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martes, 18 de marzo de 2014
ESPAÑA: La comunidad judía lamenta la pérdida de Jaime Vándor , intelectual, poeta, escritor judío sobreviviente del Holocausto(Shoá).
Acaba de dejarnos una gran persona, el profesor Jaime Vándor.
Superviviente del Holocausto, marcado de por vida por la experiencia en el gueto de Budapest, Vándor con su madre y hermano fueron salvados por Ángel Sanz Briz y Giorgio Perlasca de la deportación de los judíos húngaros a Auswchitz antes de establecerse en Barcelona.
Vándor desarrolló una incansable labor pedagógica sobre el Holocausto y la cultura hebrea en sus muchos años de docencia en el departamento de Lenguas Semíticas de la Universidad de Barcelona además de una brillante labor intelectual a través de la escritura tanto de ensayo como de poesía publicando entre 1989 y 2005.
Siempre interesado por la literatura creó en 1957 la biblioteca de la Comunidad Israelita de Barcelona que dirigió hasta 1967. Junto con Roser Lluch fundó la Asociación de Relaciones Culturales España Israel antes que ambos países tuvieran relaciones diplomáticas, entidad que se convirtió al cabo del tiempo en Associació de Relacions Culturals Catalunya Israel con la que no dejó de estar involucrado. Asimismo fue socio fundador, junto a las Hermanas de Nuestra Señora de Sión y de Carlos Benarroch Z"L, de la Entesa Judeo-Cristiana de Catalunya que durante muchos años llevó a cabo la labor de acercar a ambas religiones. Asimismo ha sido miembro de otras instituciones culturales y hasta ejerció de canciller del Consulado de Israel en Barcelona entre 1994 y 1997.
La Federación de Comunidades Judías de España lamenta la pérdida de tan valiosa persona y acompaña a su familia y amigos en estos momentos.
Que esté su alma atada a los lazos de la vida eterna.
Revista de Letras: "La cultura no es ninguna salvaguardia contra la barbarie"
La Nueva España: «El Holocausto nos enseñó cosas terribles que no sabíamos de nosotros mismos»
El Mundo:El horror del Holocausto, en primera persona
Vídeo de una de sus últimas entrevistas sobre el Holocausto para Protestante Digital.
Read more at http://fcje.blogspot.com/2014/03/la-comunidad-judia-lamenta-la-perdida.html#BmJjqwbtJLypM546.99
miércoles, 25 de julio de 2012
HUNGRIA: El diario 'The Sun' localiza en Budapest al Ladislaus 'László' Csizsik-Csatary, el criminal de guerra nazi más buscado
Ladislaus 'László' Csizsik-Csatary,
Un equipo de
investigación del diario británico 'The Sun' localizó en un barrio de
Budapest al criminal de guerra nazi Ladislaus 'László' Csizsik-Csatary,
quien como jefe de la Policía Real Húngara para el ghetto de la ciudad
eslovaca de Kosice (Kassa) gestionó la deportación al campo de
concentración de Auschwitz de 15.700 judíos durante la Segunda Guerra
Mundial.
Csizsik-Csatary
tiene 97 años de edady fue fotografiado por los periodistas "The Sun".
Cuando llamaron a su puerta, el hombre les abrió en ropa interior y
pudieron preguntarle por su pasado. "No, no. Marchaos", dijo.
También le
interrogaron por la investigación abierta por las autoridades
canadienses. "No, no. No quiero hablar de eso", respondió. "¿Lo niega?
Mucha gente murió como consecuencia de sus acciones", le espetó el
periodista. "No, no lo hice. Marchaos de aquí", respondió antes de
cerrar la puerta con violencia.
Los periodistas
siguieron al expolicía durante un paseo de cuatro horas por el barrio y,
ya ante su puerta pudieron comprobar que en el buzón su piso estaba
identificado como el de Smith L. Csatary.
El policía
pronazi huyó a Canadá ante el avance de los Aliados al final de la
guerra y se creó una nueva identidad trabajando como comerciante de
obras de arte. Cuando fue descubierto, en 1997, se le revocó la
nacionalidad canadiense, pero logró huir de nuevo antes de que se
tramitase su deportación y en los últimos 15 años su paradero había sido
un misterio.
"Csatary fue el
comandante de la Policía en el ghetto de Kassa y es el responsable de
enviar a 15.700 personas a los campos de la muerte.
Era conocido por sus
sadismo y por su deseo expreso de apresar a todos los judíos para
deportarlos a Polonia.
Si se hace justicia con este hombre servirá para
cerrar en cierto modo la cuestión para las comunidades judías de Hungría
y Eslovaquia", dijo el director del Centro Simon Wiesenthal, Efraim
Zuroff.
El propio diario 'The Sun' ha informado de que ya ha entregado toda la
documentación relativa al caso a las autoridades húngaras y que la
Fiscalía ya está trabajando en ella.
fuente: EL PAIS.
domingo, 31 de enero de 2010
"Auschwitz nunca fue liberado"
Por Jack Fuchs *
Para la narración de la historia –los historiadores usan aquí mayúsculas que evito– sesenta años es nada más que un parpadeo del tiempo, para un hombre es casi todo su tiempo.
De modo que un hombre, aunque sólo sea por una mínima razón de perspectiva, no habla como historiador o como filósofo, por más que el filósofo o el historiador no sean más que un hombre. Hace sesenta años que la historiografía, y casi la entera totalidad de la literatura que se ocupó de pensar el campo de concentración como objeto, viene diciendo que el 27 de enero de 1945 Auschwitz fue liberado.
Yo mismo usé esa terminología. Pero liberar supone una acción voluntaria, una decisión política, militar, una forma de intervención específica y concreta. Y no fue eso lo que ocurrió en Auschwitz. Auschwitz, del ’41 al ’45 fue ignorado por los aliados. Los campeones de la libertad, de la democracia y el progreso humano, los líderes del antinazismo estaban ocupados en asuntos de más vasto alcance: se trataba de ganar la guerra.
De conquistar hegemonía política, económica y militar en ese escenario europeo devastado por la misma lógica de la guerra. Y en la guerra, como se sabe, las personas no cuentan, no tienen valor. Los aviones aliados sobrevolaron los campos desde 1944: jamás bombardearon una sola cámara de gas, los hornos crematorios jamás fueron concebidos como objetivos militares de guerra.
Bombardearon Munich, pero no bombardearon Dachau, que está al lado, o Slesia, un verdadero objetivo militar porque allí se concentraba parte de la industria alemana de guerra, pero no bombardearon Auschwitz, a muy pocos kilómetros de distancia. Habría que decir: hace sesenta años que Auschwitz no fue liberado.
Hace sesenta años que el Ejército Rojo encontró huellas de las víctimas, barracas vacías, montañas de zapatos, de pelo humano, de anteojos, de juguetes que habían estado en manos de los niños, cadáveres sin enterrar. El general soviético Petrenko cuenta en sus memorias (Antes y después de Auschwitz) que él “liberó” el campo, pero reconoce que hasta un día antes, hasta el 26 de enero, no tenía información acerca de su existencia y que, en realidad, se dirigía a localidades cercanas cumpliendo el plan de reconquistar zonas ocupadas.
Sin embargo, durante 1941 las primeras víctimas del gas en Auschwitz fueron oficiales y soldados del Ejército Rojo, fue con prisioneros soviéticos con quienes se puso a prueba el funcionamiento maquinal de las cámaras y la incineración en los crematorios. De modo que el ejército de la revolución proletaria sabía muy bien qué era Auschwitz.
¿Cómo podía pasar inadvertido que desde el otoño de 1941 hasta noviembre del ‘44 Auschwitz había producido un millón seiscientas mil víctimas? ¿Cómo se pudo mantener ocultos los trenes con carga humana, que salían de París, de Roma, de Budapest, de Praga, de Berlín, de Viena, de Amsterdam y llegaban por la mañana con miles de personas vivas que unas horas después, más bien durante la noche, quedaban convertidas en ceniza?
No, no fue ningún secreto. No podía serlo. Porque los grandes movimientos de transporte, la enorme energía desplegada en esa máquina de muerte era enteramente visible. Los gobiernos aliados sabían muy bien lo que pasaba. Lo mismo en el frente inglés-americano que en el frente soviético.
Los ingleses se atribuyen haber “liberado” Bergen Belsen y los norteamericanos, Dachau. Pero tampoco fue así. Los ingleses y los americanos encontraron los campos. Antes de que el ejército soviético llegara a Auschwitz, los alemanes habían huido llevándose con ellos a los prisioneros en lo que se conoce como la Marcha de la Muerte, camino de Alemania.
El comandante de Auschwitz, Rudolph Hoss, fue apresado en Alemania, enviado a Polonia, juzgado y colgado frente a una de las barracas de Auschwitz en 1947. En el ’45 yo estaba en Dachau, providencialmente me habían llevado ahí desde Auschwitz, y ningún soldado americano vino a rescatarme, los alemanes nos metieron en un tren que después abandonaron a mitad de camino; literalmente, a mí me encontraron en el cobertizo de una casa de campo en Baviera.
Cuando terminó la guerra me gustaba decir que los aliados me habían liberado de Dachau. La juventud es más épica. Tardé años en comprender que no había sido así. No hubo ninguna intención de terminar con los campos. Los sobrevivientes fuimos encontrados en la ruta de los distintos ejércitos, mientras cumplían el único objetivo que se habían propuesto: derrotar a Alemania.
La prioridad, la única finalidad, diría, fue la de derrotar al nazismo, y nunca la de rescatar a las víctimas. Los aliados permitieron que durante toda la guerra la matanza se ejecutara sin obstáculos.Hoy, escribo esta nota y me es difícil retroceder en el tiempo y verme en el planeta Auschwitz (digo planeta irónicamente, para evocar la idea de que la tierra, los hombres, no podrían dar forma a una máquina semejante de muerte, pero sin embargo fue en la tierra y son los hombres), donde los SS eran dioses siniestros que decidían sobre la vida y la muerte a cada momento.Henry Ibsen dijo que la mayoría no siempre tiene razón.
Las Naciones Unidas, todas las organizaciones que preparan actos para la ocasión, la mayor parte de la prensa mundial hablan en estos días de la “Liberación” de Auschwitz, para mí se trata de una ironía de mal gusto, no puedo pensarlo de otro modo, quizá se trata sólo de una imprecisión en el lenguaje, quizá las cosas van más rápido que el lenguaje, pero no creo en esta interpretación, las palabras siguen hablando y a su modo dan cuenta siempre, fatalmente, de la verdad que ponen a cada momento en juego: las palabras y la verdad de lo que dicen y ensombrecen.
Yo pregunto (me gustaría escribir como Zola: yo acuso, pero me reservo esa gravedad y ese entusiasmo ya un poco anacrónicos), ahora, 60 años más tarde, señores: ¿por qué los campos nunca fueron liberados? Y más, pregunto: ¿es la misma persona, soy el mismo, que hace 60 años, hasta unos meses antes, caminaba, si puede llamarse a eso caminar, entre los pabellones?
En la entrada de Auschwitz hay una placa escrita en
19 lenguas (hasta 1991 ese texto no figuraba ni en idish ni en hebreo), pretende dar testimonio universal de la tragedia, como cuando el turista se pasea por Le Marais, en París y lee “aquí vivió Victor Hugo”, el turista se detiene, se estremece, dice “Ah, la casa de Victor Hugo”, y después sigue, hay muchas otras cosas para ver, se hace tarde y quiere volver a su cuarto de hotel, sacarse los zapatos y tomar una ducha.
* Intelectual, pedagogo, historiador, sobreviviente del campo de concentración y exterminio AUSCHWITZ.
Fuente: Diario Página 12
Nota del Editor I,
Este texto fue publicado en el diario Página 12 en marzo de 2005.
Recien lo encontre y decidí que debe ser publicado, por su vigencia y por ser un documento necesario.
DE LECTURA OBLIGATORIA !!!
Lic. Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frente al mar Mediterráneo
NOTA DEL EDITOR - II
El texto lo publique en mi Blog 'PAGINA 1-
JOSE PIVIN', en abril de 2009.
Hoy me parece necesario incluirla nuevamente
en este Blog, para darle más amplia difusión.
Su autor sabe lo que dice, lo que dijo, pues fue
uno de los sobrevivientes de ese terrible crimen
organizado por la BESTIA PARDA-NAZI, y puede
contarlo y dar su opinión sobre todos estos tristes temas.
Ya he publicado varios textos del Sr. Jack Fuchs,
a quien admiro y valoro y le deseo buena salud y
todo lo mejor !!!
Con amistad y sincera estima.
Lic. Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frente al Mar Mediterráneo
Israel, 1 de febrero de 2010
Para la narración de la historia –los historiadores usan aquí mayúsculas que evito– sesenta años es nada más que un parpadeo del tiempo, para un hombre es casi todo su tiempo.
De modo que un hombre, aunque sólo sea por una mínima razón de perspectiva, no habla como historiador o como filósofo, por más que el filósofo o el historiador no sean más que un hombre. Hace sesenta años que la historiografía, y casi la entera totalidad de la literatura que se ocupó de pensar el campo de concentración como objeto, viene diciendo que el 27 de enero de 1945 Auschwitz fue liberado.
Yo mismo usé esa terminología. Pero liberar supone una acción voluntaria, una decisión política, militar, una forma de intervención específica y concreta. Y no fue eso lo que ocurrió en Auschwitz. Auschwitz, del ’41 al ’45 fue ignorado por los aliados. Los campeones de la libertad, de la democracia y el progreso humano, los líderes del antinazismo estaban ocupados en asuntos de más vasto alcance: se trataba de ganar la guerra.
De conquistar hegemonía política, económica y militar en ese escenario europeo devastado por la misma lógica de la guerra. Y en la guerra, como se sabe, las personas no cuentan, no tienen valor. Los aviones aliados sobrevolaron los campos desde 1944: jamás bombardearon una sola cámara de gas, los hornos crematorios jamás fueron concebidos como objetivos militares de guerra.
Bombardearon Munich, pero no bombardearon Dachau, que está al lado, o Slesia, un verdadero objetivo militar porque allí se concentraba parte de la industria alemana de guerra, pero no bombardearon Auschwitz, a muy pocos kilómetros de distancia. Habría que decir: hace sesenta años que Auschwitz no fue liberado.
Hace sesenta años que el Ejército Rojo encontró huellas de las víctimas, barracas vacías, montañas de zapatos, de pelo humano, de anteojos, de juguetes que habían estado en manos de los niños, cadáveres sin enterrar. El general soviético Petrenko cuenta en sus memorias (Antes y después de Auschwitz) que él “liberó” el campo, pero reconoce que hasta un día antes, hasta el 26 de enero, no tenía información acerca de su existencia y que, en realidad, se dirigía a localidades cercanas cumpliendo el plan de reconquistar zonas ocupadas.
Sin embargo, durante 1941 las primeras víctimas del gas en Auschwitz fueron oficiales y soldados del Ejército Rojo, fue con prisioneros soviéticos con quienes se puso a prueba el funcionamiento maquinal de las cámaras y la incineración en los crematorios. De modo que el ejército de la revolución proletaria sabía muy bien qué era Auschwitz.
¿Cómo podía pasar inadvertido que desde el otoño de 1941 hasta noviembre del ‘44 Auschwitz había producido un millón seiscientas mil víctimas? ¿Cómo se pudo mantener ocultos los trenes con carga humana, que salían de París, de Roma, de Budapest, de Praga, de Berlín, de Viena, de Amsterdam y llegaban por la mañana con miles de personas vivas que unas horas después, más bien durante la noche, quedaban convertidas en ceniza?
No, no fue ningún secreto. No podía serlo. Porque los grandes movimientos de transporte, la enorme energía desplegada en esa máquina de muerte era enteramente visible. Los gobiernos aliados sabían muy bien lo que pasaba. Lo mismo en el frente inglés-americano que en el frente soviético.
Los ingleses se atribuyen haber “liberado” Bergen Belsen y los norteamericanos, Dachau. Pero tampoco fue así. Los ingleses y los americanos encontraron los campos. Antes de que el ejército soviético llegara a Auschwitz, los alemanes habían huido llevándose con ellos a los prisioneros en lo que se conoce como la Marcha de la Muerte, camino de Alemania.
El comandante de Auschwitz, Rudolph Hoss, fue apresado en Alemania, enviado a Polonia, juzgado y colgado frente a una de las barracas de Auschwitz en 1947. En el ’45 yo estaba en Dachau, providencialmente me habían llevado ahí desde Auschwitz, y ningún soldado americano vino a rescatarme, los alemanes nos metieron en un tren que después abandonaron a mitad de camino; literalmente, a mí me encontraron en el cobertizo de una casa de campo en Baviera.
Cuando terminó la guerra me gustaba decir que los aliados me habían liberado de Dachau. La juventud es más épica. Tardé años en comprender que no había sido así. No hubo ninguna intención de terminar con los campos. Los sobrevivientes fuimos encontrados en la ruta de los distintos ejércitos, mientras cumplían el único objetivo que se habían propuesto: derrotar a Alemania.
La prioridad, la única finalidad, diría, fue la de derrotar al nazismo, y nunca la de rescatar a las víctimas. Los aliados permitieron que durante toda la guerra la matanza se ejecutara sin obstáculos.Hoy, escribo esta nota y me es difícil retroceder en el tiempo y verme en el planeta Auschwitz (digo planeta irónicamente, para evocar la idea de que la tierra, los hombres, no podrían dar forma a una máquina semejante de muerte, pero sin embargo fue en la tierra y son los hombres), donde los SS eran dioses siniestros que decidían sobre la vida y la muerte a cada momento.Henry Ibsen dijo que la mayoría no siempre tiene razón.
Las Naciones Unidas, todas las organizaciones que preparan actos para la ocasión, la mayor parte de la prensa mundial hablan en estos días de la “Liberación” de Auschwitz, para mí se trata de una ironía de mal gusto, no puedo pensarlo de otro modo, quizá se trata sólo de una imprecisión en el lenguaje, quizá las cosas van más rápido que el lenguaje, pero no creo en esta interpretación, las palabras siguen hablando y a su modo dan cuenta siempre, fatalmente, de la verdad que ponen a cada momento en juego: las palabras y la verdad de lo que dicen y ensombrecen.
Yo pregunto (me gustaría escribir como Zola: yo acuso, pero me reservo esa gravedad y ese entusiasmo ya un poco anacrónicos), ahora, 60 años más tarde, señores: ¿por qué los campos nunca fueron liberados? Y más, pregunto: ¿es la misma persona, soy el mismo, que hace 60 años, hasta unos meses antes, caminaba, si puede llamarse a eso caminar, entre los pabellones?
En la entrada de Auschwitz hay una placa escrita en
19 lenguas (hasta 1991 ese texto no figuraba ni en idish ni en hebreo), pretende dar testimonio universal de la tragedia, como cuando el turista se pasea por Le Marais, en París y lee “aquí vivió Victor Hugo”, el turista se detiene, se estremece, dice “Ah, la casa de Victor Hugo”, y después sigue, hay muchas otras cosas para ver, se hace tarde y quiere volver a su cuarto de hotel, sacarse los zapatos y tomar una ducha.
* Intelectual, pedagogo, historiador, sobreviviente del campo de concentración y exterminio AUSCHWITZ.
Fuente: Diario Página 12
Nota del Editor I,
Este texto fue publicado en el diario Página 12 en marzo de 2005.
Recien lo encontre y decidí que debe ser publicado, por su vigencia y por ser un documento necesario.
DE LECTURA OBLIGATORIA !!!
Lic. Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frente al mar Mediterráneo
NOTA DEL EDITOR - II
El texto lo publique en mi Blog 'PAGINA 1-
JOSE PIVIN', en abril de 2009.
Hoy me parece necesario incluirla nuevamente
en este Blog, para darle más amplia difusión.
Su autor sabe lo que dice, lo que dijo, pues fue
uno de los sobrevivientes de ese terrible crimen
organizado por la BESTIA PARDA-NAZI, y puede
contarlo y dar su opinión sobre todos estos tristes temas.
Ya he publicado varios textos del Sr. Jack Fuchs,
a quien admiro y valoro y le deseo buena salud y
todo lo mejor !!!
Con amistad y sincera estima.
Lic. Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frente al Mar Mediterráneo
Israel, 1 de febrero de 2010
miércoles, 27 de enero de 2010
Enero 27, Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto

El Holocausto - Ha- SHOA- El genocidio de 6 millones de judíos a manos de los Nazis Alemanes y Asociados
El holocausto
Por Luis Maldonado para Vanguardia – de Mexico
Hacia 1933, en los 21 países de Europa que serían ocupados por las tropas de Adolfo Hitler durante la Segunda Guerra Mundial, vivían cerca de nueve millones de judíos. A partir de 1938 y hasta 1945, campos de concentración como los de Auschwitz, Majdanek, Dachau y Treblinka, entre otros, redujeron esta cifra a tres millones.
De los seis millones de seres humanos asesinados, más de tres millones murieron en los campos de exterminio de la Polonia ocupada. Hubo otras víctimas: gitanos, polacos, eslavos, prisioneros soviéticos, homosexuales, comunistas y discapacitados, entre ellas. Sin embargo, el pueblo judío fue el blanco central del exterminio nazi: dos tercios de la población judía de Europa, que incluía a millón y medio de niños, fueron aniquilados.
Eberhard Jäckel, historiador alemán, señaló inequívocamente el genocidio: “Nunca antes un Estado había decidido y anunciado, bajo la autoridad de su responsable supremo, que había que exterminar a un grupo humano determinado, en su totalidad si era posible. Decisión que ese Estado aplicó después con todos los medios a su disposición”.
Con el triunfo de los ejércitos aliados, empezó a develarse el horror del exterminio. Pero los espeluznantes detalles del asesinato metódico de millones de seres humanos tardarían en conocerse plenamente, porque el impacto inicial provocado por el hallazgo de campos y de sobrevivientes, pareció diluirse ante la euforia de la victoria. Además, la mayor parte de los que habían sobrevivido a los campos de concentración preferían no hablar del genocidio.
En 1960, la captura en Buenos Aires de Adolfo Eichmann, El Ángel Exterminador, su juicio y ejecución posterior en Israel, todo ello dispuesto por el primer ministro David Ben Gurión, reencauzaron y revitalizaron en el pueblo judío la memoria del holocausto. Y el mundo conoció a fondo atrocidades como las cometidas en las cámaras de gas de Auschwitz, donde llegaron a ser sacrificados hasta 8 mil judíos diariamente.
Más allá de la resolución 60/7 de la Organización de las Naciones Unidas, emitida el primero de noviembre de 2005, para señalar el 27 de enero como el Día Internacional de Conmemoración Anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto, el hecho es que hoy el recuerdo del genocidio forma parte de la identidad y la cultura de Israel.
Ya no hay disyuntiva entre olvido o recuerdo. Para la mayoría de la población judía los horrores del pasado forman parte de la biografía personal o están incorporados a la identidad colectiva. El Holocausto es, han señalado los analistas, memoria nacional institucionalizada.
Conforme pasan los años, disminuye el número de sobrevivientes. Muchos eran entonces niños, atrapados tras las alambradas de los campos de concentración. Pero en ellos, con ellos y por ellos, está la memoria.
La lección del Holocausto es universal. Otras formas de discriminación originan crímenes de odio en diferentes partes del planeta. Hace cinco años, al cumplirse 50 años del holocausto, el ex secretario de la Organización de las Naciones Unidas, Kofi Annan, nos recordó lo ocurrido en Camboya, Ruanda y la ex Yugoslavia. “El mundo ha fallado en su tarea de evitar el genocidio”, advirtió el Premio Nobel de la Paz.
fuente: diario Vanguardia – de Mexico
25/01/2010
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