4 de abril de 2016

ARGENTINA: Marcos Aguinis : "El kirchnerismo superó a Calígula con sus robos y abusos"





El prestigioso escritor y médico habló con Infobae sobre su nuevo libro, la autobiografía "La novela de mi vida", su decepcionante paso por la política durante el gobierno de Alfonsín y por qué es tan difícil escribir ficción sobre los últimos doce años de la Argentina


—Después de decenas de novelas, ensayos y biografías de otros personajes, decide ahora publicar su autobiografía. ¿Por qué?
—Este libro lo terminé de escribir hace muy poquito, ahora que he cumplido 82 años, pero en realidad me está dando vuelta hace años, debido a que editores, libros y amigos insisten en que yo he tenido muchas vidas en una sola vida, y que tendría que contar mi historia. Yo nunca lo pude explicar, pero siempre sentí deseos de expresarme, de experimentar, de vivir. A lo largo de todo este tiempo viví muchos momentos de felicidad, y muchas frustraciones; hubo momentos de temeridad y de temor. Comencé con mis actividades artísticas de chico, luego actividades científicas, me he manejado en esos dos andariveles al mismo tiempo. Siempre recuerdo una frase del gran escritor ruso Anton Chéjov: "La medicina es mi esposa, pero la literatura es mi amante". Puede parecer algo poco serio, pero es muy divertido, y yo he tenido relaciones simultáneas con la ciencia y el arte, y me han dado ambas muchas satisfacciones.
—Su historia es la de alguien que se hizo desde muy bajo, un caso ejemplar de la cultura del esfuerzo del siglo XX en la Argentina.
—Es importante recordar que hay dos palabras que no se suelen diferenciar bien pero son muy diferentes: instrucción y educación. Instrucción es el cúmulo de información, pero educación es el cúmulo de valores. Yo desde chico tuve las dos cosas de mis padres. Mi mamá era una inmigrante europea, que sabía muchos idiomas pero que no pudo estudiar, mientras que mi padre era un hombreador de bolsas en Dock Sud. De manera que yo conocí el esfuerzo y al mismo tiempo los valores: el valor del estudio, del trabajo, pero al mismo tipo de la instrucción. Me estimulaban a leer. Cuando era chico me llevó mi madre de las orejas a la biblioteca pública que estaba a lado de la casa y le encargó a la bibliotecaria que controlara que yo leyera. Empecé con historietas, como todos los chicos, pero después avancé y a los 15 años ya había leído toda la biblioteca. El esfuerzo fue siempre algo permanente en mi vida y eso llevó a que en muchos momentos corriera grandes riesgos por defender esos valores
—Denos un ejemplo.
—Por ejemplo, a poco de haberse producido la última dictadura, yo organicé un coloquio de plurarismo cultural, a fines de 1976, en el Centro Cultural San Martín, que recién se inauguraba, con voces y discursos muy fuertes. Luego, antes que cayera la Dictadura, en 1982, publiqué un libro, "Carta esperanzada a un general", en el que hice una disección muy cruel sobre la mente militar, que provocó un gran estremecimiento. Los editores no se animaron a publicarlo ni en Brasil, que estaba en plena dictadura, ni en España, donde había ocurrido hace poco el "Tejerazo".

—Reconoce en el libro que su paso por la política durante el gobierno de Alfonsín no fue satisfactorio. ¿Por qué?
—No pude hacer todo lo que quise. Hubo obstáculos, envidias y sabotajes. Sin embargo, fue importante ganarme el apoyo de algunos funcionarios de antigüedad en la Secretaría de Cultura, especialmente de dos, ambos peronistas, que me dijeron que confiara en ellos, que me iban a ayudar para que no me equivocase. Muchas veces yo estaba por firmar cosas y me decían "Doctor, no firme". Pero no me puedo olvidar que fui saboteado y que ejercí el cargo de Secretario de Cultura la mitad del tiempo del que debía hacerlo. Es la mezquindad típìca de la política, por eso no puedo decir que haya sido lo más satisfactorio de mi vida, pero sucedió durante un momento muy especial que muchos argentinos ya han olvidado. Fue una verdadera primavera cultural, el pais salía de la oscuridad de la Dictadura y había un estallido de júbilo, de alegría y de libertad.
—Uno de los pasajes más fuertes del libro, con el que elige abrir y cerrar su relato, es el recuerdo de haber visto llorar a su padre cuando se entera por carta que su abuelo había sido asesinado por los nazis.
—Me marcó mucho. Yo admiraba a mi padre, era un hombre fuerte, alegre, que me narraba muchas historias, y verlo llorar me conmovió. Pero eso fue acompañado de ser testigo de otras manifestaciones de discriminación, y eso llevó que yo desarrollara otros valores, en honor a la igualdad, a la democracia, que fueron marcando mi vida.
—Un aspecto extraordinario de su trayectoria es que siempre fue un autor muy prolífico, incluso durante los años en los que ejercía la profesión de neurocirujano y psiquiatra. ¿Cómo encontraba tiempo para realizar todas estas actividades?
—Efectivamente no sé cómo encontraba el tiempo para escribir los libros, porque muchas veces no era solo escribirlos, sino también hacer largas investigaciones previas. Te cuento una anécdota de cómo escribí "La cruz invertida". En esa época yo estaba trabajando muchísimo, y era prácticamente el único neurocirujano de todo el sur de la provincia de Cordóba. Yo estaba radicado en Río Cuarto, donde estaba el sanatorio grande en el que trabajaba, y de allí me llamaban y yo iba con mi autito a atender, a operar. Y en esos viajes iba imaginando los capítulos de esa novela. En otros momentos he sufrido mientras escribía. Por ejemplo, en "La gesta del marrano", cuando tenía que describir las torturas que realizó la Inquisición, yo realmente la pasaba mal.

—Usted abordó el kirchnerismo desde el ensayo, pero nunca desde la novela. ¿Tiene planeado escribir una ficción sobre estos doce años, como lo hizo sobre otros momentos históricos del país?
—El kirchnerismo es muy tentador, porque supera todo lo que se ha visto, pero el problema es que han cometido tal nivel de tropelías, de barbaridades, que se ha debilitado nuestra capacidad de asombro. Todos los días se conocen nuevos abusos, nuevos robos, y esa debilidad en el asombro lleva a una debilidad en la indignación. Y pienso ¿qué podría escribir sobre el kirchnerismo? Si es una especie de circo que supera a Calígula, que supera a Nerón, ¿qué voy a inventar? No hay espacio para la fantasía, supera lo que uno puede imaginar.

Fuente: http://www.infobae.com/2016/04/03/



domingo, 6 de diciembre de 2015

Pilar Rahola, LA GRAN PERIODISTA ESPAÑOLA E INTERNACIONAL NOS OFRECE SU "PATINAZO Y VERDAD".



Pilar Rahola

Patinazo y verdad 

El gran Mufti de Jerusalén también organizó las brigadas musulmanas de la 13.ª división de montaña SS Handschar de las Waffen SS y las brigadas árabes de las Arabische Freiheitskorps, dedicadas literalmente a cazar paracaidistas en los Balcanes. Los historiadores hablan de miles de serbios cristianos, judíos bosnios y gitanos que murieron bajo estas brigadas.
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Lo más hiriente del patinazo verbal de Netanyahu es que lo ha perpetrado un judío. Y no sólo un judío, sino el primer ministro del Estado judío, lo cual añade escándalo a sus palabras. Ciertamente, insinuar que el proyecto de Hitler no era exterminar a los judíos y que ello fue una sugerencia del líder árabe Haj Amin al Huseini es una barbaridad indigerible. Y por mucha tensión que viva Israel en estos momentos trágicos -con palestinos de 14 y 15 años apuñalando a judíos-, nada justifica jugar políticamente con el Holocausto. Es una banalización y una maldad.

Dicho lo cual, es cierto que Netanyahu usa parte de la verdad histórica al nombrar al funesto Al Huseini, estudiante del salafista Rashid Rida, representante máximo de los Hermanos Musulmanes en Palestina, y nombrado gran muftí de Jerusalén por mandato británico.

Gracias a los documentos desclasificados y publicados en el National Archives conocemos las barbaridades que lideró y su estrecha relación con los nazis. Entre otras acciones violentas, fue el responsable de masacres de judíos como la que se perpetró en Hebrón, que destruyó sinagogas y casas, asesinó a sangre fría a 135 judíos en un sabbat y prácticamente acabó con la comunidad judía de Hebrón, que había sobrevivido a siglos tumultuosos. Además hizo editar el Mein Kampf de Hitler y es famosa su alocución en la radio de Berlín, en 1944: "Árabes, asesinad a los judíos allí donde se encuentren".

Ese capítulo, el de la estrecha relación con los nazis, fue el más sangriento de su biografía: visitó a Hitler en 1941 -que lo protegió siempre-, pagó fortunas inmensas para ayudar a los nazis y visitó a Eichmann para conocer directamente los planes de exterminio. Los documentos hablan de 50.000 marcos mensuales entregados a Hitler, salidos de la waqf y las reservas de huérfanos que controlaba. También organizó las brigadas musulmanas de la 13.ª división de montaña SS Handschar de las Waffen SS y las brigadas árabes de las Arabische Freiheitskorps, dedicadas literalmente a cazar paracaidistas en los Balcanes. Los historiadores hablan de miles de serbios cristianos, judíos bosnios y gitanos que murieron bajo estas brigadas. También intentó sin éxito que el Tercer Reich bombardeara Tel Aviv y fue el responsable de impedir, el mayo de 1943, el viaje de la Cruz Roja a Palestina con 4.000 niños judíos provenientes de Bulgaria y Hungría, y otro de 500 niños judíos de la ciudad croata de Arbe. Acabaron en las cámaras de gas. Cuando terminó la guerra civil, consiguió asilo en Egipto y fue uno de los fundadores de la Liga Árabe. Dio refugio a decenas de nazis y, a pesar de las peticiones de Israel y Yugoslavia, nunca fue concedida su extradición. Murió tranquilamente en Beirut en 1974 y su sobrino, Yasir Arafat, lo honró asegurando que era "nuestro máximo y primer héroe".

Conocer el pasado sangriento explica mucho del presente trágico... 



Pilar Rahola
La Vanguardia. Barcelona.
24/10/2015 

lunes, 26 de octubre de 2015

ARGENTINA: El tour tras las huellas de nazis por Bariloche. Según estadísticas no oficiales, entre 1945 y 1950 al país llegaron alrededor de 100.000 refugiados nazis.


El tour tras las huellas de nazis por Bariloche




Claudio Andrade


La primera vez que Joseph Mengele rindió el examen para sacar su licencia de conducir en Bariloche lo reprobó por desconocer el nombre de las calles y los giros de la localidad. Era un buen conductor pero llevaba pocos meses en la zona. Para el trámite utilizó el nombre con el que entró al país el 20 de junio de 1949, Helmut Gregor, cédula Nº 3.940.484 otorgada por la Policía Federal argentina. Corría el año 1950. Con el tiempo el “Doctor Muerte” comenzó a sentirse cómodo en la pequeña villa de montaña y optó por recuperar sus marcas de nacimiento. Con una salvedad, en la Patagonia, en sus tarjetas de presentación que lo indicaban como médico, cambió el Joseph por José: José Mengele.

Existen testimonios y pruebas documentales que demuestran la presencia de uno de los más despiadados criminales nazis en el sur del país. Aquel que experimentaba con prisioneros en Auschwitz. Entre ellos, el del director de radio Nacional, Francisco Caló, quien refirió esta anécdota al periodista Abel Basti. El mismo cronista que escribe estas líneas tuvo en sus manos una de aquellas tarjetas, una libreta negra con las direcciones y nombres de sus contactos en la Argentina y Chile y una valija con sellos de varios hoteles (entre ellos el Cabo de Hornos de Punta Arenas, Chile), todas pertenencias que Mengele abandonó en el subsuelo de una chacra del Alto Valle de Río Negro.


Como consecuencia de la forzada inmigración nazi a la cordillera, Bariloche ha quedado contenida en un aura de destino paradisíaco que, a su vez, envuelve otra más oscura, la de un refugio perfecto, discreto, para los fascistas que huyeron de Europa en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Las sospechas de su papel como escondite nazi fueron bien confirmadas por el apresamiento del antiguo vecino y otrora capitán de las SS Erich Priebke en 1995.

Pasaron unos cuantos años antes de que el negocio turístico comenzara a sacarle rédito a la polémica fama. Desde hace un par de temporadas el “Tour Nazi” ya forma parte de la ciudad. Se trata de itinerarios que funcionan casi en secreto y que son publicitados discretamente, “punto a punto”, por organizaciones independientes, instituciones educacionales de Estados Unidos y algunos países de Europa, y empresas turísticas locales que no quieren desaprovechar la veta. 

Estos grupos de estudiosos o simples curiosos son capaces de gatillar altas cifras por una “visita guiada” que les permita observar por sus propios ojos dónde y cómo vivieron Mengele, Erich Priebke o, incluso, Hitler y Eva Braun – de ser verdad que sobrevivieron a la caída de Berlín como indica una versión histórica-. En general, pagan de 2000 a 10.000 pesos por una o varias jornadas guiadas hacia las propiedades de los ex jerarcas nazis. Un tour común, personalizado, de media jornada (10 horas corridas), en cualquier lugar de la Patagonia ronda los 2.000 pesos. De manera que los honorarios doctos no se salen de la norma.

Hay agencias internacionales y locales que ofrecen por estos días una visita al “Bunker Nazi”, las ruinas de lo que presuntamente fue una fortaleza militar levantada por fanáticos de Adolf Hitler en las afueras de Bariloche. Para molestia de no pocos habitantes, la localidad es hoy un punto insoslayable a la hora de tratar la historia del nazismo después de Hitler. El escritor y periodista Abel Basti ha vendido unos 50.000 ejemplares de su “Guía Turística Nazi” en Bariloche y alrededor de otros 100.000 libros con sus títulos referentes a la teoría de que Hitler no se suicidó sino que vivió largos años en esta ciudad, en la que habría criado, junto a Eva Braun, a dos hijos.

Las librerías barilochenses tienen una sección especial dedicada al nazismo, por lo general bien expuesta al público, con 20 a 40 títulos que refieren al tránsito de los alemanes por Sudamérica. La lista de criminales que estuvieron en la zona es extensa y no termina con Mengele sino que más bien comienza. A éste le siguieron Reinhard Kops, un agente de inteligencia y al que se le adjudica la muerte de miles de judíos en Albania. Kops fue propietario del coqueto hotel Campana todavía abierto; Erich Priebke, el capitán de las SS, al que se juzgó y condenó por participar del fusilamiento de 335 civiles en la masacre de las Fosas Ardeatinas cerca de Roma; Hans Rudel, el piloto preferido de Hitler y que se transformaría en socio del Club Andino local; Adolf Eichmann, uno de los cerebros del Tercer Reich, finalmente capturado y secuestrado por los servicios de inteligencia israelíes en Buenos Aires; Friderich Lantshmer, gobernador nazi del Tirol austríaco, entre muchos otros. Estos hombres, que alguna vez fueron la encarnación del dolor y la sangre en el marco de la Segunda Guerra Mundial, se convirtieron en vecinos de los que nadie conserva un reproche.

Al contrario. La tensión con respecto a su pasado es como un río subterráneo en la vida cotidiana de Bariloche. Algunas de las obras y entes que mejor representan a los barilochenses, como el prestigioso Colegio Primo Capraro, la Asociación Cultural Alemana, el Club Andino Bariloche, la estética sólida y cuidada de sus atractivas casas del centro, su sabrosa gastronomía, su conocida vocación por la música clásica, se encuentran en deuda con la inmigración de los países germanos. “Hay gente de gran poder adquisitivo que quiere que los lleves a los hogares de los nazis, que les muestres la ciudad que ellos habitaron hace 50 o 60 años”, explica Basti. El periodista también recibe la solicitud de grupos de estudio y de colegios secundarios de todo el país. 

“El nazismo no desapareció de la faz de la tierra, se convirtió en otra cosa. Es por eso que tenemos que repensar la historia y ver cómo nos afecta hoy. En Bariloche no hay jerarcas nazis, pero quedaron sus casas, sus construcciones, sus obras y dejaron, algunos de ellos, también su impronta ideológica”, reflexiona Basti.


En el centro y en especial en la Avenida Belgrano, se acumulan las casas donde hoy viven los descendientes de los inmigrantes alemanes, suizos y austríacos. También hay franceses, eslovenos y polacos, pero son los menos. En esta avenida está ubicado el hotel Campana de Kops y justo enfrente el que fue el hogar de Mariano Barilari, un médico que, según cuentan, conoció a Sigmund Freud y practicaba el hipnotismo. Este hermoso chalet habría sido escenario de cenas de las que participaban las familias Mengele y Eichmann. La vivienda es, en la actualidad, el punto de partida de cualquier tour dedicado a los nazis. 

“Principalmente trabajo con grupos de turistas o estudiosos que vienen de Norteamérica. Hay un especial interés entre ellos por profundizar el tema trasladado aquí”, explica el destacado historiador, periodista y escritor Hans Schulz. Schulz, uno de los principales biógrafos de la ciudad, está convencido de que los recorridos temáticos ayudan a quitarle el peso mitológico que ha adquirido una materia que no se discute en los almuerzos de la clase media argentina. Esto a pesar de que, según estadísticas no oficiales, entre 1945 y 1950 al país llegaron alrededor de 100.000 refugiados nazis.


“Durante décadas los argentinos se han referido solapadamente a Bariloche como un refugio para los nazis.
Las autoridades de turismo y del gobierno municipal, que hablaron bajo condición de anonimato, dicen que las personas son injustas al creer que Bariloche es un refugio nazi porque se trata de un argumento basado únicamente en las acciones de una pequeña fracción de sus residentes”, escribió en 1995 The New York Times cuando Priebke fue extraditado a Italia en medio de la conmoción de toda una comunidad. Desde entonces se han multiplicado las miradas dirigidas al sur por esta particular razón. El turismo, dedicado a la temática nazi, tiene abundante material para explotar en su beneficio.



fuente: diario CLARIN, Buenos Aires.
http://www.clarin.com/opinion/Bariloche-nazis-Segunda_Guerra_Mundial-turismo-Abel_Basti_0_1438656162.html


sábado, 9 de mayo de 2015

Nazismo/Fascismo:Un libro revela que Franco colaboró con Hitler en las deportaciones de españoles y judíos a campos de concentración



El periodista Carlos Hernández ha escrito 'Los últimos españoles de Mauthausen', un libro que incluye documentos inéditos que demostrarían cómo Franco fue un actor activo en la deportación de más de 9.000 españoles.

El autor también incorpora telegramas nunca vistos hasta ahora que reflejarían la falta de voluntad del dictador español por salvar a unos 50.000 judíos de origen sefardí.

"Resultó más sencillo encontrar documentación fuera de España. Aquí hay más trabas", asegura en conversación con eldiario.es

Documentos hasta ahora inéditos demuestran que Franco colaboró con Hitler en la deportación de más de 9.000 españoles que acabaron en los campos de concentración nazi. La mitad de ellos no salieron con vida. Las pruebas y los testimonios que lo prueban los ha recopilado el periodista Carlos Hernández en el libro Los últimos españoles de Mauthausen. Pero hay más. 

Telegramas nunca vistos apuntalan la responsabilidad de Franco en el asesinato de más de 50.000 judíos de origen sefardí (descendientes de los judíos expulsados de la Península Ibérica a finales de la Edad Media).

"Escribiendo me he dado cuenta de que nos han engañado. La educación maniquea que se nos ha impartido ha intentado reescribir la historia", lamenta Hernández en conversación telefónica con eldiario.es. El libro surgió de las ganas de dar carpetazo al cargo de conciencia que sufrió al morir su tío Antonio, prisionero en Mauthausen. "Nunca le pregunté sobre el asunto de la deportación y tenía una espina clavada", apostilla.

Se puso manos a la obra y empezó a bucear por archivos, bibliotecas y hemerotecas hasta gestar una obra de más de 500 páginas con la que poner punto y final a esa tesis tan extendida de que la dictadura española no se inmiscuyó en la Segunda Guerra Mundial. Con un vasto material, alguno desconocido hasta el momento, el periodista consigue llegar a una conclusión: Franco, desde España, y Hitler, desde Alemania, se conjuraron con la idea de enviar a los campos de exterminio nazi a 9.328 ciudadanos españoles. 
De ellos, más de 5.000 no consiguieron sobrevivir a las terroríficas condiciones de los campos de concentración.

El germen de esta historia se remonta al 31 de julio de 1938. Ese día la policía franquista y la Gestapo –policía secreta nazi– acordaron un protocolo de actuación para agilizar los procesos de extradición y el intercambio de información sobre sus enemigos comunes. A partir de ahí, la comunicación no se cortó, sino más bien, se intensificó. En una de las cartas, Madrid admite que se "desentiende" de la suerte que puedan correr los españoles que todavía no han sido capturados por la Francia ocupada y devueltos a España.

Pero el día 'D' estaba aún por llegar. El mismo día en el que el ministro español de Gobernación Ramón Serrano Suñer visitaba Berlín, el Reich emitió una orden que despejó el camino para que miles de presos españoles acabarán en campos de concentración.

"Es ridículo pensar que todo responde a una casualidad", apunta el autor del libro, quien no duda de que "Hitler hizo el trabajo sucio a Franco para que el dictador español se pudiera librar de los ciudadanos que consideraba sería peligroso que volvieran a España". En el libro se mencionan además distintos documentos que demostrarían que Alemania informó "puntualmente" de sus planes de deportar a los españoles capturados en el país galo.

Lo desalentador viene a continuación. Según el relato de Carlos Hernández, Franco tuvo en sus manos la posibilidad de salvar a muchos españoles de una muerte segura y no lo hizo. "El régimen español tuvo capacidad de decisión sobre el destino de los españoles. Es más, salvó a dos personas que tenían vínculos con los franquistas. Lo intentó con algunos otros pero la respuesta que llegó desde Alemania es que ya era tarde. Estaban muertos", explica.

Pero ¿quiénes eran esos españoles? El escritor perfila tres grupos: los que sirvieron en las filas del Ejército francés en la Segunda Guerra Mundial, miembros de la Resistencia, y los hombres, mujeres y niños refugiados en la pequeña ciudad francesa de Angulema y que formaron parte del 'Convoy de los 927'. En total, más de 9.000 españoles, de los que 5.180 murieron, 330 figuran como desaparecidos y 3.800 sobrevivieron. Como el murciano Francisco Griéguez, que a estas alturas todavía sigue sin poder conciliar el sueño y cuyo testimonio se incluye en el libro.

50.000 judíos que Franco podría haber salvado
Franco tuvo responsabilidad en el exterminio de judíos; en concreto, de 50.000 de origen sefardí. Lo asegura el periodista aludiendo a los telegramas que ha conseguido reunir. "Antes de que el Gobierno alemán pusiera en marcha la solución final, aprobó un decreto por el que se permitía a sus aliados repatriar a sus judíos", cuenta. Pero en España se optó por una postura de indiferencia: la circular que se hizo llegar fue la de salvar exclusivamente a los judíos que pudieran demostrar sobradamente su nacionalidad española, una condición muy difícil en ese momento para muchos.

En la captura que se muestra a continuación se puede leer como un diplomático español destinado en el extranjero se desentiende de las consecuencias que puedan tener las restrictivas instrucciones salidas de Madrid y subraya que, si no se levanta la mano, los repatriados "serán pocos". Con estas pruebas en la mano, se deduce, por tanto, que Franco conocía las intenciones de Hitler respecto a los judíos de toda Europa.


Telegrama incorporado por el autor en el libro y facilitado a eldiario.es.

"Simplemente con que hubiera tenido voluntad, podría haber salvado a decenas de miles de judíos de origen sefardí que en los años 40 residían en Europa, principalmente en Salónica y en Budapest", relata el autor. "No es muy moral para un régimen católico pedir a los judíos que en un momento como ese se entrara en el juego de la nacionalidad. Los que se salvaron finalmente no superaron los 700", señala. El origen español de los sefarditas, y por tanto su derecho a acceder a la nacionalidad, sí acredita su condición, se remonta a la época de los Reyes Católicos, cuando los judíos fueron expulsados de la Península Ibérica.

Con todo el material recopilado, ¿ha sido difícil escribir este libro? Responde Carlos Hernández de manera automática, sin rodeos: "Resultó más sencillo encontrar documentación fuera de España. Aquí hay más trabas, como las que puso la Fundación Francisco Franco o la Fundación Ramón Serrano Suñer para poder bucear en los archivos que guardan, y que no se han hecho públicos. "Espero que sigan saliendo más datos", lanza al aire como último deseo.


http://www.eldiario.es/sociedad/Franco-Hitler-deportaciones-espanoles-concentracion_0_347866110.html

miércoles, 12 de noviembre de 2014

BERTOLT BRECHT: La piel de no rozarla con la piel,
























fuente:
Esteban Martinez‎-SANTA FE EN TU CORAZON- facebook.



Bertolt Brecht:

(Eugen Berthold Friedrich Brecht; Augsburg, 1898 - Berlín oriental, 1956) Escritor alemán. Además de ser uno de los dramaturgos más destacados e innovadores del siglo XX, cuyas obras buscan siempre la reflexión del espectador, trató también de fomentar el activismo político con las letras de sus lieder, a los que Kurt Weill puso la música.

Comenzó en Múnich sus estudios de Literatura y Filosofía en 1917, a los que añadiría posteriormente los de Medicina. Durante la I Primera Guerra Mundial comenzó a escribir y publicar sus obras. Desde 1920 frecuentó el mundo artístico de Múnich y trabajó como dramaturgo y director de escena. En este entorno conoció a F. Wedekind, K. Valentin y L. Feuchtwanger, con quienes mantuvo siempre un estrecho contacto. En 1924 se trasladó a Berlín, donde trabajó como dramaturgo a las órdenes de Max Reinhardt en el Deutsches Theater; posteriormente colaboró también en obras de carácter colectivo junto con Elisabeth Hauptmann, Erwin Piscator, Kurt Weill, Hans Eisler y Slatan Dudow, y trabó relaciones con el pintor Georg Grosz.
En 1926 comenzó su dedicación intensiva al marxismo y estableció un estrecho contacto con Karl Korsch y Walter Benjamin.

 Su Dreigroschenoper (Opera de cuatro cuartos, 1928) obtuvo en 1928 el mayor éxito conocido en la República de Weimar. En ese año 1928 se casó con la actriz Helene Weigel.

Será en 1930 cuando comience a tener más que contactos con el Partido Comunista Alemán. El 28 de febrero de 1933, un día después de la quema del Parlamento alemán, Brecht comenzó su camino hacia el exilio en Svendborg (Dinamarca). Tras una breve temporada en Austria, Suiza y Francia, marchó a Dinamarca, donde se estableció con su mujer y dos colaboradoras, Margarethe Steffin y Ruth Berlau. En 1935 viajó a Moscú, Nueva York y París, donde intervino en el Congreso de Escritores Antifascistas, suscitando una fuerte polémica.

En 1939, temiendo la ocupación alemana, se marchó a Suecia; en 1940, a Finlandia, país del que tuvo que escapar ante la llegada de los nazis; y en 1941, a través de la Unión Soviética (vía Vladivostok), a Santa Monica, en los Estados Unidos, donde permaneció aislado seis años, viviendo de guiones para Hollywood. En 1947 se llevó a la pantalla GalileoGalilei, con muy poco éxito. A raíz del estreno de esta película, el Comité de Actividades Antinorteamericanas le consideró elemento sospechoso y tuvo que marchar a Berlín Este (1948), donde organizó primero el Deutsches Theater y, posteriormente, elTheater am Schiffbauerdamm. Antes había pasado por Suiza, donde colaboró con M. Frisch y G. Weisenborn.

En Berlín, junto con su esposa Helene Weigel, fundó en 1949 el conocido Berliner Ensemble, y se dedicó exclusivamente al teatro. Aunque siempre observó con escepticismo y duras críticas el proceso de restauración política de la República Federal, tuvo también serios conflictos con la cúpula política de la República Democrática.

Brecht es sin duda uno de los dramaturgos más destacados del siglo XX, además de uno de los líricos más prestigiosos. Aparte de estas dos facetas, cabe destacar también su prosa breve de carácter didáctico y dialéctico. La base de toda su producción es, ya desde los tiempos de Múnich, una posición antiburguesa, una crítica a las formas de vida, la ideología y la concepción artística de la burguesía, poniendo de relieve al mismo tiempo la necesidad humana de felicidad como base para la vida.

Con su dedicación al marxismo, esta postura se hizo mucho más radical y pasó de hacer referencia a un individuo aislado a enmarcarse en el ámbito del conjunto de la sociedad: el individuo autónomo aniquilado por el capitalismo (Mann ist Mann, El hombre es el hombre, 1924/25) consigue nuevas cualidades dentro del colectivo. Con el personaje que da título a su drama Baal(1922), Brecht creó un tipo que aparece a lo largo de toda su producción en diversas variaciones (Schweyk im Zweiten Weltkrieg, Schweyk en la Segunda Guerra Mundial, 1943) y que se expresa de manera mucho más radical en los fragmentos Untergang des Egoisten Johann Fatzer (El ocaso del egoísta Johann Fatzer, 1927/30) y Die Reisen des Glücksgotts (Los viajes del dios de la suerte, 1941).

La posición opuesta la representan las figuras maternales junto con el colectivo revolucionario y los dialécticos (Geschichten von Herrn Keuner, Historias del señor Keuner, 1930). El desarrollo literario de Brecht, que en su lírica pasa desde un acercamiento crítico a la "Neue Sachlichkeit" hasta formas de resistencia colectiva (Lieder-Gedichte-Chöre, Canciones-Poemas-Coros, 1934), está influido por la Biblia de Lutero, la obra de Shakespeare y la Antigüedad Clásica, así como por el teatro asiático y la filosofía china.

Brecht entiende la filosofía como la doctrina del buen comportamiento, una categoría que resulta fundamental en su obra. En este sentido entiende sus textos como intentos progresivos de provocar asombro, reflexión, reproducción y cambios de actitud y de comportamiento en el espectador. Para ello utiliza el conocido "efecto de distanciamiento" ("Verfremdungseffekt"), que no debe ser entendido sólo como una técnica estética, sino como "una medida social". Sus intentos dramáticos más radicales de carácter pedagógico y político sonLindberghflug (El vuelo de Lindbergh, 1929), Das Badener Lehrstück und der Neinsager (La parábola de Baden y el que decía que no, 1930), Die Maßnahme, (La medida, 1930), Die Ausnahme und die Regel (La excepción y la regla, 1930) y Die Horatier und die Kuratier (Los horacianos y los curacianos, 1934); en todos ellos se pone de relieve una fuerte separación entre escenario y espectador.

Con la llegada del nacionalsocialismo todos estos intentos revolucionarios perdieron sus presupuestos sociales. En el exilio, Brecht escribió sin publicarlas algunas de sus piezas más conocidas: Leben des Galilei (Vida de Galileo Galilei, que apareció en 3 versiones: una danesa de 1938-39, otra americana de 1945-46, y la tercera, berlinesa, de 1953-55), Mutter Courage und ihre Kinder(Madre Coraje y sus hijos, 1939), Der gute Mensch von Sezuan (El hombre bueno de Sezuan, 1943), Herr Puntila und sein Knecht Matti (El señor Puntila y su criado Matti, 1940), aparte de escritos teóricos sobre teatro (Der Messingkauf, La compra de latón, 1939/40) y algunos apuntes para unas novelas (Tui-Roman,Novela de Tui, 1930/42; Die Geschäfte des Herrn Julius Caesar, Los negocios del señor Julio César, 1938/39). Con sus análisis sobre el fascismo y los Svendborger Gedichte (Poemas de Svendborg, 1939) tomó parte activa en la lucha antifascista.

Condicionado por la situación social, tras 1945 trabajó sólo en obras de carácter didáctico, olvidando sus experimentos de los primeros años. Tal vez esto fue lo que le convirtió en un clásico hasta el punto de que el teatro actual (tanto en la antigua RDA como en la antigua RFA) sería impensable sin él.


fuente: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/brecht.htm

domingo, 2 de febrero de 2014

GRECIA -NEO NAZIS: Miles de personas se manifiestan en Atenas contra las agresiones nazis

Miles de personas se manifestaron
este viernes contra las agresiones 
del partido nazi Amanecer Dorado 
en un barrio de la periferia ateniense 
donde en septiembre fue asesinado 
el rapero Pavlos Fyssas y que el 
pasado fin de semana volvió a 
sufrir un ataque de la organización 
de ultraderecha.










La manifestación, convocada por varias organizaciones antirracistas e izquierdistas, partió del punto donde fue asesinado Fyssas a manos de un militante nazi y recorrió el barrio de Keratsini a lo largo de varios kilómetros.
“Ni en Keratsini ni en ninguna parte, aplastad a los fascistas en cada barrio”, “Pavlos vive, luchad contra los nazis” o eslóganes contra el nacionalismo y a favor de inmigrantes y refugiados fueron coreados durante la marcha.
El pasado fin de semana, un centenar de ‘camisetas negras’, como se conoce a las fuerzas de choque de Amanecer Dorado, irrumpió en el barrio de Keratsini, destrozó el altar de flores y velas con el que se recordaba a Fyssas en el lugar de su asesinato, atacó locales y viviendas y lanzó piedras a los vecinos que exigían su marcha.
La familia de Pavlos Fyssas denunció este ataque como “una puñalada a los valores humanos”. Se trató del primer acto de violencia fascista organizada desde que, tras el asesinato del rapero, se iniciase una profunda investigación sobre las actividades criminales de Amanecer Dorado que ha llevado a prisión preventiva a su líder, Nikolaos Mijaloliakos, y a otros cinco diputados, así como a la imputación de tres diputados más y de decenas de militantes y miembros de las fuerzas de seguridad.
En noviembre, dos militantes de este partido ultraderechista fueron asesinados en una acción reivindicada posteriormente por una organización hasta ahora desconocida. Los ánimos entre la izquierda y la derecha ultranacionalista se han tensado de cara a este sábado, cuando se conmemora la crisis de Imia-Kardak de 1996, en la que Grecia y Turquía estuvieron a punto de entrar en guerra por la disputa sobre un islote deshabitado.
Amanecer Dorado ha llamado a los griegos a acudir mañana al centro de Atenas para recordar a los tres soldados griegos muertos durante la crisis de Imia-Kardak y espera que la manifestación se convierta “en el mayor encuentro nacionalista realizado hasta la fecha” en Grecia. “En tiempos de cobardes, nosotros tenemos fe, un movimiento, un líder”, anuncia la proclama de los nazis, que pide a sus seguidores acudir a la manifestación con “banderas” y “antorchas”.
Contra esta manifestación, grupos izquierdistas y antifascistas han convocado contraprotestas también en el centro de Atenas, aunque la Policía ya ha anunciado un gran dispositivo de seguridad y ha dejado claro que sólo permitirá concentraciones y no que los manifestantes marchen por las calles.
EFE