sábado, 31 de agosto de 2013

HOLOCAUSTO/GENOCIDIO DEL PUEBLO JUDIO MASACRADO POR LAS HORDAS NAZIS ALEMANAS Y SUS ALIADOS FASCISTAS ANTISEMITAS



Preguntas frecuentes:

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿A qué período de la historia nos referimos cuando hablamos de “Holocausto”?

El término “Holocausto” se refiere al período comprendido entre el 30 de enero de 1933, fecha en que Hitler es nombrado canciller de Alemania, hasta el 8 de mayo de 1945, cuando finaliza la guerra en Europa.

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿A qué definimos como “Holocausto”?

A la persecución y aniquilación sistemática, auspiciada por el estado, de los judíos europeos por parte de la Alemania nazi y de sus colaboradores entre 1933 y 1945. Los judíos fueron las víctimas principales, pero no las únicas.  También los romas y sintis (gitanos), las personas con discapacidades físicas y mentales y los polacos fueron objeto de aniquilación por pertenecer a una etnia o nacionalidad definidas como inferiores. Otros tantos millones de personas, entre ellos, homosexuales, testigos de Jehová, prisioneros de guerra soviéticos y disidentes políticos también fueron víctimas de opresión y muerte en la Alemania nazi.

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿Cuál es el origen del término “Holocausto”?

La palabra holocausto proviene del griego antiguo: olos, que significa “todo” y kaustos o kautos, que significa “quemado”. Este término puede referirse a una ofrenda ofrecida en sacrificio y consumida totalmente por el fuego, o a una gran destrucción de la vida, especialmente con fuego. La palabra con el significado de una ofrenda que es quemada en sacrificio aparece frecuentemente en escritos religiosos a lo largo de los siglos, particularmente en las descripciones de rituales que incluían sacrificios con fuego. En los escritos seculares, holocausto normalmente significa “destrucción completa o total”, connotación que fue particularmente dominante desde fines del siglo XIX hasta la época de la carrera armamentista de mediados del siglo XX.
En las primeras referencias al asesinato de los judíos en Europa por parte de los nazis también se continuó con este uso del término. En 1941, algunos escritores ya empleaban el término holocausto para referirse a los crímenes de los nazis contra los judíos, pero en estos casos iniciales no se le atribuía exclusividad al término. Sin embargo, hacia la década de 1940 se iniciaba un proceso de cambio. Holocausto (con H mayúscula o minúscula) pasó a ser un término más específico debido a que era utilizado en traducciones israelíes de la palabra shoá. Esta palabra hebrea se comenzó a utilizar frecuentemente para denotar el asesinato de judíos en Europa cometido por los nazis. (Los judíos que hablaban yidish utilizaban el término churbn, una traducción de shoá al idisch) La identificación de holocausto con shoá se vio de manera muy clara en la traducción oficial al inglés de la Declaración de Independencia de Israel en 1948, en las publicaciones traducidas de Yad Vashem en la década de 1950 y en la cobertura periodística del juicio a Adolf Eichmann en Israel en 1961. 

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿Cuántos judíos fueron asesinados durante el Holocausto?

Resulta imposible saber con exactitud el numero de victimas judías, no obstante, las estadísticas indican que el total superó las 5.860.000 personas. La mayoría de los investigadores aceptan la cifra aproximada de seis millones. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no se registraron todas las víctimas de la Shoá; hubo numerosos registros confeccionados por los nazis y luego destruídos por ellos para ocultar sus crímenes o perdidos, quemados o dañados durante las intervenciones militares; los registros tenían informaciones fragmentadas que no incluían por ejemplo, origen, nacionalidad o religión de las víctimas.
También debe considerarse que los datos estadísticos se basaron sobre distintas fechas a causa de las modificaciones en las fronteras, los números de víctimas corresponden no solamente a ciudadanos del país sino a extranjeros residentes o refugiados, etc.

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿Cuántos católicos murieron durante el Holocausto?

La comunidad católica no fue oficialmente el blanco de los nazis por practicar la religión. De hecho, una minoría significativa de la población del Tercer Reich fue bautizada en esta fe, entre ellos algunos integrantes de la élite nazi. Los nazis trataron de debilitar la influencia y las enseñanzas de la Iglesia de manera sistemática mediante la propaganda y tomaron medidas sumamente enérgicas contra los clérigos que se atrevían a criticar las políticas del régimen. Los miembros del clero que se negaban a aceptar el estado nazi corrían el riesgo de ser arrestados por diversas infracciones: la negativa a quitar piezas religiosas de las escuelas; la participación en procesiones religiosas; la crítica política desde el púlpito; la ayuda a enemigos públicos, como los judíos; el pacifismo, etc. El castigo variaba desde unos días en prisión hasta la reclusión en campos de concentración o la ejecución. A menudo hubo miembros del clero que murieron en circunstancias ambiguas mientras cumplían una sentencia o esperaban un juicio; sus muertes fueron atribuidas oficialmente a accidentes o enfermedades. Los laicos católicos que se negaron a someterse al régimen nazi sufrieron una persecución similar. 
Las autoridades nazis en los campos de concentración generalmente no registraban de qué religión eran los prisioneros, salvo en el caso de los Testigos de Jehová. En consecuencia es difícil calcular fidedignamente la cantidad total de católicos que fueron víctimas de persecución o muerte debido a alguna acción o postura relacionada con su fe católica. Existen algunos datos acerca de la cantidad de prisioneros católicos (especialmente miembros del clero) en algunos campos.

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿Cuál era la diferencia entre la persecución de los judíos y la de otros  grupos clasificados por los nazis como “enemigos del Tercer Reich”?

Los judíos fueron el único grupo elegido por los nazis para una aniquilación total llevada a cabo en forma sistemática. De acuerdo con el plan nazi, todos y cada uno de los judíos debían ser asesinados. En caso de otros “enemigos del tercer Reich”, sus familiares no solían ser tomadas en cuenta.

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿Todos los alemanes apoyaban el plan de Hitler para la persecución de los judíos?

A pesar de que no toda la población de Alemania estaba de acuerdo con la persecución de los judíos emprendida por Hitler, no existen pruebas de protesta en contra de ello. A pesar de las amenazas y los peligros, hubo alemanes que se resistieron al boicot del 1º. de abril de 1933 y compraron en negocios judíos intencionalmente, y hubo otros que ayudaron a los judíos a esconderse y escaparse.

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿Cuándo se instaló el primer campo de concentración?

A poco de instalarse en el poder, los nazis abrieron el primer campo de concentración, Dachau (22 de marzo de 1933), en el que encarcelaron y trataron de forma brutal a todos aquellos considerados opositores al régimen: comunistas, socialistas, dirigentes sindicales y todo aquel que era visto como una amenaza. Los campos fueron diseñados para acabar con la oposición y atemorizar a la población, asegurándose que no habrían más opositores.  Dachau se convirtió en el campo donde se entrenarían los guardias de las SS. Su primer comandante, Theodor Eicke, sentó los antecedentes de la brutalidad que habría de ser norma en otros campos. Otros campos abiertos después de Dachau fueron Buchebwald, Mauthausen.Neuengamme, Ravensbruck, Sachsenhausen, Bergen Belsen. También fueron encarcelados aquí quienes eran considerados problemáticos por motivos sociales (homosexuales, Testigos de Jehová, delincuentes comunes, combatientes republicanos en las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil en España
Los trabajos forzados fueron un componente del sistema de los campos convirtiéndose con el tiempo en parte central del mismo. Muchos prisioneros murieron a causa de las inhumanas condiciones de trabajo, la crueldad del personal y las terribles condiciones físicas en las que se encontraban lso prisioneros.

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿Cuál era el objetivo fundamental de Hitler al desencadenar la Segunda Guerra Mundial?

El objetivo fundamental de Hitler era  establecer un imperio ario que abarcara desde Alemania hasta los Urales. Consideraba que esa zona era territorio natural del pueblo alemán, zona que Alemania necesitaba como mínimo a fin de que sus granjeros tuvieran tierras suficientes.

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿Qué significaba cada uno de los distintivos de identificación?

Los nazis usaban distintivos o parches triangulares para identificar a los prisioneros en los campos de concentración. Los distintos parches de colores representaban a grupos diferentes. Los significados de los colores eran:  amarillo-judío; marrón-gitano; violeta-Testigo de Jehová; rosa-homosexual; verde-delincuente; rojo-prisionero político; negro-asocial; azul-emigrante.
La categoría "asocial" era, quizás, la más variada, e incluía a las prostitutas, los vagabundos, los asesinos, los ladrones, las lesbianas y aquellos que violaban las leyes que prohibían las relaciones sexuales entre arios y judíos. Si bien el triángulo marrón era utilizado en ciertas circunstancias para los gitanos, estos eran obligados con más frecuencia a utilizar el triángulo negro que los incluía en la categoría de "asóciales".
Algunos parches tenían letras en los triángulos para distinguir aún más los diversos grupos de los campos. Por lo general, la letra indicaba la nacionalidad; por ejemplo, “F” de franzosisch (francés), "P" de polnisch (polaco), "T" de tschechisch (checo), etc., pero también podía indicar una subcategoría especial de prisionero.
En el caso de los transgresores judíos, se combinaban dos triángulos de colores diferentes para formar una estrella de seis puntas; un triángulo amarillo para indicar que se trataba de un judío y el otro triángulo de un color distinto para indicar la otra trasgresión. Por ejemplo, los delincuentes judíos llevaban un triángulo amarillo con uno verde superpuesto; los homosexuales judíos llevaban triángulos rosas sobre el amarillo.
Fuera de los campos, las fuerzas de ocupación de los nazis exigían a los judíos que llevaran parches o brazaletes marcados con la estrella de David, pero las características específicas del distintivo (tamaño, forma y color) variaban según la región. Por ejemplo, algunas estrellas amarillas tenían una gran "J" en el centro, pero en otros lugares los parches tenían bordados la palabra "Jude" (o "Jood", "Juif", etc.) en el medio. Los que no llevaban la estrella podían ser arrestados y deportados, lo que amedrentaba a la mayoría de los judíos y los obligaba a cumplir con esto aunque el parche los hiciera objeto de restricciones, acoso y aislamiento.

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿ A qué se denominaba ¨ghetto¨?

A partir de 1939, los nazis establecieron los ghettos en Europa Oriental, como parte de su plan sistemático de aniquilación. Los mismos eran sectores en las grandes ciudades poblados exclusivamente por judíos, que habían sido obligados a trasladarse de otros sectores de la ciudad o de la periferia. Agrupar a los judíos en los ghettos, aislarlos y quebrar su espíritu y su fortaleza física, no fue más que una etapa en el camino a los campos de concentración y exterminio. P ara lograr este quiebre, los nazis crearon condiciones de vida muy duras, con la población hacinada en las habitaciones de las  viviendas, con una dieta alimentaria reducida en calorías, sin medicamentos, y donde las enfermedades comenzaron a diezmar a la población, elevando la mortandad de niños y adultos. Los ghettos abarcaban un área superpoblada y restringida y la salida era penada con la muerte.

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿Qué era el Judenrat?

Era el consejo de judíos nombrado por los nazis en cada comunidad judía o gueto. La aplicación de decretos nazis que afectaran a los judíos y la administración de los asuntos de la comunidad judía era responsabilidad del Judenrat. Estos carecían de poder y de los medios para obstruir los planes nazis de aniquilación de todos los judíos.

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿Qué es un campo de exterminio masivo? ¿Cuántos había? ¿Dónde estaban ubicados?

Un campo de exterminio masivo es un campo de concentración con equipos especialmente diseñados para asesinar en forma sistemática. Existieron  seis campos de esta clase: Auschwitz-Birkenau, Belzec, Chelmno, Majdanek, Sobibor, Treblinka. Todos estaban ubicados en Polonia.

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿Qué significa el término “Solución Final” y cuál es su origen?

El termino “Solución Final” se refiere al plan alemán que consistía en asesinar a todos los judíos de Europa. El término fue utilizado en la Conferencia  de Wannsee (Berlín, 20 de enero de 1942) donde los oficiales alemanes discutieron acerca de su implementación. Se acordó que el plan se llevaría a cabo en campos especiales, los campos de exterminio, ubicados en Polonia, hacia donde se trasladaría progresivamente a todos los judíos de Europa oriental que aún no habían sido “tratados” y a los de Europa occidental. 

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿Cuándo comenzó a implementarse la “Solución Final”?

Miles de judíos fueron asesinados  por los nazis  o murieron como resultado directo de las medidas discriminatorias instituidas en su contra durante los primeros años del Tercer Reich.  Sin embargo,  la ¨Solución Final¨, el asesinato sistemático se inicio con la invasión alemana a la ex Unión Soviética, en junio de 1941.

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿Los judíos de Europa tenían consciencia de lo que les esperaba?

Con respecto al conocimiento de la “Solución Final”  por parte de sus víctimas potenciales, debe tenerse en cuenta varios puntos clave. En primer lugar los nazis no divulgaron acerca de la “Solución Final”, ni hablaron acerca de dicho plan en forma abierta. Se hicieron todos los esfuerzos necesarios para engañar a las víctimas y, así, prevenir o minimizar la resistencia.
Cuando los prisioneros eran llevados a los campos de concentración se los forzaba a escribir cartas a sus familiares contando acerca de las maravillosas condiciones de su nuevo lugar de residencia. Los alemanes hacían todo lo que estaba a su alcance para garantizar la confidencialidad.
Puesto que cada comunidad judía europea se encontraba casi totalmente aislada, eran pocos los lugares donde se tenía información.

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿Los Aliados y los pueblos del mundo libre conocían los acontecimientos que se suscitaban en Europa?

Las diferentes medidas que los nazis tomaron con anterioridad a la “Solución Final” se llevaron a cabo públicamente, por lo que se informó acerca de ellas a la prensa. Los corresponsales extranjeros escribieron sobre las acciones antijudías nazis mas importantes que tuvieron lugar en Alemania, Austria y Checoslovaquia antes de la Segunda Guerra Mundial. Una vez comenzada la guerra se hizo más difícil obtener información, pero a pesar de esto se publicaron informes acerca del destino que se les daba a los judíos. De este modo, aunque los nazis no divulgaron datos sobre la “Solución Final” a menos de un año de haberse iniciado el asesinato sistemático de judíos, comenzaron a infiltrarse detalles hacia el occidente.

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿Cuántos judíos pudieron escapar de Europa antes del Holocausto?

Resulta difícil calcular la cifra exacta de judíos que pudieron escapar de Europa con anterioridad a la Segunda Guerra Mundial, ya que las estadísticas con las que se cuenta son incompletas.
Entre 1933 y 1939, 355.278 judíos alemanes y austríacos abandonaron sus hogares. Algunos inmigraron a países que posteriormente fueron tomados por los nazis. Durante el mismo período 51.747 judíos europeos llegaron a Argentina, Brasil y Uruguay.
Shanghai, la única parte del mundo donde no se necesitaba visa para entrar, recibió alrededor de 20.000 judíos europeos, la mayor parte de origen alemán, que se habían escapado de sus hogares.

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿Los judíos intentaron luchar contra los nazis? ¿En qué medida tuvieron éxito?

A pesar de las difíciles condiciones bajo las que estaban los judíos en los países europeos ocupados por los nazis, muchos de ellos participaron en la resistencia armada que se dividía en tres tipos: levantamientos en ghettos, resistencia en campos de concentración y exterminio y luchas partisanas. También hubo otros tipos de resistencia, como las culturales, como estudiar  las sagradas escrituras en secreto o celebrar ¨shabat¨ con un trozo de pan.

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿Qué eran las “marchas de la muerte”?

Mientras el Tercer Reich se tambaleaba y caía el Frente Este, el jefe de las SS, Heinrich Himmler dio la orden de que los Aliados no hallasen prisioneros con vida. A finales de 1944, los alemanes comenzaron a evacuar a cientos de ellos de los campos de Polonia y del Este de Prusia. En abril de 1945, la evacuación de los prisioneros se extendió a los campos de concentración de Alemania y Austria. En mitad del crudo invierno, los prisioneros eran trasladados, en su mayoría a pie, por medio de inaguantables marchas forzadas que duraban semanas. Su supervivencia dependía de lograr esquivar los peligros que surgían en el camino y la brutalidad de sus supervisores, que acababan con todo aquel que vacilase o tratase de escapar. Este asesinato masivo de cientos de miles de prisioneros continuó hasta el día en el que se rindieron los alemanes.

 http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png¿Quiénes fueron los “Justos entre las Naciones”?

Fueron personas no judías que ayudaron a los judíos durante el Holocausto. Hubo “Justos entre las Naciones” en todos los países dominados por los nazis o aliados a ellos y su actuar a menudo estaba centrado en el rescate de vidas judías.
Yad Vashem, la autoridad nacional israelí  para la memoria del Holocausto, concede honores especiales a estas personas. Actualmente Yad Vashem ha reconocido aproximadamente a 10.000 “Justos entre las Naciones”.

http://www.museodelholocausto.org.ar/images/bullet1.png ¿Qué fueron los Juicios de Nürenberg?

El término “Juicios de Nürenberg”  se refiere al conjunto de juicios de criminales de guerra nazis  que se llevaron a cabo al finalizar la guerra. En ellos se procesaron a los líderes políticos, militares y económicos del Tercer Reich capturados por los Aliados.

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miércoles, 28 de agosto de 2013

El otro genocidio: el armenio en mano de los Jóvenes Turcos del Imperio Otomano.


 

El otro genocidio: el armenio


Entre 1915 y 1923, a través de marchas forzadas, asesinatos, hambre y sed, el Imperio Otomano persiguió a la población armenia. Se estiman entre un millón y medio y dos millones de muertos.

 

El Holocausto que asedió mayormente a la población judía durante los años de nazismo es uno de los más grandes crímenes de la Humanidad, por su brutalidad y por su número inmenso de víctimas. Sin embargo, no se trató del único del siglo XX: unos años antes, entre 1915 y 1923, se produjo el genocidio armenio, considerado por muchos historiadores como el “primer genocidio sistemático moderno”, aunque al día de hoy el gobierno turco no lo reconozca como tal.

Esta matanza, cuyo número total de víctimas está estimado entre un millón y medio y dos millones de civiles armenios, comenzó el 24 de abril de 1915 cuando el gobierno del entonces Imperio Otomano, en mano de los Jóvenes Turcos, decidió apresar a 35 intelectuales armenios entre los que había escritores, médicos, sacerdotes y poetas, entre otros líderes de esa comunidad en lo que hoy es Estambul.

Algunos días después a ese 24 de abril, día en que hoy es mundialmente recordado el genocidio armenio, los detenidos ya eran 600 y muchos de ellos fueron asesinados. A principios de junio, el gobierno otomano ordenó deportar a toda la población armenia sin permitirles cargar con medios que les ayudaran a sobrevivir. No fueron el único grupo étnico perseguido, como ocurriría luego durante el nazismo: los asirios y los serbios, entre otros, también fueron asediados, aunque eran minoría.

La “coartada” de los Jóvenes Turcos al mando del Imperio Otomano era que los armenios estaban encabezando algunos movimientos rebeldes de corte nacionalista: con ese argumento, los obligaron a participar de marchas forzadas que duraban cientos de kilómetros, en las cuales los gendarmes, además, les robaban y los violaban, e imperaba el hambre y la sed que muchas veces conducían a la muerte. Según los historiadores que reconocen el genocidio, se calcula la existencia de unos 26 campos de concentración, algunos únicamente fosas comunes, otros lugares en los que las epidemias y la inanición terminaban con la vida de las víctimas. Esos campos se ubicaban especialmente cerca de las fronteras con Siria e Irak.

Esta grave matanza, a pesar de su masividad, es aún discutida en el mundo: sólo 22 Estados la reconocen como un genocidio, entre los cuales se cuenta la Argentina. Sin embargo, el 15 de diciembre de 1915, el New York Times titulaba “Un millón de armenios asesinados o en el exilio”, lo que da cuenta de la brutalidad desplegada por el Imperio Otomano. La actual República de Turquía no ha negado la masacre de civiles, pero aún así, no admite que se haya tratado de un genocidio: para este Estado no hubo un plan de exterminio masivo y sistemático, sino que se trató de “luchas inter-étnicas”. Las diferentes lecturas sobre este mismo hecho, entre otros conflictos, implicaron el cierre de la frontera entre Turquía y Armenia en 1994, aún vigente.

Un ejemplo de la negación por parte del estado turco del genocidio armenio son las duras críticas que el escritor Orhan Pamuk, nacido en Estambul en 1952 y ganador del Premio Nobel de Literatura en 2006, ha recibido en su país al referirse a la masiva matanza. No fue el único: también el escritor Kurt Vonnegut mencionó el tema en su novela “Barbazul”, de 1988, cuyo protagonista es un sobreviviente de ese genocidio. Y el cantante franco-armenio Charles Aznavour escribió en 1975 la canción “Ils sont tombés” (“Ellos cayeron”) inspirado en las víctimas.

En 1985, el Diario Armenia, una publicación de la comunidad de esa nación en la Argentina, incluyó en su edición el testimonio de Krikor Vartian, un sobreviviente de aquellos años nacido en 1903: “Cuando quedé solo en casa, una mañana, llegan soldados turcos a la ciudad, matando a todo armenio que encontraran en su camino. Sentí los gritos de la gente y me escondí en un subsuelo a 50 centímetros que tenía el piso de madera de la habitación. De pronto sentí cuando entraron y comenzaron a clavar sus lanzas en los pisos porque sabían que estos servían de escondite. Me puse contra un rincón y me salvé”, reconstruyó Vartian, y agregó: “Estos episodios similares a una película viven permanentemente delante de mis ojos cada vez que duermo. Siempre sueño con estas atrocidades y me despierto creyendo que estoy allí. Recuerdo que un día antes llovía y al día siguiente comenzaron a morir miles de personas. Ya no éramos tratados como gente, parecíamos animales…”.

La violencia deshumanizadora estaba a la orden del día, y se cobró miles de vidas, aunque casi cien años después todavía se discuta el nombre de aquella matanza.

 

Fuente: diario CLARIN- Buenos Aires, 26/08/2013

lunes, 26 de agosto de 2013

ESPAÑA - LIBROS: Manuel Quiroga Clérigo, poeta, escritor, crítico y doctor en sociología comenta el libro "EL COLOR DE LA TINTA". de NICOLÁS DEL HIERRO

 
 
 
NICOLÁS DEL HIERRO:
“ELEVAD LA MIRADA”



EL COLOR DE LA TINTA.
POESÍA 1962-2012.
Ediciones Vitrubio, Madrid, 2012. 581 págs.

 por Manuel Quiroga Clérigo.

“Elevad la mirada”, reclama Nicolás del Hierro en uno de sus poemas. Y, ahora, nos ofrece todos sus versos en un precioso libro titulado “El color de la tinta. Poesía 1962.2012”,  publicado por Ediciones Vitrubio  (Madrid 2012).
 
El también poeta y narrador Pedro Antonio González Moreno escribe en un sensato prólogo, al que titula “Una caligrafía de la soledad”: ”…para Nicolás del Hierro recordar no es sólo evocar lo vivido, sino también  revivirlo y reinventarlo, dándoles voz y relieve a sus fantasmas”. Además estudia detenidamente la cualidad de escritor manchego del autor, lo cual no es nada vano ya que La Mancha ha dado al idioma español una brillantez inigualable y, por supuesto, el valor de unas letras capaces de convulsionar las costumbres, reivindicar las emociones y analizar de una manera suave pero firme las instancias del amor.
 
Como leemos, en la contraportada del volumen, poseer y leer este libro de casi seiscientas e inspiradas páginas es “Una hermosa oportunidad, esperada por muchos, de leer íntegro a un poeta cuidadoso, original y siempre hondo y sensitivo”.
Tras una indecisa incursión en el reino de las líricas hermosas, con esos “Seis poemas primeros. 1956-1961”, donde el mundo comienza a ser analizado con cierto sentimiento amargo, el poeta irrumpe con el tesón definido de quien desea comprender a un género humano sufriente e inmerso en cierta soledad existencial. Si del primer tramo elegimos un solo y magnífico verso, “Me sabe a triste la alborada”, en “Profecías de la guerra” de 1962 ya asistimos a todo el dolor del universo, pues el análisis es el de la propia certidumbre, esa que hace posible la amargura aunque también posibilite la esperanza. El poema “A veces sueño”, que nos recuerda la célebre frase de Martin Luther King (“Ayer tuve un sueño”) nos parece un monumento a la memoria, la perfecta insinuación para hacer de los deseos, convertidos en sueño, el espacio amable en que puedan renacer todas las concordias:”El camino sigue, sigue largamente./Todo se hace grande, todo se hace hermoso:/la luz, la vida, las rosas…”. Pero además Nicolás del Hierro es un hombre creyente y tal vez esa manera de entender la existencia haya favorecido el saber salir del mundo horrible de la postguerra en la cual él, y todos nosotros, éramos sólo nubes oscuras en un cielo lleno de nubarrones. Algo de aquel edén negado aparece en “Al borde casi”, los versos datados en 1965.Dámaso Alonso en su librito titulado “Poemas puros. Poemillas de la ciudad” (Editorial Galatea, Madrid, 1921) que dedicara a Vicente Aleixandre y Merlo deja muy líricos suspiros, poemas cortos llenos de intención y sentimentalismo. “El alma está en reposo porque es buena”. Algunas insinuaciones de este tipo aparecen en los versos del poeta manchego: “¡Abrid de par en par los corazones!” pide en su poema “Transición” y, en el precioso soneto titulado “Recorrido” leemos: “..esperaré la tarde de verano/en que deba saldar con Dios mi cuenta/para acabar mi senda sonriente”. Pues, bien, es curioso que un hombre con una infancia desbaratada a consecuencia de una guerra cruel aún se sienta capaz de saldar cuentas con ese Dios tantas veces inmisericorde y que, además, quiera acabar con una sonrisa en los labios, en vez de la amargura que tantos filósofos quieren incluir en nuestras biografías. Si volvemos a Dámaso Alonso, tan denigrado por Pablo Neruda junto a Gerardo Diego por alabar a un franquismo irredento, escuchamos sus versos:“Cuando murió el poeta se quedaron/tristes todas las cosas pequeñitas/que él cuidaba”.Pero aquí no se habla de muerte, sino de vida. Y así llegamos a esos versos grandiosos, pacíficos, casi maravillados de 1971 “Cuando pesan las nubes” del propio Nicolás del Hierro donde hay un precioso, y corto, poema titulado precisamente: “Urgencia” con un verso grandioso “Lo demás es amor”, compendio de ese mundo alborotado, indeciso, repleto de dolor y de incontinencia; un universo donde todo tiene el valor de la vitalidad y la presencia de los abiertos edenes en que es posible, todavía, la sonrisa. Pero, también Alonso, dejó escrito “Hoy, día puro, me asomé a la muerte” y aquí aparece un, digamos, testamento existencial del poeta manchego, de Nicolás del Hierro, que en “En este caer de rotos pájaros” (1979) que, según Pedro Antonio González Moreno, “viene a cerrar temáticamente su primera etapa poética”. Ahí tenemos un precioso poema titulado “El amor como salvación humana” (“Amor, dame tu mano/,/es el momento de lograr el mito;/ven, amor,/deja que el sueño/nos colma y nos invada”. El sueño, la fantasía, los excelsos rincones del pasado cobran todo el valor de la realidad, precisamente, tras haber resucitado de las confusas nieblas de la ilusión.

 
“Lejana presencia”, con poemas de 1984, es un relato intenso donde el amor, los sentimientos, la existencia y los paisajes se unen en un aliviado momento de entusiasmo y de sosiego: “Aquel beso, lejano,/que no te di, golpea/en tu yo y en mi yo”. Y es que los afectos suelen encadenar futuros, hilvanar soledades e incrementar los deseos. El poeta es, simplemente, un ser humano. Como tal sigue su andadura de ilusiones y de certidumbres; lo hace sin desprenderse de la necesaria inocencia que es capaz de transformar los universos cercanos y las más limpias esperanzas.
 
Del apartado “Poemillas del viajero” del libro de Dámaso Alonso elegimos: “He aquí la calma del hogar lejano,/el manso río, el otoñal paisaje”, y de “Muchacha del Sur” (1986) de Nicolás del Hierro nos quedamos con unos deliciosos versos del poema que comienza así “Hasta dormida eres la enredadera de los sueños,/vilano azul que trepa por los altozanos/de tu desigualado enclave terrenal”. O sea que aparecen los mejores paisajes, los más hermosos momentos, el hogar como promesa y premio; el amor es ese premio, ese futuro. Y el poeta nos habla de ello, lo va retratando con sus mejores pinceles, dejando una estela de vitalidad y entusiasmo pocas veces imaginado.
 
“Retorna aquí el poeta a algunos de los motivos de su primera etapa, tales como la pena, el cansancio y el desasosiego existencial”,  dice González Moreno al referirse a “Toda la soledad es tuya” de 1989 donde existen hermosos poemas como “Los pájaros azules”: “Cualquier momento será bueno./Estoy seguro que, cualquier instante,/se romperán los sueños de los niños/y, entonces,/flácido su pecho,/se quedarán sin voz las golondrinas”. Cuando más adelante el poeta reitera “Yo creo en el amor” ya nos sitúa en el plano existencial de quien, incluso habiendo sufrido en su infancia los avatares de una guerra criminal y sin sentido, es también creyente en un Dios capaz de organizar el universo. Ahí están muchos de los valores de esa poesía abierta a todos los horizontes, a esos paisajes “de la alondra y no del buitre”.
 
En “Cobijo de la memoria” (1995) aparece uno de los poemas más hermosos de toda la antología. Se trata de “Error de Artemisa” pues si el autor nos deja interesantes referencias a su madre “Había puesto madre/su distancia en el tiempo, y un pesado/silencio adormecía las paredes”, temática que también acumulan en sus creaciones poetas como Antonio Gamoneda, Félix Grande, para Del Hierro es la figura del padre la que, seguramente, mas recuerdos le reportó en su juventud y a lo largo de su existencia posterior, tanto por las vicisitudes por las que el progenitor tuvo que pasar, a causa de la guerra o de las condiciones en que se vivía en las zonas rurales con tantos trabajos y tantas carencias. Este poema y el titulado”El rito milenario del olivo” demuestran un amor y su dolor de una manera entrañable y nos deja la sensación de esa orfandad ilimitada que sólo el ser humano es capaz de soportar. De “Error de Artemisa”, poema que se debe leer y releer con paciencia para absorber todos sus valores líricos y afectivos, nos quedan esos versos terribles de “Nunca la pólvora mantuvo/un entretenimiento tan cainita/ni los montes bebieron tanta pena”. Se ha dicho que la poesía es un asunto íntimo, la muestra infinita del dolor que alguien sufre, aunque lo simule como diría Pessoa, que lo siente de manera verdadera y que, casi siempre, sin quererlo, transmite a los demás, tal vez porque esta manera de vivir, ese insondable espacio de la herida, sea algo que frecuentemente sale de su rincón y penetra en la mente de los demás. Nicolás del Hierro en los dos poemas citados, como en otros de diferente contextura nos trae ese dolor y nos lo deja para siempre a nuestro lado. Esa es su mejor faceta de comunicador, de versificador, de creador lírico de quien también ha publicado narrativa como, por ejemplo, su extenso relato titulado “El oscuro mundo de una nuez”, y otras prosas como “El temporal” o “Nada, éste es el mundo”, por algunos de los cuales ha recibido merecidos precios. Su libro “Al borde casi” fue traducido al italiano. Nicolás del Hierro fue fundador de varias revistas literarias, entre ellas “·Tolva” y “Alvent (pliegos poéticos)” y ha ejercido la critica literaria en varios medios,

En unas palabras liminares a “Tickets de café” de Eduardo Alonso (Madrid 1948) el que fuera espléndido director de cine y gran conversador dejó escrito: “Yo tuve siempre a los libros que entienden de poesía por pálidas novias prendidas de jazmines; miré cada verso como a sonrisa tímida; cada cuarteta, como a promesa trémula, y cada poema terminado y rotundo, como a beso de amor”. Y es que llegamos al libro de 1999, “Lectura de la niebla” poemario que en su momento tuvo una excelente acogida, como la mayoría de los de Nicolás del Hierro, tanto por su sinceridad y por su capacidad para llevarnos por esos territorios diáfanos de los afectos como por el valor que el poeta da a cada una de sus, reflexiones y sus recuerdos.

Poemas como el número 25, de corta extensión como la mayoría de ellos,  nos deja la certidumbre de un mundo abierto a los eternos paisajes de la infancia y al delicado espíritu de la memoria que permanece en el ámbito de la familia: “Venía de la tierra, como el trigo,/de la raíz del tiempo y de la arruga/del surco en la epidermis y la gleba:/era un rústico arcángel que volaba/con alas de cardencha y de terruño./Era el abuelo, con su larga blusa,/con su parda lonera de sudores,/un amo entre sus yuntas y gañanes,/un hermano de pan entre vecinos,/alguien que no vivió la envidia y supo/hacer de la esperanza su progreso./¡Seguro que también era distinto/el reloj de la historia y de los hombres!”. Entrelíneas van apareciendo ideas, versos, expresiones que nos parecen haber leído en poemas de Rafael Montesinos, Ángel Crespo, Eladio Cabañero o el mismísimo Antonio Machado. La poesía es, simplemente, una referencia, no tan volátil, de nuestra infancia, de los territorios de la adolescencia o del ámbito quieto de unas épocas difíciles y unos antepasados cercanos en nuestro cariño. En ese sentido tal vez sea Nicolás del Hierro un poeta lúcido, ameno, capaz de transmitirnos ese cariño por la naturaleza y por la familia.
“Mariposas de asfalto” (2000) nos deja, aquí también, historias del entorno en que el poeta desarrolló su vida, sus primeros paisajes; donde vivió las primeras aventuras, en que reclinó sus juveniles pasos, los abiertos espacios de la aventura o de la reflexión. Por ejemplo, algo recurrente son los ríos, los montes, las laderas, los vientos de su cercanía. Si leemos “Todavía el Bullaque es un milagro” (“Todo el verdor del campo montuoso/se reflejó a tu paso en la corriente/caudal de los inviernos, y, crecidas/tus Tablas, de las cumbres, a manera/de caricia, su lluvia recibiendo,/prolongaron el brío de tu cauce”) Tal vez creamos que nos está hablando de La Mancha, de unos escenarios tantas veces abandonados, hoy mismo por el gobierno de una tal Cospedal. El mundo rural está cercado, confinado, pereciendo por los incendios generalmente intencionados o  destruido por los egoísmos de las multinacionales y la obcecación y ceguera de los poderes locales. Si pese a todo algunos ríos, valles, laderas nos siguen ofreciendo su vida, incluso cautiva, el que haya un solo poeta que pueda cantar sus excelencias es algo que los demás podemos, y debemos, agradecer.
 
“El latir del tiempo”, 2004, es, otra vez, el testimonio de los orígenes, de la vida naciendo a cada paso, de la vitalidad del mundo natural y sus alrededores que es precisamente la existencia de los hombres y su devenir en el acosado planeta Tierra: “Parece que se juntan aquí todas/las tardes de la tierra, los silencios/todos de los conciertos más sublimes,/como si la armonía fuera tope/de su propio caudal” leemos en los primeros versos de “Tiempo de silencio”, título que nos recuerda la excelente y esclarecedora novela de Luis Martín-Santos, referente de una época gris en que los españoles vivíamos en medio de cierta soledad irreconciliable y de dictadura (todavía) criminal. Dice el prologuista, González Moreno que en “El latir del tiempo” y “Dolor de ausencia”, el poeta continúa la línea de regreso a los orígenes que ya había emprendido en “Cobijo de la luz”, situándole en el espacio de la evocación del ayer y adoptando un tono, menos doliente y menos crítico, en el que predominan los acentos de la nostalgia y la elegía”. En medio de ambos libros tenemos “Los rojos ríos de tus noches” (1986-1988), editado en 2005: “Parecías el cuello devorado de un cisne,/la languidez dormida de un tallo que la zarpa/de una gélida noche apartó de su cuna”. Aquí son los afectos de nuevo, la belleza de la mujer, pero, también, el mundo reducido a musa necesaria para ensayar todo tipo de sueños y de idealizaciones, desde una civilización prehispánica hasta ese “Núcleo bizantino” rebosante de vida y de historia: “Desde el Egeo al Ponto literarios, Homero/rescataba las fuerzas de un Ulises ausente,/y Virgilio en églogas ceñía el mar de Mármara” para luego regresa a estos divinos versos “Amor, amor para tu guerra, como un oasis…”.  Y, efectivamente, llegamos a ese “Dolor de ausencia” (2008) con esos versos de “resurrección” dedicados a la madre: “Vives,/estás, eres,/la vela de mis pasos,/me animas/el andar por el mundo” o aquel lamento por la hermana que se fue demasiado pronto (“Ella no pudo ver sus sueños,/ni disfrutar, siquiera, algún juguete/que plasmara del viaje su destino”), el recuerdo de la primera escuela, la historia del pan escasamente abastecido o el desamparado ciego o esos espectaculares versos de “El rito milenario del olivo” que, ya decíamos, puede resumir todo el amor de un hijo por el padre que desapareció cuando su vida era más necesaria, tal vez después del sufrimiento de una guerra incivil cruel y sanguinaria, y una postguerra gris de inviernos fríos y esforzados trabajos “Sueño que estás vivo, padre,/que todavía tienes/el peso de tu tiempo y mi distancia;/que no surgió la pena/de aquel tiro fatal”. Hay que verse en la piel de un niño que va a pasar un día al campo, con la familia, los aperos, la ilusión del aire libre y la naturaleza, con el padre y la madre ciñendo su existencia aún hermosa. Y, de repente, surge la tragedia más terrible, el padre muerto en cuestión segundos, el horizonte repleto de sangre y nubes negros. Hay que verse en esas circunstancias. Nicolás del Hierro lo cuenta con las lágrimas aún resbalando por su cara de adulto, seguramente más de medio siglo después: “Imagino/que aquel día de caza no ha existido/y el disparo fortuito no hizo estragos,/que llegamos al corte, al olivar,/que desunces el carro y amaneas/las mulas, que regresas/donde estamos nosotros,/donde hemos puesto el hato, y traes/en tus manos un poco pasto seco/para prender la yesca/cuando ya los demás hemos dispuesto/unas ramas de olivo, unos ceporros/pensando en los demonios/azules de la lumbre”. Nos va llegando la sensación de esa cercanía del cariño cotidiano, de lo amable de un día con familia, de la magia de vivir momentos diferentes. Es el mundo renaciendo, tal vez para tratar de evitar la tragedia y la violencia de los minutos siguientes.”Tu no te has ido, padre,/ no te llamó el abrazo de la tierra,/no nos dio octubre el infortunio/con la fuerza cainita de la pólvora/ni tuvieron los hombres de la curia/que levantar la hiel de tu disparo:/tu esencia es el amor que nos concede,/todavía, por siempre y mientras viva,/el rito milenario del olivo”.
 
Dejamos atrás una serie de sonetos preciosos en una segunda parte del libro titulada “Invitación al sueño y la llanura”, siendo el dedicado a Eladio Cabañero el más delicado y afectuoso: “Su verso, al caminar, llevó consigo/el sabor de La Mancha”. Luego llegan los versos de “Desde mis soledades (2003-2008)”, libro intenso, apretado, con métricas diversas y temáticas a veces arriesgadas y “donde el autor- según González Moreno-acentúa los rasgos intimistas y el confesionalismo de su poesía anterior”. Son preocupación, también, más terrenas, más actuales, más cotidianas, sinceros, prácticos. Leamos completo el poema número 32: “Le pido a Dios y a la ciencia,/que si se agrava mi herida/no inviertan en mi partida/su prolongada clemencia./¡Prefiero dejar la vida!/Un punto y final humano./no vegetal ni artificio,/que para el llanto de oficio/ya tiene el hombre su arcano/en virtud del sacrificio”.
 
En el citado libro de Eduardo Alonso hay un epílogo de César González-Ruano fecha en el otoño de 1947 escribía: “…es poco menos que imposible probar el vino de la Poesía y no volver a llenar el vaso…”. Eso mismo sucede con la inmensa catedral lírica que conforman los poemas de Nicolás del Hierro, la mayoría de los cuales se encuentran en esta antología. Y es precisamente en la última parte de este voluminoso ejemplar donde aparecen los versos que dan libro a la antología, “El color de la tinta” que, si atendemos a las generosas explicaciones de González Moreno, constituyen como en el caso del poemario anterior un templo de poemas inéditos, de reflexiones últimas, de deseos innatos.En los mencionados “Tickets de café” Eduardo Alonso nos deja una serie amplia de cortos poemas, a veces de no más de tres versos. En uno de ellos leemos: “Al marcharnos, ¿qué debemos?/¡Si al nacer nos dan un beso/y al morir lo devolvemos!”. Pues en planos muy semejantes se encuentran algunos de los versos de esta última, y gloriosa parte, de toda la labor creadora de Nicolás del Hierro, poeta de Piedrabuena (Ciudad Real), donde nació en 1934, de ahí su carga de mancheguismo militante habitante de un mundo que todavía necesita la poesía para sobrevivir a tantas crisis, tragedia, incendios, desfalcos e infamias. “El color de la tinta”- dice González Moreno- continúa la línea introspectiva del poemario anterior, si bien aquí aparecen las reflexiones metapoéticas como uno de los temas dominantes:”Le tenían por loco,/iluso/cándido…/pero era un ángel libre,/que consumió sus horas escribiendo/sobre la perfección de los humanos”.
Gracias, poeta.
 
Nicolás del Hierro, poeta de las eternidades, merece un puesto importante en el Olimpo de los soñadores. Si ahora tiene problemas con la visión esperamos que la medicina y la ciencia acudan en su ayuda para permitirle, hasta siempre, seguir contemplando los horizontes intensos y mágicos de La Mancha y del universo todo. Otros hemos pasado por el quirófano y, aún, se nos permite contemplar maravillados atardeceres sobre un Cantábrico azul y lleno de poesía.
 
 
 

San Vicente de la Barquera, 17 de agosto de 2013.


Manuel Quiroga Clérigo.
(Madrid, 1945).


Licenciado en Psicología Social, Estudios de Derecho ( U.C. de Madrid).

Doctor en Ciencias Políticas y Sociología (Universidad Complutense de Madrid).
Tesis Doctoral: LA CRITICA LITERARIA COMO FENÓMENO SOCIOLÓGICO).
Crítico literario y de cine, narrador, autor dramático. Poeta.

Ha participado en Congresos, Simposios y Encuentros en todo el mundo.

Conferenciante, prologuista e invitado en seminarios, cursos de poesía, literatura y de ciencias sociales.


Fundador del Grupo Poético “Enero” (Madrid, 1969).
 

Consejero de la ASOCIACIÓN COLEGIAL ESCRITORES.

 

 
Miembro de:
 
 
C.E.D.R.O.,
ASOCIACIÓN ANDALUZA DE CRITICOS
LITERARIOS (CRÍTICOS DEL SUR),
 
COLEGIO NACIONAL DE DOCTORES
Y LICENCIADOS EN CC.PP Y SOCIOLOGIA,

 

ASOCIACIÓN CASTELLANO-MANCHEGA
DE SOCIOLOGÍA,

 
 
ACADEMIA CERVANTINA DE GUANAJUATO
(MÉXICO),
 
S.G.A.E.,

 PEN CLUB DE ESPAÑA. 


 

 

 
 
 
 

 
 

Manuel Quiroga Clérigo.


NOTA DEL EDITOR DE ESTE BLOG;
 
Recibí  el texto directamente del Autor, mi querido
amigo Manuel, al que felicito y agradezco.
 
Manuel Quiroga Clérigo es uno de los grandes
poetas españoles y un excelente crítico
literario.
 
Lic. Jose Pivín
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