domingo, 11 de agosto de 2013

FERNANDO SORRENTINO, talentoso escritor argentino nos regala una de sus narraciones " Mi amigo Lucas"

 

Tengo un amigo todo lo dulce y tímido que puede pedirse. Se llama Lucas, usa lentes sin armazón y anda por los cuarenta años. Es de reducida estatura, es delgaducho, tiene un bigotito ralo y una calva que reluce.
Para no molestar a nadie, camina siempre de perfil. En vez de pedir permiso, prefiere deslizarse apenas por un costado. Los perros y los gatos callejeros le infunden terror, y, para evitarlos, se cruza a cada instante de una vereda a la otra.
Habla con una vocecilla sutil, casi transparente de tan inaudible. Jamás ha interrumpido a nadie, pero no logra emitir más de dos palabras sin que lo interrumpan. Y se siente dichoso de haber podido pronunciar esas dos palabras.
Hace años que mi amigo Lucas está casado: con una mujer delgada, colérica, nerviosa; tiene voz aguda hasta lo insufrible, fuertes pulmones, nariz afilada y lengua de víbora; su temperamento es indomable, y su vocación, domadora.
Lucas —me gustaría saber cómo— se ha continuado en un niño. La madre lo bautizó Juan Facundo: es alto, rubio, flequilludo, atlético, inteligente, suspicaz, irónico y vigoroso. Él y su madre le asignan a Lucas un lugar nulo en el universo y, por ende, desoyen sus escasas e imperceptibles opiniones.
Lucas es el más antiguo y el menos importante de los empleados de una lúgubre compañía importadora de tejidos. Es una casa muy oscura, con pisos de madera negra, ubicada en la calle Alsina. El dueño se llama don Aqueróntido: hombre de bigotes feroces, de pelo hirsuto, de voz atronadora, violento, avaro. Mi amigo Lucas se presenta vestido de negro, con un traje muy viejo, brilloso de tanto uso. Sólo posee una camisa, con anacrónico cuello de plástico. Y una sola corbata: tan deshilachada, que parece un cordón de zapatos. Incapaz de resistir la mirada de don Aqueróntido, Lucas no se atreve a trabajar sin saco y se coloca un par de sobremangas grises para preservarlo. Su salario es irrisoriamente bajo: no obstante, Lucas permanece todos los días trabajando tres o cuatro horas de más, pues la tarea que le ha asignado don Aqueróntido es tan desmesurada, que no alcanzaría a realizarse en el horario normal.
Justamente ahora —cuando don Aqueróntido acaba una vez más de rebajarle el sueldo— la mujer ha decidido que Juan Facundo no cumpla sus estudios secundarios en un colegio estatal y gratuito. Ha preferido inscribirlo en un instituto muy costoso del barrio de Belgrano. Ante esta erogación, Lucas ha dejado de comprar las Selecciones del Reader’s Digest, que constituían su lectura predilecta (en el último artículo que leyó una psicóloga exhortaba al marido a autorreprimir la propia personalidad avasallante para no entorpecer la realización personal de su esposa y sus hijos).

Pero, apenas sube a un colectivo, Lucas suele proceder así:
Pide el boleto y empieza lentamente a buscar el dinero, manteniendo al chofer con la mano extendida y en un estado de incertidumbre. Lucas no se apresura en absoluto: es posible que la impaciencia del conductor le cause placer. Luego paga con la mayor cantidad posible de monedas de escaso valor, entregándolas de a poco, en cantidades distintas y a intervalos irregulares. Esto perturba al chofer, pues, además de estar atento al tránsito, a los semáforos, a los pasajeros que suben y bajan, y al manejo del vehículo, debe simultáneamente efectuar cálculos aritméticos. Lucas agrava sus problemas incluyendo en el pago una vieja moneda paraguaya que conserva con tal propósito y que le es invariablemente devuelta en cada ocasión. Así, suelen cometerse errores en las cuentas y, entonces, entablada la discusión, Lucas defiende sus derechos con razonamientos contradictorios y absurdos, de tal modo que nadie sabe qué argumenta en realidad. El colectivero suele terminar, en tácita rendición, por arrojar las monedas a la calle —tal vez para no arrojar a Lucas o arrojarse él mismo—.
Cuando llega el invierno, Lucas viaja con la ventanilla abierta de par en par. El primer perjudicado es él: ha contraído una tos crónica que a menudo le hace pasar las noches en vela. Durante el verano, cierra herméticamente la ventanilla y deja que el sol pegue en el vidrio y multiplique su calor: de esta manera, más de una vez ha sufrido quemaduras de primer grado.
Lucas tiene prohibido el tabaco y, en realidad, fumar le resulta insoportable. Pero en el colectivo enciende un cigarro gordo, barato y de espantoso olor que produce ahogos y toses. Cuando baja, lo apaga y lo guarda para el próximo viaje.
Lucas es una personita sedentaria y escuálida: jamás le interesaron los deportes. Sin embargo, los sábados a la noche sintoniza su radio portátil, dándole el máximo volumen, para escuchar el boxeo. El domingo lo dedica al fútbol, y tortura a los demás viajeros con estruendosas trasmisiones.
El asiento del fondo es para cinco personas: Lucas, a pesar de su pequeño tamaño, se ubica de modo que sólo quepan cuatro y aun tres. Si hay cuatro sentados y Lucas está de pie, exige permiso con tono de indignación y de reproche, y se sienta con las manos en los bolsillos del pantalón, de manera tal que sus codos quedan incrustados en las costillas de sus adláteres.
Cuando viaja de pie, lo hace con el saco desabotonado, procurando que el borde inferior pegue en el rostro o en los ojos del que está sentado.
Si alguien se halla leyendo, pronto se convierte en presa de Lucas: para hacerle sombra coloca la cabeza bajo la lamparilla. A intervalos, la retira, como por azar; el lector devora con ansiedad una o dos palabras, y allí, incansable, vuelve Lucas al ataque.
Mi amigo Lucas conoce la hora en que el colectivo se halla más atestado. Antes de subir, ingiere un emparedado de salame y roquefort, y bebe un vaso de vino tinto ordinario. En seguida, con los restos del pan mascado y del fiambre y el queso entre los dientes, y con la boca bien abierta, recorre el vehículo pidiendo enérgicamente permiso.
Si se acomoda en el primer asiento, no lo cede a nadie. Pero, si se halla en los últimos y sube un anciano enclenque o una mujer con un bebé en brazos, Lucas —sin perder un segundo— se levanta con celeridad y los llama a grandes voces, ofreciéndoles su lugar. Ya de pie, expone un comentario recriminatorio contra los que permanecieron sentados. Su elocuencia es abrumadora: varios pasajeros, mortalmente avergonzados, descienden siempre en la siguiente esquina. Al instante, Lucas ocupa el mejor de esos asientos libres.

Mi amigo Lucas se apea de muy buen humor. Camina hacia su casa con timidez y por el cordón de la vereda. Como carece de llave, tiene que tocar el timbre. Si en la casa hay alguien, rara vez se niegan a abrirle. En cambio, si su mujer, su hijo o don Aqueróntido no se encuentran, Lucas se sienta en el umbral a esperar que regresen.
 
recibido directamente del autor, al que agradezco y felicito.


 
My Friend Luke
 
Mon ami Lucas
 
 













http://www.fernandosorrentino.com.ar/

OBRA NARRATIVA

A) Libros de Cuentos
 

La regresión zoológica,
Buenos Aires, Editores Dos, 1969.


 


Imperios y servidumbres,
Barcelona, Editorial Seix Barral, 1972;


reedición, Buenos Aires,
Torres Agüero Editor, 1992.

 

El mejor de los mundos posibles,
Buenos Aires,
Editorial Plus Ultra, 1976

(2° Premio Municipal de Literatura).

 

En defensa propia,
Buenos Aires, Editorial de Belgrano, 1982.


El remedio para el rey ciego,
Buenos Aires, Editorial Plus Ultra, 1984.

 
El rigor de las desdichas,
Buenos Aires, Ediciones del Dock, 1994

(2° Premio Municipal de Literatura).

 

La Corrección de los Corderos,
y otros cuentos improbables,
Buenos Aires, Editorial Abismo, 2002.

 

Existe un hombre que tiene la costumbre de pegarme con un paraguas en la cabeza,
Barcelona, Carena, 2005.

El regreso. Y otros cuentos inquietantes,
Buenos Aires, Estrada, 2005.



En defensa propia / El rigor de las desdichas,
Buenos Aires, Los Cuadernos de Odiseo, 2005.

 

Costumbres del alcaucil, Buenos Aires,
Sudamericana, 2008.


El centro de la telaraña, Buenos Aires,
Longseller, 2008.

El crimen de san Alberto, Buenos Aires,
Losada, 2008.


B) Novela

Sanitarios centenarios,
Buenos Aires, Editorial Plus Ultra, 1979;


reedición (muy reelaborada),
Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2000.


Sanitarios centenarios, Barcelona,
Carena, 2008.
 



C) Nouvelle

Crónica costumbrista,
Buenos Aires, Ediciones Pluma Alta, 1992.

Reeditada con el título de Costumbres de los muertos,
Buenos Aires, Ediciones Colihue, 1996.
 


D) Literatura para niños
      y/o adolescentes

Cuentos del Mentiroso,
Buenos Aires, Editorial Plus Ultra, 1978
(Faja de Honor de la S.A.D.E.

[Sociedad Argentina de Escritores]);

reedición (con modificaciones),
Buenos Aires, Grupo Editorial Norma, 2002.



La recompensa del príncipe,
Buenos Aires, Editorial Stella, 1995



Historias de María Sapa y Fortunato,
Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1995.
(Premio Fantasía Infantil 1996);
reedición: Ediciones Santillana, 2001.
 

 
 
 
El Mentiroso contra las Avispas Imperiales,
Buenos Aires, Editorial Plus Ultra, 1997.
 
 
 
La venganza del muerto,
Buenos Aires, Editorial Alfaguara, 1997.
 
 
El que se enoja, pierde,
Buenos Aires, Editorial El Ateneo
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 ENTREVISTAS
 
Siete conversaciones con Jorge Luis Borges,
Buenos Aires, Editorial Casa Pardo, 1974;
 
reedición (con notas revisadas y actualizadas),
Buenos Aires, Editorial El Ateneo, 1996;
 
nueva reedición,
Buenos Aires, Editorial El Ateneo, 2001.
 
nueva reedición
Buenos Aires, Editorial Losada, 2007
 
Siete conversaciones con Adolfo Bioy Casares,
Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1992;
 
reedición,
Buenos Aires, Editorial El Ateneo, 2001.
 
         
 
TRADUCCIONES

A) Libros de ficción

Sanitary Centennial. And Selected Short Stories
[Contenido: Introduction to Fernando Sorrentino; Translator’s Note; Acknowledgments; Sanitary Centennial (Sanitarios centenarios); A Lifestyle (Un estilo de vida); In Self-Defense (En defensa propia); Piccirilli (Piccirilli); The Life of the Party (Los reyes de la fiesta); The Fetid Tale of Antulín (La pestilente historia de Antulín); Ars Poetica (Ars poetica); Notes.] (translated by Thomas C. Meehan).
Austin, Texas, University of Texas Press, 1988, 186 págs.
 
 
 
 
Sanitários centenários [Sanitarios centenarios]
(traducción al portugués de Reinaldo Guarany).
Rio de Janeiro, José Olympio Editora, 1989, 174 págs.


Von Skorpionen und anderen Alltagsgefahren.
Erzählungen. Ausgewählt und aus dem Spanischen übersetzt von Vera Gerling.
Gotinga, Hainholz Verlag, 2001, 160 págs.
 

Attukkuttikal Allikkum Thandanai (La Corrección de los Corderos).
Volumen de once cuentos en lengua tamil. Nagercoil (India),
Kalachuvadu Pathippagam, 2003, 72 págs.

     
Per colpa del dottor Moreau, ed altri racconti fantastici
(14 racconti; traduttori: Alessandro Abate; Mario De Bartolomeis; Isabel Cuartero; Carlo Santulli, Marco Capelli e Eva Malagon Esteo; Luca Muzzioli).
Módena, Progetto Babele, 2006, 100 págs.

Existe um homem que tem o costume
de me dar com um guarda-chuva na cabeça

(18 contos; traduzidos do espanhol por António Ladeira e Helder Semmedo).
Entroncamento (Portugal), OVNI, 2006, 182 págs.

 
 B) Libros de entrevistas

Seven Conversations with Jorge Luis Borges
[Siete conversaciones con Jorge Luis Borges].
Translation, additional notes, appendix of personalities mentioned by Borges and translator’s foreword by Clark M. Zlotchew.
Troy, New York, The Whitston Publishing Company, 1982, 220 págs.



Sette conversazioni con Borges
[Siete conversaciones con Jorge Luis Borges].
A cura di Lucio D’Arcangelo.
Milano, Arnoldo Mondadori Editore, 1999, 224 págs
.


Hét beszélgetés Jorge Luis Borgesszel
[Siete conversaciones con Jorge Luis Borges].
Fordította Latorre Ágnes. Szerkesztette Scholz László.
Budapest, Európa Könyvkiadó, 2000, 264 págs.

       
Borges chi si tan [Siete conversaciones con Jorge Luis Borges]
(traducción al chino de Lin Yi an),
Beijing, 2000, 212 págs.


Sapte convorbiri cu Jorge Luis Borges
[Siete conversaciones con Jorge Luis Borges]
(traducción al rumano de Stefana Luca).
Bucarest, Editura Fabulator, 2004, 200 págs.


Sapte convorbiri cu Adolfo Bioy Casares
[Siete conversaciones con Adolfo Bioy Casares]
(traducción al rumano de Ileana Scipione).
Bucarest, Editura Fabulator, 2004, 180 págs.

sábado, 10 de agosto de 2013

GENEALOGIA: Apellidos judíos, ¿de qué raíces emergen?

 

Los nombres

¿Por qué me llamo Marcelo? Porque llevo el nombre de mi bisabuelo que murió antes de nacer yo. Los judíos asquenazíes ponen a sus hijos los nombres de los ascendientes fallecidos. Eso tiene que ver con la creencia en la reencarnaciones de las almas y con el honor y recuerdo del muerto. Si pudiera seguir mi árbol genealógico encontraría tatarabuelos llamados Marcelo cada tres generaciones.
 
Los judíos sefardíes ponen a sus hijos el nombre de los abuelos, que generalmente están vivos. Así en un árbol genealógico sefardí van a encontrar el mismo nombre una generación por medio. Si leen la historia de España uno no sabe a veces quién se murió y quién sigue vivo: ¿será el abuelo o el nieto? Otras veces encuentran al hijo con el mismo nombre que el padre pero es una costumbre cristiana que se encuentra entre los judíos sefardíes después que dejaron España, a partir de la Inquisición.
 
Las «listas de apellidos» del Imperio austro-húngaro en general usaron palabras en alemán muy parecidas al idish (N. del E.: En 1788 se ordenó a los judíos de Galitzia y Austria a tomar apellido).

Significado de los apellidos

Hay decenas de miles de apellidos judíos utilizando la combinación de colores, de elementos de la naturaleza, de oficios, de ciudades y de características físicas. Un pequeño ejercicio es preguntarnos cuántos apellidos judíos podemos reconocer con la raíz de las siguientes palabras:
 
Colores: Roit, Roth (rojo); Grun, Grien (verde); Wais, Weis (blanco); Schwartz, Swarty (negro); Gelb, Gel (amarillo).
 
Panoramas: Berg (montaña); Tal, Thal (valle); Wasser (agua); Feld (campo); Stein (piedra); Stern (estrella).
 
Metales , piedras preciosas: Gold (oro), Silver (plata), Kupfer (cobre), Eisen (hierro), Diamant (diamante), Rubin (rubí), Perl (perla), Glass (vidrio), Wein (vino).
 
Vegetación: Baum, Boim (árbol); Blat (hoja); Blum (flor); Rose (rosa); Holz (madera).
 
Características físicas: Shein, Shen (guapo); Lang (alto); Gross, Grois (grande), Klein (pequeño).
 
Oficios: Beker (panadero); Schneider (sastre); Schreiber (escribiente); Singer (cantor).
 
Las palabras se utilizaron en forma simple, combinadas y con el agregado de sílabas como son: hijo, "man": hombre, "er", que designa lugar, y se agrega preferentemente después al final del nombre de la ciudad. En muchos países hicieron terminar los apellidos el uso del idioma del país como el sufijo «ski» o «sky», «ska» para el caso de mujer, «as», «iak», «shvili», «wicz» o «vich». Entonces, con la misma raíz, tenemos por ejemplo Gold, que deriva en Goldman, Goldrossen, Goldanski, Goldanska, Goldas, Goldiak, Goldwicz, etc. La terminación indica que idioma se hablaba en el país de donde es el apellido.

Apellidos españoles

Entre los apellidos de judíos españoles es fácil reconocer oficios, designados en árabe o en hebreo, como: Amzalag (joyero); Saban (jabonero); Nagar (carpintero); Haddad (herrero); Hakim (médico).
  
Profesiones relacionadas con la sinagoga: Como Hazan o Jazán (cantor); Melamed (maestro); Dayan (juez).
 
Títulos u honores: Como Navon (sabio); Moreno (maestro nuestro) y Gabay (oficial).
 
El popular apellido Peres, muchas veces escrito Pérez, con la terminación idiomática española. Pero no es apellido de origen español sino la palabra hebrea que designa los capítulos en que la Torá (los cinco libros de Moisés) se divide para su lectura semanal, a efectos de completar en todo el año su lectura completa.
 
Muchos apellidos españoles adquirieron pronunciación asquenazi en Polonia, como por ejemplo Castelanksi (castellano), Luski (que viene de Huesca). O tomaron como apellido Spanier (español), Fremder (extraño) o Auslander (extranjero). En Italia la Inquisición se instauró después que en España, de ahí que hubo también judíos italianos que emigraron a Polonia. Aparece el apellido Italiener y Welsch o Bloch, porque Italia es llamada Wloche en alemán.

Apellidos derivados de la Biblia

Una buena cantidad de apellidos judíos deriva de nombres bíblicos o de ciudades europeas del Asia Menor. Esto muchas veces les hace llevar consigo las huellas del lugar en que se originó.
 
Tomemos como ejemplo de «raíz de apellido»
el nombre de Abraham. Hijo de Abraham se dice distinto en cada idioma.
• Abramson, Abraams, Abramchik en alemán u holandés.
• Abramov o Abramoff en ruso.
• Abramovici, Abramescu en rumano.
• Abramski, Abramovski en lenguas eslavas.
• Abramino en español.
• Abramelo en italiano.
• Abramian en armenio.
• Abrami, Ben Abram en hebreo.
• Bar Abram en arameo.
• Abramzadek o Abrampur en persa.
• Abramshvili en georgiano.
• Barhum o Barhuni en árabe.
 
Los judíos de países árabes también usaron el prefijo "ibn". Los cristianos también han tomado sus apellidos con agregados que significan «hijo de». Los españoles usan el sufijo «ez», los suecos el sufijo «sen» y los escoceses ponen «Mac» al principio del apellido.
 
 Los apellidos judíos no tomaron la terminación sueca ni el prefijo escocés. Se puede constatar esas variaciones mirando en la guía telefónica cuántos apellidos hay derivados de Abraham, Isaac y Jacob.
 
Hay también apellidos judíos que siguen el nombre de mujeres pero es menos común. A veces esto sucedía porque las mujeres eran viudas o por alguna razón eran figuras dominantes en la familia. Goldin viene de Golda. Hanin de Hana. Perl o Perles de Rivka (Rebeca). Un dato curioso lo presenta el apellido Ginich. La hija del Gaón de Vilna se llamaba Gine y se casó con un rabino venido de España. Sus hijos y nietos eran conocidos como los descendientes de Gine y tomaron el apellido Ginich.
 
También hay apellidos derivados de iniciales hebreas, como Katz o Kac, que en polaco se pronuncia Katz. Son dos letras en hebreo, K y Z, iniciales de las palabras Kohen Zedek, que significa «sacerdote justo».
 

Apellidos adquiridos al viajar

 
En apellidos que derivan de ciudades el origen es claro: Romano, Toledano, Minski, Kracoviac. Otras veces el apellido muestra el camino que los judíos tomaron en la diáspora. Por ejemplo, encontramos en Polonia apellidos como Pedro que es un nombre español. ¿Qué indica? Fueron judíos que escaparon de la Inquisición española en el siglo XV. En su origen, posiblemente, eran sefardíes pero se mezclaron y adaptaron al medio asquenazi. Muchas abuelas polacas se llaman Sprintze. ¿De dónde viene ese nombre? ¿Qué significa? Piensen que en hebreo no se escriben las vocales, así que es un nombre que se escribe en letras hebreas Sprinz, que en polaco se lee Sprintze, pero como lo leeríamos si le pusiéramos vocales, en español, sería Esperanza, que escrito en hebreo y leído en polaco resulta Sprintze.
 

Cambios de apellidos

Hay tantas historias en los cambios de apellidos... Durante las conversiones forzosas en España y Portugal muchos judíos se convirtieron adoptando nuevos apellidos que las parroquias elegían para «cristianos nuevos», como Salvador o Santa Cruz. Otros tomaron el apellido de sus padrinos cristianos. Mas tarde, al huir a Holanda, América o al Imperio turco volvieron a la religión judía sin perder su nuevo apellido. Así aparecieron apellidos como Díaz, Herrera, Rocas, Marías, Fernández, Silva, Gallero, Mendes, López o Pereira.
 
Otro cambio de apellidos lo causaron las guerras. La gente perdió o quiso perder sus documentos y se «consiguió» un pasaporte con apellido que no denunciara su origen, para cruzar a salvo una frontera o escapar del servicio militar. A fines del siglo pasado el zar de Rusia reclamaba 25 años de servicio militar obligatorio. ¿Cuántos inmigrantes huyeron de Rusia y Ucrania con pasaportes cambiados para evitar una vida dedicada al ejército del Zar?
 
Otra cuestión es que somos hijos de inmigrantes y muchos apellidos se desfiguraron al cambiar de país y de idioma. A veces los empleados de Aduanas o Migraciones, otras el mismo inmigrante que no sabía español lo escribía mal. Por eso muchos integrantes de la misma familia tienen apellidos similares en sonidos pero escritos con diferente grafía. Además, en Polonia, la mujer tenía un apellido diferente al varón, terminaba en «ska» en lugar de «ski» pues indicaba el género.
 
Y así la historia continua...
  http://jinuj.net/articulos_ver.php?id=752
[Nuestro agradecimiento a club_de_amigos@arnet.com.ar
y a Lolo Pivín]
Revista Raíces nos invita a cruzar un puente entre dos mundos.

COLOMBIA: El lenguaje colombiano, la jerga del común denominador


El lenguaje es la base de muchas de las formas de comunicarse entre los humanos, animales y la tecnología.

Dentro de los lenguajes aparecen  los idiomas, como el ingles, francés, alemán, infinidad de lenguas. En la actualidad se reconocen como importantes 25 idiomas, esto por la cantidad de personas o el numero de países donde es su lengua madre.

En Colombia la lengua materna desde hace más de 200 años es el español, la cual tiene sus condiciones como las tienen todos los idiomas, pero el español colombiano se caracteriza por tener una cierta diferencias en la forma de utilizar el lenguaje verbal.

En el país la variedad de culturas regionales es muy alta y eso se puede demostrar en la forma de hablar. Cada región se identifica por utilizar algunos modismos de forma diferente a los demás como las jergas y las costumbres, en los jóvenes se muestran más claras estas situaciones.

Las culturas regionales colombianas se caracterizan por meter dentro de su lenguaje palabras típicas del sector por ejemplo: en la costa no es raro  saludar de esta manera ¿ajá y tú qué?, en Antioquia aparte de ofrecerle un delicioso tinto también le ofrecen agua e´ panela.

Las expresiones y la forma de utilizar la lingüística en Colombia se ven alteradas o transformadas por una región o por tener esa jerga o modismos de expresión por los jóvenes, a continuación una muestra de cómo se habla en Colombia  y su explicación al lenguaje coloquial:

En Bogotá para decir ‘caray’ o ‘caramba’, se dice ‘ah carachas’. Los jóvenes en el país para decir ‘que asco’ dicen ‘gas’. En vez de decir ‘de acuerdo’, dicen ‘listo’. En Bucaramanga para denotar una sorpresa se dice ‘sano’. En Bogotá, en Antioquia y Santander para expresar que se ha perdido una oportunidad se dice ‘yuca’ o ‘paila’. Los costeños tienen ‘abanico’ los del interior tienen ‘ventilador’. Una persona audaz y astuta es una persona ‘abeja’ o ‘avión’. Cuando la gente quiere irse de un lugar se ‘abre’. Los colombianos no sienten vergüenza se sienten ‘achantados’. Un colombiano se caracteriza por ser muy servicial es decir, ‘acomedido’. No se asusta le da ‘culillo’ o ‘le hache ashi’. A la hora de discutir se tiene un ‘agarrón’.  Para decir ahora mismo se dice ‘ahoritica’.

En Bucaramanga las personas no se alborotan se ‘albiriscan’. Cuando alguien recobra la salud se siente ‘alentao’. En Valle del Cauca agitarse es ‘aletearse’. Para referirse a las luces de navidad dicen ‘alumbrado’. Un tacaño es un ‘amarrado’. Los ladrones de apartamentos ya tienen nombre ‘apartamenteros’. En la costa acariciar es ‘apechichar’. En Santander no le da gripa, está ‘apestado’. La ‘arepa’ es una comida típica de Antioquia y en el país se le atribuyen varias connotaciones, un ‘arepaso’ es un golpe duro, una ‘arepera’ es una lesbiana y ‘arepiar’ es tener prácticas lesbianas.

Son tantas las expresiones del habla en español y distintas las formas de interpretar cada palabra o cada acompañante de las palabras en Colombia, que cuando se aprende una jerga en una región y se dirige a otra,  se entra en confusión, acá viene un poco más del delicioso hablado colombiano: en la región andina por efectos del frio las personas no duermen abrazados, duermen ‘arrunchados’.

En Medellín no se esta enojado, se está ‘ardido’ o “rabón”. En el país en general para decir, chévere o muy bueno, se dice ‘bacano’. En Colombia no hay mujer fea, hay ‘bagres’. Al fuego cruzado se le dice ‘balacera’ y cuando asesinan a una persona se dice se lo ‘bajaron’ o lo ‘pelaron’. Falso, egoísta, una persona ‘mala nota’ en la costa es ‘barro’.

Los ‘malandros’ le temen a las ‘batidas’ de las autoridades. Los jóvenes hoy en día no piden cerveza, piden ‘birra’, ‘fría’ o ‘pola’. Ellos ya no tienen dinero, tienen ‘lucas’ o ‘biyullo’. Ya no existe el fin de semana, ahora es el ‘fincho’. La gente ya no va a discoteca, ‘farrea’. En la sabana boyacense y en los santanderes cuando alguien no quiere hablar con otra persona le dice ‘vaya que lo lamba un sapo’. La gente ya no blasfema ni dice mentiras, ahora es ‘bocona’. Ya no es bien, ahora es ‘firme’. Antes se despedían diciendo ‘nos vemos’, ahora se dicen ‘nos pillamos’.

Se encontraron palabras o expresiones que conservan su vigencia como "bacano", "vamos a rumbiar", "qué chimba", y otras que las conoce quien se las inventó como "la picuda" para referirse a la cerveza nacional Águila, o "mucho colino" para decir que una persona es tramposa.

Algunos expertos creen que la utilización de estas palabras o expresiones limitan el desarrollo de un lenguaje más elaborado. Argumentan que palabras genéricas como "la cosa" o "la cuestión", son ‘comodines’ que a la hora de sustentar una idea, no dejan claridad sobre lo que se quiere decir.

Veamos otras palabras que se dicen dentro la jerga colombiana. Las mujeres en la costa no dicen  ‘ese niño esta lindo’, ahora dicen ‘que bollo’. La gente antes decía ‘se armo la pelea’, ahora dice ‘que bonche’. En Bogotá cuando quieren decir que algo está muy bueno, dicen “severo”. En el gremio de transportadores para decir muy rápido, dicen “a la lata”, “al piso” o “al soco”. Si los jóvenes quieren “ir a pie”, dicen  “a pata”. En la jerga de la juventud no tener plata quiere decir “andar paila”.

Una persona inteligente es un “avispao” y si no lo es se le dice “atolondrado”. Alguien muy bueno en la cama es un “buen polvo”. Las mujeres que se les insinúan a los hombres son “calienta huevos”. Antes se le nombraba al pene “chichi”, ahora cuando se va orinar se le dice “hacer chichi”, eso se oye decir en la mayoría de las jóvenes, ¿Será que descubrieron algo mientras hacían sus necesidades? Los jóvenes antes iban a los tomaderos de cerveza, ahora van a los “chuzos”. A la hora de aprender una habilidad se le dice “coger el tiro”. Hasta el respeto por los muerto se ha perdido antes las personas se morían, ahora “cuelgan los guayos”.

Algún tiempo atrás la gente se volvía loca o se enloquecía, ahora “se les corre el shampú” o “se les estallan los espárquis”. Para referirse a un hombre corpulento se le llama “cuajado” o “agarrado”. La gente en Colombia no es presumida, “se las pica”. Los jóvenes ya no piden que no los molesten, piden que los “dejen sanos”. La gente ya no piensa, “echa cabeza”. Ya no se ríe, “echa caja” o “tira chapa”. Los jóvenes ya no coquetean, “echan los perros”. Incluso la gente de clase alta tiene sus propias palabras; para referirse a una inversión  muy costosa sin justificación le llaman “elefante blanco”. En la calle no se está atento, se esta “en la jugada”.  

En fin, hay una infinidad de palabras de la jerga colombiana que tiene uno o varios significados y la juventud parece que no se cansa de agregar más palabras al común del dialecto y lenguaje. ¿Será que el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, aceptará estas palabras?
 
 
Blog de comunicaciones del capítulo UNAB de la Asociación Colombiana de Estudiantes de Comunicación-Bucaramanga, Colombia

viernes, 2 de agosto de 2013

¿Por qué nadie quiere a los gitanos?

Por | Blog de Noticias


Los primeros gitanos llegaron a Europa hace unos mil años. A pesar de esa larga convivencia, este pueblo sufre aún la discriminación de las autoridades y carga con una pesada cruz de prejuicios. Con la crisis económica que estremece al Viejo Continente, han vuelto a ser los chivos expiatorios de muchos políticos.

Las recientes declaraciones de varios alcaldes en Francia y la política del gobierno de François Hollande han situado a ese país en el centro de las condenas por la represión contra los gitanos. Mientras personalidades como el líder ultraderechista Jean-Marie Le Pen lanza propósitos racistas contra las llamadas “gentes de viaje”, el ministro del Interior socialista, Manuel Valls, ha anunciado medidas más duras contra los asentamientos ilegales de los romaníes.


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

¿Quiénes son los gitanos?

Aunque persisten dudas sobre el origen del pueblo gitano, la mayoría de los investigadores señalan la migración de grupos provenientes de la India hacia finales del primer milenio de nuestra era como la hipótesis más probable. Se cree que viajaron a Europa a través del antiguo Imperio Bizantino (actual Turquía) y desde el norte África hasta España.

El término acordado por la Unión Europea para designarlos es romaníes, que en su lengua derivada del sánscrito significa “persona”, “hombre”. Bajo esa denominación se agrupan tres grandes grupos: los romaníes –residentes en Europa del Este y Grecia--, los sintis o manuches –radicados fundamentalmente en Francia e Italia--, y los gitanos y calés –habitantes de España y Francia. No obstante, su distribución geográfica ha desbordado las fronteras europeas y hoy también existen comunidades en América Latina y Norteamérica.

Los romaníes constituyen en la actualidad la minoría étnica más importante de Europa por su número, que se estima entre ocho y 10 millones de personas.



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
campos de concentración nazis
(Wikimedia Commons)

Una historia de discriminación

Los gitanos han padecido siglos de persecución en Europa. Desde las primeras órdenes de expulsión en Alemania en el siglo XV, hasta su conversión en esclavos en Rumanía y Moldavia abolida apenas en el siglo XIX, los romaníes no han vivido en paz. Su cuestionado estilo de vida nómada se debe, en buena medida, a esta constante represión contra sus asentamientos y su cultura.

En la pasada centuria fueron víctimas de los planes de exterminio de los nazis y la asimilación forzosa en los países comunistas de Europa del Este.

El holocausto gitano, conocido como porraimos ("destrucción" en lengua romaní), condenó a muerte a medio millón de personas. En Alemania y en varios de sus países aliados durante la Segunda Guerra Mundial, los romaníes perecieron en los campos de concentración. En un solo día, el 31 de julio de 1944, murieron 20.000 gitanos en las cámaras de gaz de Auschwitz.

Los regímenes totalitarios de Europa Oriental intentaron durante décadas integrar a los romaníes en las sociedades “homogéneas” de trabajadores que promovía el socialismo. Bajo esa sombrilla ideológica, los hijos de las familias gitanas fueron separados de sus padres e internados en centros escolares regidos por el estado, mientras en algunos países las autoridades ejecutaron esterilizaciones de mujeres y hombres para impedir la proliferación de “elementos antisociales”.

El desmembramiento de las familias y las estrategias para reducir la natalidad de los gitanos también se adoptaron como políticas oficiales en otras regiones de Europa. Los gobiernos de Noruega, Suecia y Suiza se han disculpado posteriormente y han desarrollado programas para compensar a las víctimas y sus descendientes.

Pero la xenofobia contra los romaníes alcanzó el cénit después de la caída de los regímenes comunistas de Europa del Este. Frente a la debacle económica y la inestabilidad social que siguieron al fin del socialismo, autoridades y ciudadanos de la antigua Unión Soviética y sus satélites cargaron contra los gitanos, en una cruzada cuyos ecos aún se sienten.

Esa represión en Europa Oriental empujó a muchas familias gitanas a emigrar hacia el oeste, donde algunos medios alentaron el racismo con reportes sobre “la invasión gitana”.

¿Chivos expiatorios?

Esa es la teoría de Thorbjorn Jagland, el secretario general del Consejo de Europa, el organismo encargado de velar por los derechos humanos, la democracia y el Estado de derecho en el Viejo Continente.

En declaraciones al diario español El País, Jagland relacionó la creciente violencia contra los gitanos con la crisis económica en Europa. El funcionario recordó como los homosexuales, los judíos y los propios romaníes se convirtieron en la diana preferida para justificar la recesión antes de la Segunda Guerra Mundial. Al parecer medio siglo después se repite la historia.

Según la no gubernamental Coalición Europea de Política Romaní, los gitanos siguen sufriendo de altos niveles de discriminación y pobreza. Los ataques racistas, verbales o físicos, no han disminuido a pesar de las recomendaciones del Consejo de Europa para mejorar la situación del pueblo romaní.

Los gitanos deben soportar la segregación escolar, los desalojos forzosos y la reclusión en guetos, la limitación de sus oportunidades laborales solo por su origen, además de dificultades para acceder a los sistemas de atención de salud y otros servicios públicos. Hasta el momento ninguna resolución de las estructuras de poder de la Unión Europea ha conseguido revertir esta degradación.

El Colectivo Nacional de Derechos del Hombre ROMEUROPE, publicó en junio pasado una guía de prejuicios comunes hacia los romaníes, entre ellos: su preferencia por la vida nómada o en asentamientos precarios, su gusto por la mendicidad y el rechazo al trabajo, que son portadores de enfermedades y se aprovechan de la seguridad social para subsistir. En todos los casos ha prevalecido el estigma sobre el entendimiento objetivo de la realidad de los gitanos.

En ese contexto, la invitación del alcalde de Niza, Christian Estrosi, a reprimir (o exterminar, en la más extrema acepción del verbo francés “mater”) a los gitanos parece apenas una gota en un océano de calamidades que no cesan de caer sobre el pueblo romaní. Estrosi ha publicado, incluso, una “guía práctica” para enfrentar la amenaza gitana, dirigida a los alcaldes franceses. Lo peor es que a ese llamado acuden también ciudadanos comunes, cegados por los prejuicios ancestrales contra sus vecinos.

jueves, 1 de agosto de 2013

MEXICO- LIBROS: Explora Daniel Herrera la paternidad en 'Melamina'


YOHAN URIBE JIMÉNEZ /
EL SIGLO DE TORREÓN / TORREÓN
A diferencia del personaje de su novela "Melamina", que es un macho perdedor, el escritor lagunero Daniel Herrera, se reconoce como un hombre dominado por su mujer y su hija. Lo dice con la misma carga de humor y buen sentido, con la que recuerda las anécdotas que lo llevaron a escribir el libro publicado por el Fondo Editorial Tierra Adentro.

 

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Recomendada. La novela "Melamina" del escritor lagunero Daniel Herrera, fue calificada por el crítico Gerardo Lima, como "divertida, cruel y patéticamente entretenida", una novela del Fondo Editorial Tierra Adentro
 
Herrera pierde su trabajo en Guadalajara cuando su mujer está embarazada, le da Epatitis A y decide regresar a su natal Torreón, donde consigue trabajo, justo al momento de nacer su hija vuelve a perder el trabajo, es la anécdota que lo llevó a escribir su novela.

"Es algo autobiográfica por la anécdota. Si escribes un poco de lo que te pasa, pero no todo es literal. La novela surge porque yo había leído 'Llenos de vida' de John Fante, un autor que me gusta mucho, la historia está ubicada en el primer embarazo del narrador, y pensé si Fante puede hacerlo por qué yo no".

La divertida crónica de angustia de su personaje, viene también porque el escritor lagunero considera que para todos los hombres el primer embarazo de su mujer es un horror, incluso para aquellos ridículos y cursis, no están preparados para semejante situación.

"La verdad es que ningún hombre quiere tener hijos, somos padres porque las mujeres quieren, somos muchos en el planeta como para querer llenarlo más, ningún hombre quiere ser padre (ja ja ja) bueno es un ajuste de cuentas por esa etapa de cuentas en la que la pasé muy mal, mi novela es casi un aviso para que aquéllos que no tengan hijos corran a hacerse la vasectomía, como me dijo un lector en apenas la mitad de la historia (ja ja ja)".

Una novela con elementos autobiográficos, sin llegar hacer autobiográfica, porque como reconoce el autor sería imposible que la novela no tuviera elementos autobiográficos, por la percepción de la realidad. Aunque una de sus intenciones sí es conducir al lector por la crónica de horror que vive su personaje perdedor, pero desde el humor y la risa. Entre página y página Daniel Herrera inyecta una carga de situaciones que detonan en carcajadas.

"Quise dibujar un personaje perdedor porque no quería hacer una novela seria sobre el embarazo, para eso ya hay muchos libros. Eso tiene que ver con mis lecturas, para mí el mejor autor mexicano es Ibargüengoitia, es ligero, con sentido del humor, el único guanajutense que vale la pena, un autor universal que lo puede leer un intendente y disfrutarlo, eso es lo que yo quiero ser, un autor para todos, que no necesite un bagaje así literario para entenderlo, sino que se disfrute".

El embarazo desde la perspectiva masculina, lo que piensa un hombre cuando su mujer está embarazada, es un grito que alcanza eco en la novela del lagunero, a tal punto que puede resultar una historia cómica para mujeres. "Melamina", además pone a Torreón en el mapa de la literatura, no sólo por lo bien escrita que está, sino porque no abandona geográficamente este espacio.

"Hay autores que lo que quieren es amargar al lector, yo por las influencias literarias que tengo, no quiero amargar al lector. Quiero que se ría lo más que se pueda, y la otra quiero enfrentarlo, que sea tan ruda la literatura, la historia, que se sienta golpeado, como por ejemplo lo hace la literatura rusa".

Sobre el escritor

El escritor lagunero Daniel Herrera es autor de los libros 'Con las piernas ligeramente separadas' y 'Polvo rojo'. Es becario del Fonca y colaborador de varias revistas del país, además y publica de manera permanente textos y reseñas en su página www.puratolvanera.blogspot.com

Presentación

La novela de Daniel Herrera 'Melamina' se presentó:

⇒ El jueves 18 de julio a las 7:30 de la noche.

⇒ En el Foyer del Teatro Isauro Martínez.

⇒ Comentarios a cargo de Alberto Ledesma y Carlos Velázquez.

⇒ Publica Fondo Editorial Tierra Adentro.