Mostrando entradas con la etiqueta DIABETES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DIABETES. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de enero de 2014

SALUD Y BIENESTAR: Comemos veneno: "El cáncer, la infertilidad y la diabetes son por la comida"


''EL PRECIO DE LOS

ALIMENTOS SE

DISPARARA"

Comemos veneno: "El cáncer, la infertilidad y la diabetes son por la comida"

 

 “El aumento de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y el cáncer está directamente relacionado con los alimentos que comemos. Las hormonas sintéticas presentes en los fertilizantes y pesticidas que entran en contacto con la comida son muy peligrosas para la salud y no suelen detectarse en los análisis toxicológicos, por lo que se invalida el principio de que la ‘dosis hace el veneno’”. Con esta advertencia a modo de carta de presentación, la galardonada documentalista y periodista Marie-Monique Robin nos introduce en el mundo de la agroindustria, su campo de investigación desde hace más de una década, y sobre el que versa su último ensayo: Las cosechas del futuro. Cómo la agroecología puede alimentar al mundo (Península)

Una obra fruto del análisis comparativo de diversos sistemas de producción alimentaria que, en sintonía con otras anteriores como Nuestro veneno cotidiano y El mundo según Monsanto, cuestiona el mito de que la bajada del precio de los alimentos o de que el fin del hambre en el mundo solo son posibles mediante la producción industrial de alimentos. La principal novedad que aporta la autora gala con este último libro es que existe una alternativa demostrable, “más sobresaliente de lo que creía antes de iniciar la investigación”, y que se llama agroecología.

 

El cáncer de cerebro y la leucemia están creciendo a un ritmo anual del uno al tres por ciento entre los niños, según la OMS

La transición de la agroindustria a la agroecología todavía es posible, explica Robin, pero aun existiendo la voluntad política necesaria para propiciar los cambios legislativos que la permitan, “llevará muchos años descontaminar las tierras y las aguas subterráneas hasta poder producir alimentos sanos”. Es por ello que urge, en primer lugar, limitar el uso de pesticidas y transgénicos. “España es el país más permisivo de la UE con el cultivo de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) y la comercialización de otras sustancias tóxicas, como el bisfenol A que en otros lugares como Francia está prohibido”.

Una permisividad, alerta la autora gala, con unas consecuencias más que visibles: “Las parejas españolas son las que más problemas tienen de infertilidad en toda Europa, al afectar a una de cada cuatro”. Al mismo tiempo, los cánceres de cerebro y la leucemia están creciendo a un ritmo anual del uno al tres por ciento entre los niños, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ponen también de relieve el auge del origen fetal de las enfermedades en la edad adulta (presuntamente por el tipo de alimentación de la gestante). “La propia Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ya se está dando cuenta de estas consecuencias y reconociendo las deficiencias del principio toxicológico de que 'la dosis hace el veneno’ debido a las indetectables hormonas sintéticas, como demuestra la mayoría de literatura científica sobre esta cuestión”, apunta Robin.

El cenit del petróleo lo será también de la comida barata

Tradicionalmente se ha relacionado el bajo coste de los alimentos con los monocultivos, el uso de pesticidas y fertilizantes para reducir las plagas, así como otras técnicas modernas de producción a gran escala. Sin embargo, Robin afirma que “los precios de los alimentos que compramos en el supermercado son completamente falsos porque no incluyen los costes directos ni los indirectos”.

Los gastos derivados del tratamiento de las aguas contaminadas, del pago de las tasas por los gases de efecto invernadero, de las subvenciones (para el gasóleo, para exportar o directamente de la Política Agraria Común de la UE), así como de los sistemas públicos de salud, por el aumento de enfermos crónicos, son algunos de los costes asociados a la agroindustria que no se incluyen el precio de origen. “Si sumamos todos estos costes a los productos en origen, su precio subiría y serían más caros que los ecológicos”. Además, añade Robin, más de la mitad del precio está engordado por los intermediarios y finalistas.

 

Tendrán que pasar muchos años para descontaminar las tierras y las aguas subterráneas hasta poder producir alimentos sanos

Una realidad de la que no estamos muy lejos, según la autora gala, para quien antes o después tendrá que dispararse el precio de la comida, ya sea por el fin de las subvenciones (como se prevé con la PAC), por la creciente especulación bursátil con las materias primas en los mercados de futuro, o por el no menos inminente encarecimiento de los combustibles fósiles como el petróleo y el gas, debido a su cenit.

Los productos químicos utilizados en la agroindustria se elaboran a partir de petróleo y gas, por lo que un aumento en el precio de estos recursos, junto a la escasez de agua, pondría a la agroindustria en la encrucijada. “Esta es la gran debilidad de las industrias alimentarias. Se sustentan sobre un modelo que depende de los combustibles fósiles, y está claro que el precio de éstos será cada vez mayor, por lo que el de los alimentos será parejo. No tiene sentido que la alimentación en el mundo dependa de la producción de petróleo en una región tan convulsa como es Oriente Medio”, lamenta Robin.

Alimentos saludables en un mundo sostenible

Las perniciosas consecuencias para la salud y el medio ambiente de la agricultura industrial, así como la crónica de una muerte anunciada que Robin comenzó a describir antes incluso de que se produjesen las primeras crisis alimentarias en Latinoamérica (relacionadas con los biocarburantes) han llevado a la francesa a recorrerse el mundo en busca de alternativas ecológicas. Después de estudiar diferentes técnicas agroecológicas pudo comprobar que su rendimiento puede ser mayor que con técnicas propias de la agroindustria.

 

La gran debilidad de la agroindustria es que se sustenta sobre un modelo dependiente de los combustibles fósiles

“Muchas veces, cuando hablamos de agroecología pensamos que se trata de volver a las técnicas empleadas por nuestros abuelos. No es así, se trata de prácticas mucho más complejas que dependerán de la zona geográfica donde se desarrollen, del tipo de cultivo o del tipo de tierra”, explica la autora. Sin embargo, Robin sí pudo comprobar que todos ellos coincidían en un principio básico: la complementariedad. “Se trata de un principio común mediante el que se busca complementar la biodiversidad del medio, mediante rotación de cultivos o interfiriendo en los ciclos biológicos de los insectos, para prevenir plagas y aumentar la producción”.

La demanda de productos ecológicos por parte de los consumidores ha aumentado proporcionalmente al deterioro de la cadena alimentaria, “pero la oferta todavía no llega para abastecerlos a todos”, apunta Robin. Para hacerla extensiva a todo el mundo no llega con la concienciación del consumidor, que al fin y al cabo es el que más poder detenta con sus decisiones de compra, sino que se necesitan medidas políticas concretas.

Entre las propuestas más urgentes para facilitar el cambio, la periodista cita “la prohibición de la especulación con alimentos, el fomento de la soberanía alimentaria mediante una férrea protección de los mercados y agricultores locales, y el acortamiento de las cadenas de distribución buscando conexiones directas entre consumidores y productores”. Solo mediante la eliminación de los intermediarios y finalistas, explica la francesa, el precio de los alimentos orgánicos se reduciría hasta en un 90%.

Las bases para posibilitar un cambio de modelo están puestas “desde hace muchos años”, pero de no iniciarse una pronta transición, advierte Robin, “no podremos anticiparnos a las crisis alimentarias que resurgirán en cualquier momento”.

jueves, 29 de noviembre de 2012

SALUD Y BIENESTAR: A vos no te va tan mal, gordito


Psicologa Social Maria Mondelli - Recopiladora

A vos no te va tan mal, gordito

 

Más de la mitad de la población tiene exceso de peso en la Argentina y casi dos de cada diez personas son obesas. Así lo determinó la Segunda Encuesta Nacional de Factores de Riesgos (ENFR) para enfermedades no transmisibles, cuyos resultados se difundieron ayer. El estudio -efectuado el año pasado- muestra también un cambio en el consumo de tabaco, que se redujo del 29,7 por ciento en 2005 al 27,1 por ciento en 2009. El objetivo de este relevamiento "es monitorear las principales causas y factores de riesgo que tienen incidencia en enfermedades no transmisibles -como diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares y algunos cánceres-, que son básicamente las principales afecciones que desencadenan la muerte en la Argentina y que implican el 60 por ciento de años de vida perdidos, es decir de enfermedad o mortalidad prematura", según explicó a Página/12 Daniel Ferrante, coordinador de la ENFR.

Según los resultados de esta encuesta, presentada ayer por el Ministerio de Salud, el 53,4 por ciento de la población tiene un exceso de peso y el 18 por ciento de los argentinos es obeso, porcentaje que aumentó en relación con la última ENFR, realizada en 2005, cuando la población obesa en la Argentina era del 14,6 por ciento. El sobrepeso también se acrecentó en la población: hace un lustro era de 34,4 por ciento y en la actualidad el número subió al 35,4.

Otra de las cifras que marca un retroceso en la búsqueda de una vida saludable es el aumento del sedentarismo o la inactividad física, que era de un 46,2 por ciento en 2005 y ahora trepó a un 54,9 por ciento. Así también la alimentación de la mayor parte de la población es poco saludable, si se considera que sólo el 4,8 por ciento ingiere una porción de frutas y verduras diaria y que el 25,4 por ciento agrega sal a las comidas.

"El aumento de la obesidad en la Argentina es de un uno por ciento por año y es una tendencia a nivel mundial", informó Ferrante, que también destacó lo lejos que está el país de algunas indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS): sólo uno de cada veinte argentinos consume las cinco porciones de frutas y verduras diarias recomendadas.

El factor económico incide en el aumento de la obesidad y en la mala alimentación, aseguró a este diario el funcionario. "Un determinante del bajo consumo de frutas y verduras tiene que ver con barreras económicas, también con una ingesta cada vez mayor de comida chatarra, envasada o preparada, que va en contra del consumo saludable y aumenta la ingesta calórica", explicó. Esto determina también el aumento de la obesidad en la población, que se fomenta con el incremento del sedentarismo: "La cantidad de automóviles particulares por habitante ha aumentado, la urbanización se ha concentrado más y, por ello, se manifiesta una reducción del uso del transporte público. Estos factores fomentan la obesidad y la inactividad física. También el aumento de horas de trabajo hace que haya menos tiempo para el ejercicio y la tecnificación laboral implica menos movimiento". Según indicó Ferrante, la mayoría de la población manifestó que no hace actividad por falta de motivación.

En relación con el factor económico y la obesidad, el funcionario adelantó datos: "Del total de la población de ingresos bajos, el 20 por ciento tiene obesidad y del total con ingresos altos el 14 por ciento tiene esta afección crónica".

La segunda ENFR se realizó entre octubre y diciembre de 2009, en la que se relevó a 35 mil personas mayores de 18 años, que viven en distintas ciudades del país. El cuestionario y la metodología utilizada son los mismos con los que se realizó la primera muestra en 2005, lo que permite comparar los datos. Los resultados del estudio fueron difundidos en el marco del II Encuentro Nacional de Vigilancia, Prevención y Control de Enfermedades Crónicas No Transmisibles, que se extenderá hasta hoy en la ciudad de Buenos Aires.

Por otra parte, la encuesta arrojó también que hay un mayor acceso a los servicios de salud, de acuerdo con los controles que dicen haberse realizado los entrevistados en 2009, como incrementos en los controles de colesterol, glucemia, presión, mamografías y papanicolaou. Además, el relevamiento demostró una reducción del consumo de tabaco del 29,7 por ciento en 2005 al 27,1 en 2009, mientras que la exposición al humo de tabaco ajeno disminuyó de 52 por ciento al 40,4, especialmente en las provincias donde rigen las leyes de ambientes ciento por ciento libres de humo.

La importancia de la encuesta radica en que "es una manera de evaluar las políticas tomadas en relación con estos temas y, en este último período, por ejemplo, da cuenta de que no hubo una política fuerte de promoción de la actividad física", señaló Ferrante. Además, la difusión de los resultados permite "la sensibilización e instalación en la sociedad".
Informe: Rocío Ilama. Fuente Pagina12 digital

 

 

 La situación en Estados Unidos :

Ser obeso o tener sobrepeso nos cuesta muy caro

 

Daño del cuerpo, el trabajo y la economía. Comer mal suele ser más barato, pero se paga en salud 

Por Simon Porcher, 
ECONOMISTA Y POLITOLOGO FRANCES.
Fuente Clarin digital


Desde su llegada al poder, el presidente Obama puso la lucha contra la obesidad entre sus prioridades en materia de salud. Verdadero flagelo que en Estados Unidos se describe a veces como epidemia, la obesidad afecta a un tercio de los adultos y 15% de los niños estadounidenses . Su costo financiero para el sistema de salud estadounidense se eleva a 150.000 millones de dólares por año, o sea 1.250 dólares por hogar estadounidense. 

Es el doble de la lucha contra el cáncer . La suma sería aún más astronómica si se tuvieran en cuenta los gastos de salud que quedan a cargo de los individuos obesos y el conjunto de los costos humanos que la enfermedad implica. Efectivamente, la obesidad suele ser punto de partida de otras enfermedades -entre otras, diabetes, hipertensión y trastornos cardiovasculares- costosas en su tratamiento pues se trata de afecciones a largo plazo y que dañan a la economía en su conjunto.

El centro estadounidense de control y prevención de las enfermedades estima que la obesidad es causa de 400.000 decesos por año. La expectativa de vida de los obesos es 9 años menor. Los costos indirectos son también muy importantes: según la Oficina Internacional del Trabajo, la obesidad genera 40 millones de jornadas laborales perdidas y 240 millones de jornadas reducidas en Estados Unidos. Los días de licencia por enfermedad sumados a la reducción de la expectativa de vida representan 4 millones de años de vida profesional perdidos cada año. 

La obesidad es por otra parte una enfermedad fundada en la desigualdad ya que afecta, tanto en Estados Unidos como en Europa, tres veces más a los menos favorecidos . Las razones son tanto económicas -el precio bajo de la mala alimentación - como sociológicas -desigualdades de acceso a la información, preferencia por la facilidad o por el gusto de las comidas rápidas. 

Obama mencionó hace poco la posibilidad de establecer un impuesto a las bebidas azucaradas , para que su consumo resulte menos atractivo. Los estadounidenses consumen 13.000 millones de litros de gaseosa por año.
En Estados Unidos se considera que el consumo excesivo de gaseosas constituye la principal razón del aumento de la obesidad . Desde los años 80, en ese país el precio de frutas y verduras frescas aumentó un 40% mientras que en el mismo período el precio de las gaseosas disminuyó un 40% . En ese mismo lapso, el consumo individual de gaseosas azucaradas se multiplicó por tres en tanto la cantidad de calorías contenidas en esas gaseosas se multiplicaba también por tres.

Este fenómeno explica por sí solo la mitad del aumento de calorías per capita consumidas desde 1980. En la actualidad, los estadounidenses consumen 13.000 millones de litros de gaseosa por año, de los cuales tres cuartas partes corresponden a gaseosas azucaradas. 

Reducir a la mitad la tasa de obesidad permitiría que el sistema de salud estadounidense economizara 17.000 millones de dólares por año , o sea 3% del presupuesto estadounidense para salud. El impuesto tendría la ventaja de controlar un comportamiento nocivo reportando a la vez fondos públicos, a la manera de la lucha contra el tabaquismo.

Copyright Clarín y Le Monde, 2010.
 Traducción de Cristina Sardoy.
Coaching Bariátrico
Mi experiencia, al servicio de tu cambio de vida




Maria Adela Mondelli
 CONTACTO y COMUNICACION
personal  Presencial
C.A.B.A, Argentina, bº Caballito
Teléfono (54-11) 15.5.832.8631
Google Maps
personal A Distancia
vía Messenger, Skype, teléfono.
chat escrito, de voz, webcam
mondelli@vivirmejoronline.com.ar
http://vivirmejoronline.com.ar/inteligencia-emocional/es/Articulos/F_-_Articulos_de_invitados_/1598/Psicologia_-_Obesidad.htm
 

Consulta Psicológica Única e Intensiva Presencial, A Distancia y On Line

jueves, 12 de agosto de 2010

Prevalecen los mitos sobre diabetes

El 62% opina que esta enfermedad controlable causa complicaciones en otros órganos, "se haga lo que se haga"

Fabiola Czubaj
LA NACION



Una encuesta para averiguar cuánto conoce la población sobre la diabetes dio un resultado inesperado: "Una ignorancia preocupante", según las conclusiones del Comité Científico de la Federación Argentina de Diabetes (FAD) sobre las respuestas de más de 1400 personas en seis provincias.

"Lo que rescato de los resultados es la necesidad que existe de una buena educación diabetológica como la mejor forma de que cada persona que tiene esta enfermedad aprenda a cuidarse de tal manera que le permita vivir una vida plena. Simplemente, porque hoy es posible", dijo la doctora Marcela de la Plaza, vicepresidenta de la FAD.

La diabetes aparece cuando la insulina es producida por el páncreas en cantidad insuficiente o cuando el organismo se vuelve resistente a sus efectos, lo que impide controlar los niveles de azúcar en la sangre. Afecta al 8-10% de nuestra población, pero sólo una de cada dos personas sabe que es diabética. Y, peor aún, apenas el 30% con diagnóstico está en tratamiento, según la FAD.

La encuesta incluyó a 1464 porteños, bonaerenses, entrerrianos, rionegrinos, santafecinos y correntinos. El 10% era diabético, lo que hace que la muestra sea representativa del país. Pero el 74% respondió que no y el 16% no supo qué contestar.

Las 14 preguntas sobre cómo se diagnostica la enfermedad, quién la puede padecer, cuáles son las causas y si el tratamiento ayuda a prevenir las complicaciones, entre otras, tenían tres opciones de respuesta: verdadero, falso o no lo sé.

Los resultados revelan que aún prevalecen algunos mitos sobre la prevención y el tratamiento de la diabetes, principalmente por desinformación. "Se desprenden datos francamente alarmantes, que evidencian que un alto porcentaje de la población, más allá de desconocer cuándo se tiene diabetes, es escéptico en cuanto a los beneficios de tratarse, con prejuicios hacia la aplicación de insulina y recibir medicamentos específicos", comentó el doctor Gabriel Lijteroff, director del Comité Científico de la FAD.

Es que mientras que el 62% dijo que la diabetes producirá complicaciones en la vista, las piernas, el corazón y los riñones se haga lo que se haga, una cantidad similar (61%) aseguró que aplicarse insulina puede dañar la vista, los riñones o el corazón. "Este concepto erróneo puede llevar a una persona a no cumplir con el tratamiento que, justamente, busca evitar las complicaciones de la enfermedad en otros órganos vitales", explicó Lijteroff.

Por otro lado, un 53% respondió que la persona con diabetes no puede comer pan, pastas ni azúcares, afirmación que no coincide con la idea de una alimentación equilibrada. "Promueve que, en lugar de que la persona con diabetes aprenda a comer mejor y a tener medida con las porciones, abandone una dieta impracticable para terminar comiendo mal y con excesos", agregó el especialista.

Dijo De la Plaza sobre estos tres mitos: "Conspiran contra un correcto tratamiento. Son creencias muy arraigadas [en la sociedad], que es necesario combatir para que quien se enferma confíe en el tratamiento".

Otros resultados que sorprendieron a los médicos fue que un 22% de los encuestado estaban convencidos de que existe la diabetes nerviosa y de que con sólo evitar el estrés y tomar sedantes se puede abandonar el tratamiento médico sin consecuencias. El 42% no supo qué responder y el 60% no sabía cuándo una persona tiene diabetes (126 mg/dl o más de la glucosa en sangre medida en ayunas). "La diabetes es hoy una enfermedad controlable y muchos aún no lo saben -indicó Lijteroff-. La ignorancia va de la mano de la discriminación."

Estos resultados se presentarán en el XVIII Encuentro Nacional de Personas con Diabetes, en Villa Giardino, Córdoba ( www.fad.org.ar ).


fuente: DIARIO LA NACION- BUENOS AIRES-
Viernes 16 de julio de 2010

domingo, 4 de julio de 2010

El Azucar Eleva el Riesgo Cardiovascular


Una Investigación publicada hoy en la revista ‘Journal of the American Society of Nephrology’. muestra que seguir una dieta rica en fructosa, el edulcorante usado en los refrescos, se relaciona con un riesgo significativamente más alto de tener problemas cardiovasculares.


Los Investigadores de la Universidad de Colorado (EEUU), realizaron un seguimiento a 4.528 individuos que no presentaban un historial previo de hipertensión.

Entre otras variables, evaluaron su condición física, el ejercicio que realizaban y sus hábitos alimenticios.

A través de varios cuestionarios, midieron la cantidad total de fructosa, sal, alcohol y vitamina C que cada participante consumía habitualmente.

Las personas analizadas que presentaron elevacion de la Tension Arterial, consumían 74 gramos diarios de fructosa, una cantidad que corresponde a tomar 2 vasos de refrescos.

Los resultados no permiten establecer una relación causal entre la ingesta de fructosa y los niveles elevados de tensión arterial, es necesario probar ahora, si una disminución en la ingesta de fructosa a través de azúcares añadidos es capaz de reducir la hipertensión y la tasa de enfermedades cardiovasculares.

fuente: SALUD Y MEDICINA