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martes, 10 de junio de 2014

ARGENTINA: ELENA HOLMBERG, fue diplomática argentina en Paris. Su cuerpo apareció flotando en las aguas del río Luján, en el Tigre, el 23 de diciembre de 1978


Historia de Elena Holmberg


La diplomática argentina Elena Holmberg fue secuestrada y asesinada por grupos operativos de la Escuela de Mecánica de la Armada, que cumplían órdenes del ex almirante Emilio Massera. Esta es la hipótesis del libro "Elena Holmberg. Historia de una infamia", escrito por sus hermanos, difundido en estos días, y que se convierte en otro testimonio de vital importancia sobre los años del último gobierno militar.

Si bien señala que una "conjura de silencio" impidió conocer exactamente lo sucedido, la hipótesis, sostenida por primera vez con tanta contundencia, constituye la tesis central del libro, que reconstruye los pormenores del secuestro, el asesinato y la frustrante investigación que finalmente no arrojó culpables.

Para fines de 1978, cuando Holmberg fue secuestrada en Buenos Aires, Massera sospechaba que había accedido a información que lo comprometía, plantea el libro. Sobre todo, su pertenencia a la entonces desconocida logia masónica Propaganda Due, que dirigía el "venerable" Licio Gelli, y sus relaciones con jefes montoneros en el exilio, de quienes presuntamente recibía dinero.
A casi 25 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, el relato repasa uno de los crímenes más escandalosos cometidos durante la última dictadura militar.

Holmberg, cuyo cuerpo apareció flotando en las aguas del río Luján, en el Tigre, el 23 de diciembre de 1978, había revistado como personal de la embajada argentina en París hasta pocas semanas antes de su secuestro.

La capital francesa iba a ser su primer y último destino en el exterior, y desde allí había accedido a ciertas informaciones que la llevarían a la muerte.
"Elena sabía todo sobre Massera, y la hipótesis del libro es que la mandó a matar él", dijo ayer a La Nación Eugenio Holmberg, uno de los seis hermanos de la diplomática, sobre quien recayó buena parte de las gestiones que la familia hizo para tratar de salvarla.

En París, Holmberg había asistido a la formación del Centro Piloto, un organismo creado por los marinos de la ESMA, que con el pretexto de contrarrestar la "campaña antiargentina" y vigilar a los exiliados servía para fomentar el proyecto político personal del entonces almirante Massera.

Durante la investigación judicial del asesinato, su superior en París, el embajador Tomás de Anchorena, admitió que "advertimos que los oficiales de Marina Vilardo y Yon (del Centro Piloto) se dedicaban más a servir los intereses políticos del almirante Massera que a cumplir los objetivos de información previstos", según puntualiza el libro.

Esta situación había provocado fricciones entre los marinos y la diplomática, y por presión del jefe de la Armada, Holmberg fue trasladada a Buenos Aires a mediados de 1978.

Para cuando regresó al país, Holmberg, de 47 años y con hermanos y tíos militares, entre ellos el ex presidente Alejandro Agustín Lanusse, ya sabía cosas que le costarían la vida.

Holmberg fue secuestrada por dos hombres a las ocho de la noche del 20 de diciembre de 1978, a las puertas de un garaje de la calle Uruguay, entre Santa Fe y Marcelo T. de Alvear.

Según sabrían luego sus hermanos de boca del jefe de la Policía Federal, el general Ojeda, "en este episodio se ven las manos de Chamorro (el almirante que dirigía la Escuela de Mecánica) y de los delincuentes de la ESMA, que se creen los dueños del país".

Ese sería el primero de una serie de indicios que la familia Holmberg acumularía en los días siguientes al secuestro, y que incluirían elípticos comentarios como el del general Roberto Viola ("la investigación no puede avanzar ante paredes que se levantan y factores que impiden ese avance") y una tajante opinión del ministro del Interior, Albano Harguindeguy, que luego diría no recordar: "Esto es cosa de ese negro hijo de p... de Massera".

Según declararon en la causa por el asesinato Gregorio Dupont y Gustavo Urrutia, dos compañeros de Holmberg, la diplomática habría dejado saber que tenía una foto de Massera con Firmenich en París, presumiblemente durante un encuentro que ambos habían mantenido en el hotel Intercontinental de la capital francesa.

Holmberg también habría estado al tanto de viajes clandestinos de Massera a Francia, Rumania e Italia, y de una misteriosa empresa que, en las afueras de París, tenía un ex dirigente de Udelpa, que habría servido para encubrir negocios del almirante.

En "Historia de una infamia", los hermanos de Elena Holmberg vinculan el asesinato de la diplomática, además, con los crímenes de los periodistas Horacio Agulla y Fernández Pondal, y del embajador argentino en Venezuela Héctor Hidalgo Solá.

Los dos periodistas y el diplomático sabían lo mismo que Holmberg: que el jefe de la Armada negociaba con los jefes montoneros, y que éstos le habrían dado 1.400.000 dólares para ayudar a financiar su afiebrado proyecto político.

El libro, sin mención específica de autor ni de editorial, recorre el expediente de la causa, relata las gestiones familiares para dar primero con la secuestrada y luego para esclarecer su muerte, y termina con una apelación intimista: "Han pasado 20 años desde tu asesinato, y las insólitas consideraciones del general Viola sobre "la conjura de silencio", "las paredes y factores actuantes" y tantas otras excusas tan pueriles como inadmisibles han logrado impedir que se identifique a los autores de tu asesinato que, sin duda, son los mismos que perpetraron los crímenes de Hidalgo Solá, Agulla, Fernández Pondal, Dupont y tantos otros que quedaron en el anonimato".

Fuente:http://nuestrotiempohistoria.blogspot.co.il/
2009/10/historia-de-elena-holmberg.html



Videla y Massera: historia de una interna feroz

Andrea Basconi, autora del libro sobre Elena Holmberg, 
recuerda el enfrentamiento. Galería de imágenes.
Videla y Massera: aliados en el golpe, enfrentados durante la dictadura.








Durante la última dictadura militar, el genocida Jorge Rafael Videla libró una feroz interna con el jefe de la Marina y su aliado en el golpe Eduardo Emilio Massera.
Una de las víctimas fue Elena Holmberg, una diplomática de carrera antiperonista que apoyaba a Videla y que un día apareció flotando en el río Luján. “Yo en el libro trabajé mucho sobre las muecas y las casualidades del destino”, dice Andrea Basconi, autora del libroElena Holmberg, la mujer que sabía demasiado (Sudamericana, 2012). “Y esta es otra mueca más en lo que fue la interna. La interna persigue a Videla hasta en su propia muerte”.
Para Basconi, “todo lo que digamos todos en este momento serán lugares comunes. Lo más importante es que (Videla) murió preso. En plena democracia llegaron a fotografiarlo, teniendo prisión domiciliaria, en una misa. Esta vez se murió en una cárcel común en Marcos Paz, fue juzgado y condenado, pero igual que Massera se llevó miles de secretos sobre las personas detenidas-desaparecidas que ellos mataron”, señala la periodista.
“Me parece que todavía falta un poquito de Justicia. Hubiera estado bueno que se arrepintiera y que dijera lo que sabía, y no que se considera un perseguido político” como en las últimas entrevistas que concedió.
Durante el trabajo de investigación para su libro, Basconi intentó entrevistarlo: “Fue en 2009. Nunca me contestó las preguntas, dejé cartas personalmente”. La escritora recordó las dudas que todavía persisten sobre la muerte de Holmberg: “Massera estaba determinado a matarla y ella se cruza en su proyecto político. Lo que no podemos olvidar es que Videla era el presidente, es difícil que pasaran cosas sin que él estuviera al tanto. Elena estuvo con Videla el 19 de diciembre del ‘78, un día antes que la asesinaran”.

ELENA HOLMBERG

Elena Holmberg, víctima de la interna entre Videla y Massera.

http://misionesparatodos.com/videla-y-massera-historia-de-una-interna-feroz/

jueves, 27 de octubre de 2011

BUENOS AIRES: Argentina salda cuentas con su pasado con cadena perpetua a represores ESMA


Buenos Aires, 26 oct (EFE).- Argentina dio hoy un paso más en los procesos contra los represores de la dictadura con las condenas a cadena perpetua impuestas, entre otros, a Alfredo Astiz, en la histórica "megacausa" por crímenes de lesa humanidad cometidos en la ESMA, el mayor centro de detención del régimen de facto.

Cientos de personas aguardaron durante horas la lectura de la sentencia frente a las puertas de Tribunal Oral número 5 de Buenos Aires para celebrar este día "histórico", en palabras de familiares de las víctimas.

Unos 180 testigos han desfilado durante 22 meses ante el tribunal en el primer tramo de la megacausa sobre los delitos en la ESMA, por donde se estima que pasaron unos 5.000 detenidos ilegales de los que apenas sobrevivieron unos cientos durante la sangrienta dictadura militar (1976-1983).

En conjunto, el tribunal ha juzgado a 18 imputados por 85 delitos, entre ellos los asesinatos de Esther Ballestrino de Careaga, Azucena Villaflor y María Ponce, fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, y de las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet, del llamado grupo de la Iglesia de Santa Cruz de Buenos Aires, donde se reunían familiares de desaparecidos.

Todas ellas fueron secuestradas por un grupo militar bajo el mando de Alfredo Astiz entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977. Según testimonios posteriores, fueron arrojadas al mar vivas y sus cuerpos fueron arrastrados por la corriente hacia la costa. Enterradas en fosas comunes, sus restos tardaron casi 30 años en ser identificados.

También se juzgó el asesinato del periodista y escritor Rodolfo Walsh, militante de Montoneros, secuestrado el 25 de marzo de 1977, después de que hiciera pública su "Carta abierta de un escritor a la Junta Militar", en la que denunciaba el terror de la dictadura.

Junto a Astiz, que asistió impávido a la lectura de la sentencia y llegó incluso a reirse en el banquillo por momentos, han sido condenados a perpetua los exmarinos Jorge "Tigre" Acosta y Ricardo Miguel Cavallo, extraditado desde España en 2008.

El tribunal también condenó a prisión perpetua a Antonio Pernías, Óscar Montes, Raúl Scheller, Jorge Radice, Alberto González, Néstor Savio, Adolfo Donda, Julio César Coronel y Ernesto Weber por secuestros, torturas, asesinatos y apropiación de bienes de víctimas de la dictadura.

En tanto, fueron sentenciados a 25 años de prisión Manuel García Tallada y Juan Carlos Fotea, mientras que Carlos Capdevilla fue condenado a 20 años, y Juan Antonio Azic, a 18 años.

En cambio, fueron absueltos los acusados Juan Carlos Rolón y Pablo García Velazco.

De este juicio quedó librado por "insania mental" el fallecido exalmirante Emilio Massera, quien integró la Junta Militar que perpetró el golpe de Estado en 1976.

En el proceso han declarado unos 80 supervivientes de la ESMA, que han tenido que ver cómo sus torturadores se han atrevido a reivindicar la dictadura y a defender la tortura delante de los jueces.

Astiz, que ha admitido que no disparó un solo tiro durante la guerra de Argentina contra Gran Bretaña por la soberanía de las Islas Malvinas, llegó a decir durante el juicio que era "objeto de persecución política" y tuvo la sangre fría de ingresar en el tribunal con el libro titulado "Volver a matar" y llevar otro día a la audiencia un ejemplar de "El proceso", de Franz Kafka.

Juan Carlos Rolón, exagente de inteligencia que resultó absuelto hoy, no se quedó atrás y se presentó en el juicio con el texto "Sálvese quien pueda", del inglés Edward Chancellor.

Mientras los acusados escucharon imperturbables las condenas, supervivientes y familiares de víctimas seguían la vista a través de pantallas gigantes instaladas en las puertas del tribunal y estallaban en gritos de júbilo con cada sentencia.

"Es una jornada histórica, es la lucha más digna de la historia reciente de los argentinos", afirmó Patricia Walsh, hija del periodista asesinado.

El abogado querellante Rodolfo Yanzón subrayó a Efe la importancia de haber llegado a esta etapa que, dijo, irá seguida el próximo año por otro juicio "por 700 casos y con 50 imputados por delitos cometidos en la ESMA".

En conjunto, la "megacausa" por delitos de la ESMA, posible tras la derogación de "las leyes del perdón" en 2003, se compondrá de otros ocho procesos judiciales pendientes por crímenes en la cárcel clandestina.

Entre los juicios pendientes figura uno en el que se acusa a Astiz por el secuestro y desaparición de la joven sueca Dagmar Hagelin.

Este es el segundo juicio que se lleva a cabo por crímenes en la ESMA, aunque el primero, en 2007, no llegó a la sentencia porque el acusado, el prefecto Héctor Febres, quien se desempeñaba como jefe de la maternidad de la cárcel clandestina, murió envenenado por cianuro en la dependencia donde estaba detenido. EFE

ms-mar/ap