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domingo, 17 de noviembre de 2013

Daniel Muchnik: PSICOLOGIA Y SOCIEDAD- Del autoengaño a la paranoia



Del autoengaño a la 

paranoia

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Dos libros recientemente publicados  nos ayudan a ver problemáticas psicológicas que tienen un gran impacto en la vida social. Y entran de lleno en el mundo del poder, de la política y de las ambiciones. Y, en algunos casos, abordan hechos de trascendencia histórica. Se trata de La insensatez de los necios. La lógica del engaño y el autoengaño en la vida humana de Robert Trivers, norteamericano doctor en biología y licenciado en historia, (Editorial Capital Intelectual y Katz). El otro es Paranoia. La locura que hace la historia de Luigi Zoja, ex presidente del Centro Italiano de Psicología Analítica, profesor en el CG Jung-Institut de Zurich (Fondo de Cultura Económica).
En los hechos los dos autores se refieren a la autodestrucción, en un caso individual y en el otro a la decisión colectiva. El autoengaño para Trivers es limitante y enferma. El autoengañado comprueba de qué manera el “poder” suele corromper y cuando es absoluto corrompe “siempre”. Y lo acepta gustoso. La psicología demuestra que el poder corrompe los procesos mentales desde un comienzo. Cuando la gente experimenta la sensación de poder, se siente menos inclinada a contemplar el punto de vista de los otros y es proclive a tomar en cuenta exclusivamente su propio pensamiento.
En los hechos, queda reducida su capacidad para comprender cómo ven las cosas los demás, cómo piensan y sienten.
Entre otras cosas, el poder causa una suerte de ceguera hacia los otros. Estas circunstancias tienen que ver con la ilusión del autoengañado de “controlar la situación”. Bien se sabe que los seres humanos y muchos otros animales necesitan previsibilidad y control. La certeza del riesgo es más fácil de tolerar que la incertidumbre. La posibilidad de controlar los acontecimientos nos brinda certeza. El autoengañado tiene la ilusión de controlar todo. Eso puede llevar a una situación de intenso peligro.
¿Qué es en definitiva el autoengaño según Trivers? Se trata de una serie de procedimientos sesgados que afectan la adquisición y el análisis de la información en todos los aspectos posibles. Se trata de una deformación sistemática de la verdad en cada etapa del proceso psicológico. Así, un político que vive en el autoengaño es una bomba de tiempo.
El jungiano Zoja aborda la paranoia como una enfermedad mental, algo diferente a otros padecimientos y muy temible. Escribe: “Podemos sentir compasión hacia quienes la padecen, pero también distancia y desconfianza”. La paranoia en su versión atenuada, oculta, se la puede percibir como una prolongación de pensamientos normales. Se la puede detectar sin sorpresas, dice el autor, todos los días en medio de la multitud, no en los institutos psiquiátricos. Para Jung la paranoia es una posibilidad presente en todos nosotros, es casi un arquetipo. En el pasado dio lugar a figuras de la mitología griega y romana o a personajes shakesperianos y en la historia a personajes como Hitler o Stalin. La mecha encendida de la paranoia es que se trata de una patología contagiosa. Con líderes paranoicos las multitudes se vuelven paranoicas.
Zoja repite: “Ese rasgo psicológico puede aparecer un día cualquiera en una persona cualquiera. Es el pequeño Hitler en nuestro interior”.
¿Pero cuáles son los rasgos típicos de la paranoia? El paranoico grave construye una teoría del complot porque de esta manera parece encontrarle un sentido a su sufrimiento, a sus miedos y compensa sus debilidades. Sus problemas son la soledad y la sensación de ser poca cosa, negada desde hace largo tiempo. La sospecha lo invade de un modo indefectible todo el tiempo. La desconfianza resulta excesiva y distorsionada. En las formas más graves se los encuentra por todas partes : el “síndrome de acorralamiento” y a la convicción de ser “víctima de un complot”. Si el paranoico sufre una ofensa, reacciona de una manera desproporcionada: su réplica es exagerada porque está convencido de que esa ofensa es sólo el comienzo de una persecución.
Para Zoja la paranoia se alimenta por sí misma. La “proyección persecutoria”, otra de las características de la enfermedad, se traduce en que el paranoico le atribuye su propia destructividad al adversario. Así las cosas, el paranoico justifica la agresión y, al mismo tiempo, alivia su sentimiento de culpa si la agresión se lleva a cabo. Otra de las características delirantes del paranoico es el “secreto” casi “religioso” con que rodea sus convicciones, su “fe desmedida”.
Una variante es la “insinuación”, que le deja abiertas las puertas al equívoco y a las interpretaciones. Esta manera se vio mucho en Stalin. El jefe del Kremlin, una vez ocupada Polonia occidental, tras el acuerdo Molotov-Von Ribbentrop, insinuó que los militares polacos capturados en la invasión conjunta alemana y rusa, en 1939, eran todos nacionalistas católicos y anticomunistas. Eso bastó para que los jefes de la KGB fusilaran a 15 mil de ellos, uno por uno, con un tiro en la nuca, en los bosques de Katyn. De la misma manera, Stalin no marcaba a los supuestos “traidores”. Su poder, insinuaba que tal vez lo fueran. Todo ello llevaba a que torturaran a los sospechosos hasta arrancarles historias inventadas de “traición”. Todas las purgas procedieron de esa manera. La policía secreta vivía atenta a las miradas, gestos y diálogos de Stalin y actuaba sólo por “sospecha”.
El paranoico puede mostrarse infinitivamente paciente en la espera de la ocasión para “atacar al enemigo”. Pero cuando se le da la oportunidad actúa aceleradamente (es lo que se denomina “prisa paranoica”), con agresividad. La paranoia es, por así decirlo, el más antipsicológico de todos los trastornos mentales, porque es la única forma de pensamiento que funciona eliminando toda posibilidad de autocrítica. Zoja escribe: “Es una máscara trágica. El pensamiento paranoico es, al mismo tiempo, lógico e imposible, coherente y contradictorio, humano e inhumano”.
La paranoia colectiva es, lamentablemente, un proceso que tiene analogías con la cultura popular moderna. El autor considera que en la historia, el contagio mental de las masas funcionó a menudo como un gigantesco multiplicador de actitudes paranoicas. En la última gran guerra la Convención de Ginebra, de respeto por los prisioneros y pueblos ocupados, no se cumplió. Los nazis hicieron fusilar a un número creciente de personas por cada alemán muerto. El odio, el terror y la paranoia avanzan de manera incesante tanto en ellos como en la población oprimida.
En las décadas del 70 y del 80 los grupos guerrilleros armados justificaron el asesinato. Les disparan a los periodistas. A los de la derecha política, porque eran de derecha y a los que no eran de derecha porque se esconden detrás de etiquetas como “democrático” o de “izquierdas”.
Las circunstancias que producen las paranoias de masas pueden despertar en los grupos una “psicopatía colectiva”, una desaparición no sólo de la lógica sino también de los principios morales. Se deshumaniza al adversario, que es tratado a su vez como una masa única y castigado colectivamente. En la masa, los individuos se excitan unos a otros destruyendo todo lo que imaginan que es su enemigo. Un ejemplo se dio en la Primera Guerra Mundial, cuando el Imperio Turco fue detenido en un ataque masivo y decisivo por los rusos. Inmediatamente los armenios, súbditos otomanos, fueron sospechosos de estar de parte de los rusos, de informarles los movimientos de tropas. En abril y mayo de 1915 los militares turcos los acusaron y los deportaron, sin asistencia de ningún tipo, rumbo al desierto, con la intención de su exterminio. Mataron a un millón, que todavía se los recuerda, en tanto Turquía sigue negando el genocidio.
Para encontrar muchos de los secretos del siglo XX y del poder político los libros de Zoja y de Trivers son indispensables.

*Periodista, especializado en Economía- Fuente; PERFIL

sábado, 9 de noviembre de 2013

Polémicas declaraciones de Jaime Durán Barba, asesor del Partido Pro de Buenos Aires: "Hitler era un tipo espectacular"

El asesor del Pro concedió una entrevista a la revista Noticias donde comparó al dictador alemán con Hugo Chávez y Stalin; indicó que "el principal problema de Macri es el sincericidio" Share

El asesor del Pro Durán Barba realizó polémicas declaraciones sobre el dictador alemán Adolf Hitler, Joseph Stalin, y Hugo Chávez, y opinó que el principal problema del jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, es el "sincericidio".

En una entrevista con la revista Noticias, Durán Barba afirmó que "el principal problema que puede tener Macri es el sincericidio. Él siempre dice lo que piensa", y agregó que "eso tiene costos en el corto plazo, porque a veces la gente toma a mal lo que se dice".
El asesor del Pro quiso suavizar su crítica y agregó: "los líderes son seres humanos". En ese punto, se refirió al liderazgo de al ex presidente venezolano Hugo Chávez: "Hay un retroceso en unos pocos países que pretenden tener dioses, y la cosa sale bastante ridícula. Por ejemplo, Chávez".

Al intentar explicar la aprobación popular del venezolano, Durán Barba se refirió al régimen de Hitler: "Tuvo un enorme nivel de aprobación y no significa que fue un gran gobierno".
"¡Hitler era un tipo espectacular! ¡Era muy importante en el mundo!", declaró Barba al intentar diferenciar al líder alemán del venezolano.

Después, cuando el periodista le preguntó por el Holocausto, Barba acotó: "Chávez expulsó a la mitad de los judíos de Venezuela. Ojo, ojo".

Para completar el análisis, el asesor del Pro opinó sobre Stalin: "Tenía una popularidad brutal, Stalin. Es mentira que era un dictador rodeado, mentira total. Era totalmente popular. A Stalin lo adoraban". Era un tipo muy fino. ¿Tú sabes que la primera dedicación de Stalin era la poesía? En su biblioteca, la mayor parte de los libros son poesía. Y él escribía poesía, era un tipo de una finura impresionante. Y muy popular", concluyó.

Al conocerse las declaraciones estalló la polémica en las redes sociales, y el tema se convirtió rápidamente en tendencia en Twitter
                

Durán Barba aclaró sus

dichos sobre Hitler:

"Lo sacaron de contexto"


"Toda mi vida repudié los totalitarismos", explicó el asesor del "Pro" sobre la publicación de la revista Noticias


El asesor del Pro Durán Barba aclaró sus dichos sobre Hitler y denunció que la revista Noticias lo sacó de contexto.
 
"Lamento que algún periodista de una revista como Noticias haya sacado de contexto una entrevista que concedí. Toda mi vida repudié los totalitarismos", dijo Barba en declaraciones periodísticas.

"Stalin y Hitler son los personajes históricos que más he rechazado. Lo que dije está en el contexto de alertar acerca de que estos dictadores sangrientos, fueron atroces a pesar de que tuvieron un amplio apoyo popular", explicó el asesor.

La polémica estalló ayer, cuando
 
Noticias dió a conocer un anticipo de su entrevista a Barba en la que decía que Hitler fue un personaje "espectacular". Hoy, el secretario general de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) dijo que el asesor del Pro es "un imbécil y un ignorante", y agregó: "Las declaraciones de Barba fueron clarísimas, no hay nada que explicar. Hitler fue una inmundicia y no hay nada que defender de él".

"Una cosa es que ellos, como todo ser humano, hayan tenido determinadas cualidades y otra que por eso los admire o los apoye", indicó Barba.

fuente: diario La Nación.com- Bs. Aires
9 de Noviembre 2013




 



































fuente: REVISTA NOTICIAS- Buenos Aires