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viernes, 8 de mayo de 2015

JORGE LUIS BORGES, poeta y escritor argentino y universal.


















JORGE LUIS BORGES


Un mañana



Loada sea la misericordia 
de Quien, ya cumplidos mis setenta años 
y sellados mis ojos, 

me salva de la venerada vejez 
y de las galerías de precisos espejos 
de los días iguales 
y de los protocolos, marcos y cátedras 
y de la firma de incansables planillas 
para los archivos del polvo 
y de los libros, que son simulacros de la memoria, 
y me prodiga el animoso destierro, 
que es acaso la forma fundamental del destino argentino, 
y el azar y la joven aventura 
y la dignidad del peligro, 
según dictaminó Samuel Johnson. 
Yo, que padecí la vergüenza 
de no haber sido aquel Francisco Borges que murió en 1874 
o mi padre, que enseñó a sus discípulos 
el amor de la psicología y no creyó en ella, 
olvidaré las letras que me dieron alguna fama, 
seré hombre de Austin, de Edimburgo, de España, 
y buscaré la aurora en mi Occidente. 
En la ubicua memoria serás mía, 
patria, no en la fracción de cada día.
  


Foto: de Internet

sábado, 20 de diciembre de 2014

Gustavo Tisocco, poeta, escritor y medico neonatólogo argentino, talentoso y querido por sus numerosos lectores .

















En el cajón las cartas,
tu vestido violeta en el baúl
y tu perfume inundándolo todo.

La virgen
espera flores frescas,
pero es tiempo de sequía
y sé que no vendrás.

¿Dónde estarás ahora
con tus sueños invisibles?

¿Dónde tu cuerpo pequeño como un hongo,
tu magia,
tu decir callado?

Desde ahora en mi ciudad
es invierno.



Gustavo Tisocco

Del Libro 
DESDE TODOS LOS COSTADOS




fuente: FACEBOOK DE GUSTAVO TISOCCO
https://www.facebook.com/

Biografía de Gustavo Tisocco

Gustavo Tisocco nació en Mocoretá -
Corrientes- el 25 de octubre de 1969. 

Tiene publicados los libros:

"Terrestre (libro y Cd); "Sutil", "Entre
soles y sombras", "Paisaje de adentro",
“Desde todos los costados” , 
“Pintapoemas”, “Cicatriz” y “Rostro 
 ajeno” además tres CD "Huellas",
“Intersecciones” y “Corazón de níspero”

Participó en diversas antologías en 
diferentes partes del mundo. Recibió varios 

premios donde se destacan:
 
PRIMER PREMIO DEL CONGRESO DE
MÉDICOS ESCRITORES en el año 2004 y
2006 respectivamente,

PREMIO REVELACIÓN A LA CALIDAD
LITERARIA en el encuentro “Buenos Aires
Poesía-Reunión de voces” llevado a cabo en
Buenos y

“REVELACIÓN DEL TERCER ENCUENTRO
DE POETAS LATINOAMERICANOS” –Villa
María, Córdoba- ambos en el año 2007. 
Segundo premio del Concurso “María Elvira
Juárez” en LETRARTE –Tucumán- Julio
del 2010.


PREMIO "PUMA DE PLATA" OTORGADO 
POR LA "FUNDACIÓN ARGENTINA PARA
LA POESIA"- 7 de mayo de 2012 · 




Asistió a eventos nacionales e 
internacionales como poeta invitado.
 Su 
poesía ha sido traducida al portugués,
francés, catalán, italiano, inglés y alemán.

Nombrado Personalidad Destacada de la 

Ciudad Mocoretá, Pcia. de Corrientes- 2012.


Actualmente dirige:

http://mispoetascontemporaneos.blogspot.com


Su blog personal:

http://poemasdegustavotisocco.blogspot.com

http://videopoemasdegustavotisocco.blogspot.com/




Para comunicarse con el autor:

poetaypoesia@hotmail.com


Datos profesionales: 



- Medico Pediatra y neonatólogo en la 
  Maternidad Santa Rosa de Vicente López 
  y en el Hospital Santojanni.

- Ex jefe de residentes en la ex Casa Cuna 
  y Jefe de residentes de neonatología en 
  Maternidad Santa Rosa. 

FUENTES

fotos: de Facebook

biografía: 
http://espanol.agonia.net/index.
php/author/0022723/cpage/3/Tisocco%
20Gustavo#bio


NOTA DEL EDITOR DE ESTE BLOG:


Gustavo Tisocco es un ser humano 
excepcional, cálido,sencillo, humilde, 
inteligente, sensible y además un 
notable poeta y escritor,  un fotógrafo 
sensible y cineasta aficcionado- casi  
profesional.

Disfruta de la amistad de cientos de personas 
que son tambien seguidoras de sus 
creaciones literarias.

Un fuera de serie en el ambiente Literario 
argentino.

Un poeta al que hay que seguir y apoyar.

Un  medico fiel a su juramento de Hipócrates...

Una persona a la que puedo llamarle mi 
amigo, sin haberlo conocido personalmente.

Me honra su amistad !

Le deseo a Gustavo Tisocco que siga por 
la buena senda literaria, fotográfica, autor 
de Videos, y sobre todo, ese ser sencillo 
y carismático con unos hermosos ojos 
claros como las aguas bellas del mar 
cristalino y limpio de algunas playas 
exóticas.

Abrazos fraternos !!!

Lic. Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frente al mar Mediterráneo

domingo, 26 de octubre de 2014

Irene Mercedes Aguirre, talentosa poeta, escritora, investigadora docente e intelectual argentina y universal nos regala: "LA LLOVIZNA Y EL TIEMPO".





























LA LLOVIZNA Y EL TIEMPO®, 



por Irene Mercedes Aguirre, 



Buenos Aires, ARGENTINA.




No llueve sólo de arriba para abajo. Si uno analiza las cosas, luego de un rato descubre que se trata de una respuesta proactiva arriba-abajo, abajo-arriba. Y les quiero contar de qué manera descubrí el asunto. Un poco fue casualidad, otro poco algo de reflexión (mínima, eso sí) y una buena dosis de llovizna que me cayó sobre el cuerpo en las diez cuadras que me separaban de dos trámites distintos en la ciudad.

Paraguas oscilante por causa de un viento fastidioso, abrigo humedecido, zapatos cargados de húmedas gotas, ese era el estado de ánimo que se complementaba a maravilla con el entorno circundante. Y entonces, mientras lanzaba alguna maldición, mascullada en voz baja, comprendí todo.

Tenemos nubes porque hay oxígeno, somos humanos porque hay oxígeno, hay follajes y árboles porque hay oxígeno y la llovizna viene a equilibrar, cada tanto, la desmesurada actividad de tantos cuerpos y acciones en interacción, desintegración, maduración, interacción ú oposición.

La llovizna nos hace recordar. Nos moja, nos fastidia, nos recupera en alguna glándula olvidada y oxidada de humanidad. El clima callejero se vuelve intimista, licúa las aristas de los días normales, motiva deseos olvidados en el fondo de algún arcón de la abuela. A mí particularmente me recuerda la casa de las lanas, las agujas de madera y la pañoleta de la tía Vera. El aire humedecido me retrotrae a los días de lluvia en mi escuela suburbana, cuando todo era levemente caótico. Faltaban los maestros, la docente que hacía acto de presencia nos juntaba a todos los proscritos de otras aulas sin guía y nos permitían leer libros de la biblioteca infantil. Repiqueteaba el agua en los techos de chapa y nos daba una deliciosa sensación de estar protegidos frente al mundo.

El problema mayor se suscitaba por la pobreza de nuestra indumentaria escolar. Sólo tenía un guardapolvo y con la lluvia era imposible lucir una presencia prolija por mucho tiempo. Dejemos de pensar en tonterías, dije para mis adentros mientras sorteaba un charco barroso justo frente a mí.

Recordé gentilezas de otro tiempo que hacían mención de los galanes que tiraban la capa a los pies de la dama para luego “hacerse un relicario con el pedazo de mi capote que haya pisado tan lindo pie”. Igualito que ahora, suspiré, mirando a mi alrededor. Y entonces surgió la segunda certeza. Si debo decir algo de la llovizna es que depende del contexto, igual que cualquier otra circunstancia de nuestra vida. Cada época vivió y pensó la llovizna desde su irrepetible momento, desde ese alrededor que motivaba los pensamientos, avivaba los imaginarios y conectaba los simbolismos en un encadenamiento propio, singular e irrepetible.

Luego, empujé la puerta giratoria del Banco para hacer el depósito por una compra on line.

Recibido de la Autora.
Fue publicado en: http://todaslasartes-argentina.blogspot.com.ar/2014/10/la-llovizna-y-el-tiempo-por-irene.html?showComment=1414007644476

IRENE MERCEDES AGUIRRE,

Buenos Aires, Argentina

Actividades literarias
En el campo de las letras, es autora de múltiples obras literarias como ensayos, cuentos, relatos y especialmente poemarios individuales o en Antologías diversas. Transita fluidamente en la poesía épica, de corte americanista, suavizada por su sensibilidad, con obras como “El sueño que no cesa. Canto a Simón Bolívar y a la integración hispanoamericana” (1989); “Sonetos a Simón Bolívar (2) (Antología, 1989);”Mirador de Dos Mundos. Quinientos luego (1492-1992) y San Martín ¿para qué? (2009). Pero además su voz se eleva desde la poesía lírica para transitar y trasmutar lo cotidiano, como en “Mi ser en el tiempo” (1989); “Ventanal a tres tiempos” con J. Gómez Bas y E.O. Viejo) (1990); “Noche de poesía y color”(Antología, 1990); “Voces femeninas en la poesía actual (Antología,1991; “De poetas y locos, Montserrat, de todo un poco” (Antología, 2009); “Letras Vivas 2001” (Antología, 2001) y “Antología de Escritores de Avellaneda” (2008).

La profundidad de sus reflexiones poéticas se expresa en obras que rozan lo místico y han recibido reconocimiento internacional y se la ha calificado a su poesía como “La poesía del alma” por prestigiosos críticos de diversos países de América, Europa y Asia Menor. Dentro de esta línea pueden citarse “Territorios del Alma” (2000); “Pater Nostrum” (2007); “Pensamientos literarios para la Paz” (Antología, 2011) y de próxima edición “Secretos de las sombras”.

Ha recibido diversos premios y distinciones por su producción literaria, tales como Premio literario de Ensayo “La Mujer y las profesiones liberales en Argentina desde mediados del siglo XIX” Secretaría del Menor y la Familia, La Plata, Provincia de Buenos Aires, 1987; Mención de Honor en cuento breve, Concurso Bernardo O’Higgins, 1988; Mención de Honor en Poesía, Alianza Francesa, Ciudad de Buenos Aires (/1991); Primer premio Cuento Breve, Concurso Eugenio Zagarzazú 2000; Premio de Poesia Santa Teresa de Jesús , ASESCA, Fundación Banco de Boston, Buenos Aires, 2002; Cinta Azul Bienal de Honor por Poesía inédita, Premio Santa Clara , ASESCA, 2000-2002;Distinguida Finalista XVIII Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo, Madrid, España, 1998, por su obra Territorios del Alma.; Distinguida Finalista XXII Premio Mundial de Poesía Mística Fundación Fernando Rielo, Madrid, España, 2002 por su obra Pater Nostrum; Distinguida Autora única y destacada, por las autoridades de la Red Mundial de Escritores en Español (REMES); Incorporada a la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes , Biblioteca del Soneto; Distinguida por la Academia Virtual de Poetas y Escritores de Brasil (AVSPE) como Membro Efetivo de lengua castellana en edición digital; Vecina Distinguida de Avellaneda (1998); Medalla Barracas al Sud en el Bicentenario de Mayo 2010, como escritora destacada avellanedense; Declaración de Beneplácito y Reconocimiento de la H. Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires por la presentación de la obra San Martín ¿para qué? (Decreto 1027/11-12- 0). Integra la Sociedad Argentina de Escritores (SADE); .Movimiento Poetas del Mundo; Academia Virtual de Poetas y Escritores de Brasil (AVSPE); Red Mundial de Escritores en Español (REMES) y recientemente incorporada a la Internatgional Writers Association (USA).

Sus obras figuran en numerosas publicaciones impresas y digitales nacionales e internacionales. Se trasmiten sus poemas semanalmente en Arcano Radio de México, asociada con Radio Nacional de Francia y Radio Naciones Unidas.
Varios poemas suyos han inspirado al Maestro argentino José Rodríguez Fauré para componer la Obra sinfónica Cantata de Dos Mundos, (por el V Centenario de América 1492-1992), , así como también un villancico titulado ¡“Suenen las campañas!.

El compositor y músico Jorge Morales realizó una canción titulada “A mis islas cautivas”, mientras que el Maestro español Avelino Vilas creó una canción titulada Blanca Paloma, en base a sus poesías.

También ha sido motivo de exposiciones de obras pictóricas basadas en sus poemas y artículos periodísticos especializados que reflexionan sobre sus planteamientos filosóficos.

Colabora con otros escritores como guía literaria, prologuista y correctora de estilo.

Actividades académicas

Su labor académica y profesional está dedicada a la Gestión Académica y a la enseñanza e investigación universitarias, de grado y posgrado, tanto en el país como profesora invitada en el exterior, además de la difusión histórico-cultural en el ámbito municipal y nacional.

Desarrolla una reconocida actuación dentro de la Alianza de Mesas Redondas Panamericanas, Asociación Nacional de la República Argentina donde se desempeña como Presidente del Comité de Educación y Capacitación Panamericana. Es asimismo Directora del Área Académica Multidisciplinaria de la Red Mundial de Juzgadores Familiares y de la Comisión Latinoamericana de Jueces (REDLAJ) y dirige el Instituto de Investigaciones Históricas de la Municipalidad de Avellaneda.

Ha participado como integrante del equipo de creación de universidades argentinas y ocupado diversas funciones directivas en las mismas.
Es consultora para nuevos planes de estudio de grado y de posgrado en la Educación Superior Universitaria.
Es asimismo Asesora Académica de la Fundación de Artistas Discapacitados y Asesora de Turismo de la Cámara de Comercio, Industria y Producción de la República Argentina
Ha recibido Declaración de Beneplácito y Reconocimiento a la Trayectoria por la H. Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires y es Dama Bolivariana de la República Argentina, designada por la Academia Bolivariana de las Américas.

Ha merecido, , entre otras distinciones, la de Mujer Bonaerense destacada en Educación, año 2002; Mujer del Año en la Cultura, Dirección de la Mujer, Municipalidad de Avellaneda, 1992; Mujer del Año en la Cultura, H. Concejo Deliberante local , 2002; Venera de Plata por su labor patriótica al servicio de la educación, 2004, etc..

Integra la Red Argentina de Posgrados en Educación Superior (RAPES); Miembro de la Asociación Nacional Sanmartiniana de Avellaneda; Miembro Fundador de la Unión de Cóndores de las Américas.

Formación de grado y académica:

Profesora universitaria en Historia, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires; Especializada en el Programa de Actualización en Negociación y Cambio, Escuela de Graduados Alberto Soriano, Facultad de Agronomía, Universidad de Buenos Aires; realizó sus estudios de Doctorado en Historia, Facultad de Historia y Letras, Universidad del Salvador; Magister en Cultura Argentina, Instituto Nacional de la Administración Pública; Magister en Gestión y Políticas culturales, Instituto Nacional de la Administración Pública; Magister en Metodología de la Investigación Social, Universitá di Bologna – UNTreF; Especialista en Producción de Textos Críticos y Difusión Mediática de las Artes, Instituto Universitario Nacional de Arte (IUNA)

http://www.aveviajera.org/

viernes, 18 de julio de 2014

JULIO CORTAZAR- 'CASA TOMADA'- cuento

















Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la más ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia.

Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa podían vivir ocho personas sin estorbarse. Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las últimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina. Almorzábamos al mediodía, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de unos platos sucios. Nos resultaba grato almorzar pensando en la casa profunda y silenciosa y cómo nos bastábamos para mantenerla limpia. A veces llegábamos a creer que era ella la que no nos dejó casarnos. Irene rechazó dos pretendientes sin mayor motivo, a mí se me murió María Esther antes que llegáramos a comprometernos. Entramos en los cuarenta años con la inexpresada idea de que el nuestro, simple y silencioso matrimonio de hermanos, era necesaria clausura de la genealogía asentada por nuestros bisabuelos en nuestra casa. Nos moriríamos allí algún día, vagos y esquivos primos se quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltearíamos justicieramente antes de que fuese demasiado tarde.

Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del día tejiendo en el sofá de su dormitorio. No sé por qué tejía tanto, yo creo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada. Irene no era así, tejía cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno, medias para mí, mañanitas y chalecos para ella. A veces tejía un chaleco y después lo destejía en un momento porque algo no le agradaba; era gracioso ver en la canastilla el montón de lana encrespada resistiéndose a perder su forma de algunas horas. Los sábados iba yo al centro a comprarle lana; Irene tenía fe en mi gusto, se complacía con los colores y nunca tuve que devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar una vuelta por las librerías y preguntar vanamente si había novedades en literatura francesa. Desde 1939 no llegaba nada valioso a la Argentina.
Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo importancia. Me pregunto qué hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pullover está terminado no se puede repetirlo sin escándalo. Un día encontré el cajón de abajo de la cómoda de alcanfor lleno de pañoletas blancas, verdes, lila. Estaban con naftalina, apiladas como en una mercería; no tuve valor para preguntarle a Irene qué pensaba hacer con ellas. No necesitábamos ganarnos la vida, todos los meses llegaba plata de los campos y el dinero aumentaba. Pero a Irene solamente la entretenía el tejido, mostraba una destreza maravillosa y a mí se me iban las horas viéndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo y una o dos canastillas en el suelo donde se agitaban constantemente los ovillos. Era hermoso.

Cómo no acordarme de la distribución de la casa. El comedor, una sala con gobelinos, la biblioteca y tres dormitorios grandes quedaban en la parte más retirada, la que mira hacia Rodríguez Peña. Solamente un pasillo con su maciza puerta de roble aislaba esa parte del ala delantera donde había un baño, la cocina, nuestros dormitorios y el living central, al cual comunicaban los dormitorios y el pasillo. Se entraba a la casa por un zaguán con mayólica, y la puerta cancel daba al living. De manera que uno entraba por el zaguán, abría la cancel y pasaba al living; tenía a los lados las puertas de nuestros dormitorios, y al frente el pasillo que conducía a la parte más retirada; avanzando por el pasillo se franqueaba la puerta de roble y mas allá empezaba el otro lado de la casa, o bien se podía girar a la izquierda justamente antes de la puerta y seguir por un pasillo más estrecho que llevaba a la cocina y el baño. Cuando la puerta estaba abierta advertía uno que la casa era muy grande; si no, daba la impresión de un departamento de los que se edifican ahora, apenas para moverse; Irene y yo vivíamos siempre en esta parte de la casa, casi nunca íbamos más allá de la puerta de roble, salvo para hacer la limpieza, pues es increíble cómo se junta tierra en los muebles. Buenos Aires será una ciudad limpia, pero eso lo debe a sus habitantes y no a otra cosa. Hay demasiada tierra en el aire, apenas sopla una ráfaga se palpa el polvo en los mármoles de las consolas y entre los rombos de las carpetas de macramé; da trabajo sacarlo bien con plumero, vuela y se suspende en el aire, un momento después se deposita de nuevo en los muebles y los pianos.

Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido venía impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un segundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tiré contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad.

Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene:

-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte del fondo.

Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados.

-¿Estás seguro?
Asentí.

-Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado.

Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tardó un rato en reanudar su labor. Me acuerdo que me tejía un chaleco gris; a mí me gustaba ese chaleco.

Los primeros días nos pareció penoso porque ambos habíamos dejado en la parte tomada muchas cosas que queríamos. Mis libros de literatura francesa, por ejemplo, estaban todos en la biblioteca. Irene pensó en una botella de Hesperidina de muchos años. Con frecuencia (pero esto solamente sucedió los primeros días) cerrábamos algún cajón de las cómodas y nos mirábamos con tristeza.

-No está aquí.

Y era una cosa más de todo lo que habíamos perdido al otro lado de la casa.

Pero también tuvimos ventajas. La limpieza se simplificó tanto que aun levantándose tardísimo, a las nueve y media por ejemplo, no daban las once y ya estábamos de brazos cruzados. Irene se acostumbró a ir conmigo a la cocina y ayudarme a preparar el almuerzo. Lo pensamos bien, y se decidió esto: mientras yo preparaba el almuerzo, Irene cocinaría platos para comer fríos de noche. Nos alegramos porque siempre resultaba molesto tener que abandonar los dormitorios al atardecer y ponerse a cocinar. Ahora nos bastaba con la mesa en el dormitorio de Irene y las fuentes de comida fiambre.

Irene estaba contenta porque le quedaba más tiempo para tejer. Yo andaba un poco perdido a causa de los libros, pero por no afligir a mi hermana me puse a revisar la colección de estampillas de papá, y eso me sirvió para matar el tiempo. Nos divertíamos mucho, cada uno en sus cosas, casi siempre reunidos en el dormitorio de Irene que era más cómodo. A veces Irene decía:

-Fijate este punto que se me ha ocurrido. ¿No da un dibujo de trébol?

Un rato después era yo el que le ponía ante los ojos un cuadradito de papel para que viese el mérito de algún sello de Eupen y Malmédy. Estábamos bien, y poco a poco empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar.
(Cuando Irene soñaba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esa voz de estatua o papagayo, voz que viene de los sueños y no de la garganta. Irene decía que mis sueños consistían en grandes sacudones que a veces hacían caer el cobertor. Nuestros dormitorios tenían el living de por medio, pero de noche se escuchaba cualquier cosa en la casa. Nos oíamos respirar, toser, presentíamos el ademán que conduce a la llave del velador, los mutuos y frecuentes insomnios.

Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De día eran los rumores domésticos, el roce metálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum filatélico. La puerta de roble, creo haberlo dicho, era maciza. En la cocina y el baño, que quedaban tocando la parte tomada, nos poníamos a hablar en voz más alta o Irene cantaba canciones de cuna. En una cocina hay demasiados ruidos de loza y vidrios para que otros sonidos irrumpan en ella. 

Muy pocas veces permitíamos allí el silencio, pero cuando tornábamos a los dormitorios y al living, entonces la casa se ponía callada y a media luz, hasta pisábamos despacio para no molestarnos. Yo creo que era por eso que de noche, cuando Irene empezaba a soñar en alta voz, me desvelaba en seguida.)

Es casi repetir lo mismo salvo las consecuencias. De noche siento sed, y antes de acostarnos le dije a Irene que iba hasta la cocina a servirme un vaso de agua. Desde la puerta del dormitorio (ella tejía) oí ruido en la cocina; tal vez en la cocina o tal vez en el baño porque el codo del pasillo apagaba el sonido. A Irene le llamó la atención mi brusca manera de detenerme, y vino a mi lado sin decir palabra. 

Nos quedamos escuchando los ruidos, notando claramente que eran de este lado de la puerta de roble, en la cocina y el baño, o en el pasillo mismo donde empezaba el codo casi al lado nuestro.

No nos miramos siquiera. Apreté el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin volvernos hacia atrás. Los ruidos se oían más fuerte pero siempre sordos, a espaldas nuestras. Cerré de un golpe la cancel y nos quedamos en el zaguán. Ahora no se oía nada.

-Han tomado esta parte -dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras iban hasta la cancel y se perdían debajo. 

Cuando vio que los ovillos habían quedado del otro lado, soltó el tejido sin mirarlo.

-¿Tuviste tiempo de traer alguna cosa? -le pregunté inútilmente.

-No, nada.

Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora.

Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle. Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada.

FIN

fuente: CIUDAD SEBA- cuento completo
ilustración: Nora Borges (la hermana de Jorge Luis Borges)